Fundación ESTEVEZ BOERO

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25º Aniversario del Movimiento Nacional Reformista

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Charla de Guillermo Estévez Boero con motivo del 25º Aniversario del Movimiento Nacional Reformista (MNR)

Rosario, 31 de mayo de 1985

 

Compañeros:

Ahora estamos aquí con ustedes, celebrando un acontecimiento importante: 25 años de vida del Movimiento Nacional Reformista.

Yo les pediría unos minutos de vuestro sano esparcimiento para tratar de dejarles en este aniversario, algunas ideas amasadas en días esplendorosos, en noches maravillosas, pero también en días sin sol y noches sin estrellas.

Nosotros tenemos que pensar ¿por qué un movimiento dura 25 años?. Tenemos que pensar ¿por qué un movimiento de estudiantes universitarios dura 25 años, cuando los estudiantes se van modificando cada 6, cada 7, cada 8 años?. Van llegando nuevas generaciones de estudiantes y a pesar de este cambio de generaciones, de caras, de nombres y apellidos, el Movimiento Nacional Reformista se sigue manteniendo y creciendo. También es necesario pensar que hoy lamentablemente, ya no están con nosotros algunos compañeros que han muerto. Pero la mayoría de sus hijos, aquí y en el resto del país, están en el Movimiento Nacional Reformista.

Cuando todas estas cosas pasan es necesario meditar. Porque estamos frente a un hecho que se constituye en una realidad histórica trascendente. Estamos frente a un hecho que es lo permanente en la universidad argentina, en la universidad latinoamericana. Y cuando un hecho se hace permanente es parte de la historia, es parte de la Nación. Y ésta es una realidad. Por eso no se lo pudo disolver ni destruir, porque es parte misma de la universidad.

El Movimiento Nacional Reformista no es una lista electoral, no es una organización para reclutar militantes para un partido político, el MNR es una concepción de la universidad Nacional que va articulada a una concepción de la Nación. Porque no puede tener ideas de la universidad quien no tiene ideas acerca de qué es la Nación. ¿Cuál es el programa de la universidad de hoy?. ¿Cuál es el proyecto de la universidad hoy?. No existe, porque lamentablemente tampoco existe un proyecto nacional. Y quien no tiene un proyecto para la Nación no puede tener un proyecto para una parte de ella como lo es la universidad.

Este movimiento estudiantil se llama NACIONAL porque al nacer se compromete a insertarse en la tradición histórica de Nuestra Patria para poder modificarla. Y se llama REFORMISTA porque enarbola las banderas de la Revolución Universitaria de 1918; porque asumimos lo nuevo, asumimos la rebelión estudiantil, que no es la rebelión irresponsable. Es la rebelión seria que apunta hacia el futuro. Y tan seria, que se ha articulado cada día de esta historia – de estos 25 años – que hoy, después de un cuarto de siglo está aquí, para hacer un balance, para rectificar errores – por eso crecemos -, para confirmar los aciertos.

Venimos a festejar un aniversario más en un momento difícil del país, en un momento de incertidumbre. Venimos a traer nuestra certidumbre, nuestra fuerza, la confianza en la posibilidad de Argentina y de su universidad; en la posibilidad de que el futuro lo hagan la juventud y los trabajadores.

Nosotros tenemos un contenido para la universidad. Creemos que su función fundamental debe ser la formación integral del universitario argentino; del joven argentino que tiene todavía en este tiempo, el privilegio cada vez más reducido de estar en la universidad. Porque nosotros sabemos que casi la totalidad de ustedes se sacrifica, trabaja y estudia. Pero también sabemos, y ustedes también lo saben que en la otra reunión- en la cual yo tendría que haber estado- se sacrifican más, trabajan y no pueden estudiar. En consecuencia, este privilegio que ustedes tienen – que en muchos casos se lo deben a sus padres, madres o abuelos, o quizás a otro argentino que no conocen y que sobre la base de su no posibilidad, tienen hoy su oportunidad – lo cual los coloca en la inmensa responsabilidad de aportar con más tesón, con más desinterés, con más método a la construcción de un nuevo país.

