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Algunos principios de la Reforma Universitaria de 1918. Conferencia de Guillermo Estévez Boero

" Leí apasionadamente a los grandes escritores de todos los tiempos. He dedicado muchas horas a la lectura y siempre ha sido para mí una búsqueda febril...."

"....las lecturas me han acompañado hasta el día de hoy, transformando mi vida gracias a esas verdades que sólo el gran arte puede atesorar ".

ERNESTO SÁBATO

Mientras viva; estudiare". LUSHIN

"La dimensión de la vida está también más allá de los hombres". GUILLERMO ESTÉVEZ BOERO.

Participación en el Ciclo de Charlas del Seminario "Universidad y Sociedad", organizado por la Secretaria de Extensión Universitaria de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata, el día 28 de agosto de 1998.

 

"ALGUNOS PRINCIPIOS DE LA REFORMA UNIVERSITARIA DE 1918 "

Muy agradecido por la invitación de la Universidad Nacional de Mar del Plata y por la presencia del Sr. Rector, Dr. Jorge Petrillo. Me parece un gesto muy importante que hace a nuestra concepción de Universidad Reformista que en actos y seminarios de estas características -no por mí que soy un pasante-, estén presentes el Sr. Rector y el Sr. Vice Rector, porque en el tipo de universidad que este modelo económico requiere esto no sucede. Además constituye de por sí sólo una concepción, no simplemente una presencia física.

Yo no quisiera quedarme en la historia pero la Reforma Universitaria fue una respuesta en la Universidad a lo que estaba pasando en el país. Sin ánimo de debate, puedo decir que hay características de diversa inserción entre la Reforma del ' 18 y el Mayo Francés. Creo que la Reforma de 1918 estaba mucho más vinculada con la realidad nacional de Argentina, que el Mayo Francés con la realidad nacional de Francia en el '68.

Nosotros teníamos en 1918, en lo institucional, el primer gobierno electo por el voto popular, el gobierno de Yrigoyen, gracias a la Ley Roque Sáenz Peña. Era un avance de lo social y de lo popular que representaba el radicalismo y que llegaba y golpeaba las puertas de la Universidad. La Universidad no podía tener enclaustrado un tiempo viejo en su seno, y este tiempo nuevo entró con la Reforma Universitaria que, diríamos, puso a la Universidad al tiempo del país.

Como concepción siempre está la lucha de la reacción contra el progreso. Cuántas veces hemos escuchado que el planteo de la Reforma que deforma con la incoherencia entre lo estudiado y la realidad. Nosotros lo creemos sumamente negativo, y opinar sobre la realidad nos parece que es un deber de los institutos de enseñanza. Es una obligación para nuestro concepto de la Universidad Nacional, que los institutos especializados den su opinión. No tiene por qué ser la opinión del país, no tiene por qué ser la opinión de la mayoría, pero es lo que determinan los institutos especializados que están estudiando, que se están perfeccionando. Es positivo que muchos faros disipen la oscuridad.

En un plan de 10.000 km. de autopista, la Facultad de Ingeniería debe tener voz; en un plan de reforma de la Constitución vía interpretación de la Corte Suprema, la Facultad de Derecho y los Institutos de Derecho Constitucional o Derecho Público tienen su palabra; si hay determinados temas de manejos de la salud, la Facultad de Medicina tiene que opinar y si no pronuncian su palabra, no están cumpliendo su cometido, porque no solamente son formadoras de profesionales, son también elaboradoras de conocimientos, de conceptos y de cultura que deben verter en la comunidad. Este es realmente un aspecto del compromiso público de la Universidad.

Nosotros también hemos defendido y defendemos la participación de los estudiantes. Como les estaba contando, esto viene de Bolonia, no es un antecedente subversivo, no es llevar - como se ha dicho algunas veces -, la confrontación de las clases, la lucha de clases al seno de la Universidad. Bolonia es bastante anterior a Carlos Marx, entonces tenemos que tener conocimiento de conceptos que nos han dejado grandes pensadores, como Francisco Ginar de los Ríos. Todos son legados educacionales que nosotros debemos estudiar. Porque lo que se ha venido planteando en el país, lo que ha emergido, en este caso la Reforma Universitaria, en otros casos la Gaceta de Moreno, o el Dogma Socialista de Echeverría, y tantas cosas, son fruto del saber y de la cultura universal que estos hombres han tomado y han vertido en nuestras tierras. No son originalidades, estas son ideas que tienen una vigencia universal, y que han aflorado en nuestro país, en determinado momento, con un ropaje nacional, adecuándose a las situaciones nacionales, pero son ideas que tienen largas raíces en la evolución del mundo y en la conformación contemporánea.

