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Charla de Guillermo Estévez Boero con la juventud en el campamento de Viedma

 "¿Seguiremos tan satisfechos con la sociedad de consumo, y tan ciegos ante los hechos tan irresponsables y mendaces? Así, caminaremos a una fatalidad, y como Hitler, en tal eventualidad nos sentiremos tan poco responsables de ello, como entonces"

KARLJASPERS

MIEDO DE NIÑOS Y JOVENES AL FUTURO: rendimiento, medio ambiente, pero en general a la vida. Difuso e impreciso: bajo rendimiento escolar, juego, droga, agresividad, nuevas relaciones existenciales en sectas juveniles: punk y skinheads. Todo esto en uno de los países más ricos del mundo. Los profetas anuncian paraísos y vaticinan apocalipsis. Pero no hay precursores para la incertidumbre de estos días.

Reprimimos preferentemente lo que nos preocupa y aquello de lo que no queremos sentimos responsables.

UNA CARENCIA GENERAL DE CONCIENCIA DE LA RESPONSABILIDAD

El tema de la responsabilidad que hoy se plantea reiteradamente tiene como prólogo el reconocimiento del sujeto y de fa individualidad.

Hoy hay males que saltan por arriba de las fronteras, incluso de las clases: el sida, la drogadicción, la destrucción de la capa de ozono o el hambre en el mundo. La dimensión de estos males genera perplejidad.

Muchos años, se pensó que alguna autoridad, institución, organismo público resolviese el problema, pero la dimensión de los mismos revienta el esquema y excede las reales posibilidades ge cualquier estado.

Nadie asume la responsabilidad, lo mismo pasa con la corrupción política o con la especulación monetaria.

Nadie es responsable por nada, ni el funcionario ni el no funcionario, aunque la responsabilidad mayor corresponde al que ejerce el mayor poder.

Es imposible construir el criterio de responsabilidad sino pensamos en términos de individuos y subjetividad.

Hay quienes han planteado con claridad: si justificamos por el hogar o su ausencia, a la dureza del padre o su flaqueza, al exceso de cariño o a la falta, al autoritarismo o antiautoritarismo de sus profesores, llegaríamos a un momento en que los criminales de guerra serían víctimas desamparadas, merecedoras de ayuda adecuada en forma de tratamiento psico-terapéutico a cargo de la seguridad social.

Es decir, nadie sería responsable de nada, menos de sus actos, ya no existirían como personas, sino como destinatarios de la asistencia social.

Voceros de la modernidad conservadora plantean como objetivo: el libre desarrollo del individuo, en realidad se vive el abandono de la subjetividad y la posibilidad de elegir la inserción en el mundo de cada uno.

No hay posibilidades de acceso por parte de la mayoría a los objetivos de esta sociedad desde las condiciones subjetivas que esta sociedad promueve.

El mercado requiere consumidores de una máxima plasticidad que desequilibren y multipliquen el deseo, haciéndolo inestable y pasajero. Sujetos débiles, en definitiva incapaces de proponerse metas para lo que haría falta una identidad fuerte.

Nada más útil que un individuo que renuncia a la expectativa de configurar su propia identidad. Pero hoy con el desarrollo de la tecnología la responsabilidad es mayor que nunca, porque la acción es ilimitada en sus consecuencias e "impredecibles" en sus resultados últimos.

El concepto de la responsabilidad hoy se incrementa: y se diferencia del anterior:

Porque cabe pedir responsabilidad por lo no realizado.

2) Debe jerarquizarse la importancia ante los que hemos de responder de nuestras acciones. Cada hombre es único y su capacidad creadora e innovadora comienza con su nacimiento, y su segundo nacimiento es la inserción en el mundo a través de la palabra y la acción.

Una vida sin acción, sin discurso está muerta para el mundo, para lo humano. El mundo se humaniza a través de las iniciativas de los agentes.

Una realidad sin una participación real es una realidad inhumana.

Un país con suprapoderes que constituyen la antítesis de la participación, es un país inhumano. Ese país es el proyecto de Menem y Cavallo.

Pero la participación y la acción son inseparables de la realidad.

La responsabilidad se gradúa por la altura jerárquica de sus protagonistas; somos responsables no sólo por lo hecho, sino por lo no hecho, para impedir lo negativo del medio y de la sociedad. Esto es lo nuevo en el concepto de responsabilidad.

La responsabilidad no nace por ningún ideal de perfección esotérico, sino por el puro amor al mundo y de la pasión por el conocimiento.

Auto exculparse es negarse a crecer.

Debemos abandonar la idea de construir al hombre nuevo, tantas veces fracasada, debemos trabajar para posibilitar la concreción del desarrollo que cada generación trae consigo,

Pero al mismo tiempo este desarrollo debe darse dentro de la realidad. No se debe caer dentro de la radicalización de la modernidad. Seamos realistas, pidamos lo imposible! Hannah Arendt la máxima estudiosa del autoritarismo nos dice - Todo es posible!, es la idea que define el discurso nazi y tiene un corolario rigurosamente insoslayable: la frustración de las expectativas y agrega: la utopía es el verdadero opio del pueblo. El discurso al margen de la realidad, el salariazo, la revolución productiva, en nuestro país.

La reivindicación del sujeto viene indisolublemente ligada al concepto de responsabilidad. El político tradicional es vocero de utopías y vive un ritual de autobombo.

Ni la oposición ni el gobierno pueden renunciar a esta modalidad sin perder votos. Una minoría percibe la falsedad, una mayoría la cree y su creencia mantiene el ritual.

