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El desabastecimiento: Arma de los Monopolios

Texto de la conferencia pronunciada por el Dr. Héctor José Cavallero, en la localidad de Alcorta, por invitación de la Secretaría de Cultura y Deportes de la Municipalidad, con motivo de conmemorarse un nuevo aniversario del Grito de Alcorta.

PRÓLOGO

La mayoría de los hombres y mujeres que trabajan, al escuchar la pa­labra desabastecimiento, piensan en general en alguna ama de casa quejándose por la falta en el mercado de productos de primera ne­cesidad. Otros se quejan por la falta de determinados insumos o ma­teriales adecuados para el funcionamiento de sus industrias. En ge­neral, todos manifiestan su disconformidad por la falta repentina de tal o cual cosa, disconformidad que se incrementa si algún producto se consigue a través del mercado negro, pagándolo a un precio su­perior al estipulado oficialmente.

Sin embargo es preciso decir con claridad que este desabastecimien­to que se expresa a través de estos hechos, no es obra de la casua­lidad, sino que su existencia obedece a determinados intereses. Su accionar, traba el normal desarrollo de la vida económica nacional y además crea un ambiente de descontento generalizado en el hombre y mujer que trabajan. Por lo tanto, podemos concluir que quienes generan el desabastecimiento, es decir la falta artificial de determi­nados productos, no responden al interés argentino. El Partido Socialista Popular, que tiene como objetivo inmediato bre­gar por consolidar la independencia nacional, sostiene que la mejor manera de luchar contra esos intereses antiargentinos es desenmascarando frente a las mayorías nacionales su modo de actuar y sus objetivos.

Por ello entiende propicia la oportunidad para publicar el trabajo del compañero Héctor Cavallero, Secretario del Interior de la M. E. del C.N. y Secretario Gral. de la Federación Socialista Popular de Santa Fe. A través de él se explica el por qué el desabastecimiento es un arma de los monopolios destinada a socavar las bases que sostie­nen a este gobierno expresión de la voluntad popular, para intentar su derrocamiento.

En el sendero antiimperialista real, creemos que sólo la participación consciente, orgánica y protagonice de las mayorías nacionales puede enfrentar con éxito a los monopolios apátridas y defender la vigen­cia de la soberanía popular.

Mesa Ejecutiva del Comité Nacional Partido Socialista Popular

 

  • UBICACION

Antes de comenzar este acto he tenido la enorme satisfacción de poder conversar con el hombre que se desempeña a cargo de la Se­cretaría de Cultura y Deportes de la Comisión de Fomento, y real­mente cuando digo satisfacción lo planteo con el convencimiento de lo importante que es la tarea de ir sembrando semillas en las locali­dades del interior del país.

Este interior es el que contribuye a la creación de riquezas para el país, contribuye al sector industrial, al sector agrícola-ganadero, a la formación, en definitiva, de muchos hombres y mujeres que cuando jóvenes vivieron en las localidades (como es en mi caso particular), y que luego pasaron a formar parte de ese semillero que son las universidades argentinas. Muchos de éstos no vuelven a sus localidades por múltiples motivos, pero también contribuyen con su esfuerzo a la creación de riquezas para el país.

Es importante que la actividad cultural se desarrolle en el interior, porque este interior contribuye con todo al engrandecimiento del país, aunque generalmente participe muy poco en la decisión de los destinos del país.

La riqueza que crea al formar los centros culturales no vuelve al interior y queda localizado exclusivamente en las grandes ciudades. Por eso saludo y felicito al secretario de Cultura y Deportes de la Comisión de Fomento de la localidad de Alcorta, porque esta ini­ciativa tiende a salvar ese déficit que tiene todo el interior. Estamos completamente seguros que en ese camino se van a encontrar mu­chos hombres y mujeres que a lo mejor, partiendo de ideologías distin­tas, de distintas concepciones, van a coincidir en trabajar para ir creando una conciencia nacional y popular, base esencial de nuestro futuro.

El tema sobre el que vamos a conversar hoy es realidad nacional. Por supuesto que para todos nosotros el tema realidad nacional im­plica analizar cuál es la situación actual que vive el país.

A los argentinos les inquieta saber cuál es el futuro que cada hombre y mujer de Argentina va a vivir. Pero nosotros entendemos que es imprescindible para poder comprender la realidad actual que vive el país, analizar aunque sea sintéticamente qué es lo que ha pasado antes en nuestro país. Nosotros llegamos a una realidad como la actual, no por casualidad, sino que ésta es la resultante de todas las luchas, los triunfos y las derrotas que ha tenido nuestro pueblo dentro del proceso histórico del país. Por eso me voy a permitir, para poder ubicar el año 1974, hacer una breve reseña de nuestro pro­ceso histórico.

Nuestro país, que, prácticamente comienza como tal con el des­cubrimiento de América sufre tres siglos y medio de dominación colonial por parte de España. Durante esos tres siglos y medio el país va estructurando su economía, se va estructurando demográfica­mente, se va estructurando culturalmente, pero no de acuerdo a los intereses de los argentinos que poblaban nuestro suelo, sino que toda la arquitectura de nuestro país se va estructurando en función de los intereses de quien domina económica y políticamente la Nación Argentina.

No es casual la existencia de una ciudad gigante como Bs. Aires. No es casualidad la construcción del puerto de Buenos Aires, no se dan por casualidad los distintos tipos de programas que tenían las universidades argentinas, no es casualidad inclusive la arquitectura de las casas que se construían y que nosotros todavía hoy la definimos como arquitectura colonial.

¿Y eso qué tiene de auténticamente argentino? Muy poco. Es España la que va construyendo nuestro país de acuerdo a sus intere­ses y necesidades. Luego nosotros vivimos prácticamente otro siglo y medio a partir del año 1810 en el cual teóricamente somos política­mente independientes. Pero realmente como lo vamos a demostrar, todos los poderes de decisión del país, salvo en raras ocasiones del proceso histórico argentino, no han estado dentro del país sino que los poderes de decisión han estado fuera de él.

Nosotros vimos cómo España domina a Argentina, hasta que ocu­rre un fenómeno en el mundo que es el descubrimiento de la máquina, que se realiza en Inglaterra y se denomina Revolución Industrial; re­volución que se caracteriza por terminar con el trabajo artesanal y empezar a trabajar en serie a través del descubrimiento de la má­quina a vapor.

Es entonces cuando en Inglaterra se opera el siguiente proceso: empieza la máquina a producir, se suplanta el telar a mano por los grandes emporios textiles y se empieza a producir y a producir, hasta que se llega a superar la capacidad de consumo que tiene la propia Inglaterra. Es aquí cuando surge la necesidad de exportar y comienza exportando a sus colonias. Paralelamente Inglaterra entra a desplazar a todos los países que eran colonialistas; los desplaza con su pode­río económico. Y también va creando lo que se denomina la división internacional del trabajo. Inglaterra desplaza a España, entra a dominar a Argentina económicamente y nos asigna un papel que nosotros mu­chas veces lo decimos con orgullo, pero sin comprenderlo tanto, el papel de ser el granero del mundo. Inglaterra era la gran fábrica del mundo. Eso es la división internacional del trabajo. ¿Y, cómo se manifiesta? Se manifiesta en que los ingleses, a pesar de producir elementos manufacturados carecen de materias primas para seguir elaborando sus productos manufacturados. Entonces necesitan de paí­ses que le puedan proveer materias primas y alimentos; es por eso que Argentina entra a formar parte del plan de dominación del im­perio inglés. Y así se entra a construir Argentina, no en función de los intereses de Argentina, sino en función de los intereses de Ingla­terra.

