Fundación ESTEVEZ BOERO

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El Interior y la Liberación Nacional

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PROLOGO

 

Nuestra nación, desde que se estructura políticamente como estado soberano, ha crecido y se ha desarrollado en función de un ordenamiento no determinado por el in­terés nacional.

Ello motivó que los intereses extranjeros aliados con sectores minoritarios de nuestro pueblo, estructuraran un país con profundas desigualdades regionales, que a su vez establecieron profundas diferencias de posibilidades para los habitantes que en ellas viven.

De esta manera, a través de los años, coexistieron

dos realidades: una de privilegio, con posibilidades eco­nómicas mayores, con posibilidades de educación y salud mayores para sus habitantes. Otra de atraso, con menores recursos económicos, con gran analfabetismo y deser­ción escolar, con elevados índices de mortalidad infantil, con menos escuelas y menos hospitales. Una con gran­des avenidas, carteles multicolores y luces resplandecien­tes; la otra, con sinuosas calles de tierra, sin luces y sin carteles. Ambas unidas en un origen común: la dependen­cia económica de los intereses extranjeros.

El Partido Socialista Popular que nace a la vida nacional con la profunda responsabilidad de ayudar a construir una república en donde sus habitantes, sin excepción, tengan un destino común de bienestar, de libertad e independen­cia, quiere rendir un homenaje, a través de la palabra de su Secretario General, Guillermo Estévez Boero, a la mujer y al hombre anónimo del interior. A esa mujer y a ese hombre que han dado gran parte de su vida y de su es­fuerzo para producir una riqueza que ha migrado hacia las zonas más ricas del país; a esa mujer y a ese hombre que han tenido hijos que carentes de perspectiva en su lugar natal, emigraron buscando un nuevo destino en las zonas más ricas del país. A esa mujer y a ese hombre del interior argentino, a quien el interés extranjero lo ha hecho sentir un extraño en su Patria; a esa mujer y a ese hombre, que son la síntesis de un interior que lucha de­nodadamente por dejar de ser interior y ser definitiva­mente una parte importante de esta maravillosa tierra que es Argentina.

Para el Partido Socialista Popular éste no es un pro­blema de latitudes; esto configura un problema de realidad nacional, que es injusta porque es injusto que en Argen­tina en 1975 existan con peso de decisión los monopolios extranjeros y la oligarquía terrateniente, causantes de la dependencia y causantes del atraso.

 

Mesa Ejecutiva del Comité Nacional Partido Socialista Popular

Texto del discurso pronunciado por nuestro Secretario General, Guillermo Estévez Boero,

con motivo de la inauguración del local partidario en la localidad de Ramírez,

Provincia de Entre Ríos, el día 20 de junio de 1974.


Amigos del Partido Socialista Popular, compañeros del Peronismo que están presentes en esta mesa, correligio­narios del Radicalismo que también comparten esta mesa, amigos de los otros partidos políticos de Argentina, com­pañeros y compañeras del Partido Socialista Popular:

Quisiera hoy aprovechar esta oportunidad, quisiera hoy aprovechar la inauguración de una Casa del Pueblo en Ra­mírez, para desde Ramírez decirles a los argentinos y argentinas que viven en estos pequeños pueblos de nues­tro país, cuál es su papel en la lucha por la Liberación Nacional, cuál es su papel en la lucha contra los monopo­lios, cuál es su papel en la lucha contra la oligarquía.

En aquellos años en que Belgrano creaba nuestra Ban­dera, en aquellos años en los cuales guerreaba Pancho Ramírez, de cada 100 argentinos, más de 80 vivían en los campos, vivían en el interior y menos de 20 vivían en las grandes ciudades.

Después de tantos años de dominación, después de tantos años en que el país ha sido robado y su pueblo explotado, ¿cuál es la realidad en que nos encontramos?

De cada 100 argentinos, más de 80 viven en las gran­des ciudades y sus alrededores y menos de 20 viven en el campo y en las pequeñas poblaciones. Esa es la defor­mación que en nuestro país ha hecho el imperialismo. Esa es la deformación que en nuestro país ha hecho la oligar­quía. Luchar en contra de esa deformación, es luchar con­tra el imperialismo y contra la oligarquía.

Barra: ¡¡Patria sí, colonia no!! ¡¡Patria sí, colonia no!!

