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Defensa o entrega

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INTRODUCCIÓN

“Defensa o entrega” ubica a Argentina como país capitalista y dependiente, denunciando, en su desarrollo, a los personeros de la Historia de la entrega de nuestro patrimonio económico.

En ajustado análisis, se detalla la penetración de los capitales extranjeros en los rubros estratégicos de nuestra economía (petróleo, automotores, neumáticos, transporte fluvial, terrestre y aéreo)y el papel que jugaron, a favor de los intereses antinacionales, los agentes de los monopolios, como Frondizi, Frigerio, Alsogaray y el actual elenco mercenario.

Este documento, a la par de denunciar la entrega, rescata la defensa de los intereses de nuestra patria y de la soberanía nacional realizada, a lo largo de nuestra historia, por figuras que, como Tupac Amarú y Mosconi, cayeron en la defensa del patrimonio nacional; por los gobiernos populares que levantaron las banderas de la soberanía nacional, y por los miles de hombres y mujeres de las mayorías nacionales que, en Argentina se suman a diario en la lucha por la Liberación Nacional.

DEFENSA O ENTREGA. Octubre 1966

En nuestro pasado, la defensa de nuestras riquezas naturales y de los resortes económicos de la Nación eran sinónimos de patriotismo.

Hoy, para los agentes del extranjero que detentan el poder, la defensa del patrimonio nacional, la defensa de la soberanía nacional, constituyen actos de un terrorismo proscrito y perseguido por las fuerzas de la represión.

La larga prédica y el soborno de los monopolios internacionales, estrechamente vinculados a los sectores del privilegio nacional, culminan en 1958, cuando con descaro sin igual y sin antecedentes, desde las esferas oficiales se propaga a diario, que la felicidad, el bienestar y la soberanía de Argentina, serán posibles en la medida en que nuestro patrimonio sea entregado a manos extranjeras.

El elenco designado por los monopolios para hacerse cargo del país, a través del antipopular golpe de palacio.

El 28  de junio, ha planteado en forma reiterada su decisión de provocar un cambio de estructuras.

La realidad nacional nos demuestra una estructura dependiente del interés extranjero. El único cambio factible es estructurar un ordenamiento independiente de los diversos núcleos del imperialismo. Esto no será posible en la medida que el interés extranjero determine la composición de la producción y del comercio exterior. En forma fehaciente, las estadísticas demuestran que el alto porcentaje de la ganancia que se obtiene a través de todo nuestro proceso económico, es capitalizada por los monopolios internacionales y no por el país.

En síntesis, nuestro carácter colonial no deriva de la naturaleza de lo producido, sino de la dependencia.

Delincuentes económicos, políticos como Arturo Frondizi y Alvaro Alsogaray, han pretendido embaucar a la opinión pública, tratando de demostrar que la producción de petróleo es sinónimo de desarrollo; esta producción, como cualquier otra, tiende a un auténtico desarrollo cuando apuntala el ordenamiento económico Independiente del país afianzando el bienestar general del pueblo. Ello no ocurre cuando desarrolla la dependencia,  cercena la soberanía y se traduce para las grandes mayorías populares, en carestía y desempleo. Las misérrimas condiciones de vida imperantes en el Kuwait y Venezuela, son ejemplos claros y concretos del “milagro petrolero”.

La labor del imperialismo en nuestro país se ha incrementado en forma vertiginosa en la última década. A través del monopolio que ejerce de los medios audiovisuales de comunicación, del chantaje, del soborno y de la persecución, lo producido en el país un estado de aparente aletargamiento, de confusión, que permite a sus agentes expresar y ejecutar desde la propia casa de gobierno, una acelerada planificación y entrega de aquellos resortes de la economía, que no habían tenido de tiempo de entregar aún el régimen de Frondizi- Frigerio.

La política del gobierno derrocado, que no convocó a los sectores populares para nacionalizar drásticamente el patrimonio entregado y expropiar al privilegio, determinó en definitiva la presente situación.

El pueblo, que contempló el triunfo de los grupos financieros internacionales a través del asalto a las cooperativas de crédito, la “solución” descabellada del problema del azúcar, la lluvia de aumentos, de licitaciones y subastas del patrimonio nacional, el “ordenamiento” portuario, es enfrentado hoy con el asalto a nuestro sistema ferroviario.}Los monopolios internacionales que dictan las medidas económicas en nuestro país, han logrado hábilmente que el complejo problema del transporte sea tratado a través de su prensa y de sus títeres, en forma unilateral y aparentemente desintegrada.

