Fundación ESTEVEZ BOERO

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3º Encuentro de Consejeros Estudiantiles del MNR

INTRODUCCIÓN

Durante los días 21 y 22 de Noviembre de 1987, se realizó en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Pla­ta el Tercer Encuentro de Consejeros Estudiantiles del Movimien­to Nacional Reformista.

Más de 200 compañeros de 20 Universidades Nacionales de­batieron propuestas e intercambiaron experiencias de la partici­pación diaria en el gobierno de sus facultades y universidades.

Los despachos de este nuevo encuentro reflejan el pensamiento y el programa de cientos de jóvenes universitarios que a lo largo y a lo ancho del país, trabajan todos los días por una Universidad Nacional de Mayorías, que aporte a la convivencia democrática y a la construcción de una Argentina solidaria e independiente.

APERTURA

 

Saludo de Héctor Cavallero

Secretario del Interior de la Mesa Ejecutiva del Comité

Nacional del Partido Socialista Popular.

 

Compañeras y compañeros del Movimiento Nacional Reformista:

Les hace llegar un saludo quien hace muchos años con otros compañeros, con muchas ilusiones, con mucha militancia y también con mucha inex­periencia, iniciamos el camino de - construcción del Movimiento Nacional Reformista: Verlo hoy representado en tantas caras jóvenes en todo el país, en todos Uds. que significan a lo largo de muchos años el enriquecimiento de la vida de los Centros de Estudiantes, las Federaciones Regionales y la Federación Universitaria Argentina, constituye un estímulo para seguir luchando por nuestra patria y fundamentalmente por los trabajadores y la juventud, en un proceso democrático que debemos consolidar.

Nuestro papel debe ser trabajar por el ingreso irres­tricto, por la gratuidad de la enseñanza y todos aquellos elementos que hacen a la Universidad de Mayorías, pero además de esto, aquí y ahora, tene­mos que incidir firmemente para que esta Univer­sidad juegue un papel en la consolidación y profundización de la democracia.

En la convicción de que el Encuentro que ustedes están realizando aportará en ese sentido con propues­tas concretas de trabajo para que el MNR siga jugando un papel trascendente en la Universidad Argentina, les envío un fraternal abrazo.

Héctor Cavallero

 

Palabras de Guillermo Estévez Boero

Secretario General de la Mesa Ejecutiva del Comité Nacional del Partido Socialista Popular

Esta reunión de consejeros académicos y de con­sejeros superiores del Movimiento Nacional Reformis­ta tiene lugar en un momento muy especial de nues­tra realidad nacional.

Ustedes, por voluntad democrática de los estu­diantes y concretando uno de los postulados de la Reforma Universitaria que es la participación de los estudiantes en el gobierno de las Facultades y de la Universidad, tienen en este momento una grave responsabilidad ante sus compañeros, ante la Univer­sidad y ante el país.

Ustedes tienen que tener la profunda convicción de que nunca el paso de un representante del Mo­vimiento Nacional Reformista por los organismos que gobiernan nuestras facultades y universidades, debe ser un paso intrascendente.

En el tiempo que les queda para el cumplimiento de su mandato, deben marcar con hechos concre­tos y trascendentes el paso de ustedes en la direc­ción de aquéllas.

En este tiempo sumamente difícil para el país, nadie puede cometer la irresponsabilidad, la negli­gencia de estar pasando un año en la dirección de una Facultad sin aportar el maravilloso capital de expe­riencia, de conocimiento y de ideas que han amal­gamado en 25 años los hombres y las mujeres del MNR.

Cada Facultad tiene que encontrar en los proyec­tos y en los trabajos de ustedes la perspectiva de una nueva Facultad, la perspectiva de una nueva Univer­sidad, insertas en un nuevo país.

El delegado, el consejero del MNR, es una fuerte raíz que une a la Universidad con la realidad nacional y es, al mismo tiempo, una ventana que comunica y que implanta los frutos de la Universidad en el futuro.

 

¿Qué es la Universidad?

Las universidades solamente pueden tener un accionar trascendente en la medida en que se hallen vinculadas fuertemente a la realidad y trabajen para el futuro.