Nosotros queremos una universidad que les dé formación, compañeros. Una universidad que tenga como objetivos la formación del universitario argentino, y en el futuro, del hombre nuevo argentino. No una universidad que tenga por objetivo crear un especialista para que las multinacionales paguen menos impuestos, o a un ingeniero industrial para que los trabajadores rindan más ganancias en menos tiempos o con menos sueldos. No queremos crear un abogado que sea el defensor del privilegio, queremos crear trabajadores del derecho del trabajo, queremos médicos sanitaristas, médicos de dispensarios, médicos de los barrios, como los médicos del Socialismo Popular.

Esos médicos que recorren con nosotros los barrios y que las madres les dicen y me dicen: compañero Guillermo, desde que viene el doctor hace dos años no ha faltado nunca y este barrio ha cambiado. Tenemos un médico de nuestros chicos, tenemos un médico de nuestros problemas, y lo hace todo en una pobre camilla; sin tener nada, muchas veces en la pieza que le facilita algún vecino.

Pero a este joven le queremos dar nosotros una inserción en la realidad nacional, a este joven lo queremos hacer conocedor del manejo de los conceptos del espacio y del tiempo, para que comprenda nuestra historia, para que comprenda que estamos en un continente nuevo, que somos los herederos de grandes civilizaciones milenarias, como los Mayas, como los Aztecas, como los Incas, que también tenemos nosotros herencias culturales de los negros esclavos que llegaron a nuestras playas, de milenarias civilizaciones negras, aún no estudiadas, del centro de África; que también tenemos la tradición y la herencia de los trabajadores de Europa que vinieron aquí a ganarse la vida para no morirse de hambre allá. Y todo esto tenemos que amalgamarlo, no es fácil, es aluvional. Vamos a recobrar nuestra identidad nacional, nuestra cultura nacional, porque solamente el hombre que se auto identifica es el hombre que asume el proceso cultural.

Este es el hecho de la cultura, saber dónde estamos y adonde vamos; no es saber a un autor de memoria, conocer literatura de memoria, hablar dos o tres idiomas; eso no es ser culto, eso es ser memorista. Ser culto es saber donde estamos parados y hacia donde vamos. ¿Por qué hay inflación en nuestro país? ¿Por qué hay golpe de estado en nuestro país? ¿Por qué se violan y se violarán los derechos humanos en nuestro país? ¿Por qué sigue libre el responsable de la última tragedia nacional que es Martínez de Hoz?. Esto es lo que tenemos que ubicar; que racionalizar, si queremos seguir mirando hacia atrás o si estamos dispuestos a reformular el país.

Esto es cultura, saber que este modelo de país está agotado, saber que el problema no tiene salida hacia atrás, que hay que reformular un nuevo país; y de esto la universidad - club de cerebros- no dice nada. Esta universidad no le dice al pueblo por qué la inflación, por qué el cólera, por qué las venéreas, por qué la tuberculosis, por qué las enfermedades sociales se propagan como nunca. Esta universidad de Educación y Filosofía no dice por qué avanza el analfabetismo en nuestro país. Esta universidad, ¿qué es entonces?. Es un escapismo y se cuentan monedas que no existen, donde se estudia un país muerto, donde se preparan profesionales para un país que ya no existe más, o para que se vayan al extranjero. Esto es lo que se tiene que rectificar en el seno de la universidad.

El MNR tiene que hacer de la universidad un instrumento útil al país y, fundamentalmente valioso para la juventud, porque tiene que estar al servicio de una nueva concepción. La universidad tiene que ser una casa de diálogo con la juventud.. El MNR no viene a decirles a ustedes que tienen que hacer tal cosa; el MNR, crece y es nacional porque no les ha dicho a ustedes: tienen que parecerse a los revolucionarios de otras tierras. Les ha dicho: tienen que asumir la tradición nacional, tienen que ser el Tamborcito de Tacuarí, las mujeres de Ayohuma, los Tres Sargentos, tienen que comprender el Éxodo jujeño, tienen que ser argentinos; así crece y se desarrolla el MNR. Porque lo más fácil es copiar el librito, es traer la foto de las escuelas y de los dispensarios de otros países, la propaganda de las campañas de alfabetización de otros países. Pero lo que es difícil y revolucionario es hacer las escuelas aquí, los dispensarios aquí, las campañas de alfabetización aquí como las hace el Partido Socialista Popular con esta juventud.