Por eso cuando hablaba el compañero secundario esta mañana y decía que los jóvenes como él se van de Ramí­rez, porque en Ramírez no hay trabajo, porque en Ramírez no hay educación, porque en Ramírez no hay hospitales, yo veía la tragedia del triunfo del imperialismo sobre el país. Hacer fuentes de trabajo en Ramírez, hacer educa­ción en Ramírez, hacer salud pública en Ramírez es el triunfo del país contra el imperialismo, es el triunfo del país sobre la oligarquía. Aplausos...

Barra: ¡¡Con el Frente Popular a la Patria Liberar!!

Por eso nosotros vemos con particular cariño, con par­ticular convicción a todo esto, porque ésta es la Patria. Esta es la auténtica República no prostituida por la droga, ésta es la República no prostituida por el vicio, por la corrupción del imperialismo, por la corrupción de las gran­des ciudades. Este es el interior, el interior de la resisten­cia, el interior del Cordobazo, el Interior del Rosariazo, el interior del Mendozazo, del Catamarcazo, el interior que derrocó a los mercenarios y el interior que derrocó a Onganía, Levingston y Lanusse.

A este interior le rinde tributo el Partido Socialista Po­pular, porque sabe que en este interior están las reservas morales para la Liberación de la Nación, porque sabe que en este interior están los hombres que preguntan a dónde y cómo hay que jugarse y no a dónde y cómo está el nego­ciado, la prebenda, la corrupción. A este interior en cada fecha patria, a este interior en este 20 de junio, como el 25 de Mayo, como el próximo 9 de Julio, le rinden home­naje los militantes del Partido Socialista Popular.

Aplausos...

Y cuando venimos por este interior, y hablamos de los monopolios y hablamos del imperialismo norteamericano, muchos amigos y amigas del interior nos preguntan cómo podremos luchar contra esos monopolios, cómo podremos luchar contra ese imperialismo. Contra ese monopolio cu­yas consecuencias padece el interior, pero que muchas veces no lo llega a ver, contra ese imperialismo norte­americano que parece una frase, pero que es toda una realidad, ¿cómo puede hacer antiimperialismo un hombre de Ramírez?

Un hombre y una mujer de Ramírez pueden hacer anti­imperialismo, pueden luchar contra los monopolios, pueden participar activamente en la Liberación Nacional, luchando por el bienestar, por las posibilidades educacionales, por la salud, por los bienes, por las reivindicaciones de los trabajadores del campo y del pueblo, por las riquezas, por el desarrollo, por las industrias y por los empresarios del campo y de la ciudad de la localidad de Ramírez. Así se lucha contra los monopolios en forma concreta defendien­do la producción de Ramírez, creando nuevas fuentes de trabajo en Ramírez, exigiendo más maestras para Ramírez, exigiendo más escuelas para Ramírez, exigiendo más mé­dicos para Ramírez, más salud para Ramírez, más atención gratuita de nuestra salud, exigiendo casas de descanso para los jubilados de Ramírez, para los ancianos de Ramí­rez, que no tengan que andar mendigando como perros de chacra pobre sino que puedan gozar del descanso después de toda una vida de trabajo, para que los niños de Ramírez estén sonrientes, para que los ancianos de Ramírez estén bien atendidos. Así se lucha contra el imperialismo, lu­chando contra los efectos de la dominación del imperia­lismo.

Aplausos

Quizás a Uds. no les toque en la vida jamás la posibilidad de matar a un Imperialista, pero cuando ustedes estén alimentando correctamente a la juventud, cuando Uds. estén dando la posibilidad de educación a la juventud, cuando nadie más se vaya de Ramírez, porque en Ramírez haya trabajo, educación y salud para todos, Uds. estarán ganando la batalla del país, estarán forjando desde Ramí­rez la Liberación Nacional.