En Argentina, cualquier estudio del problema del transporte en la época de la supremacía absoluta del ferrocarril, ponía en descubierto al monopolio anglo- yanqui de nuestras comunicaciones que, a la vez, provocaba la deformación dl ordenamiento económico y e la localización de las fuentes de producción.

Como consecuencia de las modificaciones económicas y tecnológicas efectuadas en la metrópoli a raíz de la segunda guerra mundial y  de las nuevas relaciones de fuerzas existentes entre los monopolios internacionales al final de la contienda, se generaron condiciones favorables para que le gobierno peronista nacionalizara nuestros ferrocarriles. De esta manera se cristalizó el anhelo de muchos argentinos que bregaron sin desmayos por la recuperación de nuestros ferrocarriles y que tuvieron en Raúl Scalabrini Ortiz a su máxima expresión. 

En esta nueva situación los intereses extranjeros inician la planificación de nuevas formas de monopolio para el transporte argentino, que se acomodan a las nuevas radicaciones de capitales realizadas en los últimos decenios. En ese momento en el país, el imperialismo logra que se deje de lado el enfoque general del transporte y se comiencen a manejar, únicamente, puntos de vista parciales del problema.

El plan actual, que se iniciara con posterioridad a la segunda guerra mundial, es mucho más complejo y tiene como objetivo la monopolización de una serie de actividades básicas de nuestra economía y la paralela monopolización del sistema de transporte nacional.

Cada uno de los monopolios vinculados al plan de transporte, otorga jugosas ganancias al capital extranjero y obran como bombas de succión de divisas, en forma permanente y creciente. Al alcanzar su operativo de monopolizar íntegramente los transportes nacionales, garantizarán el control de un resorte esencial de la economía nacional.

Como consecuencia de este ambicioso plan del imperialismo, se incrementa la producción petrolera con características determinadas, la producción de automotores, la producción de neumáticos, la enajenación de SOMISA, la enajenación de Petroquímica, la enajenación de Aerolíneas, la enajenación definitiva de los servicios ferroviarios y la modificación del funcionamiento de los puertos, de acuerdo a las exigencias de los monopolios internacionales del transporte marítimo. Todo este vergonzante proceso lo vienen realizando, en nuestro país, en forma más o menos activa e incluso pasiva, los desgobiernos que se han sucedido desde 1930.

PETROLEO: La oligarquía terrateniente, ligada desde sus orígenes, a los monopolios extranjeros Jamás intentó medida alguna que condujera a nacionalizar las concesiones detentados por los grupos de la Standar Oil y  de la Royal Dutch Shell. Por el contrario, en el sendero de incrementar nuestra dependencia produjeron, compañías los acuerdos para fijar los precios de comercialización de los combustibles, a través de los cuales se privó a YPF de la función esencial de fiscalizar la ganancia de monopolios.

La historia de las nuevas concesiones se reinicia en marzo de 1955, al firmarse el contrato de la California (Standard Oil)

La autodenominada Revolución Libertadora inicia la modalidad de derogar las constituciones por decreto cayendo, conjuntamente con la constitución de 1949, su vital artículo 40 y anulado así, la gran valla constitucional que ilegalizaba la penetración imperialista en materia petrolera. Frondizi realiza concesiones de una extensión superlativamente mayor.

Illia ensaya la anulación de los contratos petroleros lesionando levemente a los monopolios, permitiendo su supervivencia y olvidando el proceso histórico que, en nuestro país, muestra la imposibilidad de la coexistencia de un gobierno constitucional con los monopolios extranjero.

El actual elenco gobernante concluye este sendero vergonzoso que se iniciara con el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen. Señala, como uno de sus postulados esenciales, la reparación de los leves daños sufridos por las compañías extranjeras y la concreción de nuevas y más extensas concesiones a los monopolios extranjeros. 

Sombra y denigra la involución sufrida por los jefes de nuestras fuerzas armadas. El abismo que separa las figuras de un Mosconi a un Onganía, es el mismo que separa a nuestra soberanía del Vasallaje colonial.

Cada metro cuadrado de petróleo producido a través de los contratos, incrementa el déficit financiero encadenándonos al chantaje de la usura internacional, alejando las posibilidades del ejercicio de la plena soberanía e hiriendo de muerte todo intento de una estructuración económica autónoma.

