Fundación ESTEVEZ BOERO

  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

El Socialismo Popular y la democracia

E-mail Imprimir PDF

Buenos Aires, 14 de enero de 1986.

EL SOCIALISMO POPULAR PARTICIPA PARA CONSOLIDAR LA DEMOCRACIA

Con la firma de su titular, Guillermo Estévez Boero, la Mesa Ejecutiva del Comité Nacional del Partido Socialista Popular con la presencia de Héctor Cavallero, Roberto Simes, Ernesto Jaimovich, Carlos Spini, Carlos Constenla, Alberto Piñeiro, Juan Carlos Zabalza y Juan José Tealdi, dio a conocer hoy, en esta Capital Federal, un documento titulado "El Socialismo Popular participa para consolidar la democracia", cuya síntesis libre se transcribe a conti­nuación:

Las democracias interrumpidas

La explicación de las interrupciones de las democracias por anécdotas o aspectos parciales, nos ha impedido comprender las causas de los golpes de estado.

Los socialistas sostenemos que la causa profunda de los gobiernos de facto se encuentra en la necesidad que tienen las minorías de recurrir a regímenes de fuerza a fin de mantener sus privilegios, como forma de neutralizar la creciente participación de los pueblos bajo el imperio del estado de derecho.

El agotamiento del viejo modelo dependiente

Estamos viviendo el doloroso proceso del agotamiento del viejo modelo dependiente, cuya expresión en Argentina, durante el último proceso de facto significó la más negra noche de nuestra historia, aunque no la más negra que podríamos llegar a vivir.

Un riesgo cierto: la desintegración nacional

El agotamiento del modelo dependiente nos ha precipitado a los argentinos en un proceso de desintegración nacional que hoy tiñe todas las manifestaciones materiales y espirituales del país.

La gravedad que ha adquirido la emigración, los problemas territoriales en el Atlántico Sur y Antártida, el peligro de secesión de la Patagonia, los bonos provinciales o las Secretarías provinciales de Comercio Exterior, el desequilibrio creciente entre Capital e interior, la ato­mización laboral que se exterioriza en el cuentapropismo, la desocupación y el trabajo en negro, la desintegración familiar y de los valores que significa la sociedad de consumo, la espe­culación y el corto plazo, y la ausencia de un futuro cierto para la juventud constituyen claros indicadores de la desintegración que produce el agotamiento del modelo.

En estas condiciones, el riesgo de libanización no está ausente de nuestra realidad.

Vivimos una etapa de transición

Debemos superar el canibalismo político. Las relaciones entre el oficialismo y la oposición, entre mayorías y minorías, entre sectores y entre regiones deben adecuarse a la situación es­pecial que determina la transición.

Encontrar nuevas formas de convivencia, ampliar la participación democrática para forta­lecer la representación democrática, dar prioridad a las coincidencias, son métodos necesarios para consolidar la democracia.

El Socialismo Popular asume la responsabilidad de participar en defensa y por la consoli­dación de la democracia.

Austeridad y solidaridad

El P.S.P. concurre a aportar su propuesta cuyo eje es la austeridad, la solidaridad. La auste­ridad y la solidaridad facilitarán la recuperación de la credibilidad por parte de la sociedad en las instituciones de la democracia. Sin justicia social la democracia no se consolida.

El cambio posible

El Socialismo no se apoya en la utopía, propone el cambio posible. El Socialismo Popular concurre a participar porque es una propuesta de cambio posible. El Socialismo Popular, que plantea los cambios más profundos para superar los problemas de millones de marginados es el que en consecuencia valora frente a nuestra experiencia histórica la necesidad de la consoli­dación de la democracia como única posibilidad de arribar a esos cambios.

Sólo en democracia se podrá realizar el gran debate que permita elaborar un nuevo proyecto nacional capaz de asegurar una Argentina independiente y solidaria.

Buenos Aires, 26 de diciembre de 1985.

 

LA DRAMATICA SITUACION DE LOS JUBILADOS Y PENSIONADOS

ES DENUNCIADA POR EL SOCIALISMO POPULAR

La Mesa Ejecutiva del Comité Nacional del Partido Socialista Popular emitió hoy una decla­ración que lleva la firma de su titular Guillermo Estévez Boero, referida a la situación por la que atraviesan los jubilados y pensionados en nuestro país.