Por eso nosotros debemos estudiar. Estos seminarios deben buscar las raíces, deben buscar la historia, porque los hombres que no tienen raíces no dan frutos, no dan flores. Nosotros tenemos raíces universales y tenemos raíces propias como identidad nacional, debemos aflorarlas. No somos un conglomerado del azar, somos una nación con tradición cultural, con historia común, con valores comunes, con héroes que sintetizan estos valores comunes, entonces, es necesario conocer estas raíces para afianzar y amar nuestra identidad. La importancia de la definición de nuestra identidad se acentúa en la época de la globalización. La globalización es una realidad en la cual todos podemos y tenemos que actuar y que pesa sobre nosotros. Pero una cosa es cómo actuamos a partir de una identidad y otra cosa es cómo nos comportamos, si somos simplemente una nube cósmica que no sabe donde va ni por qué va. Son diversas actitudes que nosotros, con nuestras raíces vamos definiendo, vamos orientando determinadas instituciones como es la participación de los estudiantes.

Nosotros entendemos que estamos frente a un tiempo nuevo y que es fundamental redefinir el contenido de la Universidad. Estamos frente a un gran cambio, un gran cambio en la actitud, un gran cambio en la mente, en abrir la cabeza de nuestros estudiantes y del país, a través de la cultura que elaboren y de la aplicación que justamente de la Universidad. Estamos entrando en otro mundo, esto no es sólo un argumento para que nos ajusten, sino que es un aspecto real y debemos comprenderlo. Entonces tenemos la responsabilidad de fortalecer la formación. Fortalecer la formación es ubicar al estudiante en su espacio y en su tiempo, que son sus dos coordenadas, para saber qué posibilidades tiene, para saber qué limitaciones tiene, para saber dónde está pisando, para saber qué es lo que está pasando. Después viene la especialización, porque una especialización al margen de una formación, es una comprensión unilateral, vertical, parcial, que no da resultado, y se pierde. Además, como dice Chesterton, una especialización que no esté nutrida en un basamento formativo y cultural, es una especialización que tiene sus límites, tiene su techo. La formación debe seguir la forma de la pirámide, que es la forma en la que el hombre ha construido lo más duradero a través de las civilizaciones. La cúspide de esta pirámide, el vértice de esta pirámide se mantiene a través de los tiempos. Entonces, así pasa en la construcción del conocimiento y así pasa, muchas veces también, en materia educacional en el ingreso y en la participación cuando pretendemos, a veces, ver una contradicción entre calidad y cantidad. La cantidad no es contradictoria con la calidad de la enseñanza, sino que la cantidad es el basamento que permite tener un vértice más alto y estable en la cultura y en la investigación nacional.

Quienes quieren ahorrar no poniendo cimientos a ese vértice, están construyendo algo sumamente temporario y limitado. Por esto para nosotros lo fundamental es la base formativa, la cultura. Estos días he estado en una exposición de Bordeaux en Buenos Aires, es el autor de la estatua de Alvear, - la que se encuentra en la Avenida del Libertador hacia el centro de la ciudad -, y me preguntaba que sería de ese caballo con Alvear sin su basamento, sin su pedestal. Sena insignificante, no pasaría nada, la dimensión de ese pedestal y su articulación con la escultura, hace que esta sea la obra cumbre de Bordeaux y ésta es la significación de la formación como basamento de los jóvenes .

Sobre todo esto también habló Ingenieros, entonces volvemos aquí permanentemente, a las mismas cuestiones a través de los tiempos. El Informe de la UNESCO sobre la Educación elaborado por Jacques Delors ha sintetizado muy bien el trabajo de los medios en el cuál nos plantea cómo es esta metodología de la formación y cuál es su contenido. Primero: aprender a conocer. Esto es elemental y lamentablemente no lo aprendemos ni en la primaria, ni en la secundaria ni en la universidad. Aprender a conocer, frente a un objeto, frente a un campo de conocimiento, cómo iniciamos nuestro tránsito, cómo aprendemos a conocer, cuál es el método para aprender a conocer, cómo estudiamos muchas cosas a veces parcialmente por un problema pedagógico esquemático, como si fuera una tomografía del conocimiento, pero cómo tenemos que comprender la dinámica completa de esta tomografía que funciona integralmente y que si no la interpretamos conjuntamente no la entendemos. No podemos aprehender el objeto de nuestros conocimientos si no aprendemos a conocer. El segundo paso es: aprender a hacer. Cómo hacemos las cosas para que sean propicias, para modificar la realidad. A veces creemos que a la realidad la modificamos hablando, diciendo, opinando, como decimos cuando estamos en una discusión: " poniéndole los puntos sobre las Íes", pero yo les digo, si vos no sos maestro de ortografía: hay que cambiar la realidad, si nadie te llamó para poner los puntos sobre las Íes, tenemos que lograr de esta asamblea una postura lo más acorde posible con lo que pensamos que es lo correcto.

