Fundación ESTEVEZ BOERO

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Informe Gremial - Partido Socialista Popular

 

Buenos Aires, 31 de Marzo y 1º de Abril de 1984

El PSP viene, planteando desde hace años que el problema fundamental de Argentina es la DEPENDENCIA de su economía de las grandes corporaciones transnacionales, que a través de sus socios, agentes, empleados y comisionistas locales, son los responsables fundamentales de la interrupción de los procesos constitucionales, con el objeto de imponer planes económicos que satisfagan los intereses de estas grandes corporaciones transnacionales, que son intereses contrarios a los de las mayorías nacionales de Argentina (clase trabajadora, sectores medios, profesionales, pequeña y mediana empresa de la ciudad y del campo).

Los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, se expresan en llevar adelante una nueva división internacional del trabajo, donde Argentina se le asigna el papel de abastecedor de materias primas y de consumidor de productos industrializados por éstas multinacionales en el exterior, llevar adelante este plan en la Argentina, como lo hizo el equipo de Martínez de Hoz (empleado de la Banca Rockefeller), signifi­ca atacar los intereses de las grandes mayorías nacionales. De allí, que las organiza­ciones políticas y sectoriales de las mayorías nacionales fueron proscriptas, disueltas, intervenidas o congeladas en sus actividades normales, con el objeto de impedir que estas organizaciones en defensa de sus intereses generales o sectoriales, atacadas por el interés extranjero, se organizaran para luchar en contra del plan antinacional.

Este plan económico, que fue ejecutado con precisión y eficacia, destruyendo ó mutilando las grandes empresas del Estado, por ser el escollo más importante para las multinacionales en el objetivo de apoderarse de nuestras riquezas naturales. Se destruyó la pequeña y mediana empresa de la ciudad y del campo y las economías regionales para transformar a la República Argentina en un gran mercado persa, consumidor de productos industrializados en el extranjero por estas empresas multinacionales, la clase trabajadora Argentina fue la más perjudicada, aumentando al desempleo a cifras jamás co­nocidas en Argentina, disminuyendo el salario real a valores sin precedentes en los últimos cincuenta años. Las organizaciones más perseguidas y reprimidas fueron las expresiones políticas o sectoriales de los trabajadores y de la juventud universitaria, que desde hace años viene materializando la unión obrera estudiantil sobre la base de los postulados de la Reforma Universitaria.

Son los trabajadores y los jóvenes los que han pagado la mayor cuota de muerte, de desapariciones, de tortura, de dolor, de hambre, de desocupación y de violación de todo tipo de derechos humanos, desde el derecho a la vida hasta el derecho a la salud, a la educación, a la vivienda.

Se discute la democratización del Movimiento Obrero Organizado, pero no entra ni siquiera a analizar los estatutos y el funcionamiento de la Sociedad Rural, de la UIA, Bolsa de Comercio, Asociación de Bancos, Cámaras Empresarias, como la de importadores y exportadores, que sí son las que públicamente siempre han expresado su apoyo, no solo con comunicados, sino con sus estructuras y sus hombres más capaces a todos los gobiernos de facto.

Se mandan auditores para investigar el manojo de fondos de las organizaciones sindicales y sus obras sociales, pero no se envía auditores a las filiales de las em­presas multinacionales, que con sus maniobras de subfacturación de las exportaciones y sobrefacturación de las importaciones, drenan permanentemente nuestra economía em­pobreciendo en forma creciente a nuestro pueblo.

Se discute el carácter formal de los controles hacia las organizaciones de los trabajadores, a los cuales se les sigue fijando arbitrariamente sus salarios y en cambio no se establece ningún tipo de control, ni formal ni real, en donde se origina la carrera vertiginosa de los precios de los productos de consumo popular.

Este sintético cuadro de situación, que marca claramente quienes son los enemigos de las mayorías nacionales de Argentina y quienes fueron los más perjudicados por el accionar de los empleados de las multinacionales durante el último gobierno de facto, es la Totalidad Argentina que marca el punto de partida del gobierno democrático surgi­do de la voluntad soberana del pueblo.

