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En la huella de Palacios II. Discurso inaugural de Guillermo Estévez Boero

El día 23 de abril de 1972, en la ciudad de Buenos Aires, nace el Partido Socialista Popular. Este acto trascendental, desarrollado en medio de un entusiasmo y una fraternidad socialista desbordante, constituyó la culminación de los esfuerzos realizados por distintos nucleamientos, comprometidos a militar juntos por la causa de la emancipación de nuestro pueblo en las filas del Partido Socialista Popular.

En la convicción de sentirnos parte de la herramienta política necesaria para que nuestro pueblo organizado avance hacia la constitución de una patria socialista independiente, difundimos las palabras pronunciadas en dicho acto por los compañeros Víctor García Costa y Guillermo Estévez Boero, secretario general y de interior respectivamente, del Partido Socialista Popular.

Córdoba. Julio de 1972

PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL SECRETARIO DE INTERIOR DEL PARTIDO SOCIALISTA POPULAR, COMPAÑERO GUILLERMO ESTEVEZ BOERO.

Ex compañeros del Partido Socialista Argentino.

Ex compañeros de Militancia Popular.

Ex compañeros del Grupo Evolución.

Ex compañeros del Movimiento de Acción Popular Argentino.

Compañeros todos del Partido Socialista Popular:

Queremos aprovechar este acto de constitución del Partido Socialista Popular en Argentina para rendir un homenaje militante al primer y más grande legislador socialista de América, el inolvidable y siempre presente Alfredo Palacios.

Nosotros venimos a esta conjunción de socialistas no a enseñar; venimos a aprender el socialismo, pero por sobre todo venimos a hacer el socialismo.

La creación del Partido Socialista Popular en Argentina es la respuesta madura, reflexiva, consciente y revolucionaria a la opresión y al vejamen que padece el país debido a la existencia de la dictadura mercenaria y sus mandantes: el imperialismo yanqui y el privilegió nativo. La respuesta de la juventud es la concreción de este Partido Socialista Popular.

El Partido que se crea es Socialista, porque basa su ideología en la obra de aquellos gigantes del pensamiento que descubrieron el mecanismo del capitalismo y las vías de superación. Estos gigantes del pensamiento son Carlos Marx, Federico Engels y sus continuadores. El marxismo no está perimido; lo que está perimido es el imperialismo, lo que está perimido es el capitalismo, derrotado en todos los continentes por la lucha heroica de los pueblos como el de Vietnam.

El Partido que se crea es Popular porque su objetivo central es la organización de la clase trabajadora y de las grandes mayorías nacionales para una lucha sin cuartel contra el imperialismo, contra la oligarquía vacuna y contra el privilegio que es el aliado de la penetración imperialista en esta tierra. El camino y el destino del accionar de este Partido es al lado de las masas, consustanciándose con las masas. Por ello tengan absoluta conciencia, los gorilas de derecha y los pseudo gorilas de izquierda, que el Partido Socialista Popular en forma irreversible, jamás se alineará en una nueva Unión Democrática.

Por último debernos entender claramente que lo que se constituye es un partido político, porque como lo dijera Carlos Marx: toda lucha de clases es en definitiva una lucha política. Y entendemos, y así lo haremos, que la política se hace en la masa y con las masas y no en la pieza y sin nadie. Como lo hemos realizado siempre y lo seguimos realizando al sectarismo y al ultra izquierdismo lo acabaremos con la masificación, y a los revolucionarios de pieza los reeducaremos a través de la militancia. 

El militante del Partido Socialista Popular deberá estudiar, organizar y difundir.

¿Qué deberá estudiar? Deberá estudiar el gran pensamiento socialista de Marx y Engels, ya que el Socialismo es una ciencia, por eso se estudia y no se intuye.

El socialismo se practica en la calle, al lado de las masas y no en las piezas. Al estudio de los clásicos del marxismo deberá combinársele el estudio de la realidad nacional. El estudio de la realidad nacional marginado del ideario marxista lleva simplemente a crear vanas salidas como el populismo y el desarrollismo. Solamente la combinación del estudio de la teoría marxista y de la realidad nacional puede crear fecundamente el ideario de un Partido auténticamente revolucionario.

Pero además, los compañeros del Partido Socialista Popular deben organizarse en base a un mínimo de comunidad ideológica, teniendo tres objetivos centrales e indispensables para la constitución de un Partido Revolucionario: el trabajo colectivo, el estudio colectivo y la elaboración colectiva. La militancia revolucionaria presupone un alto nivel organizativo que, en estas tierras dominadas por el imperialismo, permite defender la existencia de la organización y la seguridad de sus integrantes. Jamás debemos olvidar: que así como no hay un partido revolucionario sin teoría revolucionaría, no hay partido revolucionario ni revolución, sin organización revolucionaria.

Por último los compañeros del Partido Socialista Popular deben dentro de nuestra trilogía de trabajo, DIFUNDIR en forma permanente nuestros objetivos.

