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Acerca de la situación nacional FUA '67

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INTRODUCCIÓN

No podía el MNR, dejar de presentar al Congreso de la FUA un anteproyecto sobre la  situación nacional  que denunciara la realidad de entrega y de atraso que vivía el pueblo argentino bajo la dictadura militar.

Las primeras medidas de estos personeros representantes de los monopolios extranjeros, estuvieron directamente dirigidas a incrementar la entrega de nuestros patrimonios económico y cultural. Así tenemos la ley de hidrocarburos, de transporte, de navegación, la reestructuración de la empresa nacional de teléfonos, la ley de garantías a la radicación de capitales extranjeros, la ley de sociedades anónimas mixtas, etc.

Todas estas medidas así como los objetivos perseguidos por cada uno de ellos están analizados en este documento, a la par que se denuncia la política de congelamiento de salarios, despidos, cesantías y encarcelamiento a la que fueron sometidos los trabajadores.

Más aun esta denuncia alcanza a la política de cercenamiento del acceso del pueblo a la salud y educación públicas, que la dictadura no podía dejar de desarrollar, para  sumir a las mayorías nacionales en el doloroso atraso de la dependencia.

Frente a la política de entrega de la dictadura, el MNR levanta las banderas de la política de Liberación Nacional y de unidad de las mayorías nacionales para vencer a los monopolios norteamericanos y a sus sirvientes nativos y llama a los universitarios argentinos a través de la FUA a unir sus fuerzas a las de las grandes mayorías nacionales para luchar por la independencia y libertad de Argentina.

 

El 28 de junio de 1966 un grupo de hombres, toma por asalto el poder de nuestro país.

Históricamente este tipo de regímenes ha reconocido diversas motivaciones. El nazismo y el fascismo tuvieron como objetivo organizar Alemania e Italia al servicio de los monopolios de esos países, a los efectos de librar una batalla frontal con los capitales de las demás potencias occidentales en su lucha por la conquista de mercado mundial.

En el Japón, un régimen místico, en la figura de su emperador, y terrenal, en los intereses del capitalismo nipón, intento similar estrategia.

El fin de la aventura de este conjunto de alucinaciones al servicio de los monopolios de sus países, es bien conocido por todos. Millones de muertos en los campos de concentración, millones de muertos en los campos de batalla, millones de muertos en las ciudades y en las campiñas desbastadas.

En España, estas mismas potencias apoyaron y posibilitaron la instauración del falangismo con el objetivo de minar el avance del pueblo español, no permitiendo de esta manera que se rompiese la “Entente cordial” que existía en la Europa de 1936; El resultado     -después de tres décadas- también se encuentra a la vista de  todo el mundo: la nación mas atrasada de Europa en materia cultural y en desarrollo económico.

Los intereses internacionales deseados de mantener a España como base de operaciones, tratan permanentemente de modificar la visión de  esta realidad, plagando los órganos de difusión con juicios intrascendentes pero constantes, como ser: “Las virtudes del sol español”, “lo pintoresco del atraso español”, “el colorido de España” y “lo alegre del espíritu español”. También tratan de convencer al mundo de que los millones de exiliados y los miles de encarcelados constituyen un mal necesario.

Por ello resulta conveniente, sobre todo hoy en Argentina, dar algún ejemplo del atraso cultural de España, de la mortaja constante que a punta de bayoneta envuelve y asfixia todo desarrollo progresista de las ideas y por ende de la ciencia.

La editorial Espasa-Calpe S.A. editó en 1962 la “Historia universal” dirigida por Walter Goetz -catedrático de la Universidad  de Leipsig- pero para poder hacerlo, tuvo que realizar algunas modificaciones en el texto original, como se lo reconoce en la “Nota de los Editores Españoles” (p. IV, t. I) y efectuar algunas observaciones al texto original, como ser: este estudio de Weindernreich es sumamente endeble y expone teoría trasnochadas. Hoy nadie cree que el hombre proceda de un mundo animal de antepasados. Las doctrinas evolucionistas de Lamark, Darwin y Haeckel han pasado de moda y parece mentira que se adopten todavía en una obra como la presente.