La conducta política cambiará con una cultura política mejor. Pero si la oposición real no se modifica no se abrirá camino a otra cultura política. El círculo vicioso demora la mejora de la cultura política, que urgentemente necesita el pueblo y el país.

La doble moral ecológica refleja la carencia de la responsabilidad social. Todos lamentamos, pero todos cooperamos para que se alce la montaña de basura de la sociedad de bienestar.

Sólo podremos superar la agresión constante al medio ambiente por una actuación solidaria social, sobre la base de una responsabilidad generalizada.

El camino está en más democracia. Protagonista de la participación y sujeto de la responsabilidad. Es necesario democratizar la responsabilidad. Esto, en lo político, económico y social es superar la separación entre decisión y responsabilidad y vincular directamente, en' forma creciente, la responsabilidad social al poder decisorio social.

El futuro debe pensarse con valores y pautas que se ajusten a normas éticas. Y este futuro ha de pensarse no de acuerdo al propio desarrollo tecnológico, sino desde una ética superior a la técnica.

Una política tecnológica precisa de un sistema de valores sociales que no sea arbitrario.

La política para desarrollar los valores fundamentales de libertad, justicia y solidaridad, debe construirse con el concepto de amor y comprensión por el adversario y no considerarlo enemigo. Es un principio irrenunciable de nuestra cultura política, respetar al otro, aunque sus ideas no coincidan con las nuestras.

Una política en base a enemigos: no puede construir un reparto solidario ni una distribución de la responsabilidad.

Una política de amigos y enemigos es contraria a la izquierda democrática que apuesta a la cooperación por la solidaridad.

La idea diferencial central de la izquierda sobre el neoconservadurismo pasa por la solidaridad para con los hombres y con la naturaleza.

Esto plantea concretamente la reforma al sistema fiscal regresivo, el acotamiento del quehacer del capital especulador y del juego cambiario.

La idea del estado social no está perimida, tiene más actualidad que nunca.

La solidaridad siempre va vinculada con la igualdad de derechos y la equidad. Y aquí es necesario jerarquizar la igualdad de derechos en el trabajo yen la sociedad de la mujer.

No debemos sacrificar las futuras generaciones por la felicidad de las actuales, ni las actuales por la felicidad de las futuras. Es la racionalidad solidaria que impulsó Francois Mitterrand en Francia y en la Unión Europea. la que debe conducirnos en este equilibrio.

Nuestra libertad se desarrolla dentro de las fronteras de la muerte, de la naturaleza y de los demás hombres. La prédica de la libertad sin fronteras es el camino de la pérdida de la libertad posible.

Esta libertad une y articula al hombre, a la sociedad ya la naturaleza.

El logro de esta libertad exige que el hombre no sea objeto, sino sujeto de la política y más que no sea objeto, sino sujeto de la historia. Esto es esencial para la identidad teórica de la izquierda.

Es necesario controlar la sociedad industrial con cooperación solidaria. El unilateral proceso técnico y económico no fue suficientemente progresista por no haber prestado atención a las consecuencias humanas y ecológicas.

El socialismo debe poner el desarrollo técnico y económico al servicio armónico del hombre, la sociedad y la naturaleza.

No estamos contra el progreso, pero si por la responsabilidad.

La radioactividad del plutonio se mantiene quinientos mil años, el hombre vive 70 u 80: debemos controlar la sociedad industrial.

Hoy, es necesario someter la racionalidad de la técnica a la racionalidad de la sociedad.

El fundamentalismo del lucro y del crecimiento determina la instrumentalización de la razón que se traduce en una "específica idiotez especializada".

Si el hombre se somete a la razón instrumental, perderá el dominio de la técnica y de su propia historia. Perderá su libertad y estará determinado por su propio producto.

La gran tecnología precisa una determinada forma de organización social, una infraestructura material y social, una serie de instituciones y comportamientos aprendidos. Determina el ritmo del trabajo, la organización social, el modo de vida y la forma de nuestras casas. Llega a producir más daños sociales que beneficios. La vida diaria está determinada por la técnica.

La técnica gen ética resulta absolutamente imprevisible, al igual que el manejo y futuro de los materiales altamente radiactivos. ¿Pero quién asume la responsabilidad?

Los técnicos expertos han dejado de conducir la técnica para transformarse en productos de ella, en consecuencia su capacidad de discernimiento ha desaparecido.

A pesar de todo no debemos dejar de ver las perspectivas técnicas racionales del futuro. No debemos reemplazar la teoría del derrumbamiento económico del sistema por el apocalipsis ecológico. Debemos desde la realidad plantear las reformas que compatibilicen el progreso con los hombres y la naturaleza, sin renunciar a lo que fuimos históricamente: el Partido del progreso.

En definitiva debemos asumir nuestra responsabilidad y pensar los fundamentos y difundirlos, de que "si usted no cambia, nadie cambia".

Debemos recordar a LU SHIN que nos dijo "Mientras viva, estudiaré", y con Hannah Arendt saber que la comprensión que surge de la relación dialéctica entre 'nosotros y la realidad, comienza con el nacimiento y concluye con la muerte, pero con Hannah Arendt, también debemos estar convencidos de que sin acción, ni palabras, el hombre deja de ser humano, porque se enajena de los demás seres humanos.

Y por último también comprender las diferencias entre la vida contemplativa y la vida activa, jerarquizando la vida activa, el accionar, que modifica la realidad.

El accionar, con objetivo político, es militar, nosotros cambiamos responsablemente, vivimos activamente, militamos por cambios posibles, para construir una nación independiente y solidaria, como lo plantea el socialismo popular.

 


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