ROSARIO, FACULTAD DE MEDICINA.

 

Queridas compañeras y compañeros:

Una nueva reunión del Movimiento Nacional Reformista en un momento muy especial, son muchas cosas, en una situación del país también especial. Yo creo que tenemos que tratar de mirar de nuevo la realidad, mirarla cómo es y ver cómo podemos seguir desarrollando en el país una alternativa de futuro que es lo que hoy este país no tiene.

Muchas veces esta historia se ha repetido. No es esta época peor que otras épocas. Muchas veces el país ha estado en crisis y la gente ha pensado más o menos las mismas cosas y ha dado las mismas respuestas. Y entonces yo estaba la otra noche mirando algunos libros ya amarillos buscando en lo viejo que de nuevo podría decirles hoy. Y encontré dos o tres párrafos que me parece que es importante escucharlos para empezar a conversar y a pensar hoy.

Esto, en el año ’40, la editorial “La Vanguardia” del Partido Socialista son trabajos de un gran pensador, que por diversos motivos fue quedando, que fue Dardo Cúneo, que vive Dardo Cúneo y que hablaba acá de las diversas circunstancias, en una época muy difícil, el 40, 41, 42; comenzaba la Guerra Mundial en Europa, el país vivía los finales de la Década Infame con toda su entrega, con los grandes negociados, la tierra del Palomar, hasta los premios de la Lotería se falsificaron, los niños cantores eran los que llevaban en la mano la bolilla trucha, no decían trucha en aquel momento.

Quiero decirles que esto que vivimos es una inundación que ya hemos vivido otras veces, no es una cosa nueva y sin antecedentes. También el país ha vivido otras terribles crisis económicas y de valores. En aquel entonces estaba todo en manos del extranjero, todos los intereses del campo y de la ciudad. La inmoralidad era la reina, ¿y?, sin embargo, las cosas cambiaron, fueron mejorando, ahora van empeorando. Hay que tomar fuerzas para que vayan mejorando. Y en aquel entonces decía Cúneo, comentando a grandes pensadores de aquel tiempo, dice algo que también nosotros debemos fijarnos: “La vida no ejerce la facultad de elegir su mundo, se enfrenta a un mundo bárbaro”, es decir ustedes no pueden elegir el momento de la historia en que actúan, caen en una parte de la historia que ya está siendo así, “No dispone cada uno de elegir su alojamiento, se lo dan. Escuchamos siempre la palabra crisis en la conversación de los maduros. Leímos crisis en los periódicos. Después vimos la crisis en los rostros y supimos de su significado. Nos lo explicaron como un reflejo del pasado inmediato de Europa, -otra vez la guerra que les decía recién-, y como la manifestación también de un viejo régimen en agonía- que era el capitalismo-. Nos dijeron de su extensión, abarcaba a la economía, a la política, al arte, a la literatura, a la educación, a la moral. La encontramos en todas partes y estuvimos alojados en esa realidad. Generación de una época de crisis deberíamos sufrir nuestro destino”. Y, como tantas veces lo dijimos en nuestros discursos, que la juventud era la que más sufría la crisis. Porque la juventud era futuro y esta crisis no tiene futuro, decía también hace 40 años este amigo, hace 50 casi!

“Precisamente jóvenes no encuentran tarea dónde utilizar su potencia juvenil, sus energías juveniles”. Pero hay otra cosa de la crisis. Otro aspecto que hace a esta falta de futuro. A esta falta de poder repetir un futuro.

Dice el maduro de otra época creía reconocer en el joven el devenir mismo de la humanidad, por eso debía éste movilizarse en función del lugar que el futuro le estaba reservando y hacer de su juventud una estación de carga, el período de su capacitación la mocedad era la víspera. Mantenía su actualidad el diálogo de las generaciones en que Plutarco hace decir al viejo de Atenas yo he sido grande, al maduro, yo soy grande y al joven yo seré grande. El estado juventud ligado al tiempo en futuro. Hoy la realidad es otra. “Los jóvenes no somos la representación de la hora que vendrá. Somos del presente y para él sus víctimas primeras. El porvenir ha dejado de ser la propicia escena que se prometía a nuestra acción. Nuestra vida conoce un sólo tiempo. Somos del presente. Nos hallamos incorporados a él y nuestro es su ritmo. Somos del presente y de su grada ausencia mocedad”. Y en una famosa novela contra la guerra dice el personaje “Ninguno de nosotros tiene más de veinte años, pero jóvenes eso ya pasó hace mucho tiempo. Somos viejos. Esta es nuestra verdad. Nuestro hoy. Su reconocimiento nos puede conducir al desengaño o a la esperanza. Hacemos nuestra la esperanza. Tomamos a nuestro cargo la labor de hacer de estos días de angustia los mejores; de volvernos hacia la vida para arrebatarle su verdadero sentido. De rescatar nuestra juventud.

En fin, yo creo que ahí está bastante sintetizado todo.

Problemas de hoy, yo creo queridos compañeros del MNR en un MNR que ya tiene más de 30 años y que tendrá muchos más, no es el tema puntual del ingreso del arancelamiento de esta pégalo todo que se llama “ley de educación”. Estos son problemas que tenemos que estudiarlos, tenemos que tener respuestas. Son los problemas del momento, de la coyuntura. El gran problema es crear una alternativa diferente. La podemos pensar y recrear si ponemos la cabeza y nuestra vida en otra longitud. En otra alternativa.

Si nos enganchamos exclusivamente en sus alternativas, en sus coyunturas en los problemas del sistema terminamos siendo sistema. Terminamos discutiendo inflación sí, inflación no. Terminamos siendo un Cavallo al revés, pero Cavallo al fin y esto es mortal.

Nosotros tenemos que tratar de no ser caballo, de ser jóvenes, de ser seres humanos, de derrotar a esta concepción cínica e inmoral de la sociedad consumista y generar con fuerza otra forma de existencia, otra forma de vida, otra solidaridad, otra práctica de relaciones. Entre, primero, como dicen la caridad empieza por casa; primero con relación a nosotros mismos tenemos que aclararnos qué queremos ser, en qué equipo queremos jugar, qué queremos hacer con nuestros estudios, con nuestras vidas.

No podemos nosotros vivir en la nebulosa, los años pasan. No podemos enterrar la cabeza como el avestruz para no ver la realidad. Y entonces, tenemos que asumir una responsabilidad frente a nosotros mismos. Yo creo que, no podemos seguir sin estudiar. No podemos seguir pasando la vida mirándola desde afuera. Sin ser protagonistas de un cambio, pero para ser protagonistas de un cambio tenemos que ser conscientes del cambio, conscientes de la realidad. Hay que estudiar, hay que leer, hay que discutir, dialogar entre ustedes los grandes libros, las grandes ideas. No la mugre cotidiana.

No hay que discutir lo que dice el diario que es sólo mugre. Hay que discutir las grandes líneas del pensamiento que son eterna, que existen y existirán mientras estemos sobre la tierra. Esa es nuestra formación. No es nuestra formación pasarnos discutiendo lo que hace Cavallo, eso es la nada. Nuestra formación es discutir para qué queremos nosotros una Universidad, para qué queremos una enseñanza.

Vamos a hablar del ingreso media hora; vamos a hablar de la gratuidad. Vamos a hablar de la idea de la Universidad todo el día. Para qué sirve esto. Porque si no lo otro no tiene ningún sentido. Estar perdiendo el tiempo en una puerta si atrás no hay un gran edificio. La importancia la tiene el edificio. La puerta sólo es parte de él. Pero lo difícil de la obra es hacer el edificio con sus cimientos, con sus paredes, con sus vigas, con sus columnas, sus aberturas, sus techos. Esto es lo importante.

Entonces no nos pasamos el tiempo hablando de lo que no es importante. Pensando en lo que no es importante. Leyendo lo que no es importante. Del diario lean los títulos muy rápidamente. Y a otra cosa mariposa, son todos los días lo mismo. Esta es la realidad. Hay gente que se pierde una hora leyendo a Clarín todos los días, que tome sol, que haga otra cosa pero que no se perjudique las manos con esa tinta, los ojos con la letra y la cabeza con esa mugre. Lean los titulares. Baje el copete en alguna oportunidad y váyase al libro o vaya a tomar mate con un amigo, a discutir el libro que terminaron anoche.

Pero vayamos al edificio, vayamos a la profundidad. Esta es la crisis de nuestro tiempo. La nuestra, no la de Menem, la de cada unos de nosotros. Es la que nosotros podemos y debemos resolver.

Por todo esto, esto es lo primero que debemos dejarnos de engañar. Decir qué hacemos nosotros mismos. A dónde queremos jugar, un profesional barato, una patente para rebuscarnos o queremos seguir pasando por acá hasta cuándo no sé, hasta cómo tampoco. O sabemos lo que queremos hacer, sabemos lo que queremos leer, sabemos lo que queremos estudiar, sabemos lo que queremos conocer y sabemos dónde tenemos que sumar y qué tenemos que sembrar.

En esta crisis que, ustedes ven que se repite en la vida, lo que se pierde es la brújula. Y lo que tenemos que reconstruir es la brújula. Porque sin brújula no podemos navegar. Esto es lo importante. Esto se puede hacer en un gran partido, en un pequeño partido, en una agrupación, en un club, en una cooperadora, en una cooperativa, en una parroquia.

El que tiene brújula siempre va. El que no tiene brújula vamos dando vueltas, perdiendo el tiempo – que ya nunca más se puede recuperar- y los huecos que quedan, huecos son. El edificio es cada vez más difícil de construir si hay muchos huecos. Sobre todo, los cimientos.

Esto, con nosotros mismos. Y después con los otros. ¿cuál es nuestro mensaje en la relación con los compañeros y las compañeras? El mensaje utilitario, el mensaje pícaro, el mensaje de la ventaja... o el mensaje de la fraternidad, de la amistad, de la comprensión, del amor, de la suma tras objetivos comunes, tras objetivos trascendentales. Esta es nuestra relación con los otros. Como dijo un viejito inglés, que anduvo a caballo mucho tiempo por nuestras tierras Don Roberto Cuning Hangraham, tocando estos dos aspectos consigo mismo y con el otro, el día –decía Don Roberto- que uno cree en sus propias fuerzas y sabe qué hacer con ellas y el día en que tenemos confianza en la honradez del otro para hacer conjuntamente cosas nuevas, ese día ha comenzado el cambio en la tierra.