Sobre el origen de la vida solo la Biblia nos proporciona noticias admisibles y todos los atisbos de la ciencia no hacen más que confirmar la verdad del relato mosaico; respecto del hombre, el mismo Weindernreich se ve obligado a reconocer que todo habla a favor de su origen unitario.

Estos párrafos, cuya sola existencia horroriza en nuestra época, constituyen la realidad cultural de España.

Esa es la realidad cultural del falangismo, concreta e irrebatible y esa realidad cultural es el ejemplo y el objetivo, en donde se inspira y bebe el régimen falangista argentino.

Estos sistemas políticos, que eliminan la participación de todos los sectores populares, en Europa, han tenido su origen, fundamentalmente en causas nacionales; pero en América Latina, cuando se los trata de instaurar, son aun más despreciables, porque se origina en el cumplimiento de intereses internacionales y tienen como objetivo el incremento de nuestra dependencia nacional, tienen como objetivo el incremento del sojuzgamiento de nuestros pueblos.

La dictadura militar al servicio de los monopolios norteamericanos no tardo en cumplir sus objetivos, dándose de inmediato a la tarea de planificar y ejecutar, desde la propia Casa de Gobierno, una acelerada entrega de aquellos resortes de la economía que no había tenido tiempo de entregar la camarilla de Frondizi-Frigerio.      

En nuestro país se vio en 1966, como en la Europa de 1939, el asalto a las cooperativas de crédito en defensa de los intereses financieros internacionales. Se presento “la solución” del problema tucumano, cuyo resultado más concreto es haber arrojado a decenas de miles de trabajadores y sus familias en las garras de la desocupación y el hambre. Se produce  una lluvia de licitaciones, que tienen por objeto rematar al mejor postor extranjero las riquezas naturales del país y las empresas del Estado. Se enajena la petroquímica, se bombardea la existencia de Somisa y se crea una nueva ley de Sociedades Anónimas que, a través de su articulado, tiende a transferir de manera “suave” importantes Empresas del estado a manos de los monopolios extranjeros: Aerolíneas Argentinas, Flota fluvial, Agua y Energía, Yacimientos petrolíferos Fiscales, etc. En cada repartición nacional. Es así como vemos, a título de ejemplo, que se “sondea” la opinión pública acerca de las posibilidades del descuartizamiento de  YPF, a los efectos de facilitar su posterior subasta.

La ley de Hidrocarburos, cuyo objetivo es la entrega de todas las reservas petroleras del país a manos de los monopolios internacionales, empequeñece la gigantesca entrega que en la materia realizaran Arturo Frondizi y su camarilla. En materia ferroviaria, se pone en vigencia con renovado vigor el Plan Larkin, cuya aplicación iniciara el mismo Arturo Frondizi. Para ello fue necesario avasallar los gremios ferroviarios, rebajar el salario de mas de cien mil trabajadores, producir permanentemente miles de cesantías, jugar maquiavélicamente con los fletes a los efectos de que los ferrocarriles  argentinos perdiesen cuantiosas toneladas de  carga, y culminar la obra procedimiento a levantar centenares de kilómetros de vías y planificar la misma medida para miles de kilómetros en el futuro.

Así, se facilitó a los monopolios (que manejan el petróleo, automotores, caucho, maquinarias para caminos, empresas constructoras, cemento portland) ampliar sus posibilidades de desarrollo y concretar los objetivos de explotación de nuestro pueblo y de nuestra riqueza. Pero, por sobre todas las cosas, los mercenarios a cargo del gobierno se apresuraron a destruir la herramienta con que la Nación controla y regula el problema de los fletes terrestres. Cuando se conjugue, en el plan de la entrega, el apoderamiento por parte de los monopolios norteamericanos, de los fletes terrestres aéreos y fluviales, el país y su economía apretara en los hechos cual es la incidencia de los transportes y fletes en el proceso económico de una nación.

