La creación de la Facultad de Odontología, en la circunstancia especial que vive nuestro país y la universidad, no fue precisamente una conquista para el estudiantado argentino. La conquista la constituyó la elaboración y planificación de la misma por las delegaciones estudiantiles de la universidad autóctona. La infamia fue la usurpación de una obra que no le pertenecía y su imposición por parte de la Dictadura mercenaria, la misma que limita el ingreso de estudiantes a la universidad. En síntesis, la que ubica a la educación y a la cultura al servicio de los monopolios extranjeros y no de las mayorías nacionales.

Por eso, el MNR, reivindicando la creación de este edificio como obra del cogobierno, no cejó en su lucha permanente, junto a los estudiantes, para derrotar a la Dictadura mercenaria y ubicar esta facultad al servicio de las necesidades del pueblo argentino

 

ANTE UNA NUEVA FARSA DE LA DICTADURA: LA INAUGURACIÓN DE LA FACULTAD DE ODONTOLOGÍA.

Para el sábado 29 de noviembre la intervención Universitaria, designada por la Dictadura mercenaria, ha planificado una farsa con la que pretende engañar al estudiantado y al pueblo todo.

El escenario de la misma será el nuevo edificio de la Facultad de Odontología; sus actores serán Dardo Pérez Ghillou, José L. Cantini y Frutos Torres, y el argumento consiste en la inauguración del antedicho edificio.

Nosotros afirmamos que esta inauguración es una farsa que demuestra una vez más la catadura moral de los interventores.

Sostenemos esto, en primer lugar, porque esta obra, así como la creación del comedor de Medicina, de las viviendas estudiantiles, el otorgamiento de más y mejores becas, de la reactivación de la obra social, etc., ha sido proyectada, planificada y realizada por la Universidad Autónoma, con gobierno tripartito (de estudiantes, profesores y egresados), como puede comprobarse en las Actas del Honorable Consejo Superior de la Universidad Nacional del Litoral. En consecuencia, los interventores pretenden adjudicarse una obra que ni han promovido, ni han realizado, ni les pertenece.

En segundo lugar, entendemos que este acto constituirá una farsa. Con él la Dictadura quiere investirse de una imagen que no es real, que la haga aparecer como promotora de la educación y de la ciencia, cuando en realidad es la responsable de la limitación del número de estudiantes en las aulas universitarias y de las trabas para el desarrollo de una cultura y una educación al servicio de las mayorías argentinas. A esto responde la imposición de los cursos de ingreso, el arancelamiento, la destrucción de la Obra Social, la transformación del comedor de Medicina en bar y la detención de todos los proyectos que, de una u otra forma, significaban una mayor aproximación de la Universidad a los intereses populares.

De modo que la intervención, en cumplimiento de la Ley Universitaria, no modificará su política, sino que continuará e incrementará la limitación que viene desarrollando en Odontología como en todas las Facultades de la Universidad Nacional, y el beneficio de las nuevas instalaciones será sólo para el minúsculo grupo que logre sortear las barreras limitacionistas.

El hecho de que se haya elegido esta fecha y no otra, resulta sugestivo. En forma similar se actuó hace casi un año cuando también, con los mismos objetivos de conquistar la opinión pública, se hacía aparecer como creación de una nueva Universidad la división de la voz ya existente: la del Litoral. El motivo es a todas luces evidente: evitar la repulsa estudiantil que es cada vez mayor y que con más fuerza y unión va enfrentando la política anti estudiantil y antipopular de la Dictadura. Así lo expresaron los estudiantes junto a la inmensa mayoría de los argentinos, en las heroicas jornadas de resistencia de Mayo, Junio y en las más recientes de Setiembre.

El pueblo argentino ha costeado la construcción de esta facultad y será quien la seguirá sosteniendo. Paradójicamente verá cerrado el acceso a ella por quienes, para realizar la entrega, han violado su voluntad soberana.

Nosotros reivindicamos la concreción de este nuevo edificio como producto de la Universidad Autónoma y del Cogobierno, abierta a las mayorías nacionales y a su servicio.

Convocamos a los estudiantes, profesores y egresados, y al pueblo en general, a no asistir a los actos programados por los responsables de la entrega de nuestras riquezas, de nuestra educación y de nuestra salud. A repudiar a quienes, para cumplir con sus objetivos, no han vacilado en golpear, encarcelar y torturar a los argentinos, y teñir de rojo nuestras calles con la sangre de Santiago Pampillón, Hilda Guerrero de Molina, Juan J. Cabral, Adolfo R. Bello, Luis N. Blanco, Jáuregui, Mena y la larga lista de mártires anónimos.

Instamos al estudiantado a decir un NO rotundo a la participación y al colaboracionismo. A estrechar las filas de la resistencia a través de los Centros Únicos, las Federaciones Regionales y la Federación Universitaria Argentina, en nuestro bregar por la Universidad Autónoma y por el Cogobierno, sumando así nuestras fuerzas a las de las grandes mayorías nacionales para derrocar a la Dictadura mercenaria y lograr la Independencia Nacional, la libertad y el bienestar de los argentinos.

POR UN ROTUNDO NO A LA PARTICIPACIÓN Y AL COLABORACIONISMO.

POR UNA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA CON EL GOBIERNO TRIPARTITO.

POR LA INDEPENDENCIA NACIONAL, LA LIBERTAD Y EL BIENESTAR DE LOS ARGENTINOS.

Este es un breve análisis que nuestro movimiento realiza para marcar la política seguida por el imperialismo a lo largo de la historia de nuestro país en materia de transporte.

El problema de los ferrocarriles ha sido siempre planteado en base a falsos slogans por parte de los representantes de los intereses de los monopolios y de la oligarquía que impiden muchas veces ver con claridad las verdaderas raíces de la cuestión. La fundamental importancia que el ferrocarril reviste para la economía de un país lo demuestra el desmedido afán con que los gobiernos antipopulares de Argentina se abocaron a la destrucción del mismo implementando verdaderos planes a tal efecto como fue el “PLAN LARKIN” bajo el gobierno de Arturo Frondizi.

Este documento tiene como objetivo denunciar la política de destrucción de nuestro sistema ferroviario implantada por la Dictadura Militar instaurada el 28 de junio de 1966 para incrementar la dependencia y la expoliación de nuestro patrimonio nacional.

