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Movimiento Nacional Reformista

Documentos MNR

A todos los argentinos, a todas las organizaciones políticas, gremiales, estudiantiles, profesionales, culturales, deportivas y sociales

Esta es la denuncia que levantará el MNR ante el intento de dictadura mercenaria, de instaurar un régimen político corporativista en el país.-

Estos ensayos políticos que tuvieron su origen en Europa con el nazismo y fascismo, se pretenden trasladar entonces a Argentina a los efectos de eliminar la participación de todos los sectores populares en el quehacer nacional y de acallar las voces que se levantan en contra del  incremento  de nuestra dependencia y del sojuzgamiento de nuestro pueblo.-

El MNR a la par que denuncia la política seguida por la dictadura que agobia a nuestro pueblo, la enfrenta llamando a todas las organizaciones representativas de la república a exigir la convocatoria inmediata a elecciones sin proscripciones, seguro de que será el pueblo en el poder el único que ha de garantizar el futuro independiente de nuestra Patria y la felicidad y el bienestar de todos los argentinos.

 

El 28 de junio de 1966, un grupo de hombres, tomó por asalto las dependencias administrativas de nuestro país; inmediatamente se procede a la ocupación militar de nuestra república. Desde entonces, se tiende a instaurar un régimen de formas políticas corporativistas.

Históricamente, este tipo de regímenes ha reconocido diversas motivaciones. El nazismo y el fascismo tuvieron como objetivo organizar a Alemania y a Italia al servicio de los monopolios de esos países; a los efectos de librar una batalla frontal con los capitales de las demás potencias occidentales en su lucha por la conquista del mercado mundial. En el Japón un régimen místico en la figura de su Emperador, y terrenal en los intereses del capitalismo nipón, intentó similar estrategia.

En Europa, estos sistemas políticos que eliminan la participación de todos los sectores populares han tenido su origen fundamentalmente en causas nacionales. En América Latina, cuando se los trata de instaurar, son aún mucho más despreciable porque se originan en el cumplimiento de intereses internacionales y tienen como objetivo el incremento de nuestra dependencia nacional, y del sojuzgamiento de nuestros pueblos.

Para ello se levantaron ramales del ferrocarril, se congelaron los salarios, se golpeó a las Cooperativas de Créditos y luego a la propia banca nacional, se legalizaron las huelgas y luego se cerraron las fábricas, se arrojó a los arrendatarios y ahora se asfixia impositivamente a los pequeños y medianos propietarios, se hicieron añicos las conquistas sociales.

Al poco tiempo comenzó el quebranto, sin antecedentes por su magnitud, de gran número de  empresas argentinas. La riqueza petrolera de nuestro territorio y la de su plataforma continental se entrega en forma sin precedentes, a la voracidad de los monopolios extranjeros. En siderurgia se realiza el gran negocio de Propulsora S.A., que tendrá a su cargo la parte más lucrativa del negocio siderúrgico, y se reserva para SOMISA la parte del proceso, más difícil y deficitaria que es la fundición.

Todo esto favorece el auge de la usura, y un mal criterio empresarial, rige todos y cada uno de los aspectos de la vida pública del país. En todas las oficinas, en todas las reparticiones, se rinde tributo a una nueva divinidad: el lucro.

Y entonces, se escuchan las aberraciones conceptuales más gigantescas: las obras sociales tienen que dar ganancias, los servicios tienen que dar ganancias, los hospitales tienen que dar ganancias, las escuelas tienen que dar ganancias, las universidades tienen que dar ganancias. Para ello es necesario, en, consecuencia centenares de centros asistenciales de nuestra provincia con la excusa de “su paso a la comunidad”, fijar aranceles en las universidades, privatizar los comedores universitarios, elevar la edad de la jubilación y cargar impositivamente la tierra para favorecer las adquisiciones de Bunge y Born, del King Ranch y de otras compañías extranjeras. Se arroja al colono del campo para que queden tierras para los monopolios extranjeros que producen las semillas, para los fabricantes extranjeros de herbicidas y plaguicidas, para los fabricantes extranjeros de tractores y maquinarias agrícolas. Con una política combinada de créditos e impuestos se obligó a la enajenación total de las industrias de las industrias tabacaleras, actualmente las industrias vitivinícolas, y en un futuro no lejano, las industrias harineras.

Para llevar a cabo esta entrega, comenzaron su tarea reprimiendo y cercenando toda forma de expresión de los sectores populares. Silenciar y maniatar, reprimir y acallar: esa es la tónica y objetivo de toda legislación que impone la dictadura falangista instaurada en el país.

En cumplimiento de estos objetivos se proscriben institucionalmente, los partidos políticos, disolviéndose todos los órganos del gobierno nacional, provincial y municipal, donde el pueblo podía estar representado.

Se modifican las leyes de procedimientos judiciales, se persigue toda emisión libre del pensamiento, se modifica la reglamentación del Derecho de Habeas Corpus, se allanan domicilios y se encarcela impunemente, se aplican sanciones arbitrarias a trabajadores y estudiantes, se persigue, interviene y militariza a los gremios cuando molestan a los designios del régimen.

Se interviene la universidad, se ilegalizan organizaciones intelectuales, se ilegaliza el Movimiento Estudiantil.

Docentes y profesionales son despedidos de su trabajo y van a compartir, sin bien es cierto que en otra escala, la misma suerte de los miles de hombres y mujeres que son arrojados a diario de sus fuentes de trabajo, especialmente en Tucumán y en el norte santafesino.

Se decapita a la Justicia nacional y provincial y, en definitiva, la vida, la libertad y los bienes de los argentinos dependen arbitrariamente de la voluntad omnímoda de un poder ejecutivo, que únicamente representa con fidelidad los intereses antinacionales y antipopulares que se ciernen sobre el país para desposeer al trabajo argentino, a la naturaleza argentina y a las empresas argentinas que no viven en combinación con ellos.

Todo esto deja de constituir una frase, para convertirse en terrible realidad ante los cadáveres de Santiago Pampillón, Hilda de Molina, Juan José Cabral, Adolfo Ramón Bello y Luis Norberto Blanco.

Responsabilizamos de estos crímenes a todos los que colaboran con la dictadura instaurada en el país y, fundamentalmente, a quienes la encabezan.

Recordemos, con toda la fuerza de nuestra voz, a todos los argentinos, a los millones de muertos producidos en Europa por el nazismo y el fascismo. Reaccionemos decidida y conjuntamente contra el corporativismo que se pretende instaurar en nuestro país, antes que tener que sufrir en carne propia esa experiencia.

Convocamos a todos los sectores de la república sin distinciones ideológicas y partidaria, a tener confianza en las granees mayorías nacionales y a exigir la convocatoria inmediata a elecciones sin proscripciones.

El pueblo en el poder garantizará el futuro independiente de nuestra patria, afianzando y asegurando el bienestar y la libertad de todos sus integrantes.

 


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