Mientras esto pasa en el interior del país, ¿qué pasa en la Capital? En la Capital pasa que los monopolios, fun­damentalmente los monopolios norteamericanos, en la Ca­pital pasa que la oligarquía de los viejos grandes terra­tenientes de la provincia de Buenos Aires quieren voltear a este gobierno popular, quieren frenar la acción de este gobierno popular, de un gobierno popular que solamente se ha limitado a limitar sus ganancias, de un gobierno popular que solamente se ha limitado a hacer menores las posibilidades de robo por parte de los monopolios. Esos monopolios a través de sus voceros, a través de sus dia­rios, como es el diario "La Nación", como es el diario "Clarín", como es el diario "La Prensa", quieren voltear a este gobierno popular, y aquí el Partido Socialista Po­pular, como en todo el país, llama a todos los argentinos y a todas las argentinas de las grandes mayorías nacio­nales a estrechar filas, a organizar el pueblo en defensa del gobierno popular y en defensa de la voluntad sobe­rana del pueblo.

Barra: Organizar, movilizar, en la defensa del Gobierno Popular.

Y el Partido Socialista Popular, que conoce la lucha victoriosa, la tragedia y el dolor de los pueblos del mundo, dice en cada fecha patria, dice en cada acto partidario: dividir es contrarrevolucionario, dividir la opinión pública de los argentinos, dividir a las mayorías nacionales, es estar en contra de la Liberación Nacional, es hacerle el juego al imperialismo en forma consciente o inconscien­te. Unificar, organizar, movilizar, es afianzar, es asegurar, es posibilitar la Liberación Nacional. A eso convoca el Partido Socialista Popular, a marchar hacia adelante, a defender al General Perón al frente del gobierno argentino.

Aplausos prolongados...

Hay errores que no comparte el Partido Socialista Po­pular, pero en este momento, cuando el país es atacado por el imperialismo, cuando la prensa ataca a las institu­ciones populares, detenerse a desarrollar los errores por sobre la defensa institucional, es no comprender lo prin­cipal. Si estamos en la trinchera y nos vamos a detener, vamos a dejar de disparar el fusil porque no nos gusta el bigote del sargento, somos unos idiotas y el enemigo nos va a aplastar. En la trinchera hay que avanzar, en la trin­chera hay que defender, en la trinchera hay que tirar hacia adelante, hay que sumar.

Luego de la victoria de lo argentino sobre lo extranjero, de lo nacional sobre lo antinacional, de lo popular sobre lo antipopular, veremos cuál es el destino final de Argen­tina. Pero primero hay que asegurar el país.

Aplausos...

Barra: ¡¡Argentina, Argentina!! ¡¡Argentina, Argentina!!

Compañeras y compañeros, les quiero decir para termi­nar: marchar en este camino no es fácil, marchar en este camino no es sencillo, pero hay que comprender después de tanto golpe militar, hay que comprender frente a la ex­periencia del heroico pueblo de Chile, hay que comprender frente a la experiencia de! pueblo de Uruguay, frente a la experiencia de! pueblo de Bolivia, frente a la experiencia del pueblo de Brasil, que no tenemos el derecho de seguir siendo brutos, no tenemos el derecho de seguir intentando no comprender.

Debemos ponerle el hombro a la organización de las grandes mayorías nacionales y marchar adelante. Hay que sumar, no hay que dividir; hay que impulsar, no hay que frenar; de abajo hacia arriba; hay que movilizar; hay que llevar adelante el programa Nacional de Liberación. Si así no se hace el imperialismo vendrá sobre nuestras cabezas. Lo correcto de estas posturas es esta mesa, compañeras y compañeros. Son estos hombres de tra­bajo; es esta juventud que es el futuro que rodea per­manentemente las tribunas del Partido Socialista Popular. Esto es el indicio de que la línea amplia, la línea unitaria, la línea de la convocatoria a las grandes mayorías nacio­nales, la línea del programa de Liberación Nacional es la correcta. Porque en las grandes ciudades, en los pequeños pueblos, en el asfalto, en la tierra, en el aula, en la fábrica, triunfa esta gran convocatoria que hacemos en defensa del gobierno popular.

¡¡Adelante compañeros de Ramírez!! Aplausos...

Barra: Organizar, movilizar en la defensa del Gobierno Popular. ¡¡Argentina, Argentina!!

 

Texto del discurso pronunciado por nuestro Se­cretario General, Guillermo Estévez Boero, en el acto de clausura del 2- Congreso Ordinario de la Federación Socialista Popular de Santiago del Estero, realizado en la ciudad de Santiago del Estero, el 29 de septiembre de 1974.