No es satisfactorio esto de "le puse los puntos sobre las ies a todo el mundo", pero no pasa nada, y votaron todos en contra. No es este el objetivo, el de poner los puntos sobre las íes, tenemos nosotros que saber cómo hacer para llevar adelante las cosas. Tenemos que aprender a vivir con otros, a vivir junto a otros que no piensan igual. Esto nos lleva a tener que compartir y convivir en un mundo que camina a no compartir, a no convivir, al individualismo, en vez del diálogo, al televisor, a la computadora. Yo no pretendo eliminar todos los televisores y computadoras, ellos son un medio. Tenemos que partir de la convivencia con los otros seres humanos, con los que no piensan como nosotros. De esa convivencia se comienza a jerarquizar la coincidencia, pensando qué tenemos en común para empezar a hacer, no a ver cuáles son las diferencias para empezar a criticar, porque si no coincidimos no tenemos camino hacia delante. El hombre no tiene camino hacia adelante si no coincide, si no suma voluntades si no suma ideas. Si no se universalizan ideas y proyectos, no hay posibilidades positivas y reales.

El tercer paso - con el que culmina el informe de Delors para la UNESCO -, es aprender a ser. Qué soy, qué quiero ser, en un tiempo muy limitado que tenemos nosotros transitando por el planeta. Entonces tenemos que optar, porque la gran contradicción, la gran promotora de la infelicidad, de la angustia y de todos los problemas mayores, es la contradicción entre lo que somos y lo que queremos ser, porque hemos elegido querer ser mariposas y somos mamíferos ¿ no?

Esto también lo decía el psicólogo español Emilio Mira y López, que la gran frustración, la falta de gente realmente capaz en sus quehaceres, es por no haber unido sus posibilidades con sus apetencias, no haber elegido realmente que querían ser lo que podían ser, con lo cual serian seres muy diferentes. No solo me refiero yo a la tranquilidad espiritual, a la satisfacción, a la felicidad, sino también a la realización. Una sociedad de gente integrada que sabe ser, que decidió bien lo que va a ser, es otra sociedad diferente.

Yo quería llegar a un punto que en nuestros días adquiere una especial importancia que es la concertación, que es el acuerdo.

Hoy en día entiendo que ha quedado perimida la forma de hacer política que consiste en la aniquilación del que no piensa como nosotros. Hoy en día para la generación de un espacio, de un escenario superior, en donde se puedan realizar objetivos con los cuales yo estoy más de acuerdo se exige la concertación, se exige el estar pensando en qué nos podemos poner de acuerdo, pero debemos estar de acuerdo realmente para dar un paso adelante. No será totalmente mi decálogo, ni el decálogo del otro, pero será el paso adelante posible que si no sumamos voluntades se transforma en imposible.

Hay quienes han meditado esto. Hoy en día podrían ser las nuevas políticas, esto podría ser un pensamiento de Norberto Bobbio y otros ensayistas. Sin embargo, el tema de la concertación, del acuerdo, del consenso, hay gente que lo ha estudiado desde la antigüedad de la humanidad hasta nuestros tiempos. Por ejemplo, uno de los grandes críticos e historiadores Elie Faure, que fuera uno de los maestros de André Malraux, hace su síntesis acerca de los ciclos que suceden en el acontecer del tiempo y dice "....en el mundo cuando hay proyectos comunes, cuando hay ideas-fuerza que son sustentadas por la mayoría de una población, sea un imperio, sea un país, sea una región, se integra la sociedad, las entidades intermedias y se integran y fortalecen hasta las propias familias. Cuando hay un proceso de fragmentación de concepciones, cuando no hay ideas comunes, proyectos comunes, esas civilizaciones o imperios decaen y se desintegra la sociedad, el imperio, las organizaciones intermedias y la propia familia. A través de la historia de la humanidad se van dando procesos donde se produce la integración de las diversas regiones, imperios o naciones, en alternancia con etapas de fragmentación y desintegración". Según el autor las obras de arte testimonian estos procesos de integración y desintegración. A través de los milenios se aprecian las coincidencias estructurales que expresan las obras de arte en etapas de integración, como así también en etapas de desintegración.