 

QUÉ PASA CON LOS FERROCARRILES

PRESENTACIÓN

El Movimiento Nacional Reformista entiende que la mejor solidaridad que puede brindar a los obreros ferroviarios en lucha, es el esclarecimiento de los estudiantes argentinos acerca de cuál es en realidad el problema ferroviario.

A través de este trabajo intentamos demostrar que la lucha de los compañeros ferroviarios es por la defensa de nuestro patrimonio nacional, hoy avasallado por una Dictadura que no fue elegida por nuestro pueblo, sino por los monopolios extranjeros que pretenden reducir a nuestra Patria a un Estado total de colonia.

Si logramos hacer comprender cuál es el mecanismo por el cual los monopolios, a través del problema ferroviario, pretenden aumentar aún más nuestra dependencia económica, y entender a la vez el papel auténticamente nacional de esta lucha, habremos alcanzados gran parte de nuestro objetivo. Contribuiremos con ello, sin lugar a dudas, a sumar racionalmente a los estudiantes a la lucha que desarrollan los trabajadores ferroviarios en defensa de nuestro patrimonio nacional, que es parte de la que desarrolla todo nuestro pueblo por su LIBERACIÓN NACIONAL

 

INTRODUCCIÓN

Cuando el 30 de agosto de 1857, queda librado al servicio público el primer sector de la línea ferroviaria entre Plaza Lavalle y San José de Flores, irrumpía así en el panorama político y económico de la joven República Argentina un complejo proceso ligado a los vaivenes de la economía nacional e internacional.

La enajenación y las concesiones ferroviarias al capital inglés, se realizaron en el momento en que nuestro país hacía su entrada en el mercado internacional de productos agropecuario. El ferrocarril se construyó como una ramificación centralizada en el puerto de Buenos Aires, llegando a él los productos que seguían su curso hacia la metrópolis inglesa. Esto constituye en beneficio del capital británico para los intereses económicos de Gran Bretaña, una pieza importantísima en este juego, donde se imbrincaban cual engranaje de una fabulosa maquinaria, estancias, frigoríficos, puertos, ferrocarriles, empresas exportadoras, etc.

No es casual entonces el desarrollo en abanico de las vías férreas, que cumplían así con el plan económico de extraer hacia Buenos Aires la materia prima, fundamentalmente agropecuaria, e introducir por el camino inversos los productos de manufactura en busca de los mercados de consumo del interior. Esto trazado dejaba sin comunicación entre sí las zonas del interior, condenándolas al subdesarrollo, en contraste con el vertiginoso crecimiento que cobraba la capital porteña.

Al no ceder paso los monopolios  ingleses, a favor del creciente imperialismo norteamericano, éstos cambian la táctica de penetración con respecto al transporte en general y a los ferrocarriles en particular.- No sólo interesa a estos nuevos amos de la economía argentina mantener la relación de “granja” que había caracterizado nuestra dependencia con el colonialismo inglés, sino que fundamentalmente se plantean el control del transporte de carga, como resorte fundamental en la penetración monopólica.

Esta nueva modalidad es lo que va a determinar – como veremos más adelante – que se promueva el traspaso del transporte de carga terrestre del ferrocarril hacia el automotor.

 

PAPEL DEL TRANSPORTE EN LA ECONOMÍA DE UN PAÍS

El transporte juega un papel fundamental en la vida económica de un país. Para un gobierno que sintetiza las aspiraciones populares, la preservación de su control en manos nacionales y su desarrollo acorde a las necesidades del país, ocupa dentro de la economía un lugar jerárquico. Para quienes como Onganía, asaltan el poder público para incrementar la entrega de nuestras riquezas, lejos de preservar y desarrollar el transporte nacional, se plantean su destrucción y entrega.

A través del manejo del transporte se regula arbitrariamente la agricultura, la ganadería, la industria, el comercio, la explotación minera, etc., a través de las tarifas de fletes de carga. Si conviene promover un producto, las tarifas serán normales; si no conviene, porque entra en competencia con los intereses de los monopolios, se fijan tarifas de fletes altos para ponerlos fuera de competencia. Así, por ejemplo: si al capital financiero no le interesa que Argentina exporte trigo, fijará precios tan altos para la puesta en puerto de Buenos Aires de forma tal que nuestro país no pueda competir en el mercado internacional.

Vemos así sucintamente, cómo a través del dominio de las tarifas de fletes de cargas se puede manejar la economía de un país.

En este sentido, la Dictadura ha seguido una política dirigida a poner el dominio del transporte de carga en manos de intereses que responden a los monopolios extranjeros. A estos intereses responde el copamiento, por parte de Braniff Air Lines de ALA (Aerolíneas Litoral Argentino) y de Austral, y el plan de constituir una sociedad mixta, con predominio de capitales extranjeros, en Aerolíneas Argentinas.

Responde a idénticos intereses, la subasta pública que se sigue sistemáticamente, desde el 28 de junio de 1966, con la Flota Fluvial Argentina.

Por la misma razón, los monopolios extranjeros se lanzan decididamente al copamiento de ELMA (Empresas Líneas Marítimas Argentinas). La reestructuración ferroviaria apunta como objetivo, a liquidar los ferrocarriles argentinos como transporte de carga terrestre, desplazando el mismo hacia el transporte automotor. Esto último es lo que abordaremos en el desarrollo de nuestro trabajo.

 

CÓMO SE OPERA LA DESTRUCCIÓN DE LOS FERROCARRILES ARGENTINOS

La Dictadura de Onganía lanza la llamada reestructuración ferroviaria, tras el remanido planteo de lo deficitarios que son los ferrocarriles, de lo “vago” que es el obrero ferroviario, de lo obsoleto de los equipos ferroviarios, del bajo precio de los fletes, etc.

Se plantea la necesidad de “modernizar y racionalizar”, que en el lenguaje de la Dictadura significa: cerrar talleres, cesantear y rebajar de categorías al personal, levantamiento de ramales y pintar aparatosamente, al estilo militar, las dependencias ferroviarias, lo cual significó para el país una deuda de 240 millones de pesos y un pingüe negocio para la empresa ALBA, de la cual “casualmente”, el general DeMarchi es miembro de su Directorio.

Se argumentó que esta reestructuración apuntaba al mejoramiento de los ferrocarriles argentinos y a subsanar su vociferado déficit. Veamos, a través de algunas cifras, cuáles fueron sus resultados en la práctica:

1.- 11.089 cesanteados entre el 1-1-67 y el 31-7-68.

2.- 44.978 obreros rebajados de categoría.

3.- 237 estaciones clausuradas.