Nosotros no necesitamos ir al exterior para ver qué somos capaces de hacer, con pocos pesos podemos ir a Las Parejas y Casilda para ver lo que estamos haciendo aquí y en estas condiciones.

Porque estamos realizando una emancipación cultural dándole al hombre argentino la fe en lo que él puede hacer. Y como tantas veces lo decimos: nos importan los dispensarios, las guarderías y que sean los trabajadores quienes construyan sus propias casas, porque con ello estamos haciendo también un nuevo hombre, capaz de repensar el país y de dirigir construcciones nacionales. Liberando la capacidad creadora y realizadora de los argentinos vamos a construir una nueva Argentina.

Nosotros pensamos que la escuela y la universidad tienen que ser horizontales y no de arriba hacia abajo, no decimos: aprendan esto y serán más cultos. Nosotros tenemos que luchar contra todos los miedos de una sociedad corrupta, contra los que quieren dejarnos sin estado para entregarnos libremente en manos de los monopolios y de la dominación extranjera. Tenemos que luchar en los medios de comunicación que nos impiden ver la posibilidad argentina, Pero somos imbatibles, no por nuestra limitadísima capacidad, sino porque estamos en la Nación y la Nación es imbatible.

Fíjense ustedes hace pocos meses en Puerto Rico, bajo la dominación de décadas del imperialismo norteamericano, bajo toda la dominación cultural, las películas, los libros, toda la cultura de la degradación, se convoca a elecciones y gana por un amplio margen el compañero Rubén Berrioz, que encabeza la lucha del partido por la independencia de Puerto Rico. Y esto quiere decir que la Nación es invencible, la pueden ocupar, la pueden dinamitar, pero mientras quede un puñado de nacionales de ellos será la victoria.

En este país nosotros queremos poner la universidad al servicio de esta construcción y para ello queremos más participación de los estudiantes en los Consejos Directivos, en los Consejos Superiores, en las comisiones, en la biblioteca, en el laboratorio, en la sala de prácticos, para que estén aportando ideas, colaborando en la construcción de una nueva universidad. No la universidad burocrática o arrodillada ante el último invento o descubrimiento, sino una universidad que sea un horno creador de un nuevo país, una universidad de la juventud, para la juventud.

Hemos luchado y seguiremos luchando por un ingreso irrestricto, porque concebimos la educación como un derecho. Y otros, digan lo que digan, cuando les rascamos un poco el cuero, conciben a la educación como un privilegio. Por eso no planifican para una educación de masas, sino para una educación de minorías. Por eso planifican para el ingeniero jefe, para el contador evasor, para el abogado de las multinacionales, porque planifican permanentemente para las minorías. Planifican para el cerebro médico, pero ¿cuántas cátedras hay, cuántas horas se dedican a la medicina social, a la higiene?. Ellas son las cátedras peor dotadas. Detrás de esta concepción de la enseñanza está la concepción medieval. Cuesta mucho cambiar una concepción de la universidad que se arrastra desde tiempos medievales cuando la educación era un privilegio para unos pocos. Por eso está la limitación en los horarios de los cursos, de los laboratorios y de las bibliotecas que le impide a los jóvenes trabajar y estudiar. No se busca la posibilidad de funcionamiento nocturno de las bibliotecas, de los laboratorios y del dictado de clases. ¡Qué barbaridad! ¿Cómo van a enseñar de noche los cerebros? ¡Qué barbaridad que no entiendan que la universidad debe ser un paso obligado de los jóvenes para alcanzar un nivel formativo general, que la universidad tiene que estar a su servicio, que queremos modificar los planes de estudio para que no se limiten a dar información, sino formación!