Compañeras, compañeros y amigos del Partido Socialista Popular:

En nombre del Comité Nacional, es para nosotros una profunda satisfacción ver este salón colmado de juventud, porque esta juventud significa el futuro cierto del Partido Socialista Popular en Santiago del Estero.

Nuestro Partido ha tenido siempre un cariño especial por la juventud, porque entiende que la juventud es futuro y un partido sin juventud no tiene futuro. Es por eso que los grupos divisionistas, los grupos antipartido, no tienen presente ni futuro porque no tienen militancia ni juventud.

Hoy en nuestra Patria es más necesario que nunca diri­girse a la juventud con inquietudes, a la juventud que quiere luchar contra las injusticias que existen en nuestro país. Es necesario canalizar y organizar las fuerzas de la juventud, es necesario evitar que la juventud argentina sea masacrada porque de esa manera se está masacrando el futuro del país. Entonces debemos comenzar por decir a la juventud, que lo primero que tenemos que hacer, como se ha hecho aquí en Santiago, es estudiar la realidad na­cional, es analizar en qué país estamos, cuáles son sus características v las de cada una de sus provincias.

Todos los países no son iguales, cada país tiene sus riquezas y sus posibilidades económicas. Por ello no es posible aplicar una misma receta a los diversos países. Si nosotros tenemos varios enfermos no podemos darle a cada enfermo el mismo remedio. A unos los sanaríamos y a la mayor parte los mataríamos. Ustedes comprenden que cada enfermo tiene sus características, tiene su edad, tiene su pasado, tiene una estructura física determinada, tiene un hígado, tiene sus riñones, tiene un corazón, tiene sus pulmones, que son especiales y que reaccionan en forma particular en cada enfermo. Frente a ello nosotros no podemos darle un mismo remedio, sería tonto, y uste­des opinarían que un médico es bruto si dijera: a tanta fiebre tal remedio y a todos sin verlos y sin revisar les recetara el mismo medicamento. Ustedes dirían que es un mal médico.

Con relación al problema político pasa lo mismo; cada país tiene sus características, cada país tiene su realidad. No es igual Argentina a Bolivia, no es igual Argentina a Paraguay, no es igual Argentina a Chile. La cantidad de trabajadores y el tipo de trabajadores, la cantidad de cam­pesinos y la característica de los campesinos, la cantidad de sectores medios y la característica de esos sectores medios, no existen del mismo modo en todos los países del mundo. Esa realidad está determinada por el proceso económico.

Hay países que tienen procesos económicos muy po­bres, climas malos, que viven en tierras poco fértiles en donde obtener alimentos es muy costoso. Y hay países co­mo Argentina, que tienen una posición privilegiada por su ubicación, por su tierra y por su clima. Aquí en Santiago no, pero en la pampa húmeda, es posible obtener cereales en forma barata y sin riego, y es posible criar ganado sin ningún cuidado especial. Ello nos ha permitido participar en el mercado mundial con grandes posibilidades y ga­nancias.

En nuestro país hay plata, aunque no la tengan los trabajadores, aunque no la tengan los campesinos, aunque no la posea el hachero. En general éste es un país rico. Y este país rico puede pagar a los comerciantes, porque hay gente que compra. Si no hay gente que compra no hay comercio, si no hay gente que pague, no puede haber muchos médicos, ingenieros, arquitectos, agróno­mos, etc. Entonces existe una clase media grande en nues­tro país, porque tiene un proceso económico rico que permite la existencia de una clase media que presta ser­vicio. Ella está compuesta por empleados públicos, pro­fesionales, pequeños y medianos comerciantes, que pue­den vivir porque se les puede pagar. Esa es la realidad de Argentina que no es la misma realidad que la de Bolivia o la del Paraguay cuya característica es la pobreza de sus procesos económicos, donde no hay posibilidades de comprar, donde no hay grandes comercios.

Si ustedes ven que a un hombre que le duele el cora­zón se le da una purga, dirían que el médico está loco; si a la realidad de Bolivia yo le quiero aplicar el plan político argentino, ustedes dirían que estoy también loco y que no entiendo nada de la realidad, de cómo son las cosas para luego poder modificarlas y cambiarlas.