4.- 2.981 km. De ramales clausurados, encontrándose en estudio 6.000 km. más.

5.- El déficit que según DeMarchi, iba a ser para el año 1968 de 34.5oo millones de pesos fue, en realidad, según informe de EFA, de 83.000 millones de pesos.

Con respecto al aumento de los fletes en transporte de carga, por considerarlos bajos, nos referimos a un informe interno de EFA en relación con el transporte de frutas por el Ferrocarril Roca. En octubre de 1965 se transportaron 40.000 toneladas; en octubre del ’67 se transportaron 5.000 toneladas. La diferencia indudablemente fue absorbida por el transporte automotor. A sólo un año del cuartelazo, la reestructuración rendía sus frutos.

Todas estas medidas, cuyos resultados están a la vista, confluyeron hacia el objetivo de liquidar el ferrocarril como transporte tradicional de carga, para que el mismo se realice por medio del transporta automotor.

 

BENEFICIO DE LOS MONOPOLIOS CON LA DESTRUCCIÓN DE LOS FF.CC. ARGENTINOS

Los mismos capitales extranjeros que promueven el desmantelamiento del ferrocarril en beneficio del transporte automotor, son los que monopolizan todas las ramas accesorias e imprescindibles para el desarrollo y funcionamiento de este último.

Monopolizan el petróleo (nafta, gas – oil, lubricantes, etc.) a través de la Standard Oil, Royal Dutch Shell, etc., descuartizando YPF. Monopolizan la producción de automóviles y camiones livianos a través de los capitales yanquis de la General Motors, Ford, etc. Monopolizan la producción de neumáticos a través de capitales norteamericanos que dominan la industria del caucho: Firestone, Good Year, U. S. Internacional, etc. Monopolizan la importación de maquinarias para la construcción de caminos. Monopolizan la industria del cemento a través de la COMPAÑÍA ARGENTINA DE CEMENTO PÓRTLAND S. A., subsidiaria de La loma Star Cemento Co.

Surge claramente quiénes serán los depositarios de los beneficios del traspaso del transporte de carga ferroviaria hacia el automotor. Corto será el regocijo de los pequeños y medianos transportistas que, con el esfuerzo de largas jornadas de labor, pueblan las rutas nacionales. El pulpo monopolista prepara la irrupción de sus grandes flotas de camiones que, transportando a bajo precio en un principio, los arruinará en breve plazo.

Una vez completada la dominación del transporte de carga, la monopolización de toda la economía será vertiginosa.

En conclusión, para definir en forma sintética la política que en materia ferroviaria se traza la Dictadura de Onganía, podríamos decir que, en esencia, es el desmantelamiento de los ferrocarriles argentinos.

Continúa de esta manera, un proceso similar al lanzado por el gobierno de Arturo Frondizi, a través del sonado “plan Larkin”. No es casual esta identidad de objetivos: uno y otro, aunque con matices distintos, son hombres incondicionales de los monopolios norteamericanos.

 

EL CAMINO

Vimos entonces cuál era el objetivo inconfesado de los mercenarios con respecto al transporte en general y al ferroviario en particular. Es por ello que el levantamiento de ramales, el cierre de talleres, las cesantías y sanciones impuestas a los trabajadores ferroviarios, no obedecen a otra cosa que no sea la destrucción de los ferrocarriles argentinos.

No se cesantea ni se suspende un obrero ferroviario para modernizar o reestructurar, como pretendidamente se quiere hacer creer, sino que constituye una medida más hacia la entrega vertiginosa de nuestro patrimonio.

Hoy, una vez más, este gremio combativo está en lucha, no solamente por solidaridad con los compañeros atropellados por la violencia de la Dictadura, sino que también, combaten la política vendepatria de los mercenarios, transformándose en bastión insobornable para la defensa de nuestra soberanía.

Los ferrocarriles del país necesitan ser reorganizados, pero por argentinos. Toda reorganización efectuada por anti argentinos redundará en perjuicio de la economía de nuestro pueblo.

La realidad económica que hoy anunciamos, existe desde hace decenios en nuestro país, pero incrementada vertiginosamente a través del actual elenco gobernante. Esto nos reafirma que jamás la recuperación económica y auténticamente nacional de un país se ha operado bajo el manto de la represión a los sectores populares.

Por eso nos planteamos como tarea fundamental, en esta hora argenta, que estudiantes, trabajadores y todos los sectores que constituyen las grandes mayorías nacionales, se unan férreamente en un gran FRENTE DEL PUEBLO para transitar el único camino correcto: EL DE LA LIBERACIÓN NACIONAL

Semana de Homenaje al primer mártir de la resistencia de la Dictadura: Santiago Pampillón.

 

Agustín Tosco escribe desde la cárcel – 09- 69 -.

El MNR, en ocasión de rendir homenaje a los mártires de la resistencia en la primera del primer mártir Santiago Pampillón, hacen una convocatoria a la organización de las Mayorías Nacionales para derrotar a la Dictadura que explota, oprime, encarcela, tortura y mata.

El MNR transcribe, en este documento una carta escrita desde el penal de Santa Rosa (La Pampa), por el compañero Agustín Tosco, entendiendo que el mejor homenaje a nuestro primer mártir, es deja r hablar a quienes pagan en la cárcel el delito de luchar contra las cadenas que oprimen a la Patria

 

AGUSTÍN TOSCO ESCRIBE DESDE LA CÁRCEL

El MNR difunde ésta, la voz de un luchador incansable contra la Dictadura mercenaria.

La Dictadura instaurada el 28 de junio de 1966 ha posibilitado que, en Argentina, los monopolios extranjeros acumulasen tanta ganancia, se adueñan de tanta riqueza natural, destrozan tanta economía nacional, como nunca lo habían hecho. Ha posibilitado en la Argentina que la reacción invadiera y ganara terrenos otrora perdidos. La Dictadura instaurada el 28 de junio de 1966 para garantizar, ha usurpado la voluntad popular, y mata, tortura, persigue, usurpa, amordaza, encadena.

El pueblo todo, combate, aquí y allá. Ha dicho BASTA!!!! Y se ha lanzado.

La batalla contra la Dictadura y el amo extranjero es decisiva. No admite claudicaciones ni intervalos.

El MNR, en la SEMANA DE HOMENAJE AL PRIMER MARTIR DE LA RESISTENCIA A LA DICTADURA, CONVOCA A INCREMENTAR LA LUCHA, UNIRNOS TRAS UN PROGRAMA COMÚN A LAS MAYORÍAS NACIONALES. Organizarnos mejor, derribar a la Dictadura, expulsar al imperialismo.