Entonces, entiendo que el objetivo de nuestro conocimiento y de nuestra ubicación en el tiempo y en la tierra que nos tocó vivir, es trabajar para la concertación, trabajar para la suma, porque es la única posibilidad de cambiar positivamente para adelante y este es el sentido correcto de la vida.

No debemos adoptar una actitud esquizofrénica de dos cosas incomunicadas. Debemos saber articular la realidad local con la realidad mundial, reconociendo las dos y entendiéndolas y manejandolas en beneficio de los intereses comunes. Está también la tensión entre la modernidad y la tradición. Digamos que tenemos que hablar nosotros, contar nuestra historia, estamos en otro mundo, y ¿como vivimos en el mundo sin historia?. Hay muy poca gente que está capacitada para vivir en un mundo sin historia. Sin historia no hay raíces - como lo decía antes -. Nadie da frutos sin tener raíces. O sea la modernidad es una cosa de diversos contenidos, la modernidad es también mucho de superficialidad y otra cosa es nuestra tradición. Para nosotros si asumimos una tradición racionalizada tenemos mejores posibilidades de desempeñar un rol positivo en la modernidad que si no tenemos esas raíces. La otra tensión se da entre largo plazo y corto plazo ¿ que hacemos?. Mañana tenemos el problema pero también tenemos que construir algo a largo plazo. ¿Cómo coordinamos entonces largo plazo y corto plazo a través de los valores, a través de determinados conceptos?. Determinamos que no sea contradictoria la solución que damos a corto plazo con la solución y el objetivo que queremos alcanzar a largo plazo.

La otra muletilla de moda es "la competencia". ¿Cómo compaginamos la competencia con la igualdad de oportunidades?. Tenemos que articular esa competencia con la igualdad de oportunidades frente a las necesidades básicas de salud, de educación de toda la gente. Por otra parte también tenemos que ir nosotros a un tema que parece contradictorio porque cada día el conocimiento se desarrolla más. Quizás estamos en una época de vertiginoso crecimiento del conocimiento, y cómo hacemos para asimilar todo esto, qué posibilidades tenemos de asimilar todo el conocimiento que hoy genera la humanidad en los diversos campos. Cuando hay un proceso, hay una síntesis de conocimiento, que lleva a comprender cada línea del desarrollo del conocimiento, a conocer las pautas básicas, las pautas centrales. Pero si no somos capaces de sintetizar todo lo que está pasando en nuestro tiempo nos perderemos en las arborescencias de cada rama del conocimiento. No debemos dejar que el follaje nos tape el tronco.

Sortear estas contradicciones también es uno de los objetivos del contenido de nuestra enseñanza. Nosotros creemos que además tenemos que incrementar la comunicación entre nosotros. Sostenemos que es necesario elevar los niveles del conocimiento, crear formas de acceso al conocimiento con diversas metodologías. Porque el conocimiento está cada vez más vinculado a las posibilidades de realización de cada uno y a las posibilidades de realización de los pueblos. Por eso tenemos que buscar mecanismos de conocimiento, como se dice hoy, la enseñanza de la escuela para toda la vida, durante toda la vida, que la gente pueda incorporarse a diferentes niveles y libremente, gratuitamente, a donde pueda seguir aprendiendo, para seguir comprendiendo y seguir realizándose. En esto creo que estamos muy atrasados, que hay mucho por hacer, todavía nuestro país está sin dar los primeros pasos en estos mecanismos de capacitación de grandes sectores de la población, que serán pocos, sencillos, será comunicación oral, comunicación escrita, auxilios en computadoras y otros temas; pero que provoca en quienes la reciben un cambio cualitativo para desarrollarse, no para hacerse millonarios, no para conseguir empleo mañana. El empleo mantiene relación fundamental con un problema de planificación económica, aunque el conocimiento sea cada vez más necesario para integrarse más y mejor en nuestra comunidad.