Vamos a ver los ejemplos concretos: se construye el ferrocarril, lo construyen manos argentinas. Inglaterra a los pocos años los com­pra y empieza a desarrollar las redes. Observen ustedes que el ferro­carril argentino tiene una característica fundamental: no interconecta los distintos puntos del interior del país entre sí, sino que son todos ramales que van del interior y confluyen todos en la Capital Federal. ¿Por qué? Porque ello responde al mecanismo de dominación inglesa. Los ferrocarriles debían ser los vagones que cargaran los cereales y las carnes y los pusieran en el puerto de Buenos Aires para poder transportarlos a Inglaterra y llenar las necesidades de ellos que era proveerse de alimentos y materias primas. Así se desarrolla Argentina.

Argentina se desarrolla alrededor del puerto de Buenos Aires, por eso nuestro país es un enano cabezón cuya cabeza es Buenos Aires que con su cordón industrial tiene casi 10 millones de habitan­tes. Inglaterra lo que necesitaba era sacar de nuestro país el grano y la carne, llevarse el bife argentino que ellos llamaban el "Chilled-Beef". Y fíjense ustedes, cuando suplantan el telar por la máquina, comprueban que la lana de las ovejas que poblaban nuestro sur no servía para la máquina, entonces introducen el cambio de las razas tradicionales argentinas para proveerse de las lanas más aptas para la industria textil. A Inglaterra no le interesaba que Argentina tuviera industrias, porque de las industrias y de manufacturar los productos se encargaban ellos. No obstante se desarrolla algún tipo de indus­tria en el país.

Se desarrolla primero la industria del tasajo. ¿Por qué se desarro­lló la industria del tasajo? Para proveer de carne salada a los merca­dos esclavistas de Haití y Cuba que trabajaban en las plantaciones de caña y en los cafetales, y cuyo único alimento era ése; entonces había que desarrollar la industria del tasajo ya que la carne llevada hasta Inglaterra no era negocio porque llegaba putrefacta.

Después vinieron los saladeros porque era necesario procesar los cueros, etc. Y luego aparece la primera gran industria nacional en el país, la primera industria auténticamente nacional, que son los frigo­ríficos. ¿Por qué? Porque ante la necesidad de procesar la carne van apareciendo los distintos métodos: el congelamiento, luego el enfria­miento; era fundamental entregar a la metrópoli la carne en buen estado. Entonces todo lo que se va desarrollando en el país, la estruc­tura que se va desarrollando en el país es en función de los intere­ses de Inglaterra.

¿Y qué es lo que ocurre? Ocurre que el esquema de la división internacional del trabajo donde ellos eran la fábrica del mundo y nos­otros el granero, comienza a fallar. Se produce la primera Guerra Mundial. ¿Y qué es lo que pasa con la primera Guerra Mundial? Nos­otros teníamos la carne, teníamos el grano, pero no lo podíamos in­tercambiar por el producto manufacturado porque toda la industria de Inglaterra estaba afectada a la industria de guerra o fabricaba ele­mentos y armamentos para el mantenimiento de la guerra. Y entonces nosotros ¿qué descubrimos? Que éramos el gran granero del mundo pero (como a posteriori aconteció) teníamos que quemar el trigo en las locomotoras, tener enterradas cosechas en los silos y las vacas vagando por ahí, porque no podíamos vendérselas a nadie.

 

  • LAS MAYORIAS NACIONALES LLEGAN POR PRIMERA VEZ AL GOBIERNO

Como este proceso económico que se da tiene implicancias muy profundas desde el punto de vista político, quien dentro del país había sostenido los intereses de Inglaterra a nivel político que era el Par­tido Conservador, empieza a fallar. Se produce el ascenso político de la clase media que le va a disputar el liderazgo político a la oligar­quía terrateniente representada políticamente por el Partido Conser­vador. Viene primero la Revolución del Año 90 y luego asciende don Hipólito Yrigoyen al poder político del país (1916).

Aquí se da un proceso que nosotros debemos tener en cuenta para analizar la realidad presente. El gobierno de don Hipólito Yrigoyen es el primer gobierno realmente popular y progresista que llega al país. Defiende los intereses de una clase que está en pugna con la oligarquía que ha mantenido el negocio con Inglaterra. Pero al mismo tiempo hay una mutua incomprensión en el proceso. Yrigoyen no comprende a la clase trabajadora en su totalidad, a pesar de que brin­da una serie de conquistas positivas. Y la clase trabajadora dirigida por hombres muy honestos, muy valientes pero también muy distraí­dos de la realidad nacional, no comprenden lo que estaba pasando en el país, no comprenden lo positivo del gobierno de Yrigoyen frente a los gobiernos de la oligarquía y se desarrolla una lucha frontal.

Mientras Yrigoyen que había comprendido que era imposible el desarrollo independiente del país con la existencia de la dominación extranjera, envía proyectos de nacionalización de todas las empresas petroleras a la Cámara de Diputados, mientras se estaba discutiendo en el Senado los contratos petroleros, la famosa investigación sobre el problema de los frigoríficos y de la ley de carne, hay sectores que están pensando cómo pueden volver a tomar el poder político y vol­ver a consolidar sus intereses: son la oligarquía y los capitales ex­tranjeros.

Es aquí cuando se produce el golpe de 1930 encabezado por el Gral. Uriburu. Y si queremos saber hacia dónde tendía Uriburu es muy fácil verlo analizando las medidas que tomó. Entregó gran parte de nuestro país a la voracidad de los capitales extranjeros y política y económicamente fortaleció a la oligarquía latifundista de nuestro país. Pero, ¿qué es lo que ocurre? El pueblo sigue luchando por sus reivin­dicaciones. El trabajador por un salario más digno; el hombre de clase media por una serie de derechos que le den libertad y seguridad eco­nómica.

 

  • LAS MAYORIAS NACIONALES LLEGAN POR SEGUNDA VEZ AL GOBIERNO

La clase trabajadora es ganada por el peronismo que en esa etapa del proceso significa un avance frente a lo que existía. Es un avance en lo político frente a la política antipopular de la oligarquía; es un avance en lo económico en cuanto plantea una serie de reivindicacio­nes sociales para los sectores más postergados de la población y entra a tomar en manos del Estado una serie de resortes básicos y claves de la economía argentina, como son fundamentalmente los transportes, el comercio exterior, los depósitos bancarios.

Y entonces, ¿qué es lo que ocurre? El Peronismo no nace gracias al accionar de una varita mágica, nace posibilitado por una coyuntura económica, como nacen todos los movimientos políticos. Se produce la segunda Guerra Mundial, pasando previamente por la crisis del año 29 y el esquema de Argentina granero del mundo entra a fallar de nuevo. Cuatro o cinco cosechas enterradas en los silos, teníamos la carne, teníamos los alimentos y no los podíamos intercambiar por manufacturas. Es entonces que comienza a desarrollarse otro proceso industrial al margen de los intereses de Inglaterra que, luego de la segunda Guerra Mundial no era tan inglés. (Porque si nosotros vemos el movimiento del dinero en el mundo, ya no es la libra después de la segunda Guerra Mundial la que manda financieramente el mundo sino que es el dólar y vemos en el movimiento del capital que los capitales ingleses van pasando a manos de los capitales norteame­ricanos).