La etapa universitaria es, quizás, la más difícil por ser la etapa donde se termina el proceso educa­tivo formal del joven.

La Universidad toma a ese joven que es parte de una realidad, y lo lanza hacia el futuro para insertarlo en una sociedad concreta. Una universidad que no tenga en cuenta la realidad donde se nutre, que no capacite para una inserción cierta, positiva, concreta de la juventud en el futuro, es una Universidad intrascendente.

La Universidad es algo mucho más complejo que el estudio especial de una disciplina básica, ella contiene en su seno laboratorios de física, de quí­mica, de ciencias biológicas, de ciencias sociales. Pero es algo muy superior a la suma de todos estos laboratorios.

La Universidad es el laboratorio que emplea toda la experiencia de la Nación, la que articula toda la experiencia de la humanidad, para conformar nuevas generaciones capaces de resolver, no los pro­blemas presentes solamente, sino los problemas fu­turos. La Universidad debe ser una síntesis, no de una suma informativa sino de una metodología formativa. La Universidad tiene por objetivo no el formar hombres que tengan las respuestas a algunos problemas sino conformarlos con una metodología para poder resolver los problemas futuros.

Entonces, una Universidad que no esté nutrida por la tradición nacional, que no esté nutrida por la historia social del hombre sobre la tierra, no tiene el contenido fértil para que se hundan en ellas las raíces del futuro.

 

Aquí y ahora

Nosotros tenemos dos grandes elementos que demarcan nuestra realidad y el campo de nuestra existencia, que son el ESPACIO y el TIEMPO.

Si analizamos aquel gráfico con las coordenadas de espacio y tiempo elaborado hace una década más o menos, por la gente del Club de Roma. ¿Qué nos muestra este gráfico?. Vemos que en el ángulo inferior izquierdo del mismo se halla concentrada la perspectiva humana de la mayor parte de los in­tegrantes de la humanidad. Es decir, las personas que piensan especialmente en su familia, en el cír­culo íntimo de sus amigos, en sus compañeros de barra, oficina, club, de café y que, en materia de tiempo, hacen una proyección para la próxima semana; ustedes ven cómo queda totalmente desier­to el campo de la derecha superior, que es la gente que puede pensar; que está acostumbrada a pensar más allá del período de su vida y con una dimen­sión espacial mundial.

El objetivo central, pensamos nosotros, de todo el ciclo formal de la educación, es tratar de trasla­dar las perspectivas humanas, las perspectivas de la juventud del cuadro inferior de la izquierda al cuadro superior de la derecha.

No nos importa crear mentes de un gran cono­cimiento en física o ideólogos en ciencias sociales, sino lograr una formación que les posibilite deslizar­se en el espacio y en el tiempo, con una metodo­logía que les permita ver con perspectiva histórica la vida de nuestra Nación, de América Latina y del Tercer Mundo, no sólo para el próximo mes sino para las próximas décadas.

Entonces, todo el aprendizaje debe estar dirigido a aprehender los conceptos de espacio y tiempo. Quienes mejor manejen los conceptos de espacio y tiempo son quienes mejor están capacitados para proyectar hacia el futuro la realidad del barrio, de la ciudad, de la provincia de país, de América Latina, del Tercer Mundo, de la humanidad. Son quienes real­mente pueden marcar las tendencias del crecimiento y del avance de los pueblos del Tercer Mundo, es decir, de la mayoría de la humanidad que integramos.

Por ejemplo, nosotros tenemos el problema de la desintegración que aflora en nuestra Patria y cu­yos voceros son una serie de profesionales que ejercen funciones públicas, que no pueden articular el desa­rrollo de su provincia con el desarrollo nacional por­que carecen de una metodología para hacerlo.

Es necesario que la Universidad capacite a los jó­venes para que sepan articular el desarrollo del país con el desarrollo previsible de la humanidad, con nuestros principios de justicia social, de independen­cia nacional, de una democracia de nuevas bases, de una nueva economía basada en el trabajo social, pero empalmando siempre con la realidad de Amé­rica Latina y de todo el Tercer Mundo.