El avance de los intereses monopólicos, en esta materia, comenzó atacando a aquellos cuyas conquistas sociales disminuían levemente sus cuantiosos beneficios en lo que se refiere a la exportación e importación y al manejo de las bodegas de ultramar: los portuarios. Se manifestó que ello era necesario para agilizar el proceso económico del país ¿se benefició algún argentino? ¿Obtuvieron algún centavo más por su trabajo los pequeños y medianos productores? ¿Tuvieron que gastar  algún centavo menos quienes necesitan una droga de propiedades medicinales o un elemento indispensable de manufactura extranjera?, No. No obstante, un pequeño grupo de “argentinos” participó del festín: los integrantes de las fuerzas armadas que, con fabuloso sueldos, fueron a poner en “orden” los puertos argentinos.

Para esto también fue necesario condenar el hambre a miles de familias de trabajadores, cesantear a todos los portuarios de Bahía Blanca (más de 800) y a miles de estibadores de la Capital Federal, suprimir sus servicios asistenciales y condenar a ellos y a sus familias al desamparo ante la enfermedad y el dolor; fue necesario cotizar decenas de miles de pesos para lograr la tarjeta  de estibador, fue necesario vejar y encarcelar trabajadores. Ahí esta Eustaquio Tolosa, en la cárcel, como testigo del “orden” portuario argentino. Con peor suerte y a casi mil kilómetros de él, reposa el cuerpo de Santiago Pampillón, testigo enmudecido para siempre de la “organización” de la Universidad. Mil kilómetros hacia el norte, también reposa el cuerpo de Hilda Guerrero de Molina, como testigo de la “solución” del problema tucumano.

Pero estos testigos se multiplican. Antes de ayer, un trabajador tucumano muerto a golpes por las botas de los gendarmes del monopolio, ayer, otro trabajador aparece muerto en la celda de una comisaría.

Nadir puede negar “orden” en la actuación de la dictadura militar, ni un solo error cometer en su proceder, jamás cae un contrabandista, jamás un promotor de las altas defraudaciones y negociaciones, jamás cae un dictador de Sociedad Anónima que adultera los medicamentos, jamás cae un especulador, un agiotista; para ellos pequeñas reprimendas y algunos miles de pesos de multa. El “orden” esta claramente definido al servicio de los monopolios y de los grandes grupos financieros nacionales que a ellos están aliados.

Pero esto fue una etapa y muchas empresas nacionales, no ligadas estrechamente con los monopolios, soñaron que para ellas también había una época de prosperidad y una época de orden propicio. Su sueño solo duro meses, y la realidad  las fue convenciendo de que no estaban incluidas entre los beneficiarios del “nuevo orden” argentino. Ayer, los Bancos privados no integrantes de los grandes pulpos de la Banca Internacional, palmoteaban como niños frente a la persecución de que eran objetos las Cajas de Crédito, pensaban que incrementarían sus depósitos, sus negocios, sus comisiones, etc. Hoy, la realidad bancaria del país, la absorción que de los dueños de la Banca Internacional, los convence de que también ellos son sardinas y de que también a ellos se los come el tiburón.

Otros sectores de la actividad empresarial nacional aprendieron la misma lección, la Confederación General Económica denuncia la transferencia diaria de empresas nacionales a manos de los monopolios extranjeros; los laminadores expresan su inquietud ante las perspectivas que, a través de propulsoras sociedades anónimas, se ofrece a los sectores nacionales vinculados al quehacer siderúrgico y metalúrgico. Hasta los tabacaleros y textiles presencian como, día a día, el cerco asfixiante de los monopolios estrangula sus posibilidades de subsistencia.