Nosotros en nuestro país vemos que como producto de la planifi­cación desde Inglaterra, desde España o desde Norteamérica, em­pieza a desarrollarse todo un despegue industrial en el país. Este des­pegue industrial nace como consecuencia de nuestra necesidad de poder producir productos que antes importábamos y que ahora, debi­do a la guerra mundial no podíamos importar. Es decir que esta in­dustria se crea y se desarrolla al margan de los intereses de los ca­pitales extranjeros. Y entonces comienzan a funcionar frente a ese desarrollo industrial, una serie de mecanismos destinados a destruir económicamente a Argentina y tratar de volver a tomar el control y el dictado de las decisiones fundamentales en materia política y eco­nómica.

Tanto Inglaterra como Norteamérica comienzan a crear una serie de medidas proteccionistas para sus productos e impuestos muy gran­des para nuestros productos. Maniobran de tal manera con la moneda que la nuestra siempre está desvalorizándose y producen lo que en términos económicos se llama deterioro de los términos de inter­cambio y que los economistas lo dicen y explican de tal manera que no lo entienda nadie; nosotros tenemos que comprender qué signifi­ca eso.

El deterioro de los términos de intercambio significa que si nos­otros vendemos cuero e importamos tractores, cada vez los cueros que debemos poner para comprar el mismo tractor son más, es decir que se deteriora el precio de los países que proveen alimentos, materia prima, frente al precio que tienen los productos de los países industrializados. Vamos a verlo con ejemplos concretos: en el año 1928, el año anterior a la crisis mundial del año 29, se adquiría un tractor con 42,1 toneladas métricas de trigo; en el año 40 se adquiría ese mismo tractor con 109,9 toneladas métricas de trigo. Y en el 55 ese mismo tractor se adquiría con 140 toneladas métricas de trigo. Es decir que para comprar el mismo tractor en el año 55 había que po­ner prácticamente 100 toneladas métricas de trigo más que en el año 28. Veamos otro ejemplo: la relación cuero-tractor, porque como de­cía es la relación entre lo que producen los países llamados subdesarrollados o en vías de desarrollo, frente a lo que producen los paí­ses superindustrializados. Tomamos la relación cuero-tractor entre el año 47 y el año 53; en el año 53 teníamos que exportar el 60 % más de cuero que en el año 1947, para comprar el mismo tractor.

 

  • EL IMPERIALISMO SAQUEA A NUESTRA PATRIA

Estos capitales extranjeros empiezan a ver que la Argentina co­mienza a desarrollarse industrialmente al margen de la guía de ellos, al margen del interés de ellos, y por ello abandonan una política que tuvieron durante casi cuatro siglos en el país. Antes venían, nos lle­vaban el trigo, nos llevaban la carne o algunos minerales, fundamen­talmente la extracción de las riquezas naturales y nos mandaban los productos manufacturados.

Pero con ese desarrollo industrial al margen de los intereses de ellos empezamos a vivir el fenómeno del imperialismo y de los ca­pitales extranjeros en nuestro propio país. Porque dicen, "si esta in­dustria se desarrolla termina arruinándonos el negocio, tenemos que ir a radicar nuestras industrias allá en Argentina y en toda América Latina, para poder borrar del mapa, a las pequeñas y medianas indus­trias que se van desarrollando en el interior de los países". Hay algu­nos datos muy importantes de la revista del Departamento de Co­mercio de los Estados Unidos del mes de marzo de 1970. Nosotros en el año 57 importábamos a los Estados Unidos por valor de 307 mi­llones de dólares. En el año 1966 importábamos por 257 millones de dólares, es decir que importábamos menos; y en el año 1969 importá­bamos de los Estados Unidos por 346 millones de dólares. Si toma­mos la cifra de 307 millones de dólares del 57, y 346 en el año 69, prácticamente la cifra no ha variado. Pero veamos ahora cuál es el volumen medido en dólares de la producción de las industrias de ca­pitales extranjeros dentro del país, ahí vamos a comprender el cambio de modalidad que recién les hablaba.

El valor de las ventas de las filiales de las empresas norteame­ricanas dedicadas a la actividad industrial en el año 57 era de 385 millones de dólares; en el año 66 era de 1.667 millones de dólares, y en el año 1969 era de 2.200 millones de dólares. Fíjense ustedes esto va a corroborar claramente que los capitales extranjeros abandonan su política de sacarnos la materia prima y mandarnos sus productos manufacturados para venir, meterse acá adentro y empezar a hacer el negocio.

Vemos que este proceso se va desarrollando y entendemos que hay tres etapas más recientes de la historia argentina donde este proceso se facilita por la acción de gobiernos que han tenido un gran entendimiento, total o parcial con los capitales extranjeros. Y esto debe explicarse muy bien. Este entendimiento significa que no es que sean vendepatrias porque políticamente tienen una teoría de creer que el capital extranjero es bueno porque ayuda, sino porque quienes están al frente de esos gobiernos son comisionistas y agentes de los propios capitales extranjeros.

En el año 1955, con el advenimiento de la mal llamada revolución libertadora, se agudiza el proceso de la dependencia. Se agudiza durante el gobierno de Frondizi-Frigerio y se vuelve a agudizar en el país en el período de la dictadura mercenaria de Onganía, Levingston y Lanusse.

Nos encontramos frente a una realidad, en donde si ustedes quie­ren hablar de la actividad que sea en las empresas líderes, se van a encontrar que son todas empresas de capitales extranjeros. Quieren hablar de petróleo, porque el petróleo energéticamente es de mucho valor; YPF que fue creada por un general patriota como fue el general Mosconi, cada vez tiene que ser obligada a hacer negocios con pér­didas a Esso y Shell. El general Fatigati, presidente de YPF durante el gobierno popular, debe renunciar denunciando que "a YPF se la obliga a vender el petróleo a Shell, a Esso, a Astra, a P.A.S.A. o sea Petroquímica a 15 pesos el litro, cuando le cuesta 57 pesos. Denuncia el general Fatigati que YPF debe venderle el gas a Duperial e Ipako a 17 mil pesos el metro cúbico, cuando el precio del gas está a 120 mil pesos el metro cúbico; denuncia el general Fatigati que el monto que YPF dejó de percibir por estos negocios que se le obliga a hacer es de 132 millones de dólares, cifra más que suficiente para llegar al autoabastecimiento petrolero en Argentina a través de YPF. Por su parte Esso no extrae una gota de petróleo en el país, la extrae YPF, y está obligada a venderlo para que Esso haga el negocio en el país. Y aquí vemos dos criterios, que los argentinos tenemos que abrir muy grandes los ojos para que no nos engañen.

YPF, como Ferrocarriles del Estado, son empresas con las que muchas veces se especula. Escuchamos muchas veces decir que los ferrocarriles dan pérdidas. Onganía "explicaba" cuántos hospitales y cuántas escuelas se pueden hacer con el déficit ferroviario. Lo puso al general Demarchi al frente de la empresa de Ferrocarriles Argenti­nos. Y, ¿cuántas escuelas y hospitales hicieron? Los Ferrocarriles dan pérdida en todas partes del mundo. En Estados Unidos, la Unión So­viética, Francia, Italia y Japón, que son los cinco países más avanza­dos en materia ferroviaria, dan pérdida. Y tienen que dar pérdida si están en función social; tienen que comunicar e intercomunicar a los habitantes de un país y si no cuando se habla de comunidad y de pron­to decimos que hay que liquidar los ferrocarriles, no entendemos nada.