HE ALLI NUESTRO HOMENAJE.

 

Al hacer la convocatoria no hacemos discursos.

Dejamos que hablen nuestros mártires. Su sangre, derramada en la lucha, es el más imponente compromiso de un pueblo, no cejar en la lucha por su liberación.

Y dejamos hablar a nuestros compañeros encadenados por luchar contra las cadenas que oprimen a la Patria. Es la voz de un luchador, de un militante obrero, de un soldado del Frente del Pueblo, la que resuena, clara, poderosa, más que mil discursos. Su realidad, desmiente a esta Dictadura que llama al diálogo y a la participación. No hay diálogo con los torturadores y los asesinos del pueblo. Su ejemplo magnífico, es guía para impulsar aún más la lucha. Para redoblar nuestros sacrificios. Para incrementar nuestra unidad, nuestra organización.

 

ESCUCHÉMOSLA

La carta que reproducimos fue escrita en el penal de Santa Rosa (La Pampa) por el compañero Agustín F. Tosco, Secretario del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba. (Publicada en el N° 233 de ELECTRUM, informativo semanal del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, del 27 de junio de 1969)

                                                                         Cárcel de Santa Rosa, 12 de junio de 1969

 

Estimados compañeros de Luz y Fuerza de Córdoba:

El que suscribe y los compañeros Felipe Alberti,Tomás Di Toffino, Simón Grigaitis y Osvaldo Ortiz, tenemos la gran satisfacción de dirigirnos a todos ustedes, compañeros y compañeras afiliados al glorioso Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba.

Somos prisioneros del sistema que aún impera en nuestro país y rehenes de la Dictadura que le agobia. En esa calidad y como militante de un gremio ejemplar por su conciencia, por su unidad y por su espíritu de lucha, les escribimos. En función de ello queremos decirles

1.- Los prisioneros de Luz y Fuerza, como los demás detenidos, hemos mantenido y mantendremos permanentemente en alto la dignidad personal, que se liga indisolublemente con la dignidad del gremio y del Movimiento Obrero.

No hemos claudicado nunca en la constante lucha contra la Dictadura ni claudicaremos jamás, aun cuando las puertas de la cárcel no se abran para nosotros.

Las grandes consignas de la Justicia Social y de la Liberación Nacional han adquirido mayor valor para nosotros. Si antes la sentíamos y comprendíamos, hoy son partes indisolubles de nuestra conciencia y de nuestra doctrina sindical.

2.- Brindamos una vez más un profundo homenaje a nuestros mártires Santiago Pampillón, Hilda Guerrero de Molina, Adolfo Ramón Bello, Luis Norberto Blanco, Mena y aquéllos que, por nuestra situación, no conocemos sus nombres. A los que cayeron bajo la represión brutal de la Dictadura, un recuerdo sagrado y la seguridad histórica que jamás detendrán el avance de los pueblos, por más crímenes que cometan, por ciudadanos que encarcelen, por más persecuciones y atropellos que consumen.

3.- Ratificamos nuestro repudio a todos los elementos participacionistas que, en esta oportunidad, también habrán “participado” de la represión dictatorial; a los simuladores, los oportunistas, a los débiles de espíritu, a los que se niegan a sí mismo, a los que se salvan pasándose, en complicidad o por omisión, a la vereda del frente. A nosotros nos condena la injusticia y la arbitriedad. A ellos los condena la verdad del pueblo. Preferimos toda la vida la prisión con el respeto de nuestros compañeros que la libertad con su repudio. Como les sucede a los participacionistas.

4.- Tenemos una inmensa fe en que el pueblo triunfará.

 Que deberá normalizarse institucionalmente el país. Que la voluntad soberana del pueblo determine quién y cómo debe gobernar. Para ello la unidad combativa del Movimiento Obrero, del estudiantado, de los sacerdotes progresistas, de las fuerzas civiles y militares patrióticas de los hombres y mujeres argentinos, es un factor de fundamental importancia.

El neofascismo comunitarista caerá inexorablemente aplastado por la conjunción de los esfuerzos inspirados en los sentimientos y pensamientos nacionales, populares y progresista. La misión de cada uno es construir ese destino, al que la absoluta mayoría del pueblo aspira.

5.- La férrea unidad del gremio debe continuar como hasta ahora y si es posible fortalecerla aún más. Ésta que padecemos, es una sanción más de las tantas que nos aplicaron a Luz y Fuerza y que caen simultáneamente sobre tantos hombres e instituciones que luchan por el reconocimiento de sus derechos.

Nos han dicho, invocando a la Patria, que somos todos argentinos. Sabemos que es así formalmente, pero que hay una realidad más esencial: la mayoría de los argentinos quieren y defienden a su Patria, una minoría privilegiada y reaccionaria, reniega de la misma, la vende o la entrega.

6.- Todo lo constructivo que puedan aportar para consolidar la dirección del gremio, deben darlo nuestros compañeros. Sabemos que así será, porque estamos convencidos de lo permanente de esa frase que es patrimonio de la CGT de los argentinos:

“Es preferible honra sin sindicato, que sindicatos sin honra”. Los sindicatos no son uno o cien edificios, los verdaderos sindicatos son un conjunto de compañeros unidos por el gran ideal de Justicia y de redención humana. Lo demás viene por añadidura.

7.- UN saludo fraternal al estudiantado de Córdoba, cuyos militantes acuden todos los días a nuestro sindicato, mostrando, con su frescura, con sus inquietudes, con sus debates y sus conferencias, toda la vitalidad, la fortaleza y el optimismo de una auténtica juventud comprometida con el porvenir de todo el pueblo.

8.- Un aliento saliente a quienes sostienen y practican, sin distingo de sectores la continuidad de la lucha por el pleno respeto a los derechos económicos, sociales y culturales de los trabajadores y del pueblo en general.

9.- Nuestro reconocimiento por la solidaridad que, constantemente y de distinta manera, se nos hace llegar. Ella toca las fibras más íntimas de nuestros sentimientos y las aceptamos regocijándonos de apreciar el ejercicio de un real y cálido humanismo.

10.- Nuestra libertad tiene relativa importancia. Todas las preocupaciones y esfuerzos deben dirigirse fundamentalmente a erradicar el régimen que oprime al país. A reconquistar los derechos sindicales conculcados.