Este gobierno carece de un PROYECTO NACIONAL, que debe asentarse en un claro programa que termine con la DEPENDENCIA, nacionalizando los sectores claves de la economía, que es por donde se roba la riqueza creada por el trabajo de los argentinos: el comercio exterior, la banca, el mercado cambiario y las operaciones de reaseguro. Que haga frente a la deuda externa con una clara y explicitada moratoria, de acuerdo a nuestras posibilidades y que evite las imposiciones de la usura internacional en detrimento de nuestra soberanía y del bienestar de nuestro pueblo.

Este proyecto, debe basarse en una organización social que concrete la UNIDAD NA­CIONAL en todos los niveles de gestión de la sociedad Argentina, es decir, planifican­do la participación orgánica y democrática de todas las organizaciones sectoriales y sociales, en forma armoniosa y subordinándola a la arquitectura jurídica de la Consti­tución Nacional.

Los TRABAJADORES a través de sus organizaciones, en este proyecto deben participar en la discusión y elaboración de las propuestas a los pequeños y grandes problemas nacionales. La carencia de esto proyecto lleva al gobierno a no tomar ninguna medida efectiva contra los causantes del desastre nacional y en cambio se toman medidas que afectan las organizaciones de quienes más han sido castigados: los trabajadores.

Se discute la conducta y la trayectoria de los dirigentes de las organizaciones gremiales de los trabajadores, poro no se juzga a los responsables del plan económico de Martínez de Hoz.

El Presidente de la Nación se reúne con los representantes de las empresas petroleras privadas, es decir, fundamentalmente extranjeras, mientras se manda intervenir al Sindicato Único Petroleros del Estado (SUPE), que representa a los trabajadores do Y.P.F., que no solo son los más capacitados para opinar sobre la política petrolera, sobre la revisión de los contratos petroleros, sino que además fueron y son los únicos no corrompidos en el proceso de entrega y de destrucción de Y.P.F.

Se aduce que ninguna organización obrera es representativa de los trabajadores y en la práctica se pone en un pie de igualdad a la C.G.T. con organizaciones poco o nada representativas del Movimiento Obrero Organizado, que nada tienen que ver en el proceso de lucha que los trabajadores vienen desarrollando históricamente en la Argentina. Esta metodología es terriblemente peligrosa, porque de continuar ejercitándola, con el correr del tiempo, institucionalizará la división del Movimiento Obrero Organizado, permitiendo que los grandes poderes mundiales se instalen en un Movimiento Obrero dividido, quitándole el carácter que hoy nadie puede discutir, su carácter NACIONAL, es decir, que al margen de nuestras diferencias todos debemos reconocer que el poder de decisión de la clase trabajadora argentina se encuentra en el ámbito de nuestro país y no en el extranjero, como sucede en muchos países donde no existe una cen­tral única de trabajadores.

Esta metodología de poner en un pie de igualdad a la organización madre de los trabajadores argentinos: la Confederación General del Trabajo (C.G.T.), con cuanto nuevo agrupamiento sindical aparece en el país, se constituirá en el argumento que excluirá a los trabajadores en una mesa de Unidad Nacional, en un Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, en una Convención Colectiva de Trabajo, en el directorio de una empresa Estatal y en general excluirá al Movimiento Obrero Organizado de toda dis­cusión trascendente de la vida nacional.

Los trabajadores del PARTIDO SOCIALISTA POPULAR entienden, que se debe convocar urgentemente a los Partidos Políticos, a la C.G.T., al Movimiento Empresario, a la Federación Agraria Argentina y a las Fuerzas Armadas, a sentarse en una misma mesa para dialogar con agenda abierta, con el objetivo de lograr coincidencias mínimas que comiencen a recorrer el camino de la UNIDAD NACIONAL, cuya concreción será la única garantía de no reiterar a un mayor costo Social los errores y las frustraciones del pasado.

En esta sentido es imprescindible y urgente:

1) Que el gobierno democrático reconozca como única organización representativa de los trabajadores a la CONFEDERACION GENERAL DEL TRABAJO (C.G.T.).