Si nosotros queremos mandar un paquete desde Chumbicha (La Rioja), lo ponemos en el ferrocarril, nos cobran 2 mil pesos y lo llevan. Ahora bien, si lo llevamos a una empresa privada, nos van a decir: yo no voy a Chumbicha (y después de dos años de buscar vamos a encontrar uno que nos dice: yo te cobro 100 mil pesos para llevarlo). Esa es la función social del ferrocarril, que no solamente ayuda al comercio, sino que lleva cultura, lleva medicamentos, lleva toda una serie de cosas que nos son muy necesarias. Y en materia petrolera pasa lo mismo. La propaganda de YPF que ustedes habrán visto por televisión es cierta. Las bocas de expendio de nafta de YPF están en cualquier punto del país. Las de Esso, Shell, Isaura y Cities Service están exclusivamente en los lugares donde le dan más ganancia. En­tonces por esta zona hay muchas bocas de expendio Esso, pero va­mos al sur y vemos YPF, vamos a los pueblitos del norte y vemos YPF, no vemos a la Shell y a la Esso. Es necesario comprender que el capital extranjero no es bueno o malo. Invierte si le da ganancia; si no le da ganancia levanta su capital y se va, si no, no sería capital. Es por eso que hay determinadas actividades de un país que no pue­den estar en manos del capital, sino que tienen que estar en manos del Estado, como son la salud, como es la educación, como son las obras sanitarias, como una serie de servicios públicos y resortes bá­sicos de la economía con los que no se puede lucrar porque atenta contra la felicidad y el bienestar del hombre.

Hemos hablado de petróleo, hemos hablado de ferrocarril. Anali­cemos ahora el transporte de navegación aérea. Nosotros teníamos hasta hace poco (porque por suerte el gobierno popular le ha puesto coto a esto y no se van a reanudar los contratos) a Aerolíneas Argen­tinas que es empresa nuestra, y teníamos a Ala y a Austral, que bajo esos dos lindos nombres se encubre la unión de Braniff y la Panamerican que son dos de los monopolios más grandes del mundo en materia de aeronavegación. El país desde la creación de Ala y Austral le da un subsidio anual a estas dos empresas, la Braniff y la Panamerican, para que le hagan la competencia a Aerolíneas Argentinas. Es más o menos como si yo que tengo una carnicería, todos los días le doy 50 mil pesos al carnicero de enfrente para que baje el precio y me funda. Cuando se sancionó ese subsidio, el secretario de Aero­náutica era el Dr. Teodosio Brean, abogado y miembro del directorio de por lo menos 50 empresas de capital extranjero en el país.

Si hablamos sobre transporte de ultramar, veremos el negocio que se hace con el flete al transportar lo que nosotros producimos. Empresa de Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), funciona mal y se plantea todos los años que da déficit. ¿Cuál es la razón? ¿Quiénes son los hombres que la dirigen? ¿Qué política emplean? Si nos que­jamos en la época de la dictadura y revisamos los boletines de co­mercio para ver la composición de las sociedades anónimas, encon­tramos a todos los representantes de las familias de la oligarquía li­gados a la empresa naviera Conway.

Podemos seguir analizando. Tenemos una empresa como SOMISA, que es auténticamente argentina, inspirada por el Gral. Savio. Produce fundamentalmente acero. Pero, ¿qué es lo que pasa? En el año 1958 se firma un convenio por el cual la Asesoría Técnica y la dirección técnica de SOMISA la debe tener la ARMCO Internacional (empresa más grande del mundo en materia de acería).

 

  • LOS MONOPOLIOS Y EL DESABASTECIMIENTO

Nosotros podemos seguir analizando todo. Por ejemplo, el proceso de la minería, de gran importancia, porque si hay desabastecimiento es necesario saber quiénes son los que desabastecen. La semana pasada se publicó en los diarios que la Cámara de Empresarios de Fábricas de Acumuladores denuncia que no tiene plomo para poder fabricar los acumuladores. A ello se debe la escasez de este producto.

Si investigamos de dónde sale el plomo vemos que en el depar­tamento Humahuaca, en Jujuy, una empresa que se llama Compañía Minera Aguilar es la que extrae el mineral de donde luego obtene­mos plomo. ¿De quién es la Compañía Minera Aguilar? Es una so­ciedad al 50 % de la The Joseph Lead Corporation de los Estados Unidos y Bunge y Born. Es una subsidiaria de la Banca Morgan de los Estados Unidos. Extrae el mineral y lo envía a Puerto Vilela (Cha­co). Allí lo funde la National Lead, que es de la Banca Rockefeller. Así descubrimos en el departamento de comercio que la National Lead y la Joseph trabajan juntas en Argentina en un monopolio Mine-Motte Corp de los Estados Unidos.

Se puede ver ahora con claridad que cuando no hay plomo los responsables son los capitales extranjeros que no les interesa que haya plomo.

Si analizamos el cinc. En este momento está parada la mayoría de las fábricas de galvanizado del país, porque no hay cinc. Como se está robando el cinc, el industrial que tiene este producto lo dis­tribuye entre cuatro o cinco amigos para que no se lo vayan a robar. Ahora bien, ¿quién fabrica el cinc? El mineral es extraído por la Com­pañía Minera Aguilar. (Ya vimos anteriormente de quién es). ¿Quién saca el cinc del mineral? Sulfacid. ¿De quién es Sulfacid? Es propie­dad de la The Joseph y de Bunge y Born, en un 50 y 50 %. Si no hay cinc para que funcionen las fábricas de galvanizados, la culpa es de Bunge y Born y de la Banca Morgan.

Tomemos otro producto. Escasea el cigarrillo. ¿Quién p'oduce el cigarrillo en Argentina? El 99 % de la producción nacional de cigarri­llos está en manos de los capitales extranjeros: L. M., Phillis Morris de Estados Unidos o la Fabri Kent de Alemania. El 1 % de la pro­ducción total es nacional, representada por cigarrillos Simplex.

Si analizamos la industria textil vemos que están faltando telas.

¿Y quiénes son los responsables en estas ramas? Sudamtex, Gra­ta de Bunge y Born o es Ducilo de la Dupont-Nemours de los Estados Unidos (uno de los grupos monopólicos más grandes).

Y así podemos proseguir. En este momento hay un grave proble­ma. Están faltando materiales para la construcción. Observen ustedes: la Compañía Argentina de Cemento Portland es subsidiaria de la Lone Star de los Estados Unidos; la Iggam subsidiaria, entre otras, de la American Chemical Pigment. Y si tomamos el fibrocemento, está Fortalit, cuyos dueños son The First Bank of Boston y Grupo Argen­taría.

No hay vidrio. ¿Quién maneja el vidrio en el país? Rigolleau, aun­que haya marcas distintas, todas son empresas subsidiarias de la Rigolleau. ¿Quién es el dueño de Rigolleau? la Corninglass de los Es­tados Unidos. La única que no es del grupo de Rigolleau es la cris­talería Cuyo, de Rosario, que es de la Glass Equipment de los Esta­dos Unidos.