Es preciso entender, qué es la difusión para una organización revolucionaria. Ella debe ser teórica y práctica. La difusión de nuestros principios en la masa no se realiza solo por el volante y el folleto, ya que no somos una editorial. Además del volante y del folleto esta difusión debe estar dada por la acción y la agitación de nuestros militantes en el seno de la masa.

A seis años de la dictadura mercenaria que soporta el país, vivimos en el caos económico planificado. Vivimos en un régimen de corrupción, de indignidad, de entrega, de tortura y de secuestros. Pero la resistencia popular contra la dictadura, ha determinado que el barco de los mercenarios haga agua y el índice más claro es que las ratas desarrollistas huyen del barco de la dictadura. Estas ratas desarrollistas, y me refiero a Frondizi y Frigerio, estos agentes y comisionistas de los monopolios extranjeros, han cambiado su posición en menos de treinta días, luego de pedir durante seis años la "profundización del proceso revolucionario". ¿Qué era la "profundización del proceso revolucionario"? Era la profundización de la expoliación de la clase trabajadora. Era la profundización de las torturas, los secuestros, las prisiones, la profundización del limitacionismo de las universidades, del desarrollo educacional en contra de las posibilidades educacionales de nuestro pueblo, era la profundización de pasar a manos privadas todo el aparato de salud pública, era la profundización de la entrega, era la profundización del corporativismo. Esa profundización que pedía el Señor Frondizi se ha transformado de golpe por los designios del imperialismo, en una voz más que se suma al sentir mayoritario de nuestro pueblo que reclama elecciones libres y sin proscripciones.

Debernos estar alertas y debemos comprender que este giro y esta incorporación del desarrollismo frondizista a un clamor realmente popular, se debe a un designio del imperialismo de dividir a los sectores populares mayoritarios. El imperialismo y la oligarquía vacuna saben que la unidad de las grandes mayorías nacionales en Argentina es su sepultura y por lo tanto el mecanismo que se está viendo en estos días y que toma como agente al desarrollismo, tiende a la división de esos sectores populares para que siga imperando en este país la dependencia y la expoliación de las grandes mayorías nacionales. Hay que tener cuidado, hay que estudiar la realidad. Quien se equivoque será aplastado por la rueda de la historia que no respeta esquemas.

Para cambiar la realidad nacional el Partido Socialista Popular deberá "avanzar golpeando a los sectores más retrógrados y acompañando a los sectores populares más progresistas. Nadie debe equivocarse. Será objetivo importante del Partido Socialista Popular mejorar en forma permanente las condiciones subjetivas del pueblo, ganar amigos para la idea de la revolución y ganar militantes para esa revolución.

Nadie debe olvidar lo que sufrió y sufre el país bajo esta dictadura. Nadie debe olvidar en consecuencia a los mártires de la resistencia. Las aulas de los primeros años de todas las universidades del país deberán llevar en el futuro, el nombre de aquel mártir estudiante y obrero que fue Santiago Pampillón, no solamente como homenaje, sino con un sentido formativo hacia las próximas generaciones de jóvenes.

Que los jóvenes del futuro pregunten, ¿quién fue Santiago Pampillón? Santiago Pampillón fue un compañero que simboliza a todos los que en la Universidad Nacional, a todos los que en el campo de los trabajadores de la cultura cayeron, fueron torturados, fueron perseguidos por luchar por mayores posibilidades culturales para el pueblo. Y las calles céntricas de la ciudad deberán llevar el nombre de los mártires de la clase trabajadora, para que quienes por ahí caminan, que jamás consiguieron experimentar la maravillosa sensación del trabajo manual, sepan que lo que están pisando y lo que están mirando, es la obra de los hombres a los que la sociedad capitalista les ofrece como único horizonte, durante todos los días de su existencia, explotación e ignorancia. Ese no es el programa que el socialismo presenta a los trabajadores.

Ante el futuro de corrupción, ante el futuro de drogas, ante el futuro de guerras y de racismos que promete la estúpida sociedad de consumo que se nos impone, el Partido Socialista Popular levanta una futura patria socialista donde el hombre sea el señor de la tierra y el espacio, donde se reconozca como máxima riqueza de la nación a su pueblo y consecuentemente la salud pública y la educación sean los pilares de todo progreso y para que en un ambiente de libertad, de bienestar y de independencia nacional se condene para siempre a la bohardilla de la historia, a la expoliación del hombre por el hombre y los pueblos por el capital.

Por la libertad, por el bienestar, por una Patria Socialista independiente.

Viva camaradas, el Partido Socialista Popular!!!

 

PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO SOCIALISTA POPULAR COMPAÑERO VICTOR GARCIA COSTA. 

Compañeros:

Hemos puesto este acto bajo la evocación de todos los trabajadores y estudiantes muertos, torturados, vejados y detenidos, con y sin proceso, de todos los mártires de la dictadura instaurada en nuestro país el 28 de junio de 1966 y que simbolizó en los nombres de Pampillón, Bello, Blanco, Cabral, Mena, Susana del Valle Guerrero —entre muchos otros—, como también en el de Agustín Tosco. Y debemos decir aquí y comprometernos todos aquí, el día del nacimiento del Partido Socialista Popular, que la persecución por ellos sufrida no será olvidada, que la sangre por ellos derramada no será negociada.

