Fundación ESTEVEZ BOERO

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El PSP, el Frente Justicialista y la Liberación Nacional.

 

Rosario, 9 de diciembre de 1972.

La Mesa Ejecutiva del Comité Nacional, reunida en la ciudad de Rosario, especialmente convocada a efectos de considerar la situación política del país y la invitación formulada por el Partido Justicialista para integrar un Frente electoral consecuente con los; lineamientos fijados en el Programa partidario del 23 de abril; en el documento del 9 de julio, titulado “Con quienes los trabajadores pueden re­correr el camino de la Liberación nacional”; y el de la De­claración de Santiago del Estero del 5 de noviembre, deno­minada “El Partido Socialista Popular y las Elecciones”, ha analizado la posibilidad de acceder a esa integración entroncándola con la realidad nacional presente y sobre todo en función de su futuro, entendido éste como posibilidad de concretar la Liberación Nacional.

El Partido Socialista Popular ha realizado todos los esfuerzos imaginables para el logro de las coincidencias mínimas indispensables en la conformación de un Frente del Pue­blo como instrumento idóneo para la Liberación Nacional y el bienestar del pueblo argentino.

Para ello el Partido Socialista Popular asistió al plenario de Vicente López y después integró la Comisión Interpartidaria que elaboró y aprobó por unanimidad, los puntos de exigencias al régimen para eliminar el condicionamiento ­del proceso, que el Partido Socialista Popular había denun­ciado por dos veces en las reuniones multipartidarias del Savoy, del 30 de mayo y del 12 de setiembre.

Para ello el Partido Socialista Popular integró la Mesa de Trabajo surgida del Plenario de Vicente López que debía elaborar un Programa de coincidencias mínimas, a la par que solidariamente con las demás organizaciones políticas y so­ciales reclamaba por el levantamiento de todas las medidas proscriptivas, represivas y condicionantes del proceso.

Para ello el Partido Socialista popular integró la Sub­comisión Técnica de la Mesa de Trabajo a la que aportó su interpretación de la realidad nacional y su labor tendiente a la confluencia programática en un Frente del Pueblo para la liberación.

El Partido Socialista Popular comprendió que se trataba de coincidencias mínimas y en tal sentido admitió que esas coincidencias no podían darse en los objetivos últimos de cada Partido político. En razón de esa comprensión el Partido Socialista Popular no planteó su objetivo final e irrenunciable, cual es la instauración del Socialismo en la Ar­gentina, allanándose confluir con las demás organizacio­nes en esas coincidencias mínimas.

Pero el Partido Socialista Popular señaló que esas coincidencias mínimas debían darse como resultado de un correc­to análisis de la realidad nacional, que se expresa en efectos perfectamente, definidos y visibles, que reconocen causas que era necesario denunciar y enfrentar.

Por eso el Partido Socialista Popular hizo llegar a la Subcomisión Técnica sus observaciones de fondo al borrador de coincidencias mínimas, señalando que era indispensable partir de la premisa fundamental de que los capitales extranjeros han estructurado históricamente la economía del país de conformidad con sus intereses y que la oligarquía terrateniente fue el brazo ejecutor y el socio de los monopolios extranjeros, así como que el imperialismo y la oli­garquía configuraron el país agro-exportador, carácter deformado y dependiente que la industria surgida más tarde no pudo modificar.

Sin sectarismos partidistas, con la intención de que se comprendiera la responsabilidad histórica del momento en que vivimos, el Partido Socialista Popular señaló a la Sub­comisión Técnica que para que las coincidencias mínimas fueran coincidencias mensurables para el sentir del pueblo y efectivas para el futuro argentino, debía partirse de que la contradicción fundamental en este momento de la vida argen­tina se daba en función del imperialismo contra la Nación y de que nada valdrían coincidencias en los detalles si se soslayaba que esas coincidencias debían alinearnos a todos en un ataque frontal a las causas generadoras de la depen­dencia y el latifundio, es decir, el imperialismo y la oli­garquía.

La consecuente posición frentista del Partido Socialista popular para contribuir a una auténtica salida de Libe­ración quedó, demostrada en que continuó bregando en el seno de la Subcomisión Técnica para que se incorporaran puntos indispensables o inexcusables en un Programa coincidente de Liberación Nacional: nacionalización de los sectores claves de la economía, monopolio estatal del comercio exterior, reforma agraria para expropiar al latifundio, política inter­nacional independiente. Fue en vano.

Pero el Partido Socialista Popular continuó en su es­fuerzo y llevó su posición a la Mesa de Trabajo señalando que no firmaba el Programa de coincidencias mínimas porque ellas no alcanzaban a los aspectos básicos fundamentales, ni eran respuesta adecuada a la problemática nacional.

Formulada la invitación del Partido Justicialista para integrar un Frente electoral y producido el retiro de algu­nas organizaciones contrarias a la conformación de ese Frente, el Partido Socialista Popular propuso a la reunión in­terpartidaria, que el Frente se instrumentara sobre la base de un claro Programa de Liberación que trocara las coinci­dencias mínimas en coincidencias máximas, y así hizo llegar a la Sub-Comisión de Programa su concepción del Frente resumida en siete puntos definitorios, como base de una coinci­dencia programática que debía ser la garantía política del acuerdo político.