Al finalizar este mes de diciembre la dramática situación de los jubilados y pensionados alcanza extremos sin antecedentes, condenando a quienes han trabajado toda su vida y reali­zado los aportes previsionales de ley a la realidad que no es exagerado calificar de hambre.

El viejo modelo de país incapaz de resolver los problemas de la Nación, exhibe con crudeza la terrible arbitrariedad que contiene.

Cada día es más clara la necesidad de reestructurar el país sobre las bases de austeridad y solidaridad que propone el socialismo. Ante esta emergencia el Socialismo Popular propone:

1. - Equiparar el monto de los jubilados al 82% de lo que percibiría el jubilado si hubiera continuado en actividad.

2. - Que en los jubilados por invalidez o por edad avanzada, si existiera deuda del afiliado, la misma se le descuente del haber, de modo que no se trabe el trámite.

3. - Integración de las juntas médicas previsionales con médicos representantes del afiliado, del órgano previsional y del Colegio Médico de la localidad.

4. - Modificación de la ley que establece con exclusividad que las apelaciones como las resoluciones de la Comisión Nacional de Previsión Social se realicen únicamente en Capital Federal, de manera tal que el afectado pueda recurrir ante el Tribunal Federal con compe­tencia en su domicilio.

 

EL PARTIDO SOCIALISTA POPULAR, LA CRISIS Y LA DEUDA EXTERNA

Con la firma de su Secretario General, la Mesa Ejecutiva del Partido Socialista Popular emitió la siguiente declaración.

Al iniciarse el año 1986, la realidad económica y social que vive el pueblo argentino, se deteriora en forma creciente, gravitando negativamente sobre la estabilidad del sistema de­mocrático.

Quienes aún conservan su fuente de trabajo, durante 1985 han sufrido una gran disminución del poder adquisitivo del salario, al igual que los jubilados y pensionados.

La desocupación y el subempleo se incrementaron considerablemente en el mismo período, aumentando la marginación social y agravando la situación de los jóvenes que buscan su primer trabajo.

La pequeña y mediana empresa continúa experimentando un deterioro creciente, al igual que las pequeñas y medianas explotaciones agropecuarias. La realidad del interior y las zonas de frontera reflejan cada vez con mayor intensidad la crisis que produce el agotamiento de un modelo dependiente.

Toda esta realidad ha sido heredada por la democracia y, se prolonga a través de las imposi­ciones recesivas del F.M.I., de medidas que favorecen la concentración económica y del terrible drenaje producido por el cumplimiento de las obligaciones de la deuda externa, que no fue contraída por el pueblo ni por gobierno constitucional alguno.

Ante los exiguos recursos que quedan en el país y, ante la carencia de un proyecto producti­vo y distributivo que cuente con el consenso de los diversos sectores del quehacer nacional, surgen los enfrentamientos a los que no queremos arbitrariamente otorgarle la misma valora­ción. Unos reclaman por la sobrevivencia, otros por el mantenimiento de un nivel de vida y otros por la defensa de sus capitales.

Quienes jerarquizamos al hombre no podemos vacilar en la valoración de cada motivación. Las reivindicaciones de los trabajadores y de los jubilados se lograrán dentro del marco de una planificación económica que permita la realización de todos los sectores nacionales.

Los socialistas pensamos que esta planificación sólo puede lograrse en un sistema democrá­tico de vida. Por ello bregamos incansablemente en todos los campos por su consolidación.

Ante la realidad económica, social y política del país que configura un concreto "estado de necesidad", sostenemos que el saldo de la balanza comercial de 1986 sea empleado en el país. Para ello es necesario suspender el pago de las obligaciones de la deuda externa durante el corriente año.

Los argentinos debemos comprender, ante la realidad que vivimos, que la Unidad Nacional no es una frase, ni una expresión de deseos, sino una exigencia para concretar una Nación independiente y solidaria.

GUILLERMO ESTEVEZ BOERO

Buenos Aires, 9 de enero de 1986.

 

EL PARTIDO SOCIALISTA POPULAR ADHIERE AL PARO

EL PARTIDO SOCIALISTA POPULAR CONVOCO A SUS AFILIADOS Y SIMPATI­ZANTES A ADHERIR AL PARO DE LA CGT POR CONSIDERARLO JUSTO Y LLAMO A CONCRETAR UNA PLANIFICACION  DEMOCRATICA DE LA ECONOMIA.