A partir de 1930 se incrementó la presión de los monopolios petroleros. Justo se vio obligado a hablar bien de YPF; en 1955 se suscriben concesiones que traba el desarrollo de YPF; EN 1958 se le quita a YPF su autarquía y se la maneja con un delegado personal; en 1966 este invento de ministro del imperialismo que se llama Salimei, lleva al tradicional empleado de los monopolios ¿? Ver pagina 17. Ultimo párrafo.

Energía y Combustible.  Gotelli propone el descuartizamiento de YPF en 4 empresas (Revista VISION, Vol.13, Pág. 49) tendiéndose a organizarlas como sociedades anónimas, a los efectos de facilitar su paulatina privatización.

Salimei se ha animado a decir, con relación a YPF, lo que nadie dijo: “Que tendrá una función subsidiaria “ en la política petrolera (La Prensa 09-09-66). El mismo empleado de los monopolios comunicó al país una nueva conquista de las compañías extranjeras, al aumentar el precio de los combustibles líquidos en un 25 por ciento y del gas en un 38 por ciento(La Prensa 20-09-66)

La fobia del imperialismo por toda explotación nacional en petróleo, llega al extremo de ordenar a sus empleados que decreten la enajenación de la petroquímica, empresa perteneciente al grupo DINIE y con yacimientos en Comodoro Rivadavia. Esta empresa, sin apoyo oficial, demostró no ser deficitaria y, con vetustas maquinarias, descubrió en las inmediaciones de Comodoro un nuevo manto de petróleo de riqueza incalculable, a 1500 metros de profundidad; Rivadavia, este descubrimiento sólo había sido arteramente ocultado por las empresas extranjeras. El “delito” de producir y de descubrir un nuevo manto lo purgará con su subasta. Así lo han decretado las fuerzas de represión del imperialismo que ocupan el país (La Prensa 01-09-66, decreto 1232).

Contrariamente a la norma técnica que aconseja la integración de las empresas petroleras, YPF será descuartizada. El terrible procedimiento también fue seguido con Tupac Amarú, mas ello no evitó la derrota del colonialismo español y tampoco evitará hoy la derrota de los monopolios petroleros.

Fuera de las consecuencias específicas de esta política petrolera, es necesario señalar que, a medida que se afianza el plan del imperialismo para el transporte argentino, las consecuencias financieras negativas para la Nación se incrementarán.

AUTOMOTORES: A través de IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) el país se hallaba capacitado para iniciar su propia producción de automóviles y de camiones livianos. Empresa de larga experiencia contaba en su seno con el personal técnico necesario. Pese a ello como los capitales extranjeros necesitaban aplicar otra bomba de sección a nuestra economía, el 4 de octubre de 1954 se firma un acuerdo de radicación de capitales para la industria automotriz, con Kaiser (corporación de los EE.UU). En lo esencial, el acuerdo consiste en otorgar a esta empresa un crédito, por parte del Banco Industrial de 200 millones de pesos al cuatro por ciento anual amortizable en 10 años, y en permitirle  además, importar sin carga aduanera 1.031 unidades de Kaiser Carabella, cuya venta le otorga una utilidad estimada en 100 millones de pesos. Estos 300 millones constituyen, aproximadamente, el 90 por ciento de la “radicación” del capital que efectúa Kaiser.

Esta “Inversión” señala el inicio del “desarrollo” de la industria automotriz en el país. Con Frondizi, el proceso adquiere vertiginosidad y las radicaciones superan la veintena de fábricas, constituyendo un impacto irracional dentro del desarrollo industrial del país y una realidad negativa en materia financiera. Lógicamente, todas las firmas reintegraron varias veces al exterior los pseudo- capitales importados y las que quisieron defraudaron al país en cifras multimillonarias en materia impositiva y de contrabando. Las sanciones fueron sufridas por los carritos ambulantes de la Costanera.

Además, el negocio del automóvil, símbolo de la irracionalidad y falsedad del desarrollo, trajo aparejada la radicación, durante su auge, de capitales extranjeros golondrinas, que financiaron las ventas de automotores cobrando usurarios intereses y se retiraron, oportunamente, con el capital y la usura capitalista. Estas son las “ventajas” financieras del desarrollo frondizista. Pero el propio sistema no es apto para admitir tanto disparate y las mayorías de las pseudo- fábricas languidecen y se preparan para su liquidación total, operándose, una vez más, el conocido proceso de concentración monopolista que permitirá subsistir simplemente a 4 o 5 grandes empresas.