Lo que nosotros estamos realizando hoy a nivel comunal, es el ejemplo y la base de lo que podemos y debemos realizar a nivel provincial y a nivel nacio­nal para poder resolver y superar los problemas actuales de la Nación. Pero para poder coordinar la tarea y la programática provincial y nacional hay que tener una concepción del espacio, para poder coordinar la tarea de este año con la del año que viene, es necesario tener una concepción del tiempo; y en estos campos fundamentales debe ser introdu­cido y adiestrado el joven durante su paso por la Universidad. No es fundamental, a nuestro criterio, que siempre se culmine con el mejor promedio, pero sí es fundamental que el hombre que pasó por la Universidad tenga una racional ubicación frente a la realidad y frente al tiempo, que de la Universi­dad vuelva a la comunidad un elemento esclarecedor de la realidad.

La presencia de nuestros consejeros debe sumar, con claridad, hacia una aproximación de la Facultad con la realidad y con el devenir histórico. Se puede ganar o no la votación en el Consejo Directivo o en el Consejo superior; esto no es lo más importante, no siempre depende de nosotros solamente; pero lo que sí depende de nosotros es nuestra obligación para con el país y para con la juventud, que después de nuestro paso en el Consejo Directivo o en el Consejo Superior quede una propuesta válida de compromiso de la Universidad con la realidad, y un planteo válido de adecuación del contenido de la enseñanza con el futuro de nuestro país que supere la estrechez de un simple incremento del presupues­to para un laboratorio o para la compra de deter­minados materiales, o la creación de nuevas mate­rias.

El trabajo de nuestros representantes tendrá éxito en la medida que sepamos explicar estas necesidades al resto de los estudiantes, y que actuemos en los Consejos, no como jóvenes muy capaces sino, sobre todas las cosas, como jóvenes muy representativos. Debemos promover la realización de asambleas en las Facultades, en las Universidades, respaldando los proyectos del MNR. No nos interesan los proyectos que salen de una noche o de muchas noches de tra­bajo de tres compañeros; nos interesa el proyecto que sale aprobado por la asamblea más representativa de los estudiantes. Debemos dialogar curso por curso, delegado por delegado, para movilizar a la base estudiantil tras el proyecto que con estos objetivos plantea el MNR. Para poder lograr esa adhesión los proyectos han de reflejar las necesidades y las aspiraciones de los estudiantes. No olvidarlo

 

Graduados pan reformular el país: fusión de la teoría y la práctica

Esta es la única forma militante de trabajar por una nueva universidad que ha de construirse junto al nuevo país. Para ello, nosotros debemos levantar­nos cada día más temprano, para decir lo que decimos todos los días: que vivimos en un sistema no participativo, dependiente, agotado, y que este agotamien­to es irreversible. Por lo tanto, en el futuro, el inge­niero de ayer, el médico de ayer, el contador de ayer, el abogado de ayer, todos los profesionales de ayer, no tienen ninguna posibilidad, porque están fabricados para una realidad que ya no existe. Para que la Universidad no siga proyectando jóvenes para una realidad que ya no existe, es necesario captar el tiempo, captar el agotamiento del modelo, captar un futuro posible y preparar graduados para ese futuro posible.

Hay que convencer a todos los integrantes de la Universidad que seguir produciendo viejos profesio­nales es producir frustraciones, es producir especia­listas para el exterior, porque este modelo agotado ya no da cabida a este tipo de graduado.

Hoy se abre un gran cuestionamiento a esta realidad universitaria por parte de los graduados, donde hay gente capaz y honesta, que tiene proble­mas para conseguir trabajo; debemos hablar con ellos, explicarles que la solución a sus problemas no está en suprimir el ingreso irrestricto, mostrarle la fa­lacia de quienes dicen: "Somos veinte mil y nos mo­rimos de hambre, cuando seamos cuarenta mil, ¿multiplicaremos el hambre por dos?".

Los graduados tienen que sumarse a la construc­ción de un futuro diferente, con otra formación pro­fesional y otra práctica porque la vieja está perimida.