La Mesa Ejecutiva del Comité Nacional del Partido Socialista Popular, con la firma del Secre­tario Gremial, Alberto Piñeiro y su Secretario General Guillermo Estévez Boero, dio a conocer un comunicado ante el paro decretado por la CGT para el día 24 del corriente, convocando a todos sus afiliados y simpatizantes a adherirse al mismo por considerarlo una justa expresión de lucha de los trabajadores ante el permanente deterioro del poder adquisitivo de sus salarios.

"Debemos convencernos los argentinos de la necesidad de replantear el modelo de país por­que vivimos una realidad deparada por el agotamiento del modelo dependiente que día a día demuestra su absoluta incapacidad de satisfacer las necesidades básicas espirituales y materiales de nuestro pueblo".

"Repensar el país, concretar una planificación democrática de la economía son los únicos medios que permitirán a la Argentina concretar una Nación independiente y solidaria".

Alberto Piñeiro                                                           Guillermo Estévez Boero

Secretario Gremial                                                                Secretario General

Buenos Aires, 10 de enero de 1986.

 

CONDENA EL PSP LA VISITA DE ROCKEFELLER

EL PARTIDO SOCIALISTA POPULAR FUSTIGO A LA ESTIRPE DE LOS ROCKEFELLER A QUIENES RESPONZABILIZO DE LA REALIDAD LATINOAMERICANA

La Mesa Ejecutiva del Partido Socialista Popular, con la firma de su Secretario General, Gui­llermo Estévez Boero, dio a conocer un comunicado en el que expresa su condena a la visita de David Rockefeller a nuestro país, recibido principescamente por la dictadura orientada por Martínez de Hoz y que no vacilara en facilitarle el primer teatro de nuestro país para su agasa­jo, vuelve hoy el representante de una de las estirpes más negativas de la historia americana, responsable históricamente de la realidad de América Latina, porque estos personajes y los intereses que ellos representan han sido enemigos de toda democracia latinoamericana, gestores de todo golpe de estado y apoyo de las dictaduras más sangrientas de nuestro continente.

El comunicado continúa expresando que "han considerado siempre a nuestras naciones y a nuestros estados como de segunda y, en las plantaciones, en los socavones, en las oficinas salitre­ras, en los yacimientos, en las factorías han quedado nuestros hermanos que nos señalan el ca­mino de la unidad y la integración latinoamericana y caribeña como única herramienta apta pa­ra forjar una alternativa independiente que nos libere para siempre del flagelo de quienes no tienen amigos sino intereses''.

 

VISITA INDESEABLE CONSECUENCIAS INDESEABLES

CON LA FIRMA DE SU SECRETARIO GENERAL, GUILLERMO ESTEVEZ BOERO, LA MESA EJECUTIVA DEL COMITE NACIONAL DEL PARTIDO SOCIALISTA POPULAR EMITIO EL SIGUIENTE COMUNICADO:

La provocativa y ultrajante presencia en el país de David Rockefeller símbolo de los desma­nes de los capitales norteamericanos en América Latina y el Caribe, máximo huésped del proce­so sufrido por nuestro país, ha generado las consecuencias lógicas.

Nuevamente, después de años, el país contempla y sufre la metodología de la violencia, to­talmente ajena al sentimiento de las mayorías nacionales.

Las únicas víctimas, argentinos. Unos que se rebelan ante la ultrajante visita, otros emplea­dos del Estado que cumplen con sus funciones y las órdenes recibidas; todos ellos se cruzan con los intereses ajenos a la existencia independiente de la Nación.

El país corre el riesgo cierto de su libanización, por carecer de un proyecto nacional que sea asumido por las mayorías nacionales. Hoy hay heridos, contusos y por suerte hasta el momento no lamentamos ninguna baja argentina.

No siempre el precio será el mismo. En el Líbano comenzaron matándose entre cristianos y musulmanes, hoy se matan entre cristianos.

Si los argentinos continuamos subordinando los intereses de la Nación a las confrontaciones sectoriales y de facción, nuestro destino estará determinado por la confrontación mundial y no por los intereses de las mujeres y los hombres argentinos.

Sólo de nosotros depende dejar a nuestros hijos un conjunto de ruinas o una Nación inde­pendiente y solidaria que satisfaga las necesidades básicas espirituales y materiales de todos sus habitantes.

 

Buscar en el sitio