El fenómeno traerá aparejado el cierre de innumerables industrias accesorias y los teóricos del desarrollo deberán señalar la redistribución del personal metalúrgico y de las inversiones realizadas en toda esa rama de la industria.

Este es el impacto de la industria automotriz con bases extranjeras en nuestra economía. En la medida en que se incremente el plan de seguir trasladando al transporte automotor las cargas del transporte ferroviario, la bomba succionará con mayor premura y nuestra dependencia financiera se incrementará.

NEUMÁTICOS: La industria del caucho no escapa a las reglas generales de dependencia que caracterizan nuestra economía. Los monopolios norteamericanos controlan la mayor parte de la producción; el 80 por ciento en 1957, a través de la Firestone, Good Year, U.S. Internacional S.A., Compañía Argentina de Neumáticos y la Fábrica Argentina de Alpargatas; en general, todas ellas subsidiarias de los grupos Morgan, Dupont y Ford. Como es lógico, sobre estas bases, el incremento de la producción agudiza nuestro problema financiero internacional y el desarrollo de la industria automotriz y del plan de la sustitución del transporte ferroviario por el automotor, incrementarán nuestro cuadro de dependencia.

SOMISA: Con relación a Somisa (Sociedad Mixta de Siderurgia Argentina), la operatoria es tradicional. El Estado, con su irracional plan de reducción del presupuesto, no le brindará apoyo financiero para su desarrollo y dependerá, por ende, del crédito de las entidades financieras internacionales que exigirán, como de costumbre, su privatización.

Los monopolios ya obtuvieron la forma de sociedad mixta para SOMISA que, al decir de Bielsa, es la forma jurídica a través de la cual las compañías privadas ponen por delante al Estado para realizar su rapiña.

Para ello, se articulará convenientemente y en forma acelerada al gran complejo de los monopolios que venimos analizando y que concluirá con idénticas consecuencias.

A esta gigantesca coordinación de los monopolios debe agregarse, en sus grandes renglones, la importación de maquinarias para caminos.

MAQUINAS PARA CAMINOS Y CEMENTOS: La importación de las mismas, cuya introducción resulta al imperialismo aún más ventajosa que su producción en el país, y el desarrollo de la industria del cemento, cuyo monopolio también ejercen los capitales americanos a través de la Compañía Argentina de Cemento Portland S.A, subsidiaria de la Lone Star Cement Corporation, Loma Negra y Coinor, entre otras, todas ellas ligadas a los mismos intereses, constituyen un fuerte “grupo de presión” que acaba de obtener un triunfo al amparo del elenco anti- argentino que ocupa la Casa Rosada.

Hace más de 10 años lograron evitar la instalación, por parte de DINIE, de la fábrica de Cemento “El Gigante”, que se proyectaba construir en San Juan, con una capacidad de 200.000 toneladas anuales en 1958 se quejaban de la instalación de una fábrica de cemento, perteneciente al grupo DINIE en Comodoro Rivadavia. Hoy lograron que Onganía la subaste (DEC. 1932 del 31-08-66).

Lógicamente la actividad de este monopolio depara y deparará las mismas consecuencias que los anteriores.

FLOTA FLUVIAL: Una política acorde con los intereses nacionales obliga a la realización de canalizaciones impostergables y a planificar la integración y desarrollo del sistema de comunicaciones fluviales.

En el mundo, los países de mayor alto grado de desarrollo han invertido cuantiosas sumas en la realización de estas obras (EE.UU, URSS, etc.) En Argentina, los agentes norteamericanos han hablado de la canalización ni de un metro de río, y planifican la subasta de nuestra ya arcaica y deficiente flota fluvial, a los efectos de dejar librada toda actividad en materia de transportes a los capitales extranjeros.

AEROLINAS ARGENTINAS: Esta empresa, que por su grado de desarrollo y eficiente constituye un orgullo para los argentinos e incluso, en alguna oportunidad, para algunos sectores de la Aeronáutica, no ha podido escapar a los nefastos objetivos del régimen. Para completar la obra que iniciara el Frondizismo, concediendo concesiones paralelas a las líneas e cabotaje de Aerolíneas Argentinas, el actual régimen plantea la transformación de la empresa en Sociedad Anónima, a los efectos de dar un status legal que facilite la posterior enajenación de las acciones por parte de los monopolios internacionales.

