Fundación ESTEVEZ BOERO

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Aniversario del Fallecimiento de Guillermo Estévez Boero

 

Compartimos las palabras expresadas por Inés Bertero, con motivo del 18° aniversario de la desaparición física de nuestro querido y recordado Guillermo Estévez Boero.

Saludar a los compañeros/as y amigos que nos acompañan para recordar a Guillermo, para retomar algunas de sus reflexiones y por la necesidad que tenemos de impulsar desde el socialismo un proyecto progresista para nuestro país, que no busque soluciones en el pasado que no nos representa, pero que le ofrezca a la ciudadanía algo distinto a este presente.

Debemos generar alguna alternativa real, porque la gente busca caminos para aferrarse a una esperanza aunque no los comparta totalmente.

El debate instalado en nuestra sociedad es acerca del modelo a seguir. Si se puede apuntar a un inmoral capitalismo salvaje , o se puede intentar construir una sociedad libre, justa y solidaria, con una nueva cultura de convivencia y cooperación como anhelamos los socialistas.”

Y aquí quiero compartir una reflexión que nos hacía Guillermo en pleno menemismo:

“Más fácil que realizar su autocrítica es cargar a otros las culpas por los errores del pasado. Son los mismos juicios Ayer Perón bueno o Perón malo; Menem bueno, Menem malo”.

“Es la forma de valoración histórica que carga toda la motivación en el personaje de turno y que, en consecuencia, plantea como solución superadora el desplazamiento del personaje de cada época”.

“Esta forma de análisis ha sido terriblemente nociva porque nos ha impedido superar los problemas del país partiendo del análisis objetivo de las estructuras económicas, sociales y morales de cada tiempo. Centrar la responsabilidad en un personaje esfuma la responsabilidad del resto de los protagonistas, incluso de aquellos que se autoadjudican la calidad de jueces. En verdad, lo que se hace es ocultar la real ausencia de una propuesta superadora de la realidad.”

“Lo nuestro es un camino, el socialismo no es una foto estática, es una marcha que siempre tiende al mejoramiento de las condiciones de vida de la gente. Nunca llegamos, ni llegaremos, porque siempre tendremos un objetivo más allá, siempre generaremos algo nuevo para mejorar. Porque cuando nos paramos, cuando caemos en la modorra burocrática, dejamos de representar el futuro, el avance, la pasión por crear otra cosa, por imaginar otra solución, por generar mejores condiciones. Y la gente no se queda inmóvil, sino que busca salidas donde canalizar necesidades que nosotros no supimos ver, muchas veces por falta de imaginación y muchas veces por comodidad.”

También nos dijo que:

“Las posibilidades de garantizar un cambio real en nuestro país están vinculadas directamente a nuestro nivel de inserción en la realidad. Si no tenemos un grado y un nivel de inserción correctos no habrá dibujito, por lindo que sea, que pueda ser llevado a la práctica”.

Nuestra inserción debe darse allí en las bases, en las raíces de esta reformulación. Tenemos la posibilidad de ser parte de esa alternativa, o de quedarnos al margen de la misma. Cuando el socialismo tuvo ese proyecto creció y se desarrolló en unidad, la historia anterior de nuestro partido fue de divisiones.

Guillermo nos trasmitió su convicción de que era posible construir en Argentina un Partido Socialista que sintetizara los valores del socialismo en el marco de una Nación inclusiva y participativa, nos convocó a pensar en celeste y blanco, en unidad nacional, superando viejas antinomias.

Y nos enseñó que la realidad no es “blanco o negro”, sino que se compone de una extensa gama de grises, que no hay dogmas infalibles. A construir desde el consenso, desde la suma, con propuestas superadoras, dialogando aún con quienes se resisten a dialogar, dejando de lado la confrontación. A pensar el socialismo como resultado de una práctica sostenida en base a valores.

Pero también nos trasmitió su convicción en la necesidad de desarrollar una organización adecuada para alcanzar estos objetivos. Esta metodología de trabajo colectivo que los jóvenes le había impreso al MNR, fue adoptada más tarde por el PSP.

A diferencia del partido de cuadros como un grupo cerrado de iluminados, muy en boga en aquellos años 60/70, se jerarquizó un modelo de organización con una intensa vida orgánica colectiva en todos sus frentes de trabajo, con una fluida interrelación entre sus distintos niveles.

Esta idea Gramsciana del partido como una herramienta inteligente, como intelectual orgánico nos llevó a formar grupos donde estudiábamos, nos formábamos en el debate, en la planificación y en la verificación de nuestra propia actividad política. Así se desalentaban los personalismos y se cohesionaba el partido.

El socialismo siempre convoco a los jóvenes a tener un rol protagónico, sin duda son ellos quienes deberán enfrentar los nuevos desafíos que tenemos por delante.

A ellos quisiera trasmitirles la necesidad de cuidar esa organización y a quienes tuvimos la maravillosa oportunidad de sumarnos a este partido desde muy jóvenes, de formarnos en un proyecto colectivo que le dio sentido a nuestras vidas, la necesidad de sostener con nuestra práctica, la convicción que nos supo trasmitir Guillermo, que en el trabajo y la elaboración colectiva esta la herramienta de transformación de la realidad.

 

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