A lograr un reconocimiento integral de los derechos humanos. En eso estuvimos todos y en eso debemos proseguir. En la acción por concretar nuestros ideales nos mantenemos. La cárcel aprisiona nuestros cuerpos, pero el espíritu es libre y con su solidez se derrota a los tiranos.

Estos son nuestros pensamientos y opiniones que dejamos a consideración de todos ustedes.

 

Un afectuoso saludo y un abrazo para todos los compañeros de Luz y Fuerza de Córdoba.

Fdo.:Agustín F. Tosco

El 15 de junio los universitarios argentinos se ponen de pie para rendir homenaje a una fecha símbolo, a un acontecimiento que por su trascendencia irrumpió en la historia de la Universidad Nacional, ganando para el pueblo y para el futuro del país una posición de avanzada. En esa fecha símbolo, el privilegio y la reacción secular recibían una derrota muy cara.

El estudiante universitario de 1918, actor central de aquel momento, dijo ¡basta!; tiró por la borda a la casta dogmática, aristocrática y corrupta de profesores, y sancionó para garantizar una renovación positiva en el contenido de la enseñanza, el CO-GOBIERNO ESTUDIANTIL y la vigilancia atenta a través de LOS CONCURSOS. Se ofrecía a las juventudes del mundo un ejemplo revolucionario en materia pedagógica: el educando pasaba a protagonizar, a asumir su papel responsable en la construcción y transmisión de la ciencia y la cultura universal.

El estudiante universitario de 1918 hizo trizas la vitrina artificial que los distanciaba del pueblo; levantó las banderas de la democratización de la cultura, clamó por boca de sus jóvenes más lúcidos la dirección de los objetivos universitarios en la solución de los problemas del pueblo e impuso LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA. Y lo más trascendente: marchó unido con el pueblo en las calles de Córdoba del año ’18, en esa batalla contra el privilegio. La sangre generosa de obreros y estudiantes allí derramada, selló por primera vez en la historia de nuestro país, la unidad indestructible de estas fuerzas en su lucha contra la reacción. Por eso la Reforma Universitaria ha proclamado, como objetivo permanente, la UNIDAD OBRERO – ESTUDIANTIL.

El estudiante universitario, consciente de la solución de continuidad del privilegio dentro de la Universidad con el privilegio fuera de ella, proyectó su combate más allá de lo académico, contra las minorías parasitarias nativas y extranjeras, y se manifestó celoso guardián de las libertades del pueblo, de su patrimonio económico y cultural y del respeto de su soberanía. Por eso la Reforma se postuló ANTI – OLIGARQUICA Y ANTI – IMPERIALISTA.

Desde aquel entonces, con distintos escenarios cada vez, con otras generaciones como actores, con miles de formas que asumía el enemigo, con marchas y contramarchas, con aciertos y errores, la posición ganada por el Movimiento Estudiantil para la causa del pueblo, la bandera desplegada por la Reforma Universitaria, se constituyó en el programa permanente en los estudiantes en la defensa de los intereses estudiantiles y del pueblo. Sus postulados, concretados algunas veces, arrancados otras tantas por la reacción, anunciados tan solos muchos de ellos, han ido desarrollándose al calor de las luchas de los universitarios.

Toda vez que pudo, la reacción, agazapada o a cara descubierta, echó manos a los postulados de la Reforma Universitaria. Aniquilarla, ha sido su desvelo central.

Las mayorías estudiantiles, para la defensa de su programa, y organizadas a través de los Centros Estudiantiles, se han constituido las depositarias de las conquistas logradas.

Hoy, año 1969, el escenario es el de un país en marcha acelerada hacia las ciencias, entregada tanto su economía como su cultura. El privilegio nacional y extranjero asume en la forma de una Dictadura Militar que quiere imponer formas cooperativistas. Ha asaltado la Universidad. Lo primero que hizo: aniquilar totalmente las conquistas reformistas que existían, echando las bases de la Universidad del falangismo. Represión, limitacionismo, entrega, son su programa.

Es entonces, que hoy, más que nunca, en 1969, y precisamente en esta fecha símbolo, el homenaje más auténtico, es la lucha sin claudicación levantando, para el Movimiento Estudiantil, el programa de la Reforma para enfrentarlo a la Intervención Universitaria y a la Dictadura Militar:

 

-          POR EL GOBIERNO TRIPARTITO.

-          POR LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA.

-          POR LA LEGALIDAD DE LOS TRES CLAUSTROS.

-          POR LOS CONCURSOS.

-          POR LA NO OBLIGATORIEDAD DE LAS CLASES TEÓRICAS.

-          POR LA LIBRE DOCENCIA.

-          POR LA CÁTEDRA PARALELA.

-          POR LA OBRA SOCIAL ESTUDIANTIL.

-          POR LA EXTENSIÓN UNIVERSITARIA.

-          POR LA GRATUIDAD DE LA ENSEÑANZA.

-          POR UNA UNIVERSIDAD ABIERTA AL PUEBLO.

-          POR LA UNIDAD OBRERO – ESTUDIANTIL

-          POR LA DEFENSA DEL PATRIMONIO ECONÓMICO.

-          POR EL RESPETO DE LA SOBERANÍA POPULAR.

-          POR LA DEFENSA DE LAS LIBERTADES DEL PUEBLO.

Mayo de 1969 significa para los argentinos, un mes de pérdidas irreparables para la liberación nacional; pero también significa una victoria, un triunfo, el del 29 de mayo, que las mayorías nacionales infligen a la Dictadura mercenaria y a los monopolios extranjeros.

En las calles de nuestro país, se unieron los distintos sectores de nuestro pueblo, elevando la bandera azul y blanca y entonando las estrofas del Himno Nacional, a la par que exclamaban: Abajo la Dictadura Militar. ¡Basta de represión!

El MNR luchó junto al pueblo y vio caer la sangre de sus mártires, y por eso creyó que ante la existencia de la Dictadura mercenaria que reprimía, que asesinaba, que encarcelaba, era necesario bregar por el logro de formas políticas que posibiliten la participación del pueblo.

Por ello exigía la convocatoria a elecciones, porque cree que el rol protagónico de los trabajadores y de las mayorías nacionales, que serán indudablemente los que escribirán las páginas de nuestra historia.

Porque queremos un Bello, Cabral, Blanco vivos, que puedan contribuir a construir la liberación de nuestra patria.

