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Movimiento Nacional Reformista

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Mensaje a los Universitarios Argentinos [Septiembre de 1967]

 

INTRODUCCIÓN

El 12 de septiembre de 1966 cae asesinado en las calles de Córdoba el estudiante – obrero Santiago Pampillón, primer mártir  que sintetiza la unidad del pueblo argentino en su lucha contra la dictadura mercenaria.

Porque fue un trabajador, porque fue un estudiante, porque brindó su vida a la causa popular, el MNR, a un año de tal vil asesinato, eleva este mensaje a los universitarios y al pueblo en homenaje de quien fuera el símbolo de la resistencia, para que viva en el corazón y en el sentimiento de todos los argentinos.

Hace un año, en la misma Córdoba que medio siglo atrás, con la Reforma Universitaria, otorgara a la Universidad argentina los postulados de su perfeccionamiento, la juventud recorría sus calles para denunciar que, tras un burdo alegato de ordenamiento, el gobierno dictatorial instaurado en el país el 28 de junio de 1966, quería implantar una política de limitación al ingreso de la juventud a la universidad.

Esta se concretaría en la persecución de las organizaciones estudiantiles, en la supresión de todo gobierno representativo, en la implementación de recursos y exámenes  de ingreso, en la imposición de sistemas arbitrarios de promoción y culminarían con la adopción de un sistema de aranceles.

El objetivo de los intereses extranjeros, a través de sus personeros en el gobierno y en la Universidad, cuya inhabilitación para el ejercicio de la docencia desde ya se haya irrevocablemente declarada, era la transformación de los institutos universitarios a los efectos de que los mismos produjeran los técnicos que el capital extranjero necesita en la Argentina.

El concepto de Universidad que tenemos los jóvenes es muy diferente. Creemos que la universidad debe constituir un instrumento al servicio de la liberación de las fuerzas creadoras y productoras de la juventud del país.

Los estudiantes de Córdoba, que desarrollaron hace un  año auténticas jornadas de heroísmo, tuvieron que pagar un alto precio por denunciar los objetivos del gobierno de la ocupación: el asesinato del estudiante- obrero Santiago Pampillón.

El año transcurrido nos demuestra que la sangre de la juventud no miente. Las vallas al ingreso universitario han constituido el objetivo de gran prioridad para los representantes de los intereses antinacionales; los nuevos planes de promoción tienen por único objetivo concretar el desierto de la Universidad y, para los jóvenes que provienen del seno de los millones de familias argentinas que forman las mayorías nacionales, constituye una quimera el acceso y la permanencia en ella.

Lo anecdótico, lo intrascendente, se diluye en el río de la historia; lo trascendente emerge, el incremento descarado de la limitación universitaria al servicio de los intereses foráneos.

Mientras Onganía y su equipo demuestran su incapacidad para detener el cauce económico que ellos han provocado al someter al país a los designios extranjeros; mientras la Unión Industrial Argentina, ACIEL y la Sociedad Rural Argentina comienzan a pedir permiso para disentir, porque la crisis empieza a golpear a la mayoría de sus propios integrantes; mientras Frondizi y su equipo lanzan un nuevo alegato para demostrar al imperialismo y a las fuerzas de la represión que él posee los mejores equipos técnicos para la conducción antinacional; mientras descalificados dirigentes gremiales y políticos a través de la colaboración, negocian con el gobierno de la ocupación extranjera; mientras todo esto acontece en el seno del antipueblo, las grandes mayorías nacionales acortan y superan distancias buscando denodadamente la forma de organizar la resistencia.

La experiencia que ha soportado la juventud universitaria al lado de las grandes mayorías nacionales, margina las cavilaciones teóricas y hace surgir con nitidez el objetivo inmediato y actual: la organización y la realización de la lucha por parte de las mujeres y hombres que quieren transformar este país ocupado en una República soberana, donde el pueblo detente el poder a través de sus organizaciones representativas.

En esta hora la juventud universitaria tiene una sola forma de canalizar su homenaje al compañero caído: la lucha por la resistencia, con el objetivo de lograr una Universidad abierta definitivamente al pueblo en un país gobernado por argentinos.

En esta Universidad, todas las aulas de primer año llevarán su nombre para recordar, a los que llegan, que hubo un compañero estudiante y obrero que un día de Setiembre de 1966 cayó bajo las balas de la represión, por reclamar para el futuro la posibilidad de que miles de jóvenes obreros pudiesen ser también obreros estudiantes. A medida que su nombre se agigante y tome dimensión histórica, como símbolo de lucha de la juventud, nadie recordará a los responsables directos o indirectos de tan vil asesinato.

 


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