Y, estas son las bases de las cosas, no son los grandes programas, los grandes actos, los grandes libros, son la predisposición de la gente, la convicción de la gente en cambiar.

Acerca de la Universidad V

PROLOGO

Continuando con la serie de publicaciones "Acerca de la Universidad" —de la que hemos editado ya cuatro títulos— reproducimos en esta oportunidad el documento "Por una Universidad de mayorías al servicio de la Nación".

Este documento fue elaborado por el Movimiento Nacional Reformista, expresión de la Juventud Universitaria del Partido Socialista Popular, en febrero de 1984.

MESA EJECUTIVA DEL COMITE NACIONAL

Buenos Aires, Febrero de 1984

 

Ante la actual realidad del país y de la Universidad, el Movi­miento Nacional Reformista (M.N.R.), expresión de la juventud universitaria del Partido Socialista Popular, manifiesta:

Desde los orígenes de nuestra Patria las grandes mayorías nacionales venimos dando una larga lucha por la justa distribución de la renta nacional contra los sectores del privilegio, contra las minorías aliadas a los intereses de la potencia de turno en el mundo.

Así en el transcurso de los años hemos enfrentado en nuestra Patria una realidad dependiente semejante al resto de los países del tercer mundo.

Desde 1890 se aprecian claramente: por un lado, los intereses del pueblo argentino que tiene la osadía de pretender disponer su renta para construir su bienestar y su felicidad; por el otro los del imperialismo, los de las grandes multinacionales, que aliados a la oligarquía nativa, han saqueado y saquean el producto de nuestro trabajo y las riquezas de nuestro patrimonio.

Cuando el pueblo con su organización y conciencia ha podido imponerse, logró evitar en parte este robo. Esto es lo acontecido en los gobiernos de la voluntad popular, nacidos en 1916, 1946, 1963, 1973. En cambio, cuando el enemigo se reacomoda, se pro­fundiza la dependencia, tal lo vivido en 1930, 1955, 1966, 1976.

Pero cada vez la puja es más definida, cada vez el pueblo está mejor organizado, tiene más conciencia, participa más de sus gobiernos. Entonces la respuesta es cada vez más dura. En 1930, el golpe se autotitula "provisional" y sus bandos son decretos que deberán ser revalidados por el parlamento.

En 1955 el golpe deroga por decreto la Constitución que el mandato popular había sancionado en 1949 y desata una represión sin precedentes. En 1966 se reprime a las organizaciones del pueblo, se mata, se encarcela y se crea un estatuto de la revolución que está por encima de la Constitución Nacional. En 1976 se dispone de la vida del pueblo con una impunidad total, las calles se transforman en selvas con la ley propia de bestias. Las actas del "proceso" se convierten en leyes supremas.

Todo esto tiene un solo objetivo: mantener la explotación de nuestro trabajo y apoderarse de nuestras riquezas naturales para alimentar la voracidad de la usura internacional. Con el tiem­po las necesidades de las potencias se incrementan; el agotamiento de un modelo que se basa en la explotación del hombre por el hombre y de unos pueblos por otros pueblos, va llegando a su punto culminante. Por ello se incrementa su accionar, su rapiña cada vez es más y más. Todo ello agravado por la crisis de ma­terias primas que vive el mundo, por la escasez de alimentos y combustibles, que determinan el incremento de la puja por el reparto de la riqueza entre los hegemonismos que siguen este modelo.

Este cuadro integra nuestra realidad. Por eso tuvimos en 1933 un plan Pinedo de entrega de nuestra economía, por eso un plan Prebisch en 1955, un plan Krieger Vasena en 1966 y un plan Martínez de Hoz en 1976; todos ellos tienen en común la drástica disminución de la participación en la renta nacional de los traba­jadores y de los sectores medios, en beneficio de los intereses internacionales y de una minoría privilegiada.

Para perfeccionar la entrega, los intereses antinacionales y antipopulares —son así porque chocan con los intereses de la Nación y de su pueblo— han intervenido en el campo de la educa­ción, para moldear una mente en los niños y en los jóvenes que acepte la dependencia, que acepte la explotación.

Para formar generaciones instruidas que sirvan a los planes del coloniaje, adecuaron el ingreso y los contenidos de los planes de estudio a las necesidades de la explotación de nuestro país; esto lo realizaron en la educación formal. En la educación informal lo lograron a través del control de los medios de comunicación; la influencia en ellos de las grandes multinacionales les da un contenido que genera pautas de consumo irracionales, que defor­man las mentes de nuestros jóvenes y niños marcando como ideal el modelo de la sociedad consumista y como valores el lucro, la pornografía y la violencia.

 

EDUCACION Y DEMOCRACIA

En el campo educacional se refleja claramente toda esta puja a través de los años. Vemos que cuando gobernó el pueblo, se avanzó en la democratización de la enseñanza, en su contenido nacional y en su función social. Cuando gobernaron los títeres de la entrega se destruyó, se elitizó, se configuraron los planes de estudio copiados del extranjero y para el extranjero.

En materia de educación superior podemos enumerar lo­gros extraordinarios del pueblo y de la juventud, bajo la vigencia de la voluntad popular. En 1918 el movimiento de la Reforma Uni­versitaria produce un avance de gran magnitud en el objetivo de transformar las universidades en instituciones del pueblo, do­tarlas de un contenido nacional y popular y ponerlas al servicio de la gran causa de la felicidad y el bienestar de las mayorías nacionales. Es en esta época que el movimiento estudiantil se organiza nacionalmente, fundando la Federación Universitaria Argentina (F.U.A.) y obteniendo legalidad para el accionar renova­dor de la juventud en las aulas.

Nace así, el movimiento juvenil más original, popular y pro­fundo de América Latina. Enarbolando sus postulados de auto­nomía universitaria, cogobierno, periodicidad de la cátedra y acceso a la misma por concurso, docencia y asistencia libre, extensión universitaria, gratuidad de la enseñanza, formación integral, orien­tación social de la Universidad, convierte a la misma en el faro cultural de América Latina; por la cual se propaga como reguero de pólvora: llega a Perú y Chile en 1920, a México en 1921, a Colombia en 1922.

La Universidad Nacional del Litoral, los nuevos estatutos de la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de Tucumán, del Sur, de Cuyo, se crean bajo su influjo y su lucha.

En 1949 la existencia del gobierno popular permite lograr la gratuidad de la enseñanza y nuevos sectores de nuestra pobla­ción acceden a ella.

En 1965 se concreta el mayor presupuesto destinado a edu­cación que registra nuestra historia. En 1974 el mayor ingreso de jóvenes a las aulas universitarias.

Fue la existencia de gobiernos elegidos por el pueblo la que lo posibilitó. Fue la creciente organización de la juventud en las aulas la que orientó y determinó el sentido constructivo de este avance.

Fue la existencia de gobiernos dictatoriales la que posibilitó destruir, la que cerró comedores, eliminó becas, viviendas estu­diantiles, impuso aranceles y exámenes de ingreso, cerró facul­tades y universidades. La que nombró los docentes del oscuran­tismo: los niños de la escuela de Chicago en Ciencias Económicas o los administradores de las computadoras de la N.A.S.A. en Ingeniería, por citar algunos ejemplos.

Pero no fue todo sencillo. Así como el pueblo en general ha posibilitado con su participación mejorar sus organizaciones, los estudiantes en particular también. Las viejas organizaciones naci­das a principios de siglo, los centros de estudiantes, fueron orga­nizando a la juventud en su papel de defensora de los intereses del pueblo dentro de la Universidad. Fueron estos bastiones de resistencia a los planes de penetración. Así se fueron superando errores y acumulando experiencia. Después de 1970 la F.U.A., que viene de enfrentar uno a uno los planes de la entrega, aporta en 1973, con el gobierno popular, a la reconstrucción de la Universidad.

Durante estos siete años del más profundo saqueo y entrega de nuestra historia estas instituciones han sido la tozuda resis­tencia a los aranceles, a los cupos y exámenes de ingreso, a los cierres de facultades y universidades, al desmantelamiento de la obra social, etc.

Por ello se las proscribió, por ello se proscribió al M.N.R. a través de un bando cuya derogación es una necesidad de la Justicia; por ello se señaló con el dedo acusador al compañero que pasaba un petitorio por el arancel, o al que organizaba un torneo de deporte. Por ello se suspendió y se expulsó a la juventud de las aulas, por ello se recurrió a la bomba nocturna contra los locales estudiantiles, a las amenazas, a las detenciones y secues­tros, incluso a las desapariciones.

Se enseñó al ingresante que su peor enemigo era su compañero, que al ingresar le disminuiría su propia chance. Se persi­guió la formación de individuos ultraegoístas, desarraigados de la sociedad, desvinculados e ignorantes de los valores nacionales y unilateralmente formados para abastecer las necesidades de los "dueños" de un país dependiente. Esta fue la educación superior del "proceso".

Se intentó crear organizaciones estudiantiles afines al "pro­ceso" por medio de las Secretarías de Asuntos Estudiantiles. Pero ni la juventud ni el pueblo se engañan. El pueblo sabe que la vigencia de la democracia es su posibilidad, la juventud sabe que la existencia de sus organizaciones es indispensable para aportar a construir su futuro. Es por esto que aún proscripta siguió luchando y así produjo la histórica resistencia a los aran­celes, a los distintos tipos de limitación; así fue reconquistando su legalidad. Esta comienza en 1982, en Rosario con la normali­zación del Centro de Estudiantes de Derecho.

Hoy, momento difícil pero feliz de la soberanía popular recon­quistada, la juventud ve coronar con éxito la corrección de su lucha, la pureza de sus ideales. Hoy ha sido derogado el arancel de la universidad, hoy se ha reconocido la legalidad del movi­miento estudiantil. Hoy la juventud universitaria va a poder opinar y participar en su casa: la facultad, la universidad.

 

LA GRATUIDAD DE LA ENSEÑANZA

 

Decía Carlos Sánchez Viamonte: "El derecho de aprender es el derecho del hombre a su personalidad y de la sociedad a la cultura. El derecho de enseñar es más bien la obligación corre­lativa al derecho de aprender y está a cargo del Estado".

Este principio está contenido en el artículo 14 de la Cons­titución Nacional, por eso el M.N.R. considera que los aranceles violan este derecho constitucional, ya que: "Reservan el dere­cho de estudiar a quienes pueden pagar y además desliga al Estado de su obligación de contribuir con los fondos públicos a la educación de toda la juventud". (Imperialismo y Cultura —M.N.R.—, 1963.)