Mientras esto acontece, en los terrenos específicamente económicos se premia la adhesión antiargentina de la Sociedad Rural  al régimen, con la sanción de una ley de desalojos agrarios, cuya única finalidad concreta es posibilitar la disponibilidad de mayor extensión de tierras al reducido número de grandes propiedades con que cuenta el país y cuyas consecuencias inmediatas será el desalojo de miles de familias, hecho que impactara negativamente en nuestro ya distorsionado mercado externo.

Pero aun hay otras oficinas que planifican lesiones más profundas, más dolorosas  para las mayorías nacionales, son aquellas que planifican el cercamiento profundo de los dos pilares más importantes en la perspectiva del desarrollo de un pueblo: la salud y la educación pública. A diario percibimos, a través de los diversos medios de información, la clausura de hospitales enteros y la reducción de servicios en otras entidades hospitalarias. Cuando no existe la posibilidad de reiterar estas bárbaras resoluciones, se acude al expediente de transferir las instituciones hospitalarias a las comunidades. En las pequeñas y medianas ciudades se convoca a instituciones de la naturaleza más variada (Club Social, Centro Comercial, Sociedad Vecinales, Club de Bochas), se les hace integrar una comisión y se les transfiere el Hospital local, comunicándoles que el mismo dejara de ser financiado por el Estado en un plazo determinado. ¿Cuál es el resultado de tan “original” planificación de la salud pública? Al concluirse el aporte del Estado, estas “Comisiones de la Comunidad” tienen dos alternativas o proceden a privatizar el funcionamiento de hospital (lo que significa cobrar todos y cada uno de los servicios) o deben clausurarlo frente al quebranto económico insalvable. Resultado: la dictadura ha cumplido su objetivo, no gastar fondos en salud pública; quedando el pueblo desposeído de asistencia médica gratuita.

En materia educacional, el limitacionismo que se traduce en expulsar a los estudiantes de adentro y en diezmar a los contingentes que pretenden ingresar, constituye el “gran programa universitario” de las Universidades Nacionales. En los niveles de la enseñanza primaria y secundaria existen las mismas dificultades para el acceso a las aulas y para su permanencia en ellas de los niños y jóvenes que provienen del sector de la clase trabajadora y de los sectores bajos de la clase media. Al mismo tiempo se pretenden suprimir los auténticos objetivos de la escuela pública: gratuidad, obligatoriedad, laicidad y coeducación. Se arroja así, el texto de la ley 1420, al mismo costo donde ya se hallan las libertades públicas, los derechos sindicales, la autonomía universitaria, los derechos gremiales de los estudiantes, la independencia del Poder Judicial y demás garantías constitucionales.

¿Qué  persiguen con todo esto los mercenarios de turno? “Ilustrados” por trasnoches sustentadores de  las tesis falangistas, sueñan con ir deformando a las nuevas generaciones para crear un basamento permanente del “nuevo orden” de Argentina; No comprenden que la realidad mundial de 1967 no puede tener una existencia duradera.                  

No excusen los gritos que hoy, en la universidad de Madrid, prefieren miles de estudiantes que nacieron y se educaron en las confecionales primarias y secundarias del régimen de Franco y, en la actualidad, alzan su voz que encierra el preanuncio de la aseveración concreta de la descomposición del vergonzante régimen franquista. ¡MUERA 1936!

Ante esta realidad, se percibe en la Argentina la constitución de dos polos: en uno hallamos a los mercenarios encabezados por Juan Carlos Onganía, a los tecnócratas de la entrega encabezados por Frondizi-Frigerio y a los grupos económicos que dirigen a la Sociedad Rural Argentina, a la UIA, a ACIEL y a la Bolsa de Comercio; y en el otro a las grandes mayorías nacionales que, integradas por la clase obrera y los sectores de la clase media, comprueban a diario que han perdido todos sus derechos más difíciles. También integran este grupo el sector alto de la clase madia y las fuerzas de la burguesía nacional no asociados estrechamente al imperialismo. Ante este panorama ¿cuál debe ser la postura de la juventud Argentina canalizada a través de su organización madre, la Federación Universitaria Argentina? Inmediatamente de acontecido el golpe de 28 de junio de 1966, un sentimiento de Frustración se apodero de la juventud; sé había producido un nuevo golpe, una reiteración de un hecho que periódicamente acontece en nuestro país desde 1930 a la fecha.