Nosotros tenemos un sistema económico capitalista y es un sistema económico capitalista porque las fábricas, las tierras, los bancos, están en manos privadas, particu­lares. Solamente una minoría es dueña de esas fábricas, de esas tierras, y de esos bancos. Pero nuestro sistema capitalista no es un sistema capitalista independiente, co­mo el de Inglaterra, EE.UU., Francia, Alemania Occidental, ya que las más importantes actividades económicas son realizadas por monopolios extranjeros. Por eso nuestro sistema económico es un sistema capitalista dependiente, porque depende del exterior, y en la actualidad fundamen­talmente del imperialismo norteamericano. Esa es la reali­dad de nuestro país.

Esa realidad económica ha determinado hoy que más del 80 % de la población viva en las ciudades, es decir que de cada 100 argentinos más de 80 vivan en las ciuda­des. Hace 70 u 80 años era al revés; de cada 100 argen­tinos 20 vivían en la ciudad y el resto vivía en el campo. Y además de vivir actualmente el 80 % en las ciudades, más de la mitad de esa población vive rodeando la Capital Federal.

¿Por qué se produce este fenómeno?

Porque la política económica del Imperialismo desarro­lló el puerto de Buenos Aires ya que le interesaba y le interesa salir y entrar rápidamente del país. Al imperia­lismo no le importó ni le importa el desarrollo de Santiago, ni el de Tucumán, Salta, Santa Cruz, Chubut o Neuquén.

Por ello ustedes ven cómo se van de Santiago, de Sal­ta, de Tucumán, de diversas zonas alejadas del centro, permanentemente, año tras año, mujeres y hombres a quie­nes el país no les da una salida económica, no les da una posibilidad de trabajo decente y honorable en sus respec­tivas provincias. ¿Y a dónde van? Van a engrosar las villas miserias de las grandes ciudades, van a trabajar como ma­no de obra barata, van a realizar los peores oficios, los peores trabajos de la gran ciudad. Van a trabajar en la construcción, en los basurales, en las fábricas, a changuear, van a trabajar sin ningún respaldo de leyes sociales, sin ninguna protección; trabajadores que son la mejor Ju­ventud de nuestro país.

Un país que saca a sus mejores hijos, a su juventud del interior; un país que está en paz y que sin embargo pierde a su juventud como en la guerra porque la está llevando a las villas miserias de las grandes ciudades; un país donde nadie dice nada sobre eso, un país en donde las provincias no se quejan porque les están llevando sus hijos; un país que está viviendo en todo su interior un sistema de atraso que no condice con el progreso de la Capital Federal; interior en donde recién hoy está llegando el asfalto, mientras en Buenos Aires sobran las vías sobre vías, puentes sobre puentes, avenidas y contraavenidas, porque ellos, el imperialismo y la oligarquía terrateniente, tienen radicados allí sus intereses, un país como éste, debe modificarse.

Pero para poder modificarlo debemos partir de este propio país, debemos partir de la realidad y no soñar hacia dónde queremos ir, sino ir hacia realidades posibles.

Nuestro rico proceso económico hace que en general la gran mayoría de los integrantes del pueblo argentino tengan un buen nivel de vida. No el nivel de vida que de­berían tener por su trabajo, sino un buen nivel de vida comparado con otros países, un buen nivel de vida com­parado con trabajadores de otros pueblos vecinos. Y este nivel de vida, esta capacidad de comprar, esta vida en una sociedad irracional de consumo, como en la que vivimos, la permanente deformación a través de los medios de comunicación de masas, de la radio, de la TV, de los dia­rios, hace que la gran mayoría de los argentinos crea que es posible vivir en el país sin reformar profundamente sus estructuras; hace que la gran mayoría de los argentinos crea que con un buen retoque, con un porcentaje mejor de salarios, con una mejora más para las jubilaciones y las pensiones podemos seguir adelante.

La verdad es que esto no puede seguir adelante, por­que la realidad está demostrando que a cada aumento de salario, a cada aumento de las jubilaciones, aumentan mu­cho más los precios y aumentan mucho más las ganancias da las empresas monopolistas.

El pueblo va montado en sus aumentos en un burrito y los grandes capitales y terratenientes van montados en un caballo de carrera. Nunca el burrito puede agarrar al caba­llo de carrera; al caballo de carrera hay que voltearlo. Pero no ganamos nada con que sepamos muy poca gente en el país que al caballo hay que voltearlo, lo importante es que vayamos convenciendo a la gran mayoría que va en burrito, que en burrito no se puede ganar la carrera, porque toda­vía la gente cree que arriba del burrito puede ganar la carrera.