Tenemos que hacer del aprendizaje un método para comprender la realidad, un método para seguir aprendiendo al salir de la universidad, queremos que se formen profesionales que se puedan quedar en el país, ingenieros y arquitectos que puedan andar en el andamio, que sepan manejar la cuchara, llevar el balde, solamente así podrán ser algún día buenos ingenieros o buenos arquitectos. Queremos hacer médicos que sepan ser enfermeros, que sepan ser mucamos de un hospital. Queremos fusionar esa división que hizo el privilegio y la división de clases en el mundo, que es la separación del conocimiento teórico y del conocimiento práctico. Y lo están llevando adelante estos compañeros del MNR, que no gritan la revolución, que son los únicos en este país que han llevado a los trabajadores a la cátedra, como lo hicieron los compañeros de Ingeniería de Córdoba. Y esto es lo que tenemos que lograr, que en muchas materias la parte práctica esté dada por quien hace la práctica. Que la soldadura la dé el soldador, que la canalización la haga quien sepa canalizar; que la parte práctica del derecho y la parte procesal la enseñen quienes están trabajando en tribunales. Esto no es una demagogia, esto es una superación científica, es una superación cultural, es terminar con un divorcio que desintegra al hombre.

Esta es otra de las consignas del MNR: Integrar, sumar, no agredir, no provocar. Hoy parece que se enseña la provocación, la división. Hay que llegar a un acto y empezar a gritar contra el otro sector, esta es la revolución en Argentina: Martínez de Hoz solito, paseando; los contratos petroleros gestándose; la ley de contratos de trabajos sin ser modificada; la ley de asociaciones profesionales sin hacer. Esta es la irresponsabilidad, esto es mandar la juventud a la negación, al nihilismo, esto es sembrar la frustración, esto es lo que no siembra el MNR.

Me preguntaban esta mañana por radio: ¿qué pasa con los graduados del MNR?. Los graduados del MNR no son fuera de serie, pero son otra cosa. Yo recorro el país, recorro los barrios, recorro el interior y muchas veces cuando estoy sentado – como estaba allí – tomando un resuello, miro al compañero médico cocinando el locro con su cara enrojecida por el humo, miro a la compañera abogada sirviendo la mesa, a la contadora limpiando los platos, los otros compañeros barriendo. Esos son los egresados del MNR. Es otra cosa, es el comienzo de otro país, el comienzo de otra conciencia.

Nosotros vamos a llevar adelante una universidad donde el que trabaja pueda enseñar, donde el que trabaja pueda estudiar. Vamos a compatibilizar el trabajo productivo y la enseñanza, y los compañeros que están aquí, saben que desde el año 1960 nosotros difundíamos estos principios, luchábamos por esta concepción elaborando proyectos de becas para los hijos de los trabajadores. Y hoy, 1983, 1984 venía leyendo recién en el tren un despacho de la UNESCO que, en todo el mundo la gran inquietud es la adecuación del graduado a la realidad. Hoy, todos están viendo cómo combinar el trabajo productivo y la enseñanza. Porque es necesario liberar fuerzas, es necesario armonizar la vida del hombre, para ir creando otro tipo de sociedad.

Queremos una universidad con otro contenido, que bucee la tradición nacional, que nos dé un método de interpretación de la realidad, un método de aprendizaje que jerarquice la práctica sobre la teoría y que también nos proteja la carrocería, que nos cuide el físico porque es el estuche de la cabeza.

Queremos también romper las paredes de la universidad haciendo una fusión entre la universidad y el medio, que los estudiantes y los profesores realicen trabajos prácticos fuera de la universidad, en los barrios, en el interior, haciendo trabajo social, creando un nuevo graduado. Un graduado que sabe que no consiguió una patente para vivir mejor, para hacer mejores negocios con las obras sociales, sino un graduado mejor capacitado para servir a su pueblo. Este nuevo graduado tendrá una correcta inserción en la realidad, garantizando así su equilibrio integral y el de su familia.

Esta universidad tenemos que crearla con fuerza y esto lo hacen nuestros compañeros mañana, tarde y noche. A veces están organizando las convenciones sobre los contenidos de planes de estudio de diversas carreras. Y los demás, ¿a qué juegan?. Si nos conviene, si no nos conviene. ¿Adónde están los materiales de trabajo?. ¿Adónde están las elaboraciones de los demás grupos que creen que la universidad es el lugar para jugar a la política?. ¿Adónde está el aporte para la universidad como forma cultural de la Nación Argentina para todos los sectores sociales del país?. Ahí están solamente los trabajos de los compañeros del MNR.