Faltan productos eléctricos. ¿Quién los fabrica? La Standard Elec­tric, la Westinghouse, la Phillips, la Philco. Los productos Sylvania, ¿quién los fabrica? La General Electric; la RCA Víctor, que es de la Banca Morgan. Y así sucesivamente podemos analizar todos los pro­ductos eléctricos.

Faltan productos farmacéuticos. Nuestro partido entregó a la Cá­mara de Diputados una lista señalando todos los productos farmacéu­ticos que faltan. Es que aquí están faltando productos farmacéuticos fundamentales. Al entrar en este rubro nos encontramos con Schering, Lepetit, Squibb, Parke-Davis, Johnson y Johnson, Lederle, Abbott, Pro­meco, etc., en su mayoría empresas de capital extranjero.

La industria del mueble no tiene cola, la del calzado no tiene adhesivos; falta aceite, papel, y demás elementos de consumo popu­lar e insumos básicos para la industria. En todos y cada uno de los casos, detrás de la carencia, están los monopolios extranjeros.

¿Por qué nos inquieta que la economía argentina esté en manos de capitales extranjeros? En primer lugar porque los capitales extran­jeros se llevan sus ganancias fuera del país. Así el país se va des­capitalizando y la descapitalización trae la inflación; la inflación afecta a los sectores de menores ingresos y de ingresos fijos. Los sectores de menores ingresos e ingreso fijo, en el país, son los sectores de la clase trabajadora y los sectores medios de la población.

Un ejemplo muy demostrativo es el siguiente: supongamos que en vez de estar reunidos para participar de esta criarla, estamos jugando al monte o al pase inglés. El dueño de casa dice: por prestar la casa, de cada jugada quiero el 20%, pero él no juega. A la larga pierden todos y el único que gana es el que saca el dinero y no juega. ¿Por qué? Porque es dinero que sale de la circulación perma­nentemente. Y es eso lo que le pasa al país. Nosotros trabajamos, producimos, pero los capitales extranjeros se llevan los beneficios fuera del país, y ese dinero no vuelve a entrar en circulación. Por eso el país se descapitaliza.

Esa es la manera de cómo legalmente se la llevan fuera del país. Hay otras maneras que son menos legales.

Si nosotros sabemos que, por ejemplo, se pueden llevar el 10 % de la ganancia, nada más, imponemos una ley. Pero todos sabemos que se manejan con cajas negras y van con dinero negro a las casas de cambio o a los bancos ligados al capital extranjero, cambian por moneda extranjera y se llevan el dinero fuera del país. Distinto sería si el país tuviera el control de cambio, es decir que el único que entrega cambio en moneda extranjera es el Estado. De ese modo pondremos control a la caja negra, ya que el dinero no se podrá cobrar si no está declarado legalmente.

Otra manera de girar ganancias al exterior es a través de la sobrefacturación en el comercio exterior. Para dar un ejemplo de esta provincia: John Deere. John Deere compra las piezas a la John Deere Intercontinental con sede en los Estados Unidos (jurídicamente funcionan como dos empresas distintas, como si la John Deere de aquí no tuviera nada que ver con la John Deere Intercontinental). Es decir le compra como si fuera Juan Pérez. Así una pieza que vale S 2.500 en Buenos Aires, John Deere Argentina se la compra a John Deere Intercontinental a 40 mil pesos. Estos son números reales. Y uno piensa, qué tonto es John Deere, porque si la puede comprar en Buenos Aires a S 2.500, ¿por qué paga 40 mil en los Estados Unidos? Los tontos somos nosotros. Ellos de esa manera se están llevando 37.500 pesos, trasladándolos de esta empresa de Argentina a Estados Unidos, y legalmente.

Esto mismo pasó con el pollito bebé. Ustedes recuerdan que en la época de Frondizi, a pesar de haber producción de pollo se importaban pollos en aviones. Venían aviones y traían pollitos bebé.

Claro, los traían una serie de empresas monopólicas como Cargill, Provita, etc. Compraban el pollito bebé a 50 pesos en sus centrales de Estados Unidos y lo hacían figurar como pagado a 300. De esa manera se llevaban legalmente 250 pesos a sus casas de origen. En esos viajes, junto a los pollitos bebés nos trajeron la enfermedad de Newcastle que no existía en nuestro país.

Otra manera por la cual nos están robando el dinero del país, y en algunos aspectos el gobierno popular ha tomado medidas posi­tivas, es a través de lo que se llaman patentes, regalías o asesora-miento técnico. El que fuma L.M. o cualquier marca, está contribu­yendo a engrosar sus capitales. Se giran alrededor de 100 a 150 millones de pesos por mes, en concepto de patentes que cobra la casa central en los Estados Unidos, para que nosotros que siempre hemos fabricado cigarrillos, lo hagamos con la etiqueta de L.M.

Para fabricar el vaquero Far West, estamos pagando patentes. La Helvética, de Cañada de Gómez, está pagando patente para poder fabricar lo mismo que fabricaba antes a través de un chantaje eco­nómico. Antes, los acoplados que tenían la H y un círculo de Helvé­tica, tienen ahora dos círculos; tienen la H y tienen una T y una M en otro círculo, que representa a la Trade Mobile de los Estados Unidos. Tenemos que importar la patente para producir Coca-Cola, Pepsi Cola y la Crush. Ellos no pagan la materia prima, es decir que no tienen medidores de Obras Sanitarias, y nosotros pagamos patente.

Entonces ¿qué es lo que ocurre? El problema del país radica fundamentalmente en que es imposible desarrollar este país de una manera independiente, apuntando al bienestar y a la felicidad de los argentinos, si todos los resortes básicos de la economía están en manos de los capitales extranjeros que permanentemente están giran­do sus ganancias, a través de sobrefacturación, del asesoramiento técnico, fuera del país; descapitalizando permanentemente a Argentina.

Es por ello que nosotros creemos básico y fundamental la nacio­nalización de los resortes básicos de la economía. Es decir, nosotros creemos que hay elementos de la economía que son claves, y por lo tanto deben estar en manos argentinas, a través del Estado, de sociedades mixtas del Estado, pero en manos de argentinos. Sólo así podemos asegurar que las riquezas que crea el país quedarán en el país para poder repartirlo en bienestar.

 

  • EL CAMPO ARGENTINO

Esta charla es parte de la conmemoración del 62? aniversario del Grito de Alcorta, grito que algún día el pueblo le dará el contenido que realmente tiene, porque siempre la oligarquía trató de borrar al Grito de Alcorta de la historia del país.

A todos nosotros nos toca el honor de participar en una semana de festejo del Grito de Alcorta que, por primera vez en estos 62 años, se hace por iniciativa de la Comisión de Fomento de Alcorta. Diño por primera vez, porque en época de lllia fue iniciativa de la Fede­ración Agraria Argentina.