En ese aspecto yo confío en que la Convención de Ingeniería constituya un gran aporte para el desa­rrollo de estas ideas en la Universidad Argentina, porque creo que su contenido se presta mucho más que otras disciplinas para demostrar la importancia de esta práctica en el proceso económico. El futuro es del ingeniero que esté en el andamio, del ingenie­ro que esté en el cimiento, del ingeniero que esté al pie de la máquina, del ingeniero que haya superado el divorcio entre la teoría y la práctica.

Esta nueva Universidad tiene entre sus objetivos superar la separación entre la teoría y la práctica, entre la planificación y la realización. Esta Univer­sidad se acerca mucho más al conocimiento de la realidad porque en ella están integradas la planifi­cación y la producción. Solamente a través de una abstracción mental, de una deformación de la reali­dad, hemos estado mucho tiempo separando la teo­ría de la práctica.

Debemos volver a integrar estas fases de la realidad si queremos que los nuevos graduados tengan trabajo, tengan posibilidades de ocupación en la futura so­ciedad argentina. Estos nuevos graduados agrimenso­res, agrónomos, ingenieros, arquitectos, van a estar arriba de sus herramientas de trabajo, de sus má­quinas, facilitando la construcción de viviendas, la construcción de obras públicas que se han de realizar de la única forma posible en el futuro, que es a través de la participación popular, a través del tra­bajo social.

El ingeniero que sepa organizar, canalizar e impul­sar el trabajo social, será el ingeniero con perspec­tivas en la sociedad futura de la Argentina, el inge­niero preparado para presentar licitaciones no tiene cabida, el médico que sepa ser enfermero, que sepa ser mucamo, que sepa participar en las campañas por la salud, es un médico con toda posibilidad en el futuro argentino, el médico que conozca exclusi­vamente la medicina curativa, la medicina empre­sarial, la medicina que trata simplemente de reparar la salud perdida y no de promover la generación de salud, no tiene posibilidades de desarrollo en el futuro de nuestro país.

Ustedes tienen que preparar a nuestras Facultades y a nuestra Universidad para que den cabida en los planes de estudio a estos nuevos contenidos prác­ticos, teóricos y teórico-prácticos de la enseñanza, de una enseñanza que jerarquice la práctica por sobre la teoría.

Para los delegados del MNR es seguir el camino que hace más de diez años iniciamos en Córdoba, donde los compañeros metalúrgicos daban los cursos prácticos de soldadura, o en Rosario, donde en medicina se daban los cursos prácticos de primeros auxilios dictados por las compañeras enfermeras y enfermeros. Conseguir en todos los niveles de la enseñanza, abrir las puertas para que venga el aire puro, el aire fresco, el aire invencible de la realidad que es el único aire que puede construir y hacer futuro. Terminar con el enclaustramiento de todo lo artificial que es la Universidad actual, tenemos que señalar con dureza las prácticas degradantes de esta Universidad comprometida con el modelo decaden­te, esta gran improvisación, irrespetuosa de las nece­sidades sociales del país y de su tradición;

Para ello, tenemos que sumar al pueblo a esta lucha por una Universidad nacional, porque ella no va a ser lograda con la exclusiva actuación de los uni­versitarios, sino que requiere del aporte de todos los sectores de las mayorías nacionales. Entonces, cuando recorremos los barrios, debemos decirle a la gente: -Dígame, compañera ¿usted sabe que hay una Universidad? ¿Qué piensa usted de esto? ¿Qué recibió usted de esta Universidad? ¿Qué trajo a este barrio esta Universidad? Y llevar esos juicios, esas palabras que son argentinas, que son de la rea­lidad, al seno de la Universidad como parte de la realidad. ¿Qué piensa usted del hospital de la Facul­tad? ¿Estuvo alguna vez usted allí? ¿Qué respuesta dieron a sus necesidades? Ustedes que están viviendo en verdaderas taperas ¿vieron llegar alguna vez acá a la Facultad de Arquitectura? ¿Qué opinan ustedes de esta Facultad de Arquitectura que proyecta casas para la gente con dinero, grandes bancos y grandes proyectos para las multinacionales? ¿Se ha premiado alguna vez al arquitecto que con menor inversión ha hecho más casas o que ha resuelto a mayor cantidad de gente el problema de la vivienda? ¡Nunca! Acá se ha premiado, por ejemplo, al que ha hecho ese adefesio que es el Banco de Londres en Buenos Aires, que es un Banco que ni se puede ver. ¿Tenemos nosotros un premio por haber proyectado un barrio de viviendas con la más mínima inversión, con la más mínima infraestructura, planificando el trabajo voluntario, la utilización de los materiales de la zona, no teniendo que invertir en fletes, abara­tando los costos? ¿Nuestra respuesta fue darle un cor­te al problema de la vivienda o nuestra respuesta fue una adecuación a los cánones de construcción de otras tierras y climas?.