Nosotros creemos que estos 25 años tienen una clave: sumando, dialogando, no imponiendo. El país ha vivido una realidad terrible y la sigue viviendo, una realidad que revienta nuestras propias cabezas y la de nuestras familias. No tenemos que perder el norte, la estabilidad, la sensatez y la ubicación en el proceso histórico de nuestra Patria. Tenemos que ser un punto de referencia para el país, tenemos que ser parte del futuro para la Argentina, debemos ser una alternativa. Tenemos que luchar todos contra esa mezcla que tenemos dentro, de sectarios y de patoteros, porque en ambos sentimientos, se esconde el menosprecio por otros compañeros. Tenemos que respetar a todos. Aprender a escuchar a todos, porque va a ser muy difícil reformular el país y no lo podemos reformular con internas como los partidos grandes del ayer.

Como lo vemos todos los días necesitamos una identidad que no es una homogeneización, que no es la no-disidencia. Pero que es la convivencia en la disidencia, que es convivencia en el intercambio de diversos puntos de vista. Tenemos que aprender a combinar, a coordinar nosotros como primera obligación de todos los días frente a los compañeros. Tenemos que avanzar urgentemente. Estamos jugando una carrera contra reloj.

Estamos construyendo la alternativa del país. Entre esta Argentina y el caos sólo hay una posibilidad: el acuerdo nacional. Y perdónenme compañeros invitados, pero no tengo muchas oportunidades de hablar con los jóvenes universitarios de Rosario, como esta noche, que me vaya un poquito del MNR. Nosotros que somos respetuosos de todos los pensamientos, que nos hemos quedado afónicos sosteniendo la necesidad del funcionamiento de las Organizaciones Programáticas, del respeto del propio pensamiento de cada compañero que no pertenezca al PSP, debemos volcar todas nuestras energías para lograr la coordinación y la armonización, cada vez con mayor número de compañeros. Porque solamente en ese respeto está el germen del posible futuro país; en esta disidencia armónica está la posibilidad de que los argentinos nos unamos, nos pongamos de pié y reasumamos la conducción de nuestro proceso histórico que debemos de reformular urgentemente. Pero si no tenemos esa comprensión de que la revolución pasa por la coordinación, pasa por la integración, pasa por la suma y no pasa por el enfrentamiento, por el agravio y la división, estamos haciendo nosotros el juego a los enemigos que ya han degradado a nuestra patria en la actual situación.

Tenemos que desarrollar las Organizaciones Programáticas porque ellas son las bases democráticas de la realidad universitaria. Y dentro de la programática tenemos que defender el juego limpio, el juego democrático de la disidencia. Y cada documento, cada pronunciamiento de una Organización Programática no tiene que ser una copia de un documento del MNR, ni de un documento del PSP, sino que tiene que ser la síntesis real, exacta, sin trampas, sin acentuaciones que no obedezcan a la realidad, de lo que piensan la totalidad de los compañeros que integran la Programática. Solamente así se puede avanzar, crecer y dar el ejemplo de que en la Argentina está pasando algo nuevo. De que existen argentinos que están jerarquizando sobre sus disidencias la construcción de un nuevo país.

Y esta misma conducta la llevan nuestros compañeros a las vecinales y a las cooperativas, porque queremos que conozcan lo que pensamos; y está claro, queremos convencerlos de que lo que pensamos es lo mejor. Pero esto no quiere decir que se quiera manipular a nadie. Esto quiere decir que hay un trabajo conjunto, unitario, que debemos desarrollar. Queremos ampliar las bases de la democracia real argentina, debemos ocupar el espacio para evitar el crecimiento de la reacción. Entonces, en cada facultad, en cada curso hay que unificar sobre las disidencias, debemos sacar el pensamiento síntesis de ese curso, de ese departamento, de esa comisión, de ese práctico, de esa sala. Deben estar todos participando, opinando y resolviendo democráticamente según el criterio de la mayoría. Esto es lo que afianza la democracia, que los pasillos, los patios, la biblioteca, estén llenos de estudiantes participando porque les facilitamos la participación. porque saben que no les trampeamos, que no los utilizamos, porque se sienten por primera vez respetados en sus ideas.