 

El MNR Y LA LUCHA DEL PUEBLO ARGENTINO CONTRA LA DICTADURA Y EL IMPERIALISMO

Triunfo popular

El 29 de mayo de 1969, las grandes mayorías nacionales infligieron una derrota terminante a la Dictadura mercenaria, y a los monopolios extranjeros y a los reducidos grupos del privilegio nacional que cabalgan con ellos.

Esta acción fue posibilitada por la participación unánime de los trabajadores, por la decidida actitud de los estudiantes y por la colaboración de los diversos sectores de nuestro pueblo.

En síntesis, fue un triunfo de las mayorías nacionales, así articuladas, que derrotaron en la ciudad y en el campo a la Dictadura mercenaria y a sus representantes, los monopolios extranjeros.

Derrotaron a los grupos que dirigen a la Bolsa de Comercio, la Unión Industrial Argentina, la Sociedad Rural Argentina, ACIEL, a los dirigentes gremiales participacionistas, al frondo – frigeriano y a los sectores corporativistas y falangistas que ejercen la función pública.

 

Su motivación

La coincidencia real concreta de los sectores populares en el repudio a la Dictadura mercenaria y a la planificación económica que se impone desde el extranjero, fue posible porque ellas son contrarias a los intereses nacionales y afectan a la gran mayoría del pueblo argentino.

La presencia de estas mayorías en las calles de la República, demuestran la veracidad incontrarrestable de esta afirmación.

Es evidente la existencia de hechos emotivos desencadenantes como los son los asesinatos ordenados de los estudiantes Cabral, Bello y del joven obrero Blanco.

Debemos comprender entonces, que el repudio hoy expresado tiene sus raíces concretas y reales en la disconformidad de las grandes mayorías nacionales con la existencia de la Dictadura mercenaria y su política económica, que se sintetiza en el incremento de la expoliación de los trabajadores, en la entrega de nuestro patrimonio nacional y en la asfixia de las pequeñas y medianas empresas argentinas de la ciudad y del campo.

La Dictadura y los grupos sectarios pretenden negar esta motivación de la conducta del pueblo argentino atribuyéndola a factores emocionales y a la presencia de pequeños grupos.

La Dictadura sostiene que la movilización masiva del pueblo obedece a la labor de pequeños grupos izquierdistas. A su vez, los grupos sectarios expresan que solamente ellos tienen conciencia de la movilización y pretenden desde dentro de las piezas o de los bares, fabricarles a ésta un contenido.

Unos y en otros se hallan hermanados en su aislamiento y en su desprecio por las mayorías nacionales.

Quienes arrojan estas versiones acerca de la movilización, ¿cómo explican la existencia de los miles de comunicados en solidaridad con la lucha del pueblo? ¿Cómo explican la unidad de la CGT en Rosario, Córdoba y Tucumán?

Nada de esto pueden explicar porque no jerarquizan, como lo más importante, la presencia masiva del pueblo en la las calles, sino que, coincidiendo con la interpretación de la Dictadura, jerarquizan la existencia de algunos incendios y de algunos franco – tiradores.

Quien pretenda negar que las grandes manifestaciones se realizaron encabezadas por banderas argentinas, entonando el Himno Nacional y reclamando LIBERTAD, está al servicio de la Dictadura Militar y del imperialismo, es un obnubilado, o no participó de las movilizaciones del pueblo.

El pueblo no exclamó en coincidencia con Onganía ni golpe ni proceso electoral. El pueblo exclamó ¡BASTA!, FUERA LA DICTADURA Y TODO LO QUE ELLA REPRESENTA!

Es muy difícil, imaginar la seriedad de una lucha contra la Dictadura y el imperialismo.

Es muy difícil imaginar un enfrentamiento con los agentes de los monopolios extranjeros – como Arturo Frondizi – cuando se coincide con sus postulados al negar el proceso electoral.

Es muy difícil imaginar una conducta al servicio de los trabajadores y en defensa de sus intereses, cuando se coincide con los dirigentes participacionistas en la permanencia de la Dictadura mercenaria.

En esta lucha, el pueblo, las grandes mayorías nacionales, los trabajadores, los estudiantes, han obligado a sus dirigentes a unificarse. Todos aquéllos que pretendían mantener organizaciones vanguardistas, que jugaran como reflectores de la luna, fueron derrotados por las masas, tuvieron que poner sus planes en sus bolsillos y participar en las movilizaciones del pueblo, como las marchas del silencio y los paros generales.

Desde los núcleos más sectarios hasta las entidades que más han retaceado su participación en la lucha contra la Dictadura se vieron obligados, ante el clamor popular a adherirse a las movilizaciones decretadas por las mayorías nacionales.

Ahora se pretende dar a estas movilizaciones diversas interpretaciones y diversos contenidos; infantilmente pretenden eludir el mandato popular.

Este mandato ha sido expresado claramente: ¡basta de dictadura! ¡basta de represión! ¡basta a una política de entrega! ¡Devolución de la soberanía a su legítimo dueño: el pueblo!

 

El camino

La Dictadura no tiene bigotes y el imperialismo galera. Son hechos concretos y no figuras simbólicas; a ambos se los derrota no proclamando la revolución y a intervalos, sino realizando la revolución.

En Argentina, el camino de la revolución es muy claro: el enfrentamiento a la Dictadura mercenaria y al imperialismo.

El enfrentamiento debe realizarse en forma concreta y real, y no declamando.

Es preciso, en consecuencia, atacar los hechos concretos y reales la Dictadura mercenaria y de los intereses que ésta representa.

La Dictadura son los Sindicatos intervenidos, la lucha revolucionaria es la lucha contra la Intervención de los Sindicatos y por su devolución a los trabajadores.

La Dictadura es el irrisorio aumento de 8%, la lucha revolucionaria es por mayores aumentos de salarios, que posibiliten una vida decorosa, y la satisfacción de las necesidades de los trabajadores argentinos.

La Dictadura es la legislación de farmacias y medicamentos, que hace a éstos inalcanzables para grandes capas de nuestra población. La lucha revolucionaria es la organización y da batalla por la derogación de estas leyes, que tienden a favorecer exclusivamente a los monopolios extranjeros que fabrican el medicamento y a los supermercados extranjeros que pretenden venderlos, y los venden.