Si vamos a la Facultad de Ciencias Económicas ¿aprendemos allí a buscar, a investigar la organiza­ción de una nueva economía? ¿Una nueva economía que parte del trabajo social, del trabajo de la comuni­dad, de la participación popular, o estamos preparan­do administradores para la vieja economía que ya no tiene respuestas para nosotros? ¿A dónde van a ir a trabajar estos graduados?

En las carreras científicas y técnicas necesitamos concretar una tecnología apropiada para la realización de nuestro pueblo, porque la tecnología no es algo inmaterial -como nos la quieren presentar-: no es lo mismo la tecnología que genera un pueblo para su realización, que la tecnología que genera un mo­nopolio para su lucro. No es lo mismo la lucha por la salud de un pueblo que la planificación de la salud al servicio del lucro. Entonces la medicina es una empresa, el medicamento es una mercancía y los planes de salud comienzan con la importación de un nuevo microscopio sofisticado. Para nosotros la salud comienza con la modificación de las condiciones de vida de los argentinos que están en los confines del país, que están en las villas miseria de las grandes ciudades. Nuestro plan tiene muy poco que ver con esa otra concepción de la salud.

No estamos contra el microscopio electrónico ni lo vamos a quemar en la plaza pública, pero vamos a priorizar muchas otras acciones de salud.

El concepto sobre el presupuesto de la Univer­sidad también es diferente, según para qué se quiera la Universidad. Nosotros no queremos que se gaste prioritariamente en equipamientos de investigación para formar minorías, que luego al servicio de los monopolios explotan a los sectores más necesitados en el ejercicio de su profesión. Queremos una Univer­sidad que gaste la mayor parte de su presupuesto en la formación de una juventud más comprometida con su tierra y con su tiempo.

Por sobre los valores solidarios, humanitarios, socialistas de nuestro mensaje, tenemos hoy un brutal aliado que es la realidad, porque aunque se quiera seguir impartiendo el mismo tipo de educación en esta realidad el graduado ya no tiene ubicación.

Cada día es más difícil entrar a practicar la medici­na empresarial; cada vez quedan menos pueblitos sin explorar, otros están totalmente despoblados, cada vez hay menos empresas para asesorar cómo evadir impuestos, cada vez hay menos bancos prós­peros para hacer edificios, menos fábricas para hacer funcionar.

 

Rescatar nuestra identidad cultural

A veces parece que la decadencia que sufre nues­tra patria no la podemos contrarrestar y que la Nación argentina y su pueblo están totalmente postrados; en realidad pensamos que estamos aquí viviendo una gran complicidad pasatista radical-justicialista, porque estas fuerzas no tienen otra perspectiva que la inser­ción en el pasado.

Si desconocemos la marcha de los pueblos del mundo se nos aflojan las rodillas; nos preguntamos si nosotros vamos a poder reformular la nación, este concepto de nación tan reivindicado por nuestro socialismo latinoamericano, como un marco libera­dor y realizador de nuestros pueblos.

¿Qué posibilidad tenemos?. Salimos de Martí­nez de Hoz y seguimos con su metodología en la pro­gramación de nuestra economía y sigue la patria financiera especulando con la usura. ¿Qué perspec­tiva tiene un programa nacional?