Así ganamos a los compañeros al Socialismo Popular, los ganamos con trabajo voluntario para hacer escuelas, dispensarios, maternidades, para hacer kilómetros de veredas de emergencia. Porque cuando termina el pueblo esas obras, no les ponemos es la obra de tal intendente, de tal doctor; sino es la obra de este pueblo. Entonces la gente no se ve utilizada y en la próxima obra va más gente a trabajar porque siente que es capaz de cambiar la realidad sin necesidad de viajar a Santa Fe, ni de ir a ver al doctor ni al general para que le hagan la vereda; que él la puede hacer si se une; si sale a conversar con el socialista, con el radical, con el justicialista. Tenemos que demostrar que podemos hacer el país de los de abajo, armonizando en democracia.

Esto es fundamental, que nunca tengamos que agarrar el atajo, porque lo importante es que el pueblo participe. Lo importante no es sacar una declaración más parecida a la que piensa el MNR, a lo que dice la editorial de la Vanguardia. Lo importante es que el pueblo participe, lo importante es que en la Agrupación Programática participen 50, 60. Que los 60 estén opinando es el triunfo de una nueva Argentina. Esto es lo que debemos hacer carne día a día compañeros. Este era el mensaje que les decía, hay que apurarse, estamos contra reloj. Pero no hay que apurarse a salir a gritar para afuera, hay que apurarse a coordinar adentro, en cada lugar de trabajo, en cada fábrica, en cada escuela, en cada vecinal. Sumar, ocupar espacios políticos. Este es el mensaje del Socialismo Popular. Cada uno es un mensaje, no nosotros que aquí somos más. Este es el mensaje: sumemos todos con la voluntad de ser la síntesis del pensamiento de todos.

Esta es la Argentina que gana, porque es la Argentina sin trampas. Esta es la explicación del desarrollo de estos 25 años del MNR. ¿Cuál es la trampa?. No hay trampa. Y hoy este mismo esfuerzo lo estamos haciendo en todo el país, para llegar a noviembre con una alternativa Socialista única. Y vamos a tragar cuantos sapos y culebras sean necesarios, porque vamos a darle al país una alternativa nueva, una alternativa de futuro. Y esta alternativa debe estar ligada inexorablemente a la juventud y a los trabajadores. Este país, como les recordaba a los compañeros, lo ha hecho la gente joven. Este país no lo hicieron los que se estaban por ir, sino los que venían llegando. Y la reformulación de este país también la va a hacer la juventud y ustedes tienen que asumirlo compañeros junto a los trabajadores, empezando a reformularlo en cada lugar donde ustedes estén.

Revolución es un hecho concreto, no es un verso, no es un slogan, no son agravios, no son insultos. La revolución es soldar la voluntad argentina, hacer concretar la identidad del país, unir al país. Esa es la revolución. Cuando el país esté unido, cuando el país se tenga confianza y practique la solidaridad, será la revolución. Esa gran revolución la empujamos profundamente entre la juventud y entre los trabajadores.

Esta es la construcción compañeros, amigos del MNR: sumar, coordinar, entendernos. Ir creando con gran unidad esta alternativa para la Nación. Solamente podrán ser libres en la medida en que manejen su espacio y su tiempo. Solamente podrán ser libres en la medida que asuman su identidad, que se pongan de pie. ¿Saben quién es libre?. El compañero trabajador que termina de hacer su casa. El se siente con una fuerza invencible, es absolutamente libre. Pero también les quiero decir una cosa: Ser libres pero racionalmente libres. Ser libre es saltar, pero saltar de un edificio de 10 pisos a la calle es ser esclavo de la muerte por miedo a la vida. No se dejen corromper, defiendan su libertad contra la cual está el sistema, contra la cual está el imperialismo, contra la cual están las industrias culturales, el narcotráfico, el terror, el uso patológico de lo erótico. No se dejen corromper compañeros, que ustedes son la semilla de la Nación. Germinen con la azul y blanca, germinen con el futuro. Germinen con la unidad, con los trabajadores y las mujeres de la Patria.

 

 

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