El M.N.R. cree que el derecho a enseñar y a aprender es sólo posible si se jerarquiza el papel del Estado en el fomento de las posibilidades económicas, sociales y educativas, dando a todos los hombres iguales oportunidades para desarrollarse plenamente. Esta concepción democrática recoge la tradición his­tórica del pueblo argentino, plasmada en principios y disposi­ciones legales. Así lo demuestra la acción en favor de la educa­ción pública de Belgrano, Moreno, San Martín, Avellaneda, Sar­miento. La ley 1420 de educación común fija en su artículo 59 el principio de la gratuidad de la enseñanza, que con el progreso de la sociedad operado desde 1884 a la fecha, ha de extenderse a todos los niveles de la educación.

El movimiento de la Reforma Universitaria de 1918 reclamó la gratuidad de la enseñanza universitaria.

Los gobiernos populares de Yrigoyen y Perón impulsaron este principio mejorando las condiciones sociales y económicas del pueblo creando escuelas, hogares escuelas, universidades, becas, comedores, subsidios, etc., culminando con la eliminación absoluta de todo arancelamiento. (D. 29.337/49.) Hubo como consecuencia, un incremento de jóvenes en todos los niveles de la enseñanza.

La F.U.A. siguió este camino, defendiendo el ingreso irres­tricto y elevando al Poder Legislativo en 1974 un proyecto de 100.000 becas para que los trabajadores y sus hijos ingresen y permanezcan en la Universidad.

El arancelamiento de la universidad constituye la aplicación al campo de la educación del principio de la subdiariedad del Estado, que jerarquiza los intereses del privilegio nacional e inter­nacional frente a los derechos de los integrantes del pueblo. La gratuidad, al igual que el ingreso irrestricto no es un problema de posibilidades económicas sino de concepción. Quienes sos­tienen el arancelamiento o la restricción del ingreso, facetas de una misma filosofía, siguen pensando, consciente o inconscientemente, que la educación es un privilegio y no un derecho de todos los hombres. Con esta concepción la restricción del acceso a través de cualquier mecanismo —aranceles o exámenes de ingreso—, es coherente y sus resultados también: siempre se benefician, como lo demuestran las estadísticas, los jóvenes pro­venientes de los sectores con mayores recursos y se castiga a quienes nacen en hogares de trabajadores.

Con el arancelamiento, lejos de brindarse "igualdad de opor­tunidades", se profundizan las desigualdades sociales. En síntesis: el limitacionismo a través de ingreso, cupos, trabas académicas y arancelamiento priva a la inmensa mayoría de nuestra juventud del acceso a la educación superior.

La tenaz oposición, desde el primer momento de su aplicación, que hiciera la juventud estudiantil, en centros de estudiantes, en federaciones regionales, y la F.U.A. con petitorios de miles de firmas, con movilizaciones por el no pago de los aranceles, logra­ron poco a poco el respaldo de la comunidad toda; hoy el gobierno constitucional, decretando la gratuidad de la educación univer­sitaria, sanciona la razón de la juventud y abre nuevas e impor­tantes perspectivas para el futuro.

 

LA LEGALIDAD DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

El decreto que reconoce la F.U.A., las federaciones regionales y centros de estudiantes (D. 154/83), deberá completarse con la derogación de los bandos que pretendieron proscribir a las orga­nizaciones de la juventud universitaria, entre ellas el M.N.R., pero lo importante y trascendente es el reconocimiento a lo que es la esencia de la democracia en la universidad: el derecho de la juventud a expresarse, la obligación de escucharla y de posi­bilitar su participación en el gobierno de las universidades.

Los estudiantes universitarios debemos aprender a jerar­quizar el valor de la legalidad de nuestras instituciones, hecho nuevo, que no conocemos, porque nacimos, porque llegamos a la universidad durante la dictadura, durante el estado de fuerza, durante la ilegalidad de la legalidad. Hoy tenemos la necesidad histórica de aprender con rapidez a vivir y defender la legalidad de nuestras organizaciones.

Para que esta importantísima resolución sea realidad, y no letra muerta, es necesario que los jóvenes universitarios incre­mentemos la representatividad de nuestras organizaciones, con una participación democrática creciente y permanente; sólo así la letra de la resolución se transformará en realidad y posibilitará un nuevo futuro a la Universidad.

Ante la reciente historia vivida, los jóvenes debemos tomar conciencia de la tremenda trascendencia que esto tiene. Veamos claramente: la existencia de los centros y la F.U.A. ha sido factor de resistencia popular a la entrega, ha sido la promotora de una Universidad para el pueblo. Por este mismo motivo los servidores de los intereses antipopulares y antinacionales, pretenderán dis­minuir su significado, restarle trascendencia para crear las condi­ciones para anular esta conquista. Hoy es nuestro deber como jóvenes, como estudiantes, como argentinos, tomar conciencia de nuestro papel y tornar irreversible, con nuestro trabajo, con nuestra vitalidad, con nuestra fuerza, con nuestro estudio, este avance.

 

PROFUNDIZAR LAS CONQUISTAS LOGRADAS

Este es apenas el principio de un largo camino. Ahora hay que comenzar a construir. Ahora hay que afianzar la existencia de la democracia. Pero no podemos olvidarnos que la dependencia sigue, que los agentes de la entrega planifican un nuevo golpe, que los Martínez de Hoz planifican un nuevo y más profundo plan de saqueo para esa oportunidad.

La juventud no puede permitir que estos señores tengan una nueva oportunidad. La juventud debe transformarse en una valla a los planes del regreso. Recordemos las palabras de aquellos jóvenes que con su inspiración forjaron la Reforma Universitaria: "... los dolores que quedan, son las libertades que faltan..."

El M.N.R., con una trayectoria de más de veinte años de exis­tencia en la Universidad, con más de veinte años luchando por una educación popular y nacional, entiende que el camino de afianzamiento de la democracia está ligado al incremento de la participación popular a todo nivel y la jerarquización de la satis­facción de las necesidades básicas del pueblo. En materia univer­sitaria esto significa profundizar las conquistas logradas.

 

INGRESO IRRESTRICTO

El M.N.R. entiende que salud y educación son derechos inalie­nables de todo ser humano e inclusive en la sociedad moderna elementos indispensables para construir su felicidad y bienestar.

Considera, además que la base del progreso de nuestro país está dado por la liberación de la capacidad creadora y realizadora de nuestro pueblo. Por eso la cantidad y calidad de sus integrantes es fundamental. Ante esta realidad y teniendo en cuenta que por pautas culturales el incremento de la cantidad es limitado se hace imperioso mejorar su calidad. Para ello, salud y educación son los pilares fundamentales.

La juventud universitaria, consciente que, en lo educativo, y en particular en la Universidad, puede jugar un papel trascendente, debe bregar para que a esa etapa de la enseñanza logre acceder la mayor cantidad de nuestro pueblo.

La Universidad es un ciclo más dentro del progreso educativo y a ella tiene derecho todo el pueblo. Es discriminatoria toda argumentación a favor del limitacionismo, ya provenga de aquellos, que, obrando de buena fe, creen que con ello mejorará el nivel de la Universidad, o de los que cercenando la formación de la juventud, son conscientes que con ello impiden el destino inde­pendiente de nuestra Patria.

Argumentan algunos la deficiente formación que acarrea el joven del ciclo medio, otros la falta de infraestructura para recep­tar a una gran cantidad de estudiantes. Quienes argumentan la necesidad de determinados "niveles", lo hacen partiendo de valo­raciones abstractas, desvinculadas de la realidad y por ende de toda connotación científica; ya que el nivel de ingreso a la Univer­sidad está determinado, en un sistema educacional formal orgá­nico, por el nivel de egreso del secundario. Es inadmisible desde el punto de vista de la planificación de la educación de un país, intercalar entre dos ciclos consecutivos, una cuña selectiva a través de procesos autodidactas, cursos públicos o privados ca­rentes de toda organización pedagógica. Unos y otros consciente o inconscientemente pretenden privarnos de uno de los más maravillosos logros humanos: la universidad de mayorías. Unos y otros truncan la formación integral del hombre del futuro.

La deserción universitaria no obedece a la existencia de nive­les, sino a las fallas del funcionamiento de la universidad. El mejo­ramiento de la infraestructura universitaria sólo será garantizada por la presencia de mayor número de estudiantes dentro de ella.

Si se concibe la graduación universitaria unilateralmente como patentamiento para concurrir con ventajas al mercado del trabajo, se hablará de un número excesivo de profesionales.

Dentro de un concepto integral de la educación, el graduado es un joven con mayor nivel formativo que se vierte a la comu­nidad mejorando el promedio de toda ella; pero, para esto es necesario concebir otra sociedad, que termine con la diferencia entre quienes piensan y quienes trabajan con la mano. En esa sociedad nunca será excesivo el número de jóvenes con más alto nivel formativo.

Una sociedad que para existir precisa limitar la formación de su juventud, exhibe su agotamiento.

En este recomienzo institucional, es necesario que la grandeza sustituya al cinismo como modalidad de cada acto de gobierno. La grandeza se procrea en la inserción de las raíces de cada acto en la causa y en la naturaleza de las cosas. El cinismo está determinado como reflejo inhibitorio ante la incomprensión y el divorcio con la realidad que lo circunda.

Una política educacional no puede estar desvinculada de nuestro entorno latinoamericano. Es necesario otorgar a la Univer­sidad argentina la valoración que gozaba entre la juventud del continente, con anterioridad a la degradación que se impusiera en 1966; en consecuencia, se debe eliminar toda limitación al ingreso de los estudiantes latinoamericanos y otorgarles el goce de los beneficios de la obra social específica en pie de igualdad con los argentinos.

 

CONTENIDO DE LA ENSEÑANZA: EL DERECHO AL CONOCIMIENTO

Una universidad democrática que asegure la igualdad de oportunidades, que garantice las posibilidades de todos los jóvenes, también debe serlo en el contenido de la enseñanza.

"Cuando a la cultura se la disfruta como a un privilegio, la cultura envilece tanto como el oro". El contenido de los planes de estudio en estos últimos años, ha estado orientado por los sectores del privilegio asociados a intereses extranjeros. Así nuestras universidades han sido una fábrica de mano de obra calificada para dar ganancia a las multinacionales. Se ha impuesto la especialización, que desintegra el conocimiento, como objetivo. La sociedad, el mundo, empieza y termina en la especialidad que se ha elegido. Esta realidad, aparte de profundizar nuestra dependencia, es antidemocrática, porque priva el derecho al cono­cimiento, a la cultura aquilatada por siglos de historia de la huma­nidad en general y del aporte de nuestro pueblo en particular, en aras del lucro, de la filosofía del "recurso humano" que da más ganancia.