La Dictadura es la limitación en el acceso a la Universidad; la existencia de planes de estudios limitacionistas, los aranceles, el cercenamiento de la Obra Social y los Comedores Universitarios; la pérdida de la Autonomía Universitaria, de las autoridades electivas y las existencias de Decanos y Rectores serviles a la Dictadura. La lucha revolucionaria es exigir la derogación del limitacionismo y de los planes de estudios irracionales, es luchar por la gratuidad de la enseñanza, por la defensa de las Obras Sociales y de los Comedores, por la Autonomía Universitaria, por el Gobierno Tripartito, por las autoridades electivas, por la expulsión de Rectores y Decanos serviles.

La Dictadura es la clausura de escuelas, su privatización, el embate a la co – educación, la clausura de cursos a nivel secundario y primario, la imposición de aranceles a la enseñanza, la conducción del aparato educacional por parte de los falangistas y corporativistas y el desconocimiento de organizaciones docentes. La lucha revolucionaria es contra la clausura de escuelas, por la co – educación, por la apertura de cursos en todos los niveles, contra los aranceles, por la expulsión de los falangistas y corporativistas del aparato educacional y por el reconocimiento de las organizaciones docentes.

La Dictadura y el imperialismo son la entrega del patrimonio nacional, son la entrega de nuestra riqueza petrolera, son la entrega de nuestro transporte aéreo y marítimo, son la destrucción de Agua y Energía, son la destrucción de nuestro transporte ferroviario, son la entrega de Gas del Estado. La lucha revolucionaria es la defensa del patrimonio nacional, de nuestro petróleo, de nuestro transporte aéreo, de nuestro transporte marítimo, de Agua y Energía, de Gas del Estado, de nuestro ferrocarril.

La Dictadura es el cercenamiento de las operaciones de las Cooperativas de Crédito, la liquidación de la Banca Nacional, la monopolización de las Compañías de seguros, la proliferación de las financiadoras y al aumento de una operativa bancaria al servicio del privilegio nacional y de los monopolios extranjeros. La lucha revolucionaria es la defensa de las Cooperativas del pueblo y la lucha por una política bancaria y de Seguros al servicio del país.

La Dictadura es el manejo del sistema previsional por parte de los representantes del privilegio. La lucha revolucionaria es la lucha por reintegrar el manejo del sistema previsional a los representantes del pueblo

La Dictadura y los monopolios extranjeros son los consejos de guerra, los estados de emergencia, la legislación represiva, la decapitación de la justicia nacional y de las justicias provinciales; en síntesis, la no existencia de derechos y garantías para los integrantes del pueblo. La lucha revolucionaria es la lucha contra la existencia de los consejos de guerra, la resistencia al estado de emergencia, la derogación de toda legislación represiva, por la existencia de una Justicia Nacional y Provincial que resguarde los derechos y garantías de los argentinos.

La Dictadura es la disolución de los partidos políticos y la represión de toda actividad política por parte del pueblo. La lucha revolucionaria es la defensa del derecho del pueblo a organizarse y actuar políticamente en defensa de sus intereses.

Este es el camino de la revolución en nuestro país. Claro está que es un camino que exige trabajo y sacrificio las 24 horas del día, y de enero a enero.

 

Trabajo sí!  Declamación no!

Fácil resulta declamar el cambio de estructura y el advenimiento de un nuevo sistema. Algo más complejo y sacrificado es la lucha cotidiana por el advenimiento de un sistema social más justo, más humano para nuestra patria.

Fácil es declamar la caducidad de todo, pero no luchar por nada real y concreto, siendo que la Dictadura y los monopolios extranjeros no existen en la conciencia, sino en la vida real y concreta.

Fácil es declamar la caducidad del sistema, pero estar ausente en la lucha por la unidad de los trabajadores y del pueblo argentino. En la lucha por la recuperación de los sindicatos. En la lucha por el incremento de los salarios, por la defensa de los centros asistenciales y contra los monopolios de los medicamentos. En la lucha contra el limitacionismo, por una Universidad y una escuela al servicio de las mayorías nacionales. En la lucha por la vigencia plena de las libertades públicas.

Fácil es declamar la caducidad de las estructuras. Difícil es cambiarlas, y miope es no ver la relación de todas las luchas enunciadas entre sí, y comprender que la lucha revolucionaria está integrada por todos los aspectos mencionados y muchos más.

En consecuencia, declamar el advenimiento de un nuevo sistema y no participar en la lucha concreta se transforma, en la práctica, en una conducta contrarrevolucionaria que posibilita el triunfo de la Dictadura y del imperialismo en todos los frenos que a éstos les interese.

A los monopolios extranjeros no les interesa la declamación, les interesan sus inversiones. A la Dictadura no le interesan los debates de madrugada o de café, les interesa la represión del pueblo para evitar que éste se organice en defensa de sus objetivos, porque lógicamente son contrarios a los de los monopolios extranjeros a quienes sirve.

Resulta fácil pretender ridiculizar las luchas parciales de los argentinos, pero al mismo tiempo con ello se presta un efectivo servicio a la Dictadura y al declamado imperialismo.

Resulta fácil ridiculizar las luchas por los derechos sindicales; algo más difícil de explicar cómo se organizarán los trabajadores para desempeñar el papel fundamental que les corresponde en la instauración de nuevas estructuras.

También resulta difícil relativizar las luchas por los derechos sindicales en los sindicatos intervenidos y en aquéllos manejados, desde arriba, por los participacionistas, con toda la fuerza represiva de la Dictadura mercenaria.

Resulta fácil ridiculizar las luchas por las libertades públicas; pero no sería tan cómodo mantener un diálogo al respecto con los trabajadores, estudiantes y ciudadanos condenados por los consejos de guerra.

Resulta fácil sumarse al coro oficial hablando de la decrepitud de las organizaciones políticas argentinas; pero sería peligroso confesar que no se confía en el pueblo para que éste se organice políticamente conforme a sus intereses, y que se lo pretende guiar, en consecuencia, desde grupitos que se autoestiman mentalmente privilegiados.

Resulta alarmante esta táctica por la similitud que guarda con la que empléale Frondo – Frigerismo.

Resulta fácil negar el proceso electoral y declamar el advenimiento de un nuevo sistema; pero resulta difícil señalar las formas concretas y reales de este advenimiento. Sobre todas las cosas, resulta contradictorio con todo nuevo sistema, el permitir en la vida diaria el afianzamiento de la Dictadura mercenaria y de los monopolios, que constituyen la expresión más negativa del actual sistema.

 

La evidencia de las calles

Se pretende vanamente capitalizar los mártires y las gigantescas movilizaciones populares, en estrechas concepciones totalmente alejadas de la realidad.