Aplausos prolongados...

Lo importante es ir haciendo conciencia acerca de la necesidad de la reforma; lo importante es ir concientizando acerca de la necesidad de la liberación nacional.

Ya vimos que Argentina no es igual a otro país y corrió ningún país es igual a otro país. Cada cual tiene sus carac­terísticas y Argentina posee las suyas.

Del análisis de esas características de Argentina surgió la necesidad de crear una organización política que se ajustara a las necesidades de Argentina. Y creamos un Partido Socialista porque creemos que en el futuro las fábricas, la tierra y los bancos no pueden estar en manos privadas, sino que tienen que ser propiedad de todos los argentinos. Creamos un Partido Socialista porque empu­jamos para que a la cabeza del gran ejército liberador ca­mine la clase trabajadora. Este es en definitiva un Partido Socialista porque entiende que la capacidad creadora, realizadora y revolucionaria la tiene la clase trabajadora y que ésta debe conducir las jornadas de liberación nacional.

Nuestro Partido tiene un Programa que se ajusta al país. Es un Partido que dice: en este país en donde las mayorías creen que con el burrito pueden ganar la carrera, no es posible plantear el socialismo para mañana o para pasado mañana. En este país no podemos solucionar todo al mismo tiempo, tenemos primero que solucionar lo más grave. Y vuelvo al ejemplo del médico. Si llega una per­sona con un ataque al corazón, y descubren que también tiene una uña encarnada, van a tratar primero el ataque de corazón y recién, mucho después, la uña encarnada. En el país también tenemos que ver cuál es el mal mayor. Y el mal mayor es que éste es un país dependiente de los monopolios extranjeros y que el mejor aliado de éstos, es la oligarquía terrateniente.

Por eso el Partido Socialista Popular dice que en nues­tro país hay que hacer la liberación nacional, liberación nacional que consiste en nacionalizar los monopolios ex­tranjeros y expropiar a la oligarquía terrateniente.

Aplausos...

Barra: Con el Frente Popular, con el Frente Popular, de las grandes mayorías, de las grandes mayorías, expulsar los monopolios y expropiar la oligarquía ...

Este Partido al plantear este Programa, tiene que po­seer una organización con disciplina, porque tiene que enfrentar a enemigos disciplinados y organizados. El im­perialismo está organizado, la oligarquía está organizada y no se los puede enfrentar con buena voluntad, no se los puede enfrentar con dos o tres vasos de vino. Es nece­sario ir avanzando con una organización en donde haya disciplina, en donde cada integrante sepa lo que tiene que hacer. En donde cada afiliado estudie permanentemente los documentos del Partido y de su correspondiente con­formidad o crítica.

En el Partido Socialista Popular, que trabaja junto al pueblo por su liberación, el afiliado semanalmente se reúne, opina, critica, dice lo que pasa y dice lo que le gusta y lo que no le gusta. Las autoridades y los dirigentes de este partido nacen de sus militantes. Son los militantes los que dan su vida, los que dan su esfuerzo a los partidos y son los que dicen quién debe dirigir y ha­cia dónde deben dirigirse los partidos socialistas. Por eso el Partido Socialista Popular es el Partido con mayor de­mocracia interna, es el Partido donde se respeta al afilia­do, donde el afiliado no es un número sino que es un militante. Un afiliado es un soldado de la liberación, tiene todas las obligaciones pero también todos los derechos.

Aplausos...

Pero esta organización de hombres disciplinados debe estudiar, porque para expropiar a los monopolios y a la oligarquía tenemos que saber más y ser más capaces que los monopolios y la oligarquía. Por eso han sido tan bue­nos los informes del Congreso aquí en Santiago; porque han sido informes que demuestran que aquí el Partido co­noce la realidad de Santiago tanto o mejor que los enemi­gos de las mayorías nacionales. Tanto o mejor que los enemigos de los trabajadores. El Partido debe ser la es­cuela, la universidad de todos aquellos trabajadores a los cuales esta sociedad capitalista les negó la escuela y Ies negó la universidad. La capacitación de los trabajadores para la dirección del proceso de la liberación nacional se debe hacer adentro del Partido. La capacitación de los tra­bajadores para ser ministros, para ser diputados, para ser senadores, para ser jefes del proceso liberador, deben tomarla y hacerla en el seno del Partido Socialista Popular.