Esta nueva posibilidad democrática debe sentar las bases para afianzar en los jóvenes universitarios, una formación integral.

"La ética de los hombres de estudio se ennoblece por la cultura integral, que enseña a valorar con exactitud los méritos de la obra propia y de la ajena. El especialista cree que su hoja es la principal de todo el árbol sin sospechar que todas las demás, como la suya, reciben la misma savia desde raíces comunes, por troncos y ramas que viven en armónica interdependencia". (Universidad del Porvenir. — José Ingenieros.)

La universidad debe completar el ciclo del conocimiento con una primera etapa en donde se madure dicho conocimiento. El joven que proviene con una suma de hechos históricos, de lugares geográficos, relaciones numéricas, con una gramática organizada, debe comprender el significado de la historia, del tiempo de nues­tro pueblo y de la humanidad toda; de cómo influye el clima, las montañas y los ríos en la vida del planeta del cual el hombre argentino es parte; que nuestra mente también debe ejercitarse, como el músculo, en el razonamiento exacto; que el lenguaje es la base de crecimiento de nuestro pensamiento.

Luego de esta etapa, abordar en una segunda la especialidad: jurídica, tecnológica, militar, biológica, jerarquizando aquellas que den soluciones a las necesidades inmediatas y a largo plazo de nuestra Patria, pero nunca cercenando las esperanzas de un joven cuando la carrera que ha elegido no coincide con estas jerarquías.

La especialidad debe ser considerada como una habilidad más que no es ajena al resto de las profesiones u oficios. Nues­tras mentes, lo que hoy llevamos en nuestras cabezas, ha sido desde el hombre primitivo un producto del trabajo, de la habilidad manual; primero sobre la piedra, después sobre la madera y luego sobre el metal. La albañilería, la carpintería y la herrería hoy no pueden ser ignoradas ni por la más sofisticada tecnología satelitaria, ni por la ecuación más compleja que pone en funciona­miento una computadora, que relaciona números (representaciones cuantitativas de las piedras y los árboles).

El conocimiento tiene un receptor, el joven que no sólo se está formando espiritualmente, sino biológicamente. Es el momen­to más apto para aprender, para cincelar nuestras ideas, porque también nuestro cerebro se está moldeando, nuestro cuerpo se constituye muscularmente, adoptan formas que serán las defini­tivas nuestros huesos. Por ello el derecho al conocimiento no se agota en posibilitar que todos tengan acceso al estudio integral y no sólo de una parte, sino también en posibilitar que todos tengan las mismas condiciones para adquirirlo. Un joven con pul­mones destrozados, con columna desviada, con músculos atro­fiados por la explotación de su trabajo, no está en las mismas condiciones que aquél que, sin un trabajo embrutecedor, y por tener acceso al deporte arancelado, posee las oportunidades fisio­lógicas más apropiadas para asimilar el saber.

Una concepción democrática no puede dejar librado al azar, o a las propias oportunidades de cada estudiante, las condiciones físicas aptas para mejor comprender y asimilar el conocimiento. La educación física debe ser obligatoria para todos los estudiantes y responsabilidad de la Universidad como una materia más, a lo largo de la carrera, pero con la trascendencia que de ella depende la sanidad biológica de nuestra juventud y a partir de ella su salud espiritual, enriquecida con la maravillosa obra de los hom­bres: la cultura.

Una vez definidos los contenidos y dadas las mismas opor­tunidades para todos, el proceso de enseñanza-aprendizaje debe recorrer el camino de elaboración que parte de la experiencia, de la observación, de la práctica y continúa con el concepto y la teoría, para volver nuevamente a ser comprobado por otra práctica, otra experiencia.

Las prácticas en laboratorio, en los talleres, los trabajos prác­ticos, las monografías, las pruebas de campo, no deben ser la excepción de cada una de las materias, como ocurre, sino que deben ser el punto de partida del contenido de ellas. No queremos un arquitecto que no sepa manejar una cuchara o hacer una mezcla, no queremos un ingeniero que no sepa usar un torno, no queremos un médico que no sepa lavar un enfermo, queremos hombres que adquieran su especialización con el enriquecimiento del trabajo manual, que la pongan al servicio de las soluciones de su pueblo y no de su bolsillo; hombres integrales comprometidos con su tiempo y las necesidades de su Patria.

 

DOCENTES

También esta actividad debe revestir un carácter democrático. La trascendental misión que cumplen estos maestros de la juventud, no debe limitarse a transmitir el conocimiento y evaluar sus resultados, sino a forjar en cada alumno una personalidad que continúe por sí misma regando su planta cultural, sembrada en su paso por los niveles de enseñanza.

El docente en su actividad no debe partir del saber que él posee sino de la formación que traen los estudiantes. "Un buen docente no es aquel que con displicencia y desde una tarima imparte su saber, es aquel que desciende los peldaños de las ciencias hasta encontrar a sus discípulos y subir con todos ellos".

Un criterio democrático de la enseñanza encuentra su obje­tivo, su nivel, en el promedio de los estudiantes. Un alto porcentaje de aplazos expresa más un déficit en la docencia, que una falta de capacidad de los alumnos; "los exámenes, las verdaderas pruebas aunque así se llamen, deben cifrarse no en la respuesta de los discípulos sino en sus preguntas. De la desnuda y oportuna pregunta del discípulo debe inferirse su curiosidad, su capacidad, su aptitud, la calidad de su espíritu, su grado de saber y sus posi­bilidades". (Ciencias, Maestros y Universidades, Deodoro Roca.)

El premio y el castigo en los exámenes generan el mercan­tilismo académico que se basa en el principio del menor esfuerzo para el logro del fin. El fin inmediato es aprobar el examen, el fin último es obtener el título, que nos inicia en otro mercan­tilismo: el mercantilismo profesional.

Es claro a esta altura que la actividad docente no debe ser aptitud propia de quien la ejerza sino que debe ser el resultado de una carrera docente que la Universidad debe poner bajo su responsabilidad. Al mismo tiempo se debe permitir que quien tenga algo por enseñar encuentre su aula dentro de la misma. El resultado de la docencia libre no debe medirse por la capacidad de su expositor sino por la presencia de los estudiantes.

La cátedra paralela, la periodicidad, y el acceso a la misma por concurso de oposición y antecedentes (primando la primera sobre los segundos) ha posibilitado en la historia de nuestra univer­sidad la constante renovación de la ciencia y pedagogía que la dimensión del proceso educativo requiere, y ha impedido la ins­trumentación de las cátedras vitalicias que cual feudo de la edad media tanta sombra han arrojado aniquilando las posibilidades de desarrollo independiente y científico de nuestras universidades.

 

COGOBIERNO

Esta Universidad gratuita en la cual se reconoce el derecho de los estudiantes a agremiarse, sin restricciones al ingreso y la permanencia de la juventud en sus aulas, sólo es coherente bajo una organización democrática de la misma.

La autonomía universitaria es un concepto que debe partir de la confianza en la capacidad creadora y realizadora de sus integrantes. Si la Universidad se aísla de la realidad en la cual está inmersa no es debido a la falta de disposiciones generales que la obliguen a estar vinculada con su medio. Que la Univer­sidad aporte al proceso democrático, no dependerá de una ley o de un estatuto, sino del accionar de sus miembros como parte de nuestro pueblo.

El cogobierno cuatripartito e igualitario reconoce en la parti­cipación democrática de docentes, graduados, no docentes y estu­diantes la forma por la cual la Universidad dictará sus propios estatutos y reglamentaciones que la pondrán al servicio de las necesidades de nuestro pueblo.

La historia de Consejos Superiores y Directivos demuestran lo antedicho y al mismo tiempo que la existencia de los mismos fue posibilitada por la existencia de gobiernos constitucionales.

La futura ley universitaria deberá implementar el cogobierno que garantice la activa participación en la vida universitaria de todos sus integrantes.

 

OBRA SOCIAL

Además de las trabas de orden académico es necesario paliar la incidencia de la grave situación económica ampliando las posibilidades de estudio mediante la creación de la asistencia médica gratuita, los comedores estudiantiles, las viviendas estu­diantiles, las guarderías, las becas integrales, etc.

El desarrollo de la obra social estudiantil es la extensión del concepto de la gratuidad de la enseñanza y un criterio profunda­mente democrático que reconociendo la existencia de diferencias económicas entre los estudiantes permite así que aquellos de menores recursos tengan las mismas oportunidades que el resto.

 

PROPUESTA

En virtud de las consideraciones precedentes el M.N.R. en­tiende que es imprescindible abrir un profundo debate en el seno de la comunidad universitaria y en el parlamento de la Nación para que se sancione a la brevedad posible una nueva y definitiva Ley Universitaria que contemple la postura enunciada.

Mientras esto ocurre consideramos positivo y apoyamos en general el proyecto de ley presentado por el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, como norma provisoria de normalización de las Univer­sidades Nacionales.

En el mismo, se transforma en ley el Decreto Nº 154/83 del PEN del cual rescatamos:

Art. 9º — Por ser el que reconoce la tan ansiada legalidad del movimiento estudiantil a través de sus organizaciones únicas por facultad, por universidad y nacional (Centros, Federaciones Regionales y F.U.A.).

Arts. 5º y 6º—Por instrumentar la participación estudiantil en los Consejos Superiores provisorios, y en los Consejos Aca­démicos Normalizadores Consultivos en cada facultad; es nece­sario dar los pasos para la pronta integración de los graduados y los docentes al gobierno democrático de facultades y universi­dades. Creemos que se debe dar participación durante este pro­ceso normalizador a los trabajadores de la universidad: los no docentes.

Art. 7° — Por suspender la realización de los concursos bajo las actuales normas.

Art 10º — Por eliminar todo tipo de cláusulas discriminatorias para acceder a la docencia o a los cargos no docentes.

Art. 4º — Por aplicar estatutos que consideramos apropiados ante la actual coyuntura.

Pero entendemos que debe modificarse el Art. 8º. Este plantea la atribución al Consejo Superior para "revisar la aparente validez de los concursos realizados bajo el imperio de la ley 22.207". Debería reemplazarse por lo siguiente: 1) reincorporación de los docentes cesanteados por la dictadura a partir del 24/3/76. 2) convocatoria inmediata a concursos a todas las cátedras (hayan o no realizado los mismos en el período mencionado). Estos concursos deben dar preeminencia a la oposición sobre los ante­cedentes y no tener en cuenta estos últimos si han sido adqui­ridos durante gobiernos de facto.