No se trató en ningún momento de eludir responsabilida­des y por eso se agotaron las instancias hasta sus últimas consecuencias. Más el Partido Socialista Popular consciente de lo que representa políticamente, comprendió que no tenía posibilidades de presionar sobre las demás fuerzas políti­cas y organizaciones sociales para, obtener las medidas que a su juicio son inexcusables en el camino de la Liberación Nacional y para obtener el bienestar mensurable del pueblo.

El Partido Socialista Popular que ha sustentado y sus­tenta la imprescindible necesidad de la constitución de un Frente del Pueblo integrado por las mayorías nacionales, con un claro Programa de Liberación Nacional, como única vía de superación de la dependencia quo sufre nuestro país ve la responsabilidad de denunciar ante las mujeres y hombres de la Patria y fundamentalmente de los trabajadores, por un lado, que el próximo proceso electoral será enfrentado por un Pueblo dividido y lo que es peor y dramático, que esa división artificial posibilitará la permanencia y el accionar impune de los monopolios extranjeros y del privile­gio nativo representado fundamentalmente por la oligarquía terrateniente, porque imposibilitará las nacionalizaciones y las expropiaciones imprescindibles para obtener para el país el derecho de decisión sobre el futuro económico y po­lítico de la Nación.

Por otro lado, que la problemática general quo no con­creta los puntos   imprescindibles de un Programa de Libera­ción como plataforma electoral, ha obligado al Partido Socialista Popular a retirarse de las conversaciones frontistas.

Su ausencia del Frente electoral no implica, de ninguna manera, retacear el apoyo a las medidas que en el proceso político se tomen para beneficio del pueblo y fundamental­mente de su clase trabajadora. Las mujeres y los hombres que integran el Partido Socialista Popular jamás recorrerán el camino del enfrentamiento con sus compañeros que son los trabajadores peronistas, pero tampoco pueden recorrer ni recorrerán el camino de las falsas opciones que desembocarán indefectiblemente en una nueva frustración de las grandes mayorías nacionales y en un nuevo asalto al poder por parte de quienes representan y representarán únicamente los intereses foráneos monopólicos, ya sean originados de la Vieja Europa o de los agresivos EE.UU.

Quienes integran el Partido Socialista Popular eligen conscientemente la pesada tarea de ir conformando en el seno ­de la clase trabajadora y con las grandes mayorías naciona­les la única alternativa cierta que terminará en nuestro país con los monopolios extranjeros y con el privilegio nativo, para estructurar una concreta y argentina liberación nacional, camino hacia la Patria Socialista Independiente.

No puede dejar de señalar el Partido Socialista Popular que el próximo acto electoral se realizará en medio de un enorme condicionamiento, que no todas las fuerzas políticas han enjuiciado con la severidad necesaria, y que está determinado por la vigencia del Estatuto de la auto-llamada Revolución Argentina que obliga al país a la vergüenza de tener que soportar las declaraciones de una Junta de Comandantes elegida por nadie y que no representa a nadie, que dice que en el país no existe legislación represiva, que no existe la cámara del terror, que no existen presos políticos y gremiales y que no se ha enajenado el patrimonio de la Nación y el trabajo de los argentinos al capital extranjero.

Consecuente con sus denuncias, el Partido Socialista Popular invita a las fuerzas políticas que concurren al comicio a asumir la responsabilidad de comprometerse ante la opinión pública a derogar, toda la legislación sancionada por quienes usufructuaron el poder administrativo de la Nación
desde el 28 de junio de 1966; a declarar nulas las concesiones a los monopolios extranjeros y fundamentalmente a los monopolios petroleros, en cuyo regazo se hermanan el antipueblo y la antinación que representan Onganía, Levingston, Lanusse y el frondofrigerismo, a romper los vínculos; con el Fondo Monetario Internacional y demás organismos internacionales de crédito, a reconocer legalmente al Movimiento Estudiantil y a asegurar el respeto por las decisiones del Movimiento Obrero.

Los Partidos Políticos deben asimismo comprometerse a liberar a todos los argentinos que purgan en la cárcel el delito de haber enfrentado a quienes usurparon el poder político de la República, para entregar el patrimonio económico de la Nación.

La historia condenará inexorablemente a los entregadores y a sus cómplices. El papel protagónico lo jugarán en­tonces las grandes mayorías nacionales y fundamentalmente la clase trabajadora. Ese acuerdo, que será el Gran Frente del Pueblo por la Liberación Nacional, se estructurará en las fábricas, en los surcos, en las aulas, en las calles y en las plazas de la República.

En ese Frente del Pueblo que nacionalizará los monopo­lios extranjeros y expropiará a la oligarquía terrateniente estará el Partido Socialista Popular, que hoy convoca al Pueblo y en especial a los trabajadores a luchar para arrancarle a la Dictadura un proceso electoral sin condiciona­mientos y para prepararse a exigir a quienes resulten electos el cumplimiento de un concreto Programa de Liberación Nacional que posibilite la independencia, el bienestar y la libertad para los argentinos, prendas de un país que podrá acercarse a nuevas formas de convivencia humana, en donde desaparecerán para siempre la expoliación del hombre por el hombre y de los pueblos por el capital.

VICTOR O. GARCIA COSTA

Secretario General

 

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