Es a partir de entonces, que se percibe con mayor claridad el choque entre los intereses genéricamente nacionales y los monopolios extranjeros. Es por ello que se suceden los golpes tendientes a afianzar a un determinado grupo imperialista frente a otro, o a impulsar un plan de entrega que se demora ante la presión popular, o a frenar la organización y el desarrollo de los sectores populares.        

Ante esta reiteración del problema, surge el deseo de terminar de una vez por todas con esta tortuosa etapa de nuestro proceso histórico. Pero este loable deseo no se ajusta a nuestra realidad, no se ajusta a nuestro país en nuestros días, porque para ello es necesario la supresión de los Prados, de las Corias, de los Vandor, de los Tacones, que aun hoy cuentan con apoyo el de sus respectivos gremios. Y a esta falta de organización de los sectores populares se suma la existencia de estas conducciones entreguistas y negociadores de la clase trabajadora, que no se dan,  por la ignorancia o al atraso de sus integrantes, sino condicionada por la realidad económica de este país, donde aun la desocupación y el incremento de la expoliación puede acentuarse en algunos sectores y no en otros. Es por ello que si la juventud en forma intuitiva canalizara hoy su generoso accionar en la modificación de la propia juventud universitaria, en primer lugar, y por una minoría de aquellos sectores donde golpea la desocupación y se acentúa la exportación.

En consecuencia, sin la participación de todos los sectores populares no podremos vencer a los monopolios norteamericanos y a sus sirvientes nativos.

Entonces, teniendo como norte la libertad e independencia de nuestra patria, ¿cuál es el camino que se impone? Se impone la organización la conciencia, el entendimiento con todos los sectores lesionados por el accionar de los monopolios y sus sirvientes, a los efectos de librar una batalla decisiva contra ellos.

Pero ¿cómo se libra esta batalla? ¿Con qué programa y mediante que formas de vida política? Esta batalla se puede librar únicamente poseyendo la inconmensurable fuerza que nace de la comprensión correcta de la realidad nacional. Esta batalla se puede librar únicamente sustentando un programa que satisfaga los intereses de la gran mayoría nacional y que tienda a formas institucionales aceptadas por esa gran mayoría.

En la propia Universidad sostenemos la necesidad de reivindicar como programa mínimo las formas institucionales del 27 de junio de 1966. Lo importante en la Universidad Nacional no es la existencia de un reducido grupo de compañeros estudiantes que añoran una Universidad del porvenir, lo importante y trascendente históricamente es ganar a la inmensa mayoría del estudiantado para la reimplantación de formas institucionales de democracia representativa y de cogobiernos y ganarlos para su posterior defensa. Así y no de otra forma los universitarios lograremos derrotar en la Universidad a los fieles sirvientes de la dictadura militar. Ese es nuestro papel fundamental e inexcusable. Cada sector del pueblo deberá dar la batalla en su terreno específico y estrechando filas con todos los sectores en la resistencia a la dictadura mercenaria.