Esto consolidará una de las columnas maestras para la Unidad Nacional, a la cual con­vocó correctamente el Presidente de la Nación en su último discurso. También en la misma orientación rescatamos la convocatoria de la C.G.T. a la constitución de un Frente Nacional.

2) Con este mismo objetivo, se debe dejar sin efecto el bando 22105 del gobierno de facto, restablecer la ley Nº 20615 con un conjunto de modificaciones, que contem­plen la elección de delegados por lugar de trabajo y la posibilidad de que estos reunidos en Asambleas determinen o no la reforma de los estatutos y designen una Junta Electoral que fiscalice el proceso electoral para la elección de autoridades en todas aquellas organizaciones que no se encuentren normalizadas, respetándose el principio de autodeterminación de los trabajadores.

3) Se debe aprobar en forma urgente un mecanismo, que sintetizando los positivos antecedentes del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil y del Instituto Nacional de la Remuneración y la Participación, garantice un salario mínimo, vital y móvil para todos los trabajadores argentinos.

4) Se debe restablecer la ley de Contrato de Trabajo aprobada por el anterior Congreso Nacional, derogándose toda disposición del gobierno de facto que se oponga a la misma.

5) Se debe poner en vigencia la Ley Nº 14250 de Convenciones Colectivas de Trabajo, con el objeto de discutir libremente trabajadores y empresarios, el escalafonamiento y las condiciones de salubridad y seguridad. Esta ley debe hacerse extensiva a los trabajadores de la administración pública nacional, provincial y municipal.

6) Se debe extender los beneficios de las leyes laborales a los trabajadores rurales y del servicio doméstico, terminando con una discriminación injustificada y agra­viante a la dignidad humana.

7) Los trabajadores Socialistas Populares, entendemos qua las Obras Sociales deben seguir siendo conducidas y administradas por los trabajadores, comenzándose a discutir la creación de un Sistema Nacional de Salud, donde las mismas se integran, para hacer realidad en la Argentina la administración en forma igualitaria y gra­tuita, la prevención, la detección precoz, la curación y la rehabilitación física y psíquica para todos los habitantes del país.

8) Se debe garantizar la reincorporación de todos los trabajadores cesanteados por causas políticas o gremiales.

9) Se debe normalizar en forma urgente el funcionamiento del Ministerio de Trabajo, restableciendo las delegaciones clausuradas por el gobierno de facto y las funciones de poder de policía en cuanto al cumplimiento de las leyes laborales vigentes.

10) Se deben tomar inmediatas medidas legislando un régimen de alquileres, garantizando el acceso a la vivienda sin contratos leoninos. Se debe derogar la Circular 1050. En materia de vivienda, saludamos positivamente el restablecimiento del aporte patronal del FONAVI.

11) Se debe restablecer el aporte patronal a las cajas de provisión.

12) Se debe equiparar el ingreso de los jubilados a los trabajadores en actividad.

13) Se debe legislar la participación de los trabajadores con la administración de las empresas líderes, como única forma de garantizar el control de precios y abastecimiento.

14) Debe volverse a los niveles históricos de Coparticipación Federal, para que los empleados de las administraciones provinciales, municipales y comunales puedan percibir sus salarios cada fin de mes, sin depender de la Tesorería da la Nación.

15) Los trabajadores, a través de la C.G.T, deben tener una participación orgánica en la discusión y elaboración de un plan de reactivación general del aparato produc­tivo y fundamentalmente de las economías regionales, con el objeto de eliminar la desocupación y la migración interna de los trabajadores del interior hacia las villas de emergencia qua rodean las grandes ciudades, convirtiéndose en hombres exiliados en su propia tierra.

El PARTIDO SOCIALISTA POPULAR convoca a los Argentinos a fortalecer sus organizaciones gremiales, para que las mismas, vertebradas a través de la C.G.T., en el marco de una democracia de participación posibiliten la concreción de la UNIDAD NACIONAL, como herramienta válida para alcanzar la Independencia Nacional, que termina con la dependencia extranjera como único camino para arribar a la Justicia Social.

 

COMITE NACIONAL PARTIDO SOCIALISTA POPULAR

 

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