Consideramos que éste es el único camino viable para nor­malizar el claustro docente sobre la base de la justicia y la igual­dad de oportunidades, garantizando la aplicación de los reales principios democráticos.

 

PALABRAS FINALES

Si nos conducimos a través de una política de membretes, si rehusamos la consulta a los estudiantes y su movilización, el reconocimiento de la legalidad del movimiento estudiantil sólo habrá servido para demostrar lo perimida que está la universidad actual y el accionar estudiantil vigente.

El M.N.R. cree que el accionar de la juventud puede deter­minar las perspectivas del futuro y en consecuencia convoca a ocupar con plenitud el lugar que hoy las nuevas leyes del gobierno constitucional reconocen a la juventud universitaria, para ello es necesario la creación de comisiones de estudiantes, con compe­tencia en diversos temas, que respalden la labor de los representantes estudiantiles en los Consejos Directivos y en el Consejo Superior. Asimismo es necesario el funcionamiento regular y pleno de los centros de estudiantes, de las federaciones regionales y de la F.U.A.

A participar, a capacitarse, a organizar y movilizar, convoca el M.N.R. a la juventud universitaria para echar las bases de una universidad cuyo objetivo es satisfacer el derecho a una mejor formación integral de todo joven argentino, promoviendo y pre­servando a su vez su salud física y mental. Una universidad que no formará especialistas sino ciudadanos, que no capacitará "re­cursos humanos" sino pueblo. Una universidad vinculada indiso­lublemente a la causa de la libertad y bienestar de los argentinos y de la independencia de la Patria.

Un gobierno de facto más ha pasado, el M.N.R. continúa al servicio de los ideales con los cuales nació, hace más de 20 años: vincular a los estudiantes universitarios y a la universidad con las necesidades del pueblo y con la realidad del país.

 

MOVIMIENTO NACIONAL REFORMISTA

Febrero de 1984

La FUA saluda a los compañeros de la UIE, y por su intermedio a los estudiantes de todos los países que la integran.

Nuestra Federación Universitaria y el movimiento estudiantil que ella representa, no son desconocidas para la UIE y mucho menos para la juven­tud trabajadora y estudiantil de América Latina.

Nacida hace 61 años, el 11 de abril de 1918, al calor de las luchas estudiantiles y populares, concibió y gestó el movimiento cultural más original, profundo y revolucionario de América Latina en lo que va del siglo XX.

La Reforma Universitaria fue el fruto maduro de una juventud comprometida con los destinos de su Nación. Condenó a una Universidad de élite, marginada de la realidad nacional y proclamó y realizó una universidad de Mayorías, democrática, promoviendo la participación en su gobierno de estudiantes, docentes y graduados. Postuló una universidad autónoma e implantó en ella los concursos periódicos para los cargos docentes. Sostuvo que la razón de ser de la universidad y de la educación misma son los estudiantes y batalló por condiciones que permitieran el más amplio acceso del pueblo a la universidad. Combatió las concepciones dogmáticas y oscurantistas -resabios de una universidad colonial- mantenidos por nuestras agónicas oligarquías en combinación con el naciente imperialismo- y bregó por el desarrollo de la ciencia en las aulas, jerarquizó la práctica sobre la teoría y la formación general sobre la específica. Promovió y concretó la creación de nuevas facultades y universidades.

Consciente de la profunda raíz de nuestros males, el movimiento reformista denunció al privilegio extranjero y nativo y a las dictaduras militares impuestas en defensa de sus intereses e identificado con la causa de le In­dependencia, enarbolada por San Martin, Bolívar y Martí, se entrelazó con las luchas de nuestros pueblos, abrazándose con las clases trabajadoras de América Latina.

Lanzado el grito inicial en Córdoba, el 15 de junio de 1918, el movimiento renovador recorrió el continente ganando cientos de miles de voluntades juveniles que transformaron los contenidos y la estructura educativa, generaron e influenciaron organizaciones estudiantiles, juveniles y políticas, desde el Atlántico al Pacífico, y desde la Patagonia al Río Grande. Podemos afirmar hoy -sin temor a equivocarnos- que muchos de los acontecimientos trascendentes de la América Latina del presente siglo han tenido como protagonistas a hombres y movimientos imbuidos de los principios de la Reforma Universitaria.

La puesta en práctica de estas concepciones en nuestra patria, nos permitió exhibir con orgullo ante el mundo la Universidad de mayor desarrollo en América.

La existencia y persistencia de la FUA, inmersa en la compleja y cambiante realidad argentina, durante estos 61 años, en la legalidad o proscripta, movilizando miles de estudiantes, con independencia de toda organización política, económica o social, del país o del extranjero, solo tiene una explicación: sus principios constituyen una respuesta válida para nuestra juventud que, incansablemente, generación tras generación, ha engrosado sus filas tomando en sus brazos sus banderas.

Durante todos estos años el movimiento estudiantil y la juventud argentina no han sido insensibles a la realidad y problemática internacional. Por el contrario, impregnados de un profundo sentido latinoamericano y compenetrados de los ya tradicionales postulados básicos de nuestra política exterior: una postura internacional independiente, relación con todos los pueblos del mundo, respeto al derecho de autodeterminación de los pueblos y consecuentemente no intervención en los asuntos internos de las naciones, la FUA ha actuado ante cada uno de los acontecimientos de la vida internacional.

Así denuncia la intervención de los marines en Santo Domingo en 1919 y 1965, se solidariza con las luchas de Sandino en Nicaragua, con el pueblo de Guatemala en 1954, repudia el aplastamiento a Hungría y Checoslovaquia, se solidariza con la lucha del pueblo cubano y con su revolución, así como con la heroica lucha del pueblo vietnamita, repudia el golpe de 1973 en Chile y el asesinato de S. Allende, por no citar más que algunas de las posiciones adoptadas.

En 1941 se constituye el Consejo Internacional de Estudiantes. En 1945 la reunión se realiza en Londres y se sientan las bases constitutivas de la Unión Internacional de Estudiantes. Su primera reunión se realiza en agosto de 1946 en Praga, fijándose esta ciudad como sede permanente de la UIE, en homenaje justo al sacrificio y entrega de este pueblo en la lucha antifascista.

La Unión Internacional de Estudiantes es reconocida por la mayoría de los países del mundo y ese reconocimiento se refleja en el hecho de que las propias Naciones Unidas la considera el organismo representativo del estudiantado a nivel internacional.

Concluida la guerra, la posterior evolución de los países aliados influye en sus respectivos movimientos estudiantiles. Posteriormente, algunas delegaciones de países europeos, encabezadas por EEUU, se retiran de la UIE y luego de sucesivas reuniones crean la Secretaría de Coordinación (COSEC).

Este apéndice de la política de dominación imperialista de los EEUU, luego de promover la división del estudiantado mundial y de diversos países, finaliza su existencia en medio del escándalo provocado por el reconocimiento público, por parte de las multinacionales norteamericanas, de la financiación de dicho organismo y de sus vinculaciones con los servicios de informaciones de EEUU.

Con anterioridad la FUA había resuelto su desafiliación de dicho organismo, atendiendo al carácter asumida por este. De esta manera, la FUA, que se había incorporado hacia 1959 a la Unión Internacional de Estudiantes, per­maneciendo durante un periodo en ambos organismos, se mantiene como miembro de la UIE.

En diciembre de 1970, un grupo minoritario de la FUA, en una clara maniobra divisionista (que tiene su explicación en circunstancias internacionales y nacionales), se separa de su seno y pretende erigirse en una federación paralela.  Este intento fracasa por la voluntad de miles de estudiantes que le otorgan, en reiteradas oportunidades, la representación nacional del estudiantado a la FUA, en forma indiscutida, y obliga a este grupo (que incluso buscó su apoyo entre sectores opuestos a la organización nacional de los estudiantes) a reincorporarse, en 1977, a las filas de nuestra organización.

En este punto queremos señalar nuestro cuestionamiento a la actitud asumida por la UIE que, en perfecto conocimiento de la situación de nuestro movimiento estudiantil (por haber participado sus representantes en el Congreso y en las alternativas señaladas, diciembre de 1970 en Córdoba y La Plata), en violación expresa de la voluntad del estudiantado argentino, desconocieron la representatividad de la FUA y acogieron en su seno a representantes del grupo minoritario y divisionista. La UIE convalidó así la postura de quienes usurparon, desde entonces, la representación del movimiento estudiantil argentino.

No es a espaldas y en contra de la expresión de las bases y con prácticas antidemocráticas como se fortalece la organización estudiantil, ni ningún tipo de organización. La juventud y los estudiantes argentinos, esta es nuestra experiencia y continuará siendo nuestra práctica, repudian estos métodos propios de un sistema que fenece.

Expresamos en esta reunión de la UIE, como en reiteradas oportunidades lo hemos hecho en nuestra patria, nuestra profunda preocupación por nuestra situación nacional.

Nuestro país -como país dependiente- sufre, magnificada, la crisis que aqueja al sistema capitalista. Esta es la real naturaleza de todos los problemas que sufren los países del tercer mundo, cuyas economías dependen de la economía de los países capitalistas centrales. Estas crisis presentan como perspectivas su agravamiento mientras nuestros países no logren concretar la Liberación Nacional, es decir, el manejo soberano de los resortes básicos de sus economías.

En estos países y en estas crisis, es evidente que es incompatible la vigencia de todo tipo de derecho cívico o político con el mantenimiento de las estructuras actuales. El estado de derecho es inexistente; rige la ley de la selva, y los sectores asociados a la dominación extranjera imponen sus planes y modelos a garrotazos.

No puede haber vigencia plena de derechos humanos y políticos sin Liberación Nacional y esto lo saben los pueblos de todos los continentes del mundo.

Encuadrar la vigencia del derecho a la salud y a la educación, encuadrar la lucha por el acceso a la educación superior y a la cultura por parte de los integrantes de los pueblos en un escenario regido por la mentalidad del lucro y la producción, es escribir una utopía.