El problema del campo es muy similar al que estábamos analizando. Argentina tiene 1.751.425 millones de ha, es su superficie total como país. Vamos a ver cómo está dividido: en unidades hasta 25 ha (en cifras globales), hay 17.500.000 ha, o sea que corresponde al 1 % de toda la superficie del país; en esa extensión hay 181.404 establecimientos agropecuarios, o sea el 38,4 % de todos los estable­cimientos agropecuarios del país. Unidades entre 25 y 200 ha: hay 164.880.000 ha, o sea el 9,4% de la superficie total del país; número de establecimientos: 186.252, o sea el 39,5% de los establecimientos de todo el país. De 200 a 1.000 ha hay 265.446.000 ha, lo que signi­fica el 15,2 % de la superficie total del país, con 63.153 estableci­mientos, o sea el 13,4 % de los establecimientos del país. En predios entre 1.000 y 5.000 ha hay 480.000.000, o sea el 27,4 % de la superficie total del país; en él hay 20.697 establecimientos agropecuarios del país. Los de más de 5.000 ha cubren 823.000.000 de ha, o sea que cubren el 47 % de la superficie total del país; en él hay 5.661 esta­blecimientos agropecuarios lo que significa el 1,2% de los estableci­mientos agropecuarios del país; es decir que el 1,2% de los esta­blecimientos agropecuarios del país tienen el 47 % de la superficie del país.

Ahora bien, éstos son datos del censo agropecuario nacional. Nosotros tenemos un problema. Resulta que éramos el granero del mundo. Como hablábamos antes, toda nuestra economía estaba ba­sada en la exportación: hasta el año 65-66, el 92% del volumen de nuestra exportación era de tipo agropecuario. Nosotros teníamos que entre el año 1905 y el año 1909 exportábamos el 50 % de lo que producíamos; del año 30 al 34, exportábamos ya el 36,6 % de lo que producíamos; y del 60 al año 62 exportábamos el 25,4 %. En el año 69, salvando las diferencias regionales en el consumo de carne, cada hombre (promedio) consumía por año 92,3 Kg de carne. Esos son los datos oficiales. En el año 70 se comía 74,3 Kg de carne y en el año 71, 64,5 Kg de carne, es decir que va disminuyendo.

Entonces, ¿qué se extrae de estos números? Que nosotros se­guimos produciendo lo mismo que hace 30 años atrás, en el volumen total seguimos produciendo prácticamente lo mismo. Pero a su vez el número de habitantes del país sigue creciendo, crece por lo tanto también el requerimiento de consumos; se consume más adentro, se exporta menos. Pero se exporta menos porque también no se pro­duce más, es decir, no se va aumentando la producción de acuerdo al número de habitantes y de acuerdo a las necesidades de esos habitantes del país.

Entonces aquí vemos uno de los problemas fundamentales del país, y que se da por ejemplo en una localidad como Alcorta que generó una de las páginas más gloriosas de la lucha de los agricul­tores argentinos.

Nosotros vimos las cifras de cómo estaba distribuido y dijimos: hay 1,2% de "vivos" que tienen la mitad de la tierra del país. Vea­mos ahora cómo se trabaja la tierra, porque hasta ahora sólo vimos cómo estaba dividida. Ahora vamos a ver qué pasa dentro de esa división de la tierra.

La zona de mayor producción agropecuaria es la denominada zona pampeana o zona de la pampa húmeda (que está constituida por Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa), Posee la tierra más rica y su superficie total aproximada es de 83.000.000 de ha; están en explotación agropecuaria 60.000.000 de ha. De esas 60.000.000 de ha, 11,2 millones de ha se dedican a la agricultura y 48,8 millones de ha se dedican a la ganadería. ¿Cuántas cabezas de ganado hay en esas 48,8 millones de ha? Hay 34,8 millones de vacu­nos. Es decir asignándole una ha por vacuno (que con el sistema de pastoreo intensivo que se utiliza actualmente es mucho ya), queda­rían 14 millones de ha sin producir.

Entonces, frente a esta realidad, hay dos planteos. Está el plan­teo desarrollista, que dice que hay que aumentar la productividad del campo; quizás aquí hay muchos colonos que saben que la tierra se trabaja, se trabaja muy bien y se ha hecho todo lo humanamente posible para aumentar la producción. Entonces esta gente plantea que hay que aumentar la productividad de la tierra, y para ello hay que usar herbicidas que maten las malezas; no dicen que los herbi­cidas los fabrican la Shell y la Esso.

Nosotros hablábamos de la tierra, acá hubo una ley de desalojo rural en donde el King Ranch en esta provincia compró 450.000 ha. La Coney de los EE.UU. tiene 1.200.000 ha; Bunge y Born tiene 550.000 ha en todo el país y así podemos seguir hablando con múlti­ples ejemplos. La tierra, que era lo que nosotros antes exhibíamos con orgullo, la están comprando ellos, y luego hay que plantar la semilla para que venga la plantita. ¿Y... la semilla quién la produce? La producimos nosotros, pero no la negociamos, la maneja Cargill, Provita, La Continental, etc., todas empresas de capital extranjero. Luego hay que usar herbicidas que también los fabrican ellos. Y cuan­do la plantita crece y llega la hora de cosechar, este país que exhibía con orgullo el ser el primer país en la industria agrícola de toda Latinoamérica, ve cómo se están desnacionalizando las empresas que producían máquinas agrícolas, y hay un conjunto grande de empresas que quiebran y otras que las compran los capitales extranjeros. Apa­rece John Deere y hasta nos toma nuestros propios dichos y dice "use toda la tropilla del mismo pelo", use todo John Deere: la rastra, el rollo, el balanzón, el tractor, todo.

La pequeña y mediana industria agrícola que ha pasado por mo­mentos de quiebra durante la dictadura de Onganía, Levingston y Lanusse, cuando sale el crédito para comprar tractores que es el crédito de los ahorristas argentinos, no es tanto para beneficiar al colono que lo compra, sino para el monopolista que lo vende y cobra al contado; todas esas leyes se fabrican a partir de ellos. Entonces tenemos por ejemplo la desgravación impositiva para que compren el tractor y con esto le aumentan el mercado de compra. Cuando después se almacene el queso para que no se lo coman los ratones hay que utilizar pesticidas que también fabrican ellos. Y cuando lle­ga el momento de venderla, que es el gran negocio, el hombre que ha trabajado la tierra, el colono que ha mirado durante todo el año si llueve, si cae piedra, o no cae piedra, se encuentra con que el comercio exterior hasta hace poco tiempo lo tenía Bunge y Born, Dreyfus, Cargill, La Continental, etc., que compran a 6.500 y venden a 22.500.

Este planteo de aumentar la productividad, ha sido hecho por el desarrollismo en nuestro país desde hace exactamente 16 años. Y no pasa nada. Tenemos que implantar la veda para que comamos menos, así podemos exportar. La última vez ya tuvimos que importar trigo para cumplir con los compromisos internacionales. Y así seguimos.

¿Qué es lo que planteamos nosotros? Y aquí quiero detenerme especialmente porque toda la prensa y la televisión en manos de los que pagan la propaganda para que funcione la televisión y la radio, en forma reiterada, desfiguran nuestros planteos. Es lógico y lo com­prendemos: si paga Molinos Río de la Plata, no van a permitir que se haga propaganda en contra de Papá Molinos.

Nosotros lo que planteamos es que lo que hay que aumentar es el área de producción, es decir hay que incorporar más hectáreas a la producción agrícola. Esa es la manera de aumentar la producción en el país. ¿De dónde tomamos esas hectáreas? Tomamos esas hec­táreas que como recién analizábamos, no se explotan. ¿Por qué no se explotan? Porque el que tiene 100.000 ha cultivadas, y ganadería en 50.000 ya está lleno de oro. Las otras 50.000 no le importan dema­siado, que se críe yuyo, o lo que sea. Pero el país pierde mucho con eso.