En el orden nacional, los universitarios a través de la FUA, combatiendo enérgicamente al sectarismo de adentro y a la reacción de afuera deben unir sus fuerzas a las de las grandes mayorías nacionales que hoy se encuentran golpeadas por los monopolios norteamericanos y sus sirvientes y deben hacerlo porque esta es la única forma correcta y racional de luchar por la independencia y libertad de Argentina. Deben de hacerlo por encima de las diferencias partidarias, porque la victoria será de aquel que sepa sumar más fuerzas y no atomizar a sus posibles compañeros de lucha. Se debe levantar al lado de esas mayorías un programa que bregue por la reimplantación de formas democráticas y representativas y por la puesta en práctica de medidas económicas que aseguren, para beneficios del pueblo, aquellos resortes que hoy posibilitan el dominio de los monopolios. Por ello es necesaria la realización de la reforma Agraria que, a la par de realizar un acto de justicia con los trabajadores del agro, liquide definitivamente la base económica de la oligarquía terrateniente, aliada permanente de los monopolios extranjeros.

Es necesario el monopolio del comercio exterior que permita el usufructo por parte del pueblo de los beneficios que éste arroja y el destrozo de la base económica de los grupos importadores y exportadores, socios vitalicios de los monopolios extranjeros. Es necesario monopolizar la exploración, explotación, industrialización y comercialización del petróleo y demás elementos energéticos. Esto permitirá la recuperación de un resorte fundamental de nuestra economía: la viga maestra como la denominara el general Mosconi. Así se suprimirán las bases de sustentación de la superestructura que crean estos monopolios para actuar en el país, financiando grupos políticos, a equipos entreguistas y a órganos e instrumentos masivos de difusión. Es necesario también la reestructuración y el desarrollo de todo nuestro sistema de transporte: terrestre, aéreo, fluvial y marítimo, a través de los ferrocarriles argentinos, de Aerolíneas Argentinas, de la Flota Fluvial y de la Marina Mercante. Es preciso nacionalizar los depósitos bancarios de reserva y el reaseguro, a los efectos de que los resortes del cambio o financieros sirvan al desarrollo de la Nación y eliminar definitivamente la intromisión de los grupos financieros internacionales en nuestra economía.

Esto debe acompañarse con el desarrollo estatal de las fábricas militares, de la siderurgia, de la química pesada.

Debemos reflexionar y comprometernos a actuar en esta realidad junto a las grandes mayorías nacionales, luchando por un mayor bienestar del pueblo, por la reimplantación de formas representativas en la vida política y por la recuperación de nuestro patrimonio nacional.

Ante los presos, ante el recuerdo de quienes ya no existen, ante los miles de niños sin escuela y sin asistencia médica, ante las miles de familias desocupadas, ante los compañeros a los que se les cierra definitivamente la universidad y ante el saqueo económico a que se somete a diario a nuestro país, como argentinos y universitarios tenemos que bregar en definitiva por ocupar nuestro lugar en la batalla que libra al pueblo, la lucha por la libertad y la independencia nacional es nuestro deber como universitarios y como argentinos.

 

ANTEPROYECTO DE RESOLUCIÓN FUA 67

En defensa de nuestro patrimonio nacional, luchar junto a los gremios estatales.

El grave momento por el cual atraviesan obreros y empleados estatales, en particular, y el pueblo en general, es una consecuencia de los planes de entrega de nuestro patrimonio nacional, elaborado por el capital extranjero y ejecutado por el conjunto de mercenarios que hoy se encuentran usurpando el poder administrativo de la Nación, con el aval de los tecnócratas de la entrega Frondizi Frigerio, de la Sociedad Rural y de la Unión Industrial. La Ley 17.319, llamada ley de Hidrocarburos, dispone de la virtual liquidación de YPF y YCF y Gas del Estado para favorecer a los grandes intereses de las empresas petroleras pertenecientes a los monopolios internacionales. Para eso no dudan los mercenarios encabezados por Juan Carlos Onganía, en enajenar la soberanía y la dignidad de la Nación y en cesantear a miles de obreros petroleros, de Gas del Estado, de Yacimientos Carboníferos, de Explotación Minera.