Solamente en un nuevo mundo será posible la combinación del trabajo con el estudio y el crecimiento con la formación de los hombres y de los pueblos. De aquí surge que es importante y debemos continuar luchando por el creciente acceso de los pueblos a la educación y a la cultura, por la multiplicación de las bibliotecas, por horarios de estudio para quienes trabajan, por la incorporación de los problemas nacionales a los planes de estudio, por la participación del pueblo en la dirección de la educación. Pero debemos comprender que todas estas reivindicaciones se enmarcan en la lucha de los pueblos y en especial la lucha de los trabajadores, que son la vanguardia de los pueblos del mundo, a la cual debemos sumarnos.

La juventud protagonista del futuro debe superar definitivamente las concepciones económicas consumistas, para estructurar una economía al servicio del hombre, respetuosa de su existencia y de la vida propia del planeta, que tenga por objeto la satisfacción de las necesidades básicas de la humanidad. Dentro de esta concepción el crecimiento demográfico del mundo dejará de ser una pesadilla para unos y otros, se dejará de hablar de recursos humanos para hablar de los hombres como los señores del universo. La calidad de vida será rescatada y el hombre, como hoy mira hacia atrás, al esclavismo y al látigo del mayoral, mirará hacia atrás a la época en que el lucro y la producción constituían los dioses todopoderosos de un mundo pequeño en el espacio y el tiempo de la humanidad.

La Federación Universitaria Argentina viene a esta reunión de la U.I.E. a ratificar su convicción de la Independencia Nacional, el bienestar y la libertad para todos y afirma que en ese futuro la explotación del hombre por el hombre, de unos pueblos por otros pueblos y de los pueblos por el capital, habrá concluido.

La FUA saluda a los compañeros estudiantes nucleados en la Unión Internacional de Estudiantes y en especial a los compañeros representantes del Tercer Mundo, cuyos pueblos y trabajadores constituyen la vanguardia indiscutible del futuro de la humanidad.

En la presente recopilación incluimos este Anteproyecto de Ley de la Federación Universitaria Argentina, que el MNR elaborara conjuntamente con los compañeros de Franja Morada. Lo hacemos por entender que el mismo señala la preocupación consciente de la organización madre de los universitarios argentinos – la FUA – por hacer de nuestra Universidad, en la práctica y en los slogans una Universidad de masas al servicio de la Liberación Nacional.

Dicho Anteproyecto concreta la aspiración revolucionaria de facilitar la incorporación a la Universidad de los hijos de los trabajadores y de los trabajadores mismos, alimentada en la convicción de que ello constituye un acto de justicia para quienes, con su esforzado trabajo, posibilitan la existencia de la Universidad y forjan el futuro de la Patria, y porque esta medida es un paso trascendente hacia la Liberación Nacional y la derrota del privilegio.

 

ANTEPROYECTO DE LEY DE BECAS PARA HIJOS DE TRABAJADORES Y PARA TRABAJADORES DE LA FEDERACIÓN UNIVERSITARIA ARGENTINA

Marzo de 1975

 

FUNDAMENTACIÓN

La situación actual de la educación en la Argentina no es producto de la casualidad, es la resultante de un largo proceso de luchas.

Durante el mismo – en todos los niveles de la educación -, se ha librado una interrumpida batalla entre quienes conciben la educación como un atributo de las minorías y como un factor de mantenimiento de los privilegios y dependencia existente, y quienes aspiran a una educación de mayorías como instrumento de Liberación.

Estas batallas han estado signadas por avances y retrocesos, por derrotas y triunfos parciales, producidos al ritmo de la lucha permanente entre las grandes mayorías nacionales y el privilegio extranjero y nacional.

En cada oportunidad en que las luchas populares lograron ubicar en la conducción política del país a los auténticos representantes del pueblo, éste pudo avanzar en la concreción de sus aspiraciones, entre ellas, la educación.

Así, bajo el gobierno de Hipólito Irigoyen, caudillo popular que expresa mayoritariamente los intereses de las mayorías nacionales a principios de siglo. Se impulsa el desarrollo de la educación popular, como lo demuestra la reducción de la tasa de analfabetismo de 20 a 4%, el incremento de un 30% de escuelas primarias y se gesta el movimiento de la Reforma Universitaria, que alcanzó vigencias nacional y Latinoamericana.

En este movimiento, la juventud enarboló tres banderas: a) una concepción popular de la enseñanza frente a la Universidad aristocratizante y dogmática; b) la solidaridad obrera – estudiantil, que interpretó la imposibilidad de la existencia de un aula y del desarrollo de la educación cuando se las priva de la savia que da la presencia del pueblo, y c) una posición anti – imperialista.

Así también, bajo el gobierno del General Perón - que representa a la clase trabajadora argentina, fundamentalmente -, las posibilidades de educación para el pueblo experimentaron un notable incremento. Se construyen escuelas y hogares para niños, se distribuye útiles y guardapolvos y se incrementa la población en escuelas Primarias, Secundarias y en la Universidad, donde además se eliminan los aranceles. Todo esto se ve reforzado por el importante incremento del poder adquisitivo de los sectores populares.

Por otra parte, en cada oportunidad en que la voluntad popular fue burlada y en que los representantes de los monopolios extranjeros y del privilegio nacional se encaramaron en el poder político de la Nación, la entrega de las riquezas nacionales se produjo vertiginosamente, la expoliación de las mayorías nacionales se multiplicó y los derechos más elementales del pueblo fueron retaceados.

Tal lo ocurrido con los Golpes en 1930, en 1955 y en 1966. En cada una de estas oportunidades, las posibilidades educacionales del pueblo y de la juventud fueron sensiblemente restringidas. Se limitaron los presupuestos educacionales, se interrumpió la construcción de escuelas, se limitaron los Comedores Estudiantiles, se resignó la responsabilidad del Estado en la planificación de la educación, asignándole un papel subsidiario y abriendo el paso a la Educación Privada, aumentó el porcentaje de analfabetismo y de deserción escolar.

Hoy, como decíamos al principio, como resultado de estas luchas tenemos, en el país, una realidad determinada. La misma nos ubica como uno de los países de avanzada en materia educacional en América Latina

Pero a nadie se le escapa, sin duda, que es necesario avanzar mucho aún. Es necesario romper con la deserción escolar a nivel Primario, terminar con el analfabetismo y el semi analfabetismo y promover masivamente a toda la población a todos los niveles de enseñanza. Esto es fundamental para quienes pensamos que el principal capital de la Nación es su pueblo y que, en consecuencia, no podemos escatimar esfuerzos para avanzar hacia su felicidad y su bienestar.

Para avanzar hacia los objetivos señalados y, particularmente, dentro del campo educacional universitario, la Federación Universitaria Argentina sostiene que es necesario promover, en forma activa, el acceso a las clases trabajadoras argentinas a la Universidad Nacional.

La posibilidad de este acceso es puramente formal en el momento actual, ya que existe una limitación de orden económico que lo impide, en la absoluta mayoría de los casos. A igual suerte están predestinados los hijos de los trabajadores que, a corta edad, deben abandonar la concurrencia a escuelas y colegios para aportar, con su trabajo, el sostenimiento del hogar. Esta situación que se produce en el seno de las familias trabajadoras de la ciudad, se agrava más aún en el caso de los trabajadores rurales.

Si a esta realidad le sumamos las trabas de tipo académico que programa el Ministerio de Educación, trabas que afectarían principalmente a los jóvenes provenientes de los hogares humildes, tendremos un cuadro aproximado a la situación.

Para superarla, además de la no aplicación de los requisitos para el ingreso, impuestos para el Ministerio de Educación, por ser contrarios al interés nacional proponemos: a) la institución, por parte del Estado Nacional, de 20.000 becas anuales para hijos de trabajadores durante cinco años, hasta totalizar cien mil; b) la incorporación del 2% de los trabajadores, actualmente en relación de dependencia, a la Universidad Nacional, a través de un fondo sostenido por los empleadores.

La incorporación más amplia de los sectores populares a la Universidad la arraigará, en mayor medida, en la realidad nacional y contribuirá a evitar el desfasaje entre la Universidad y el Pueblo, tantas veces ocurrida.

La adopción de estas medidas significaría un trascendente paso hacia la Liberación Nacional y el bienestar y la felicidad del pueblo, en que estamos comprometidos; y sería, también, un acto de justicia para quienes, anónimamente, desde el surco y el taller, con su diario y esforzado trabajo, forjan el futuro de la Patria.

 

ANTEPROYECTO DE LEY

CAPÍTULO 1: BECAS UNIVERSITARIAS PARA HIJOS DE TRABAJADORES

Art. 1: El Estado, a través del Ministerio de Cultura t educación de la Nación, establecerán sistema de becas destinada a los hijos de los trabajadores agremiados, que estén a su cargo, para cursar estudios superiores en las Universidades Nacionales y/o entidades educacionales de Nivel Terciario dependientes de la Nación.

Art. 2: A tal efecto, se efectuará anualmente parte del presupuesto nacional destinado a la Educación.

Art. 3: El número de becas ascenderá a veinte mil por año, otorgándose durante cinco años consecutivos, hasta completar cien mil becas.

Art. 4: La distribución de las becas estará a cargo de la Confederación General del Trabajo, a través de sus delegaciones regionales, en número proporcional a la cantidad de afiliados.

El Ministerio de Cultura y Educación de la Nación planificará la proporción de becas, por carrera universitaria, de acuerdo a las prioridades nacionales. Tomando como base las establecidas en el Plan Trienal.

Art. 5: Las delegaciones regionales de la CGT adjudicarán las becas entre las distintas asociaciones gremiales, en proporción al número de afiliados de cada una de ellas, discriminándolas proporcionalmente por carreras.

Art. 6: Cada asociación gremial elevará a las delegaciones regionales de la CGT, un padrón que consigne los hijos de los trabajadores agremiados, que hayan finalizado la enseñanza Secundaria.

Art. 7: El otorgamiento de las becas se efectuará a través de un sorteo público especial de la Lotería Nacional, de Beneficencia y Casinos.

Art. 8: Se creará una Comisión Nacional de Becas Universitarias para hijos de trabajadores, integrada por tres miembros de la CGT y tres miembros del Ministerio de Cultura y Educación, a los efectos de:

a)       Verificar la distribución de las becas.

b)       Establecer, en cada caso, el monto de la beca, de acuerdo por lo dispuesto en el Art. 10.

c)       Abonar mensualmente a los becarios el monto de la beca correspondiente.

d)       Fiscalizar el cumplimiento de las obligaciones de los becarios.

Dicha Comisión centralizada el accionar de sus delegaciones regionales, integradas en igual proporción por las delegaciones regionales de la CGT, del Ministerio de Cultura y Educación de cada provincia y del Consejo Superior de cada Universidad.