Nosotros planteamos aumentar el área de producción. Y para ello planteamos la realización de la reforma agraria. Pero, ¡¡ojo!!, la re­forma agraria no va dirigida contra los pequeños y medianos produc­tores; la reforma agraria va dirigida —por eso les di los datos del censo agropecuario— contra ese 1,2% de todos los establecimientos del país que tienen más de 5.000 ha y que ocupan el 50 % de la superficie del país.

Esa es la única manera con que nosotros podemos aumentar la producción agropecuaria. De ese modo también creamos más fuentes de trabajo, porque inclusive el latifundista maneja extensiones de 40.000 ha con 6 puesteros, a los cuales ni siquiera les respeta las leyes sociales.

Nosotros proponemos sacarles la propiedad de la tierra a este 1,2% de "vivos" que manejan el 50% del país, porque si no vamos a tener que llegar a privarnos de comer carne nosotros, si queremos que nos entren divisas. Para que los señores de la oligarquía y de los capitales extranjeros vivan tirados panza arriba en París o en las Bahamas disfrutando el dinero que nos roban a nosotros.

Quiero volver a recalcar que la reforma agraria no está dirigida contra los sectores pequeños y medianos del campo; por el contrario, la reforma agraria contempla el apoyo tecnológico para que la tierra produzca más, contempla el apoyo crediticio para que los productores puedan desarrollarse.

Pero qué es lo que dicen éstos que pagan la propaganda por televisión: "Reforma Agraria, ¿Ud. cuánto tiene, 80 ha?, se la van a quitar". Y entonces la gente se opone creyendo que la reforma agra­ria es para el que tiene 80 ha. Nosotros decimos claramente, el día que se realice la reforma agraria, así como se publica el Prode, hay que publicarla. A los únicos que se les va a tocar la propiedad de la tierra es a ellos y se va a publicitar toda la lista, así todo el mundo está tranquilo, y sabe a quién se le saca y a quién no se le saca.

 

  • ¿QUE DEBEMOS HACER?

Hemos tratado de analizar, a vuelo de pájaro, cuál es la realidad de nuestro país. Vimos que los resortes básicos de la economía están en manos de los capitales extranjeros, que producen la descapitali­zación permanente. El campo está en manos de la oligarquía terra­teniente y latifundista que va produciendo también un estancamiento en la producción agropecuaria y el consiguiente atraso en él.

Nosotros estuvimos en el centenario de la creación de Bustinza días pasados. Los pobladores de Bustinza salieron y cortaron el ca­mino porque quieren que les den los 13 Km de pavimento que hay entre la ruta 9 y Bustinza. Allí no llega el ferrocarril, y cuando llueve están aislados del mundo. Entonces van al Ministerio del Interior y el Ministerio del interior les dice: "hay un problema": hay un hombre que no permite que se le expropie la tierra para que por allí pase * el camino. Este hombre es Raúl Del Sel; ¿dónde está ese hombre? Prófugo, porque es miembro de Deltec, dueño del frigorífico Swift y ahora se le ha solicitado la captura debido a la quiebra fraudulenta que hiciera en el Frigorífico Swift.

Si hay una característica fundamental, se ve por ejemplo en el Grito de Alcorta en que se unen los colonos, los comerciantes, los maestros y los sacerdotes de aquí, de Bigand, de Bombal, de Carreras, de Santa Teresa, etc., etc. Se unen porque muchos tenían el mismo patrón, porque vivieran acá o en Bombal, dependían del mismo terra­teniente.

Ese es el problema del país. Nosotros creemos que es imposible el desarrollo del país sin una política de nacionalización de los resor­tes básicos de la economía y una política de reforma agraria. Este planteo, además de tener importancia económica, para nosotros tiene importancia política.

En este país la gente dice: ¿Por qué en este país hay elecciones, golpe de Estado, elecciones, y otra vez golpe de Estado? Hay que analizar, y ver quiénes dan los golpes de Estado.

Durante el gobierno de Yrigoyen, que fue la expresión popular y progresista de su época, se quiso nacionalizar el petróleo; la Shell y la Esso colocan a Uriburu y se acabó. Gobierna Perón, que es otra expresión popular elegida por el pueblo; nacionaliza los ferrocarriles, crea el IAPI para el comercio exterior, etc., y le dan el golpe. Sube lllia, elegido por un sector importante del pueblo; anula los contratos petroleros, le dice al Fondo Monetario Internacional "o nos negocia la deuda o no le pagamos", y viene el golpe.

Ese es el drama del país. Vuelve el General Perón, con el apoyo masivo no solamente de los peronistas, sino de todos los que inte­gran el Frente Justicialista de Liberación, de los que no integramos el Frente Justicialista y de los radicales que votaron el apoyo al proceso expresado por la voluntad mayoritaria de pueblo. Es muy difícil dar un golpe de Estado contra el 80 % del país. Hay que pre­pararlo, para ello producen falta de carne, de leche, de medicamentos; la falta de todo es importante para crear el clima de confusión, para que la gente crea que la culpa la tiene el gobierno Además en el momento actual, para incrementar el grado de confusión y descon­cierto de las mayorías nacionales, existe y se practica un terrorismo absurdo que el pueblo no comprende ni comparte. Es que quienes lo practican están unidos en un objetivo común: el desconocimiento de la participación popular y el desprecio al poder de decisión del pueblo.

Por eso el terrorismo ayuda a generar en nuestro país, al igual que el desabastecimiento, el clima propicio para que los monopolios y la oligarquía intenten quebrar el orden institucional.

Nosotros entendemos que a este gobierno hay que apoyarlo por­que es la expresión de la voluntad mayoritaria del pueblo. Aquellos que se tilden de demócratas en el cabal sentido de la palabra, tienen que saber que se avanza en el seno del pueblo a través de la libre expresión de las ideas, pero nunca se avanza con los golpes de Esta­do. Por ello tenemos que apoyar al gobierno, porque significa el derecho del pueblo de hacer su propia experiencia, es el derecho del pueblo a forjar su propio destino, y creemos que hay que apoyarlo, porque se han tomado toda una serie de medidas muy positivas.

En este momento se están construyendo en todo el país 815 mil viviendas, hay gente que piensa que a fin de año ya va a vivir en ellas. Se promulga la ley de maternidad que otorga un sobresueldo durante todo el embarazo y se amplían los días de licencia que la mujer puede tener antes y después del parto.

Se produce un aumento de salarios —que a lo mejor muchos no están de acuerdo con el monto de aumento—, pero debemos reco­nocer que es el aumento con mayor contenido social que se ha pro­ducido en los últimos tiempos en el país, porque el aumento fue mayor para los sectores de menores ingresos.

Podríamos seguir enumerando toda una serie de medidas que se han tomado; la construcción de comedores escolares en las provin­cias del norte, el vaso de leche en las escuelas, medidas que son muy importantes para los sectores más necesitados. Por otro lado, hay una serie de medidas, muy importantes, que se están tomando para la pequeña y mediana empresa.