Pero si conocemos que en Puerto Rico, después de décadas de degradación con una dependencia cultural, con un manejo por parte del imperialismo de todos los medios de comunicación, en las últimas elecciones el partido de la Independencia incremen­ta sensiblemente sus votos y respaldo popular, ganan­do un lugar en el Senado. En Puerto Rico donde el imperio tiene toda su artillería puesta para incre­mentar la degradación, la dependencia, la abdicación del pensamiento nacional, allí vemos como la nación se reconstruye sobre su historia y su juventud y sale hacia adelante.

Como nosotros no vamos a poder salir adelante de nuestra realidad claudicante? Puerto Rico es parte de la realidad de nuestro espacio que nos ayuda a comprender nuestra propia realidad, cuando vemos el fruto de la lucha de los pueblos de África, cuando vemos nosotros el contenido de la lucha del pueblo Iraní, con otro discurso, con otras connotaciones religiosas pero en definitiva, en lo trascendente, reivindicando su tradición nacional y el rechazo a la degradación y a la ingerencia de lo extranjero. Vemos que surgen y se escriben gran cantidad de documentos a los que nosotros podemos suscribir prácticamente en su totalidad, a pesar de la particu­laridad de nuestros valores.

Nuestras afirmaciones, nuestras banderas se desa­rrollan por ser las banderas que logran más vidas, que emergen de la realidad de nuestros pueblos y, nos empujan a una necesaria lucha por la independencia nacional y por una democracia de nuevas bases.

Es necesario dar la batalla para rescatar nuestra cultura, nuestro aporte a la cultura del mundo, pero mientras el 999,9 por 1000 de los jóvenes argentinos no conozcan, por ejemplo, las obras fundamentales —una o dos nada más- de Rodó, que vivió aquí al lado cruzando el río, el enemigo seguirá siendo dueño del espacio que no conocemos nosotros. Tenemos que alimentar nuestro desarrollo cultural, a partir de nuestro conocimiento de la tradición nacional, para ello debemos dar la batalla contra toda una serie de valores que esta sociedad mantie­ne como son la prostitución, la corrupción, la por­nografía y la degradación.

Cuando estudiamos las grandes revoluciones del mundo vemos como se jerarquiza el estudio de la cultura nacional, de las tradiciones de los respecti­vos países: Cuando entramos en la civilización de la Coca Cola, entonces no hay tradición, no hay país, hay un consumismo que debe ajustarse a la degra­dación cultural del imperio dominante. Cuando se escapa de la degradación del capitalismo mundial surge el sentimiento nacionalista Chino, en el Kuomintang de Sun Yat-sen, surge la tradición nacional milenaria de China, lo mismo que cuando Nasser rescata las raíces históricas del mundo Árabe.

En esta batalla cultural ustedes tienen una grave responsabilidad, es cuando ustedes tienen que demos­trar su no corrupción, su capacidad de bucear en busca de las raíces de nuestra cultura. ¿Qué diferen­cias hay entre el tambor de Tacuarí y los persona­jes de Edmundo De Amicis? La diferencia está en nuestra dependencia cultural que permanentemen­te nos hace valorar como más importante lo que viene de afuera que lo que realmente es nuestro.

¿Por qué nosotros conocemos más las batallas de Napoleón o de Alejandro que el éxodo del pueblo de Jujuy? Por nuestra dependencia cultural. Tenemos que revertir esto, nuestras fuerzas están en nuestras raíces, nuestra única nutriente está en nuestra tradi­ción nacional. Vivimos comprando los grandes va­lores de la dependencia, tenemos toda una cultura de importación, el progreso de nuestro pueblo -para muchos— se mide en términos europeos, ser iguales que Europa.