La Ley de Transportes tiende a la liquidación de los Ferrocarriles Argentinos y de la Flota Fluvial, a la integración de capitales extranacionales en Aerolíneas Argentinas, liquidación que deja expedito el Transporte de Cargas al Transporte Automotor, medida con la cual no beneficiarán a los abnegados Pequeños Transportistas argentinos, sino a las flotas de camiones de los monopolios extranjeros que ya se preparan para irrumpir en nuestro medio.

A través del dominio de los fletes de carga, los monopolios pasarán a dominar un resorte esencial de la economía argentina. A todo esto responden las Reestructuraciones Ferroviarias, Portuaria, Flota Fluvial y Aerolíneas. A todo esto responden las cesantías en masa de ferroviarios.

Idénticos propósitos se esconden detrás de quienes promulgan la Ley de Navegación. Esta permite a los armadores el retiro del Pabellón Nacional de nuestras naves para colocar en su lugar las llamadas banderas de convivencia. Este término dentro del ámbito marítimo, es utilizado para hacer posible el desconocimiento de todas las convenciones y derechos que el personal embarcado tiene asegurado por la legislación pertinente y que, entre otros ejemplos, faculta al armador para establecer a su libre arbitrario la dotación de la nave, la simultaneidad de las tareas que realizará el embarcado y que llega a la monstruosidad de poder obligar al embarcado a tomar licencia, mientras el barco se encuentra anclado en cualquier puerto del exterior.

La Reestructuración de la Empresa Nacional de Teléfonos: Incluye largas listas de opción para el retiro voluntario, con la intimidación permanente al personal debido a que, de un momento a otro, pueden llegar las listas de despido. Las sanciones y los despidos responden a un objetivo fundamental de los mercenarios en el gobierno: entregar a monopolios yanqui-nipones la ENTEL, para dominar unos de los medios de comunicación más importantes del país.

A eso se debe el Inventario que a toda marcha, se realizó en ENTEL. La cesantía de un porcentaje de obreros telefónicos es la imposición de los monopolios extranjeros antes de hacerse cargo de la empresa.

La Ley de Garantías a la Radicación de Capitales Extranjeros: Emitida por el elenco de mercenarios, es la garantía para los monopolios extranjeros de que la entrega se hará sin tropiezos ni sorpresas.

Ley de la Sociedad Anónima Mixta: Tiende a facilitar la entrega de las empresas estatales. Luego del último discurso del yanqui latino, Krieger Vasena, ante los representantes de la Banca Financiera Internacional, ya no queda duda de que el aumento de las deudas con el FMI, el Club de París, el BID y el Banco Mundial, traerá aparejado, con la mayor dependencia económica, una mayor dependencia política y un número mayor de imposiciones dentro de las cuales se encuentra la Ley de Racionalización administrativa.

Para poder consumar la entrega de nuestro patrimonio nacional necesitaban reprimir todo tipo de libertades, que van desde la sindicales y políticas hasta las de pensamiento.

Para garantizar la entrega se anuló la Ley 14.250 que establecía las garantías y derechos para acordar una convención colectiva de trabajo. En su lugar se sancionaron las leyes 17.131 y 17.224, que facultan al “gobierno omnipotente” para establecer el monto de aumento en los salarios y permite congelarlos hasta el 31 de diciembre de 1968.

Allí está también la Ley 17.310, que determina la edad de 60 años para jubilarse.

Ante la entrega de nuestro patrimonio nacional, ante las cesantías masivas, el octavo Congreso de FUA resuelve:

1°- Difundir el problema (entre los estudiantes) por el que atraviesan los gremios estatales con un alto contenido anti-imperialista.

2°- Ponerse en contacto con la Mesa Coordinadora de Gremios Estatales y la CGT, a los fines de continuar participando en las tareas que ellos se han fijado y en las posibles luchas y acciones a desarrollar en conjunto.

3°- La FUA, en todas las actividades, deberá plantear la Unidad de todos los sectores populares en defensa de nuestro patrimonio nacional y encarar la lucha en el único camino correcto: EL DE LA LIBERACIÓN NACIONAL.

 


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