Entonces volvemos a nuestras inquietudes de décadas acerca de la necesidad de incrementar, por ejemplo en épocas de vacaciones, seminarios nacionales de docentes, de determinada especialidad. Siempre vamos a comenzar por las bases, por las ciencias básicas que permitan elevar el nivel de todos, pero que haya entre los diversos centros especializados una comunicación y una programación que permita que el nivel se vaya levantando tanto en las zonas centrales del país como en las periféricas.

También queremos y estamos trabajando para que esta comunicación sume al Mercosur, y que haya un incremento mayor de profesores, de estudiantes, y de todos los sectores sociales. Como este proceso de integración es vital para el país, debemos hablarlo acá, en la Universidad.

Hoy no podemos pensar en un país que no esté integrado con sus vecinos y su región. Pero la integración no se logra por decreto, la integración se crea, se nutre cultural y científicamente en investigaciones conjuntas La Argentina fue la gran universidad de América Latina - hasta que llegó el golpe de Onganía -, donde había legiones de estudiantes peruanos, venezolanos, chilenos, ecuatorianos, paraguayos. Entonces un día los torpes plantearon que esta apertura arruinaba los presupuestos universitarios y teníamos que hacer disparar a todos los hermanos de América Latina. Pero como se lo dijimos en aquel momento esto era una torpeza brutal, porque tenía más eficiencia para la existencia de Argentina en el continente, la presencia de estos estudiantes que mañana eran graduados en sus respectivos países, que mil tanques aquí. Era más importante geopolíticamente esa comunión cultural que tener nosotros tanques, aviones y misiles de última generación. Tenemos que retomar eso, no con ningún ánimo hegemónico pero si con un ánimo de que es necesario avanzar en una integración cultura, y el que más se integre más avanzará en la satisfacción de las necesidades básicas de su pueblo.

Todos esos años el sueño desde el Caribe para abajo, era conocer Buenos Aires. Buenos Aires era la meta de todos los pueblos de América Latina, no era París, no era Nueva York. De acá iban los libros, las revistas, hasta la gente de Centroamérica aprendía a leer con el Billiken. Ahora nos mandan del hemisferio del Norte cultura enlatada, monstruos, y nos forman en esos disvalores. Nosotros no generamos los nuestros y no intercambiamos los nuestros con los países vecinos. Porque en definitiva esto se define por la cultura, por el conocimiento, conocimiento ya macerado, ya transformado en cultura, salido del laboratorio expreso, del gabinete. Es en el campo cultural donde definiremos el mundo del futuro.

El país transita una gran derrota cultural, esta es la realidad. Nos han derrotado adentro de cada uno de nosotros nuestros valores de identidad, han derrotado nuestra confianza en nuestras posibilidades, en nuestro protagonismo, esta ha sido la sub-historia y nuestra derrota. Si no revertimos esta relación cultural, en nuestra juventud fundamentalmente, y en nuestro pueblo en general, no vamos a lograr cosas a favor de nuestro crecimiento sustentable y de la realización de nuestros pueblos.

No podemos hacer un plan de educación si no tenemos un proyecto nacional. No podemos hacer un plan de salud si no tenemos un proyecto nacional. No podemos hacer un PAMI si no hay un proyecto nacional. Lo otro es un collage, es una colcha de retazos, se rompe al primer tirón, no tiene nada que ver un color con el otro, un contenido con el otro, son contradictorios. Estamos en un proceso de desintegración, el proyecto nacional nos congregará, nos integrará y nos permitirá tener fuerzas para promover las actividades centrales de un país.

Yo creo que con la realidad y la desesperanza estamos en el barro culturalmente. Pero también hay un firmamento, hay grandes posibilidades. Es cierto que tenemos hoy en día desarrollos importantes que no han impactado positivamente en el bienestar de las grandes mayorías. Pero tenemos la posibilidad y el deber de poner esos grandes avances al servicio de la generalidad, para vivir un mundo muy diferente.

Este es el objetivo por el cual tenemos que luchar, trabajar y estudiar y no hay trabajo ni estudio que no lleve una cuota de sacrificio. No se regala el conocimiento, se lo transpira y se lo crea. El facilísimo es cancerígeno, y del cáncer no podemos pedir salud, no podemos construir todo esto sin sacrificio. De este esfuerzo la juventud debe ser absolutamente consciente, tenemos que pedir más estudio y más militancia social. Habrá obra sociales, habrá comedores, pero para cumplir con nuestros cometidos no podemos pedir que todos cumplan menos nosotros.

 


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