Art. 9: Se conservará la beca aprobando un determinado de materias. Dicha cantidad de materias surgirá de considerar el número de años de la carrera más el 30% del mismo, el número así obtenido operará como divisor del número total de materias de la carrera.

Art. 10: El monto de la beca oscilará entre un mínimo del 60% y un máximo del 100% del salario mínimo, y se fijará t6omando en cuenta las diferentes situaciones, en el orden siguiente:

a)       Ingreso del núcleo familiar y familiares a cargo del trabajador.

b)       Distancia del lugar de residencia al centro universitario.

c)       Existencia o no de Comedor Universitario.

d)       Costo de la carrera.

 

CAPÍTULO II: BECAS UNIVERSITARIAS PARA TRABAJADORES         

Art. 11: El Estado, a través del Ministerio de Trabajo y del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, garantizará el 2% de los trabajadores actualmente en relación de dependencia, cursen estudios superiores en las Universidades Nacionales y /o entidades educacionales de niveles terciarios dependientes de la Nación.

Art. 12: A tal efecto se constituirá un fondo nacional con un aporte porcentual sobre sueldos y salarios, proporcional a la magnitud de la empresa, y a cargo del sector empleador.

Art. 13: Se creará una Comisión Nacional de becas Universitarias para Trabajadores, integrada por dos miembros de la CGT, dos miembros de la CGE, dos miembros de la Federación Agraria, dos miembros del Ministerio de Trabajo y dos miembros del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación. Se establecerán delegaciones regionales de la Comisión Integrada en la misma proporción con representantes de la CGT, CGE y Federación Agraria y por representantes del Ministerio de Trabajo y del Ministerio de Cultura y Educación de cada provincia, y de los Consejos Superiores de la Universidad Nacional de la región.

 

Esta Comisión tendrá por funciones:

a)       Administrar el fondo. Los excedentes que surjan de la administración del mismo se destinarán a las Universidades Nacionales, en proporción a los becados que reciban por parte de la Comisión y para la ampliación de su capacidad física y académica.

b)       Realizar el sorteo y adjudicar las becas.

c)       Abonar a los becarios el pago mensual correspondiente.

d)       Fiscalizar el cumplimiento de las obligaciones del becario.

Art. 14: La Comisión Nacional de Becas Universitarias para Trabajadores será la encargada de

costear los estudios universitarios del trabajador, a través del pago mensual de una suma equivalente al 100% móvil del salario que el trabajador percibía, más los beneficios sociales que le corresponda.

Art. 15: Las delegaciones regionales de la Comisión orientará a los trabajadores a seguir estudios de acuerdo a un criterio que convive las prioridades nacionales establecidas en el Plan Trienal y la rama de la producción a la que está incorporado.

Art. 16:  EL número total de trabajadores beneficiados será igual al 2% del total de los trabajadores en relación de dependencia. La adjudicación de las becas se efectuará por sorteo, entre los trabajadores que tuvieran el ciclo Secundario completo y que, previamente, se hubieran inscripto en su respectiva asociación gremial.

Art. 17: El trabajador incorporado a la Universidad deberá cumplimentar la mitad de la jornada de trabajo, excepción hecha de aquéllos cuyo lugar de trabajo se encuentra a más de 30 km  de la Universidad a la que concurren. La Universidad a su vez, garantizará cursos en horarios que permitan la asistencia de los trabajadores.

Art. 18: El Estado garantizará al trabajador la conservación de su trabajo mientras curse los estudios universitarios. Al egresar conservará su trabajo hasta los seis meses posteriores al mismo.

Art. 19: Al trabajador que cubriera la vacante producida por el que estudia, le será garantizada la conservación de su trabajo en caso de reincorporarse el trabajador graduado.

Art. 20: El trabajador conservará su condición de becado aprobando un determinado número de materias por año. Dicha cantidad de materias surgirá de considerar el número de años de la carrera más el 50% del mismo, el número así obtenido operará como divisor del número total de materias de la carrera.

Rendirá un informe semestral de sus estudios a la asociación gremial a la que pertenece; en igual forma, presentará las certificaciones correspondientes a la delegación regional de la Comisión.

La Mesa Directiva de la Federación Universitaria Argentina propone para su discusión el presente proyecto de LEY UNIVERSITARIA.

FEDERACION UNIVERSITARIA ARGENTINA Setiembre 1973.

 

LEY UNIVERSITARIA

Art. 1. — La Universidad tiene como objeto preservar y transmi­tir la cultura, desarrollar la enseñanza propendiendo a la formación integral de sus miembros, y la investigación en el nivel superior.

La acción de la Universidad no se limita a sus miembros, se extien­de a toda la sociedad aportando al logro de la Liberación Nacional que posibilitará el bienestar y la felicidad de los argentinos.

Art, 2 — Las Universidades Nacionales son personas de derecho pú­blico. Gozan de plena autonomía institucional y académica y poseen au­tarquía. En consecuencia, dictan sus estatutos, eligen sus autoridades y disponen de sus bienes de conformidad con la presente Ley.

Art. 3. — El Estado se reserva el derecho de inspección e interven­ción a los efectos de garantizar el cumplimiento de esta Ley y sus ob­jetivos. El ejercicio de estas facultades estará a cargo la primera del Po­der Ejecutivo Nacional y la segunda del Poder Legislativo. En caso de intervención a una Universidad Nacional, cumplido el plazo de inter­vención, la Universidad debe elegir a sus autoridades de acuerdo a la presente Ley.

Art. 4. — El Estado nacional asegurará con fondos provenientes del presupuesto nacional la financiación de las Universidades Nacionales de manera tal de garantizar el pleno cumplimiento de los objetivos seña­lados en la presente Ley.

Suplementariamente las Universidades Nacionales pueden acrecen­tar sus fondos con lo obtenido en concepto de prestación de servicios, que no podrán comprender servicios en materia de Salud Pública y En­señanza, patentes de invención, salvo utilización por empresas estatales; legados, donaciones u otras liberalidades de origen nacional previa apro­bación por el Consejo Superior.

No podrán concurrir a financiar sus actividades ningún tipo de sub­sidio o préstamo de organismos o fundaciones extranjeras o de empre­sas de carácter multinacional.

Art. 5. — La enseñanza en las Universidades Nacionales es gratuita y el acceso a las mismas sin limitaciones con el único requisito del cum­plimiento del ciclo secundario de la enseñanza.

Podrán ingresar, además, quienes obtengan títulos equivalentes por participar en cursos de recuperación destinados a la población en ge­neral y a los trabajadores en particular. Dichos cursos podrán ser dic­tados por la misma Universidad.

Para posibilitar el ingreso a las Universidades Nacionales de tra­bajadores de la ciudad y del campo, que retinan los requisitos plantea­dos, el Estado Nacional exigirá a los empleadores que como mínimo el 2 % de su personal inicie estudios universitarios y que hasta la finali­zación de los mismos se les siga pagando sueldo.

La Universidad realizará todos los esfuerzos necesarios a fin de ga­rantizar la incorporación progresiva de toda la población adulta al ci­clo superior de la enseñanza.

Art. 6. — La Universidad Nacional es la única institución que con­fiere grados académicos y títulos habilitantes para el ejercicio profe­sional.

Art. 7. — Los Planes de Estudio tenderán al objetivo de lograr hombres plenamente desarrollados a través de la combinación planifica­da del trabajo productivo, la enseñanza y la gimnasia.

La Universidad garantizará el desarrollo de las actividades acadé­micas y el funcionamiento de bibliotecas, laboratorios y aulas en hora­rios adecuados para quienes trabajan.

La estructura académica de las Universidades se basará en las Fa­cultades. En ellas las carreras se organizarán por ciclos, en lo posible, otorgándose al finalizar cada uno de ellos títulos intermedios.

Los Planes de Estudio de cada carrera deben ser aprobados por el Consejo Superior a propuesta del Consejo Directivo correspondiente.

La participación en el trabajo productivo apunta a la perspectiva de la superación de la diferencia existente entre el trabajo manual y el trabajo intelectual. Dicha participación será de carácter obligatoria pa­ra todos los estudiantes y se realizará coordinadamente con el Estado Nacional y los Estados Provinciales de acuerdo a las jerarquías de ca­da lugar y de cada momento.

Se desarrollará una formación integral, que supere la unilateralidad profesional, mediante el dictado de materias especiales.

Se estimulará el conocimiento directo de la realidad por parte de los universitarios y su permanente integración a ella. Se avanzará en la superación del abismo existente entre la enseñanza teórica y la enseñanza práctica, jerarquizándose esta última.

La enseñanza desarrollada en el ámbito de los locales universitarios, así como de todo tipo de instituciones que por sus características con­tribuyen al cumplimiento de los fines enunciados.

La Educación Física será de carácter obligatorio. Se realizará en forma planificada durante el transcurso de todo el año lectivo y en to­dos los años de la carrera universitaria. Se deben prever los horarios adecuados para su correcto desarrollo.

Art. 8. — La comunidad universitaria está constituida por: estu­diantes, docentes de todas las categorías, graduados y no-docentes, que integran igualitariamente sus órganos colegiados de gobierno. El gobier­no de cada Universidad Nacional será ejercido por la Asamblea Univer­sitaria, el Consejo Superior y el Rector o Presidente. El de las facul­tades, por el Consejo Directivo y el Decano.

Art. 9. — La Asamblea Universitaria es el máximo organismo re­presentativo de la Universidad, dicta el estatuto de la Universidad con arreglo a la presente Ley, interpreta sus disposiciones y desarrolla sus fines, ejerce todo acto de jurisdicción no previsto por esta Ley, y elige por el voto soberano de sus miembros al Rector.

Está formada por los miembros del Consejo Directivo, los Decanos y los delegados del Consejo Superior. Se reúne por convocatoria de és­te o a pedido de la mitad más uno de sus miembros.

Art. 10. — El Consejo Superior ejerce el gobierno de la Universi­dad en todos sus aspectos y dicta las ordenanzas generales para cum­plimentar la Ley y el Estatuto.

El Consejo Superior se compone del Rector, que lo preside, de 7os decanos y de los delegados que representan a los estudiantes, docentes de todas las categorías, graduados y no docentes en número igualitario para todos los claustros.

Art. 11. — El Consejo Directivo ejerce el gobierno de la facultad

Se compone del Decano, que lo preside y ejecuta sus resoluciones y por un número igualitario de representantes de estudiantes, docentes de todas las categorías, graduados y no docentes.