Venimos a constituir hoy aquí el Partido Socialista Popular. Venimos a suscribir en este acto, que será histórico, el acta de nacimiento del Partido Socialista Popular. Decimos Partido porque ello implica una clara y definida connotación de clase. Decimos Socialista porque nace —y es su objetivo fundamental— para ser de la clase trabajadora argentina, porque su fin último es la realización del socialismo en nuestra tierra. Y decimos Popular porque sabrá estar junto a los grandes movimientos populares cualquiera sea el grado de desarrollo de sus conciencias colectivas, en el camino de la liberación.

Venimos a constituir el Partido Socialista Popular y lo hacemos desde las filas del hoy ex Partido Socialista Argentino, el Partido de Alfredo L. Palacios, aquel Maestro de América que recordó un día, dirigiéndose a los jóvenes, el brindis de Gorgias. Y así como éste al levantar su copa de cicuta dijo: "por ése”, cuando su discípulo esclarecido expresó: "Maestro, brindo por el primero que ponga su pie sobre la última huella que tú dejas”, Alfredo Palacios, Maestro, te decimos hoy, aquí, que con este Partido Socialista Popular hemos puesto nuestro pie sobre la última huella que tú dejaste.

Venimos también, del Partido de Mario Bravo, el poeta que cantó y dijo: "Yo con mis propias manos cavé el pozo / Yo con mis propias manos planté el cedro / Y pasarán los años y los años / Y el cedro sin cesar irá creciendo". Mario Bravo, este es el cedro que irá creciendo para hacer la Revolución Socialista en Argentina: el PARTIDO SOCIALISTA POPULAR.

Pero este Partido Socialista Popular no nace en un momento cualquiera. El día que se escriba la historia del tiempo que vivimos —historia que será escrita por el pueblo trabajador— se comprobará que en él se han producido las reacciones de una clase social que se niega a morir, que lucha, que agoniza, como diría don Miguel de Unamuno. Y en esa lucha que le plantea su voluntad de subsistencia utiliza hoy la institucionalización, como ayer utilizó la desinstitucionalización; siempre la violencia.

Ayer, cuando la democracia comenzaba a convertirse en un enunciado que dejaba de ser inofensivo, acabó con las reglas del juego, como esos jugadores de ajedrez que pegan un golpe al tablero y tiran las piezas por el suelo. Hoy pretende resucitar el reglamento. Nosotros decimos que con los que han tirado el tablero varias veces, no estamos dispuestos a volver a jugar.

La oligarquía, servidora de los intereses del imperialismo norteamericano, reglados y regulados desde el Pentágono y desde el Departamento de Estado, libra su batalla. No puede extrañarnos entonces la violencia.

La violencia es una expresión propia del sistema. Existo porque es el respaldo del sistema, porque forma parte de la super-estructura del sistema. Violencia institucionalizada en la desocupación, en la miseria, en el analfabetismo, en la mortalidad infantil, en la infra-alimentación. Violencia legal en las disposiciones que endurecen y regulan el grado de violencia cada vez que el pueblo se levanta contra la opresión y que llega, tras una enorme y brutal legislación represiva, a establecer la pena de muerte. Violencia bárbara en la tortura, en la represión parapolicial, para-militar, policial y militar que asesina en las calles de la República.

No está en nuestro espíritu hacer la apología de la violencia, que algunos han llamado violencia de abajo o violencia reactiva, pero si partimos de la base de que la violencia de arriba es sistemática, estructural y existe con el sistema, debe admitirse que la otra no se llama violencia de abajo. Esa se llama legítima defensa.

Al mismo tiempo que ejecutan su violencia, compañeros, nos hablan del proceso de institucionalización los que los destruyeron hace seis años. Nos hablan de las elecciones. Para nosotros el problema no se agota en unas elecciones. Ni en éstas, ni en otras que puedan venir. El objetivo del Partido Socialista Popular, objetivo último, es la realización del socialismo.

Por eso podemos decir como recogiendo aquellas declaraciones de diciembre del Movimiento Tupamaro Uruguayo, que la Revolución la vamos a hacer con elecciones o sin elecciones.

Transitamos en esta hora de la vida argentina por el sendero de la liberación nacional. Hemos integrado un partido político que se llama Partido Socialista Popular. Hemos creado el instrumento adecuado para iniciar la marcha hacia el socialismo por el camino de la liberación nacional. Convocamos a los trabajadores, convocamos al pueblo, pero no lo hacemos en una actitud estática. No les decimos: Vengan! Les decimos: compañeros, allá vamos con el Partido Socialista Popular!

Por eso, compañeros, y para terminar, ahora que los militares se han metido a políticos, afirmemos que nosotros, los civiles, vamos a constituir el gran ejército de la liberación nacional, camino hacia el socialismo.

 


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