Hoy el problema de la identidad nacional aflora en todos los continentes, en los nuevos y en los mi­lenarios. Al decir nuevos continentes estamos expre­sando un concepto dependiente de la cultura central; como vez pasada estando en Iguazú, íbamos con un guía quien nos decía: "...las cataratas fueron des­cubiertas en el año 1542 ¿entonces, los indios que vivían ahí hace miles de años no las vieron nunca? Son los pequeños conceptos de una cultura depen­diente. Las cataratas fueron descubiertas para los españoles en ese año, pero nosotros no asumimos la tradición cultural de la humanidad, asumimos sólo la parcialidad de la cultura española. Al decir que las cataratas se descubrieron cuando pasó por ahí un español, estamos cortando las raíces de todas las civilizaciones que vivieron en estas tierras durante mi­les de años. Civilizaciones que recién se están des­cubriendo.

Toda una gran dependencia cultural nos va cir­cunscribiendo en una superficialidad limitativa en el tiempo de nuestra proyección del pensamiento.

Por eso la imposibilidad de comprender el pasado, de aprehender el legado cultural de las civilizaciones pasadas porque lo fijamos como una historieta, pero no lo ubicamos correctamente en el tiempo y el espacio como antecedente de nuestra experiencia y vivencia sobre la tierra.

Volviendo al tema de la identidad, estamos vivien­do en un mundo que trata de homogeneizar las pau­tas culturales, entonces se desarrolla el hábito de la Coca Cola en toda la humanidad, es el mercado de la Coca Cola, el mercado de cierto tipo de pelí­culas, el mercado de cierto tipo de libros, el mercado de tal serie televisiva. Ante esta homogeneización mundial de la cultura, comienzan a surgir en los pueblos la búsqueda de su propia identidad nacional, no solamente en los países del Tercer Mundo, sino en los propios países centrales de Europa según un informe publicado por la UNESCO.

El problema de la identidad es fundamental por­que hace a la esencia del hombre, para nosotros sería un impacto terrible que nos dijeran: "Quién vos crees que es tu padre, no lo es", esto equivaldría a despegarnos de toda una realidad en la cual estamos insertos en base a una continuidad de origen cono­cida.

Este problema de la identidad está sumamente relacionado con el concepto de nación; que fue du­rante mucho tiempo relegado por las ciencias socia­les, hasta mediados del siglo pasado. La Social Democracia europea también relegó el valor de la nación, hasta que en el año 1907. Otto Bauer, socia­lista austríaco, comienza a replantear la vigencia del concepto de Nación, posteriormente con el ad­venimiento de la revolución rusa también se da una gran polémica sobre la cuestión Nacional.

En América Latina, José Carlos Mariátegui y en­tre nosotros fundamentalmente Ugarte y Palacios, reivindican la importancia de la Nación y de la Nacionalidad.

Estos conceptos hay que estudiarlos y profundi­zarlos, en cada recodo del río, en cada cuchilla, en cada esquina está la Nación que tiene carne y hueso; dentro de ella la realización de cada argentino es siempre posible, fuera de ella, nada.

 

Por una democracia de nuevas bases

Debemos fortalecer nuestra democracia represen­tativa con formas participativas, donde el señor legislador no sea un funcionario más, sino que sea-un vocero de las organizaciones populares a quien el pueblo pueda, en cualquier momento, revocar su mandato ante el incumplimiento de los fines para los cuales ha sido elegido.

En este sentido que profundamente revoluciona­rias y argentinas son nuestras propuestas de modifi­cación de la constitución, esto deben estudiarlo y profundizarlo todos los compañeros, específicamente quienes están en el estudio de las ciencias sociales.

Cuando planteamos la necesidad de profundizar una democracia de nuevas bases, una democracia participativa, se nos tilda de corporativistas, porque, queremos que estén presentes el sindicato, el colegio profesional, los trabajadores de la salud, de la edu­cación, las cooperativas, las cooperadoras, las organi­zaciones intermedias, porque queremos descentralizar el gobierno municipal creando los consejos barria­les, esto es corporativismo.

¿Por qué alguna vez se utilizaron estos mecanismos de participación con otros fines: nosotros no pode­mos reformar nuestra forma de gobierno?, ¿No podemos fortalecer las instituciones con la partici­pación de todos los sectores de la vida social, como es la tendencia hoy en todos los países con tradición democrática?, ¿No podemos sentarnos todos a la mesa para fijar una posición frente al país?. ¿Que eran los cabildos?.