Se quiere negar la evidencia de que en las calles de nuestras ciudades y en los paros generales estuvo presente combativamente el Frente del Pueblo, integrado por todos aquellos sectores que a diario se ven perjudicados y reprimidos por la política de la Dictadura mercenaria y de los monopolios extranjeros.

La experiencia viva de las grandes mayorías nacionales pone de manifiesto la necesidad de su organización y la concretización de un programa común a todos sus integrantes.

A esta inconmesurable tarea pone hoy su hombro el Movimiento Nacional Reformista, con el mismo tesón y con la misma responsabilidad con que iniciamos nuestra convocatoria a la resistencia el 29 de junio de 1966.

Nosotros jamás hemos estado a la expectativa y jamás hemos afirmado que esta Dictadura ayuda. Nosotros no hemos jugado maquiavélicamente a la agudización d4 las contradicciones, y sí hemos defendido los derechos y el patrimonio de las mayorías nacionales, en todos los niveles donde éstos han sido lesionados por la política de la Dictadura mercenaria.

 

El Movimiento Nacional Reformista         

El Movimiento Nacional Reformista estuvo en la defensa de la Autonomía Universitaria y en la activa resistencia a la Intervención Universitaria. No fuimos nosotros, por cierto, quienes levantamos los paros que permitieron la instauración de los rectores y Decanos al servicio de la Dictadura.

Hemos estado con portuarios y ferroviarios, hemos estado en la defensa de los gremios intervenidos, hemos estado con la lucha de los trabajadores de Tucumán y del Norte Santafesino, hemos estado en la condena de la Ley de Farmacias, en contra de la enajenación de los servicios asistenciales. Hemos defendido servicios sociales de los trabajadores y de los estudiantes; hemos estado, y estamos, en la defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos argentinos; hemos estado, y estamos, en la defensa del patrimonio nacional, económico y cultural de la Nación.

De ninguno de estos atropellos nos hemos sonreído y ninguno nos ha parecido demasiado pequeño o demasiado grande para que ocupara nuestra dedicación. Hemos planteado permanentemente, y volvemos a hacerlo hoy, la constitución y el funcionamiento de las comisiones de lucha en los lugares de trabajo y las comisiones de resistencia en todos los barrios del país.

Estas luchas aisladas, en el tiempo y geográficamente, han ido jalonando el proceso que culminará con la presencia activa del pueblo en las calles, en los últimos días.

Estas luchas, a pesar de su aparente aislamiento, reconocen en su esencia una unidad: El estar todas ellas motivadas por la agresión y la represión de la Dictadura Militar en beneficio exclusivo de los monopolios extranjeros.

 

Soberanía popular         

 

El pueblo ha adquirido conciencia de la necesidad de poner fin a esta escalada del imperialismo en la Argentina, y para eso reclama desde los más diversos sectores de la población el reconocimiento de esta soberanía. Este reclamo ha merecido la denegación reiterada de los integrantes de la Dictadura, a quienes curiosamente hacen coro, al unísono, los integrantes del Frondo – Frigerismo y de las sectas que aún actúan en diversas partes del país. Estas últimas, enarbolando banderas revolucionarias, se limitan en la práctica a afianzar la existencia de la Dictadura mercenaria.

El M.N.R. ha reclamado, desde la primera hora, el ejercicio de la soberanía por parte del pueblo. El desarrollo del proceso – tal cual se había vaticinado en nuestros análisis – ha traído aparejado que diversas fuerzas planteen idénticas exigencias en nuestro País. Cabe destacar, entre ellas, las resoluciones del Congreso Normalizador “Amado Olmos” de la CGT de los Argentinos, la resolución de la CGT de Córdoba, que fue la primera que condujo a la realización de un paro total en esa misma ciudad, las recientes declaraciones del Secretariado de Prensa de la CGT de los Argentinos y de diversos dirigentes políticos argentinos en el país y en el extranjero.

Es posible que algunos piensen que de esta forma puede burlarse una vez más al pueblo, pero nosotros confiamos ilimitadamente en la capacidad creadora y ejecutora de nuestro pueblo.

Quienes no confían en él, nada les resta hacer entre nosotros.

 

La definición                                               

El M.N.R., al adoptar desde hace tiempo esta postura, ha optado por un Agustín Tosco, libre, combatiendo y derrotando al participacionista Taccone y no por un Tosco condenado a ocho años de prisión. Ha optado por la libertad de todos los condenados por los Consejos de Guerra. Ha optado por Pampillón, por Hilda Guerrero de Molina, por Cabral, por Bello, por Blanco y por los asesinados en Córdoba, ¡VIVOS!, luchando al lado del pueblo y no como mártires. Ha optado por procesos judiciales donde se pueda ejercer la defensa, y no por procesos que arrojen condenas impuestas por la Dictadura mercenaria y los monopolios extranjeros.

Estas mismas opciones las han realizado quienes promueven en el país honestamente la convocatoria a elecciones son proscripciones.

Ante la existencia en el país de la actual Dictadura mercenaria, que dificulta y reprime toda organización popular, y especialmente a las organizaciones de los trabajadores, bregamos por el logro de formas políticas que posibiliten la organización de los mismos en la defensa eficiente de sus intereses, creando los instrumentos aptos que le permiten cambiar realmente las actuales estructuras y edificar una nueva sociedad más justa y más humana, donde el hombre dejará de ser explotado por el hombre y los pueblos por el capital. Esta sociedad sobrevendrá a través de las organizaciones del pueblo y no por la voluntad de minúsculos grupos de sectarios.

Al optar por el sendero de la organización del Frente del Pueblo, por el enfrentamiento a todas y a cada una de las medidas de la Dictadura mercenaria, por la denuncia permanente de la penetración imperialista en lo económico y cultural, en la defensa de todos y cada uno de los derechos cercenados a las mayorías nacionales y a la realización de elecciones sin proscripciones, somos consecuentes con nuestra más profunda convicción: la de reconocer al rol protagónico de las mayorías nacionales en nuestra historia, y el de luchar por la existencia  de mejores condiciones, para que los trabajadores de nuestro país escriban las páginas que irreversiblemente están llamados a escribir a través de su conciencia y de su organización.

Mientras este proceso se desarrolla, todos los integrantes del Movimiento Nacional Reformista estarán en todos los confines del país defendiendo los derechos del pueblo y atacando a la Dictadura mercenaria que, al servicio de los monopolios extranjeros, se instaura en nuestro país el 28 de junio de 1966.