El comercio exterior, por primera vez en Argentina se pone los pantalones largos, y dice: señores norteamericanos, nosotros vamos a comerciar con quien queremos, con el que nos dé más ventajas. Y Argentina en un año de gobierno comienza a comerciar con 47 nuevos países, que antes no comerciaba. Países del Tercer Mundo, países socialistas, con distintas ideologías. Con estas medidas muchas indus­trias del país se han visto reactivadas para cumplir con los compro­misos de exportación.

Nosotros tenemos la pequeña y mediana industria agrícola que está produciendo a un ritmo brutal, a un ritmo de 10, 12 horas por día para cumplir con todos los compromisos de exportación. Debe­mos comprender que eso ayuda a la pequeña y mediana empresa y que esa medida jamás se va a tomar bajo un gobierno que sea títere de los capitales extranjeros, porque a ellos les importa lo que pro­ducen sus empresas y no las empresas del país.

Por eso, haciendo un balance muy sintético, creemos que hay que apoyar a este gobierno porque es el gobierno que ha elegido el pue­blo y los argentinos tenemos que empezar a entender que lo único positivo es lo que elegimos nosotros. Cuando eligen las botas, en función de los intereses de los capitales extranjeros y la oligarquía nos perjudicamos todos, seamos del partido que seamos. Entonces entendemos que tenemos que apoyar y defender a este gobierno de­nunciando cosas como éstas: Ayer, una delegación de nuestro partido fue a la Cámara de Diputados de la Provincia, entregó a la Comisión de Salud Pública la lista de los medicamentos que faltan en la pro­vincia, se aclaró a qué laboratorio pertenecen y se lo dejó en sus manos para que ellos puedan proceder. Ahora bien, nosotros creemos que el gobierno nacional debe comprender que es imposible la con­vivencia con estos sectores del capital extranjero y de la oligarquía. En la medida en que el gobierno crea en la posibilidad de la convi­vencia se va a repetir en el país un 30, un 55 o un 66. En la medida en que el gobierno no consolide todas estas grandes conquistas to­mando las centrales del poder económico en su mano, el imperialismo lo hará caer nuevamente. Nosotros planteamos, porque coincidimos con el General Perón, que todo debe hacerse a su medida y armonio­samente y que no hay que ser apresurado; pero hay que tomar una serie de medidas que son claves en el proceso.

En primer lugar hay que nacionalizar la banca, no solamente los depósitos, que es lo positivo que ha hecho el gobierno, porque la banca extranjera maneja el 24 % del negocio bancario del país y a través de ese 24 % los capitales extranjeros se llevan la plata fuera de nuestras fronteras.

Planteamos que debe hacerse el control de cambio, que el go­bierno sea el único que entregue moneda extranjera a los fines de evitar la evasión de divisas.

Planteamos el control del comercio exterior, que el único que haga el comercio exterior sea el Estado para que toda la ganancia quede para Argentina y además para impedir los negocios de la sobre-facturación. Creemos necesaria la nacionalización de todas las opera­ciones de seguro y reaseguro, porque a través de estos rubros la evasión es muy grande. En otros países (no socialistas) por ejemplo Italia, ya la tienen nacionalizada y están en manos de cooperativas. ¿Por qué vamos a regalar ese negocio tan grande siendo que con lo producido se puede invertir en obras de bienestar como son salud, educación, etc.? Nosotros entendemos que esas medidas son básicas y fundamentales. Y en el sector agrario entendemos que a la par que tiene que haber apoyo para los pequeños y medianos productores, tiene que iniciarse la reforma agraria contra la oligarquía terratenien­te, si no, no va a haber aumento de la producción agropecuaria, y no va a poder cumplirse el plan trienal, ya que dicho plan se basa en el aumento del 6,5 % anual de la producción agropecuaria, a cumplirse en el año 77, y si nosotros no aumentamos esa cifra no tenemos el dinero para financiar todas las obras del plan trienal.

Por último, ciudadanos de Alcorta, debemos decir que a lo largo del proceso histórico, cuando se enfrenta la clase trabajadora con la clase media, avanza el imperialismo. Con la clase media en el go­bierno, viene el golpe del 30; se enfrenta la clase trabajadora con la clase media durante el peronismo y viene el golpe del 55.

Aprendamos de la historia; todos aquellos que vivimos de nues­tro trabajo diario, provenientes de la clase trabajadora, pequeños o medianos empresarios, profesionales, miembros de la juventud estu­diosa, tenemos que comprender de una vez por todas, que debemos unirnos, formar un sólido frente del pueblo que luche por la defensa de las reivindicaciones de todos y que luche por consolidar la libertad, la independencia y el bienestar de los argentinos.

Por último quería plantearles cuál es la perspectiva de futuro. La perspectiva de futuro está signada por dos cosas: si el gobierno no pone límites a los capitales extranjeros y a la oligarquía, va a venir un nuevo golpe de Estado y caeremos en una nueva frustración. Eso el gobierno debe advertirlo y debe saber que acá está jugado el 80 % del pueblo y que no puede fracasar. Es necesario comprender que el desabastecimiento terminará sólo a través de la participación protagónica del pueblo; para ello hay que movilizarlo a través de sus organizaciones representativas a controlar las fuentes de producción y abastecimiento.

Es necesario comprender que el terrorismo será derrotado única­mente por la participación masiva y organizada del pueblo custodiando las fuentes de trabajo, barrios, escuelas, etc.

A nivel del pueblo debemos comprender que tenemos que unirnos todos en defensa del proceso institucional, porque nos estamos de­fendiendo a nosotros como habitantes de este suelo y estamos defen­diendo lo que hemos elegido a través del 11 de marzo y el 23 de septiembre. Debemos comprender que por encima del sindicalista que defiende el sindicato, por encima del profesional que defiende sus intereses inmediatos en el círculo de profesionales, hay un país. Que mientras nosotros nos peleamos en el sindicato, o en el colegio gremial, hay otra gente que piensa en cómo robar al país, que son la oligarquía y los capitales extranjeros; y mientras nosotros nos pelea­mos, ellos se preparan para dar el golpe y poner de nuevo una dicta­dura en función de los capitales extranjeros y la oligarquía.

 

  • UNIDOS HACIA UN FUTURO MEJOR

Es necesaria la unidad de todos los sectores pertenecientes a la clase trabajadora, a la clase media y a la juventud. No debemos en­frentarnos entre nosotros por cuestiones secundarias porque de esa manera se va preparando el caldo de cultivo y vamos pavimentando el camino para un nuevo golpe de Estado. Debemos estar en la tarea constructiva, en la tarea de la biblioteca, de la escuela, del deporte. En esa tarea estamos seguros que nos vamos a unir todos, al margen de la bandera política que tenemos. Esa será la herramienta del triunfo que nos facilitará un futuro mejor.

Ante el futuro de corrupción, ante el futuro de drogas, ante el futuro de guerras y de racismo que promete la estúpida sociedad de consumo que se nos impone, el Partido Socialista Popular levanta una fu­tura patria socialista donde el hombre sea el señor de la tierra y del espacio, donde se reconozca como máxima riqueza de la Nación a su pueblo y, conse­cuentemente, la salud pública y la educación sean los pilares de todo progreso y para que en un ambiente de libertad, de bienestar y de independencia nacional se condene para siempre a la bohardilla de la histo­ria, a la expoliación del hombre por el hombre y de los pueblos por el capital.

 

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