Pero este Partido debe estar profundamente relacio­nado, debe tener sus raíces profundamente metidas en el seno de las grandes mayorías nacionales. Los hombres y mujeres del Partido deben ser los mejores compañeros del taller, los mejores compañeros del aula, los mejores com­pañeros del barrio; deben ser los hombres que más se dedican a las obras sociales sindicales, deben ser los hombres con mayores inquietudes en la vecinal, deben ser los hombres con más inquietudes a nivel estudiantil, deben ser los que llevan adelante los campeonatos de deportes, las reivindicaciones, mejores horarios para las bibliotecas, mejor atención médica; deben ser los que llevan adelante la vacunación, los que lleven adelante el combate contra la enfermedad y contra el analfabetismo. Así deben ser los hombres del Partido Socialista Popular, con un profun­do sentido de servir al pueblo, porque este Partido se ha hecho para servir al pueblo y conjuntamente con él avan­zar hacia la Liberación Nacional.

Aplausos...

Este Partido, para llevar eso adelante, compañeras y compañeros, tiene un método, promueve y lleva adelante una línea y una enseñanza para la juventud.

Los hombres del Partido Socialista Popular que creen en la capacidad creadora y realizadora del pueblo, creen que en definitiva solamente el pueblo salvará al pueblo; por eso convocan a la juventud a comprender que el ca­mino de la Liberación Nacional en Argentina pasa por orga­nizar y movilizar a las grandes mayorías nacionales.

Convocamos a confiar en las mayorías nacionales, a no caer en la desconfianza de las posibilidades populares, a no caer en la desconfianza en los trabajadores argentinos para llevar adelante el proceso de la Liberación Nacional; a no creerse dueños de la verdad, a comprender y estu­diar la realidad nacional para no caer desesperados, incomprendidos, en el método de la violencia, en el método del terrorismo individual.

No queremos más muertos para Argentina. Tenemos la historia mundial en nuestras manos y vemos cómo el terrorismo individual ha terminado siempre matando lo mejor de la juventud y afianzando a la oligarquía, afian­zando a la reacción, afianzando al imperialismo. Frente al terror del imperialismo, frente al terror de la oligarquía, es necesario avanzar con la movilización y la organización popular. La juventud debe tener confianza en sí, pero so­bre todas las cosas debe tener confianza en las mayorías nacionales. La juventud no debe desesperar, porque el que desespera está demostrando que no entiende lo que pasa.

La juventud debe comprender la realidad nacional y de­be avanzar hacia la Liberación Nacional.

Hoy la violencia en nuestro país favorece a la oligar­quía terrateniente y al imperialismo. En un ambiente pre­parado por la violencia de los que no comprenden el proceso nacional, se van a dar sanciones de leyes que terminarán reprimiendo a las organizaciones populares.

En un ambiente creado por la violencia de los que no comprenden el rol protagónico de las masas, se va a pro­ceder a Intervenir a todo sindicato que exija justas reivin­dicaciones para los trabajadores.

En un ambiente creado por los que no comprenden el rol revolucionario de las organizaciones de los trabajado­res, se hace posible el asesinato de militantes de la causa popular en la más grande de las impunidades. Ese es el saldo de la violencia, ése es el saldo del terror individual en este país.

Hay que defender este proceso institucional, es preciso respetar la voluntad popular, respetar a su gobierno que representa a esa soberanía popular. Hay que acostum­brarse a estar en la oposición, hay que acostumbrarse a militar por un futuro, hay que tener la paciencia para aprender de nuestro pueblo y comprender a nuestro pueblo.

Por eso el Partido Socialista Popular dice: QUE TER­MINE PARA SIEMPRE EL DOLOR DE LAS MADRES, DE LAS ESPOSAS, DE LOS HIJOS DE LOS ARGENTINOS Y QUE COMIENCE EL DOLOR IRREVERSIBLE DE LOS MONO­POLIOS Y DE LA OLIGARQUIA TERRATENIENTE.

Aplausos prolongados...

Barra: ¡PATRIA SI, COLONIA NO! ¡PATRIA Sí, COLONIA NO!

 

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