TRANSPORTE FERROVIARIO: Analizar el problema ferroviario ubicado en el “medio ambiente” determinado por las actividades económicas de los monopolios extranjeros que hemos reseñado, constituye la única forma de acercarse racionalmente al mismo.

Como consecuencia de los antecedentes expuestos, si los argentinos no aceleran la destrucción de los agentes de los monopolios, verán transitar, en corto lapso, por sus caminos, las flotillas del transporte automotor de capitales extranjeros, que liquidarán a todas la empresas nacionales que se dediquen al transporte terrestre y ejercerán de manera visible el monopolio efectivo del mismo.

La diferencia de hábito entre Arturo Frondizi y Juan Carlos Onganía, no logra disimular su característica ¿? De agentes de los monopolios internacionales. Por ello, como lo aseverábamos en un comienzo, la obra de uno es completada por el otro, y la devastación del sistema ferroviario iniciada por el primero, la pretende completar en forma vertiginosa el segundo.

Ningún país del mundo registra el antecedente de que se pretenda acompañar su desarrollo económico con el levantamiento de vías ferroviarias. Si en algún país, uno de los delincuentes económicos- políticos que actúan en nuestro medio, planteara la devastación de la red ferroviaria como requisito para el desarrollo, sería internado de inmediato en una casa de alienados o ejecutado como traidor.

Pero los argentinos tenemos que soportar, a diario, el ultraje de tener que escuchar estas aberraciones y de financiar la dilapidación de miles de millones de pesos, en propaganda justificativa de la entrega. Como si ello fuera poco, estamos condenados a la denigración constante de soportar, en el extranjero, la prédica de un agente del imperialismo como Alsogaray que, con su caradurez, parece que aspira a transformarse en un flagelo de la economía de las mayorías nacionales, ofreciendo continuamente en subasta sin base, el complejo de transporte más importante del país.

El Tte. Gral. J.C.Onganía representará, con alta eficiencia, todos estos intereses antinacionales cuando comunique, a los compañeros ferroviarios, las medidas conducentes a castrar definitivamente el transporte ferroviario nacional.

Las bases de discusión del problema ferroviario son ridículas, irreales e intrascendentes; son tan grotescas como atribuir las dificultades de un automóvil carente de motor, al mal estado de su pintura.

Si el país y los compañeros ferroviarios eligen ese campo de debate, caerán en la trampa que le tienden los personeros de los monopolios extranjeros.

Un país como el nuestro que produce más del 95 por ciento del material ferroviario, no puede tener problemas ferroviarios; lo que acontece, es que ha sido orientado permanentemente no por los intereses de Argentina, sino de los capitales extranjeros. Es así como fue liquidada la fábrica nacional de locomotoras FADES; como, agravando la situación de fábricas de capitales nacionales de materiales ferroviarios, se otorgó el monopolio de la producción al consorcio ítalo-yanqui FIAT-SOMECA y se procedió a comprar, a cualquier precio en el exterior, unidades que podrían ser producidas en el país. En este sentido, la última operación la realizó el archicalificado personero de los intereses antinacionales Alvaro Alsogaray, en el Japón, y cuenta firma extranjera ha querido realizar pingües negocios, ha encontrado ambiente en nuestros elencos de gobierno. Con esta conducción, que resulta ultrajante para la opinión pública nacional, los actuales personeros de los monopolios tratan de adjudicar el caos ferroviario a los reglamentos de trabajo, al número de personal, etc.

Los ferrocarriles del país necesitan ser reorganizados, como la economía toda, por argentinos. Toda reorganización efectuada por anti- argentinos reanudará en perjuicio de la economía de nuestro pueblo y en el agravamiento del desastre financiero de la nación.

Esta realidad económica, que hoy denunciamos, existe desde hace decenios en nuestro país, pero se ha incrementado vertiginosamente a través del accionar del actual elenco gobernante. Esto nos reafirma que la recuperación económica y auténticamente nacional de un país, jamás se ha operado bajo el manto de la represión a los sectores populares. El pueblo argentino vislumbrará, a corto plazo y con claridad, esta realidad que únicamente le depara carestía, represión y expoliación.

Convocamos, una vez más, a los estudiantes a los compañeros ferroviarios, a los trabajadores y a las grandes mayorías nacionales a no caer en la trampa del régimen y a dar la batalla en el único campo correcto: EL DE LA LIBERACIÓN NACIONAL.


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