El Decano es designado por el Consejo Directivo de entre sus miembros, por simple mayoría.

Art. 12. — Todas las resoluciones de los órganos colegiados de gobierno son adoptadas por simple mayoría de votos en quorum. En caso de empate el Rector, en el Consejo Superior; y los decanos, en el Consejo Directivo tienen doble voto.

Todos los cargos en el gobierno de la Universidad Nacional serán de carácter electivo y de mandato periódico a establecer en el respectivo Estatuto.

La representación de cada uno de los estamentos para el Consejo Directivo se elige por el voto universal, secreto y obligatorio de sus miembros, y para el Consejo Superior será elegida entre y por los re­presentantes de cada estamento al Consejo Directivo.

Art. 13. — Toda reunión de los cuerpos colegiados de gobierno será de carácter público, debiendo publicarse de inmediato sus resoluciones.

Art. 14. — El carácter de estudiante comprende desde el ingreso a la Universidad hasta la graduación y se pierde por el incumplimiento de disposiciones académicas que cada Universidad Nacional reglamente.

Art. 15. — Se creará en cada Universidad Nacional el departa mentó de aptitudes profesional. El mismo, por una parte, contribuirá a detectar las aptitudes frente a las diversas ramas de la ciencia y de la^ actividades profesionales y técnicas del futuro estudiante universitario, y promoverá la inscripción en las carreras de mayor interés para el des­arrollo nacional.

En razón de ello su acción fundamental se desarrollará en estre­cho contacto con los Establecimientos de Enseñanza Media. Por otra par­te este Departamento investigará las causales de la deserción y aseso­rará a los estudiantes con dificultades con el objetivo de incrementar el porcentaje de graduados.

Art. 16. — La agremiación de los estudiantes es automática y obli­gatoria desde el momento de su ingreso en una organización única por facultad. Las autoridades de la misma serán elegidas por el voto universal, secreto y obligatorio de los estudiantes.

Art. 17. — La Universidad reconoce como cuerpo legítimo de re­presentación estudiantil a dicha organización la que posee Personería Jurídica y desarrolla sus actividades sin otra intervención que la de sus integrantes: los estudiantes.

Art. 18. — Se creará en cada Universidad Nacional el Departamento de Obra Social y Bienestar Universitario.

El mismo vigilará el estado de salud de los universitarios, implan tara la Libreta Sanitaria y la revisación médica periódica, se encargara de la atención médica y odontológica, realización de exámenes y provisión de medicamentos en forma obligatoria y gratuita.

Promoverá becas y viviendas para los estudiantes, preferentemente para los provenientes de familias de trabajadores. Ampliará los come­dores existentes y construirá los necesarios para uso de los estudiantes, docentes y no docentes. Promoverá la creación de guarderías infantiles para estudiantes, docentes y no docentes.

Suministrará los medios necesarios para la práctica masiva y obli­gatoria de la educación física.

Art. 19. — Se entiende por Docente Oficial, al docente de todas las categorías que ocupa su cargo bajo el régimen de concurso estipulado por esta Ley. Las categorías de docentes son: Titular, Adjunto, Aso­ciado y Auxiliares cuyas características y funciones deben reglamentar los respectivos estatutos. El régimen de dedicación incluye: dedicación simple, semi-dedicación y dedicación exclusiva,

Art. 20. — La Universidad garantiza la plena libertad de cátedra y la libre expresión de ideas en la misma.

Art. 21. — El acceso a la cátedra y a todo nivel de la docencia será por concurso. Los concursos serán de antecedentes y oposición con preeminencia de ésta sobre aquéllas y de la formación general sobre la especializada, frente a un tribunal designado por sorteo entre los pro­fesores de las universidades nacionales que dictan similar materia.

La cátedra será periódica, debiendo convocarse a concurso en un lapso no mayor de cinco años.

Cada facultad a través del Consejo Directivo podrá designar pro­fesores interinos por un período no mayor de un año, lapso en el cual debe convocarse a concurso. El Consejo Directivo podrá organizar Cátedras Paralelas cuando lo considere necesario.

La Universidad incorporará alumnos de los cursos superiores para colaborar en el desarrollo de la docencia.

Art. 22. — A aquellos docentes que pierden sus cargos en concurso se les garantizará su ocupación pasando a desempeñar las funciones que la Universidad le asigne de acuerdo a sus necesidades.

Art. 23. — Cada Universidad instituirá la carrera docente, cuyo de­sarrollo deberá contemplar los objetivos planteados por la presente Ley apuntando a la formación integral del docente, a la vez que se profundi­ce su formación específica. Al mismo tiempo se adquirirán conocimientos de pedagogía a fin de mejorar la transmisión de conocimientos.

Paralelamente al desarrollo de la carrera docente, la Universidad or­ganizará cursos de actualización y perfeccionamiento para los docentes de todas las categorías, los que se dictarán en el período de vacaciones.

Para la incorporación a las actividades de perfeccionamiento docen­te tendrán prioridad los docentes de las materias de los primeros años.

Las Universidades Nacionales tenderán a la formación de un nuevo tipo de docente, que será encargado de un determinado grupo de estu­diantes desde el ingreso hasta su egreso.

Art. 24. — Además de la Docencia Oficial, la Universidad posibili­tará y estimulará la docencia libre. Los docentes libres pueden no ser graduados universitarios. La designación del docente libre estará a cargo del Consejo Directivo por simple mayoría.

Art. 25. — El docente libre puede desarrollar el dictado de todas las materias o temas de una de ellas. Los cursos para el dictado tendrán si­milar validez para la regularización de materias que el dictado por el do­cente oficial. La cátedra deberá contar para su desempeño con similares elementos técnicos   de docencia que la oficial.

Art. 26. — La vinculación con empresas de carácter multinacional es en todos los casos incompatible con el desarrollo de la docencia en la Universidad Nacional.

Art. 27. — El Estado brindará a todos los graduados que así lo de­seen, la posibilidad de desarrollar un año de trabajo social de postgrado, en forma inmediata a su graduación, en el lugar en que sea designa­do por las reparticiones estatales correspondientes. Dicho trabajo será re­munerado con un sueldo normal y su realización será condición indispen­sable para incorporarse con posterioridad, a cualquier dependencia oficial nacional, provincial o municipal, sean autárquicas o centralizadas.

Art. 28. — Cada Universidad deberá contar con un Departamento de Graduados que tenderá a mantener una vinculación permanente de la Uni­versidad con los graduados a través de publicaciones y de la organización de cursos. Los mismos serán de dos tipos: a) Cursos de actualización de breve duración y b) Cursos de especialización de mayor extensión.

La especialización de graduados en las disciplinas de mayor interés nacional se promoverá por medio de becas.

Art. 29. — La elección de la representación de graduados en los ór­ganos de gobierno de la Universidad, se dará a través de sus organismos representativos o padrón de graduados. El graduado se incorporará al pa­drón de la Universidad de la localidad donde fije su residencia.

Art. 30. — El personal no-docente de la Universidad es miembro de su comunidad, teniendo por lo tanto las obligaciones y derechos que co­mo tal establece esta Ley.

Art. 31. — Los cargos no-docentes deberán cubrirse por concurso y teniendo en cuenta las normas estipuladas en el correspondiente escalafón.

Art. 32. — La Universidad Nacional posibilitará a los no-docentes que lo deseen completar su ciclo de enseñanza secundaria e ingresar al ciclo superior de la enseñanza adaptando los horarios de trabajo con los de estudio.

Art. 33. — La elección de sus representantes al gobierno de la Uni­versidad se cumplimentará a través del voto secreto, universal y obliga­torio.

Art. 34. — La Universidad Nacional coordinará el desarrollo cien­tífico y tecnológico nacional. Con este fin se vinculará con los organis­mos estatales correspondientes y actuará de acuerdo a la política científica del país.

La investigación se desarrollará en cada Universidad sobre la base de institutos de investigación creados a tal fin.

Art. 35. — Los fines y objetivos de la investigación están inscriptos dentro de los generales señalados para la Universidad, atendiendo las ne­cesidades nacionales y regionales. La Universidad Nacional posibilitará pe­ro no financiará la libre investigación.

Art. 36. — Se creará en cada Universidad la Carrera de Investigador cuyas normas y requisitos reglamentará el respectivo Estatuto. El desa­rrollo de la docencia paralelamente a la investigación no será de carácter obligatorio.

Art. 37. — El Estado no subvencionará a los institutos de enseñan­za superior de carácter privado.

Art. 38. — Las Universidades privadas de cualquier naturaleza no pueden bajo ningún concepto otorgar títulos habilitantes, debiendo cum­plimentarse examen de Estado ante el tribunal integrado por profesores do la Universidad Nacional, dependiente del Consejo Interuniversitario.

Art. 39. — Cada Universidad Nacional contará con el Departamento de Extensión Universitaria que tendrá como objetivo vincular activamen­te y en forma práctica la Universidad con el medio social en que está in­mersa. Tendrá a su cargo conjunta y planificadamente con los demás or­ganismos especializados del Estado Nacional y de los Estados Provinciales, la promoción cultural del medio a través de actividades de capacitación, de perfeccionamiento, profesionales y artísticas.

Tendrá la obligación de realizar o de colaborar en la proyección y en la concreción de las diversas obras nacionales y regionales, en los planea­mientos que realizan las instituciones públicas y en el estudio y el apor­te a la solución de los problemas que afectan a la población.

Art. 40. — Se crea el Consejo Interuniversitario que ejercerá la re­presentación de las Universidades Nacionales, coordinará nacionalmente los objetivos de preservación y transmisión de la cultura, de enseñanza, investigación y acción social de la Universidad; coordinará y unificará las medidas académicas y administrativas comunes a las Universidades Nacio­nales (planes de estudio, títulos, escalafón docente y no-docente). Discuti­rá y elevará anualmente los requerimientos presupuestarios de las Uni­versidades Nacionales al Poder Ejecutivo de la Nación.

Por último, considerará todo asunto que competa globalmente a la Universidad Nacional.

Art. 41. — El Consejo estará integrado por los Rectores o Presiden­tes que son miembros plenos con voz y voto y por un delegado de cada uno de los estamentos elegidos entre los miembros de cada Consejo Superior, con voz.

Art. 42. — Se reconocen como Universidades Nacionales las existentes al momento de ser sancionada la presente ley. El Consejo Interuniver­sitario, en base a las consultas pertinentes elaborará un plan de expansión universitaria adecuado a la realidad nacional.