Los cabildos fueron la representación de todos los sectores de la sociedad que participaban de la formación de los órganos de un nuevo poder. Te­nemos antecedentes históricos para perfeccionar nuestra organización institucional, esto lo escribe Ingenieros, lo escribe Julio V. González, en los "orígenes del gobierno representativo en la Argen­tina", dos tomos editados por la editorial La Van­guardia, lo que pasa es que se desconocen todas estas obras.

Estos son libros que no se editan, difíciles de en­contrar, pero que existen y debemos reproducirlos para ponerlos al alcance de la juventud. Estos son los libros que tenemos que estudiar, estos son los valores que tenemos que rescatar del panteón de nuestra patria, estas son las brasas que hay que avi­var, es la tradición nacional positiva, revolucionaria.

Es necesario generar en la juventud el hábito del estudio, porque el hábito del no estudio es una he­rramienta de la ideología de la decadencia, de la dependencia. El joven que está todo el día en un pool o que se reúne a fumar marihuana no es un peligro para el sistema, el joven que estudia para superar la sociedad de privilegio en la cual vivimos, sí es un peligro para el imperio.

Nosotros creemos en la capacidad de las células nerviosas del pueblo, queremos que se desarrollen, que se nutran, no queremos darle soluciones a libro cerrado, queremos que propongan sus propias solu­ciones, esto es lo genuinamente revolucionario. Facilitar el advenimiento del futuro, no dictaminar acerca del futuro, facilitar que la gente del cuadro inferior izquierdo pase al cuadro superior derecho, esta es la gran revolución humana.

La gente que piensa con una proyección en el tiempo es la gente a la cual no se la puede engañar con los slogans y con las comisiones.

Hay que tener las herramientas para producir el cambio, la mejor herramienta, la mejor mochila que ustedes tienen en su cabeza, que debe estar nutrida, en primer lugar, por la práctica seguida por el estudio. Esta mochila no se la pueden robar, no se humedece, no se seca, esta mochila solo se deteriora sino se le suministra la práctica y el estudio. Tenemos elementos para el desarrollo de una ciencia nacional, tenemos antecedentes históricos, en todas las dis­ciplinas hay hombres cuyo mensaje debemos estu­diar, prolongar y enriquecer con nuestras experien­cias, con nuestra militancia de hoy.

Cuando en la Universidad de Bs. As. se habla de impartir la enseñanza por T.V., desjerarquizando el coloquio, el contacto con el profesor, la relación humana; esta es la expresión de la educación que nos plantea el sistema para evitar que haya un profesor serio que aconseje un libro o una bibliografía, es el sistema que nos da su mensaje.

 

Defender nuestra Independencia Nacional

Hoy, en la Argentina 1985, la cuestión nacional es fundamental, así debemos considerarla y así la considera nuestro partido, porque hay sectores que han demostrado poseer intereses contradictorios a los de la nación. Los sectores vinculados al privi­legio negociaron históricamente la entrega de la so­beranía nacional en defensa de los intereses de una minoría.

Esta entrega se acentúa con cada golpe de Estado; el plan de Martínez de Hoz aplicado a partir de 1976, es la expresión de la primacía de los intereses de la patria financiera que son antagónicos con la existencia independiente de la Nación Argentina.

Todos los sectores que tienen una participación privilegiada en la renta nacional, jerarquizan esta participación y están dispuestos a negociar la indepen­dencia nacional para poder defender su participación en dicha renta; aquí hay un solo sector que no tiene intereses antagónicos con la existencia independien­te de la nación, que son los sectores de las mayorías nacionales, fundamentalmente de los trabajadores, de la juventud y de la pequeña y mediana producción, de la ciudad y del campo, que no están compro­metidos con la distribución privilegiada de la renta nacional.

En todo país dependiente se generan relaciones especiales entre los diversos sectores sociales y las fuerzas que producen esta dependencia, en cada uno de ellos hay un porcentaje de integración con la dependencia, que es mayor en los capitanes de la industria que en los sectores medios y que entre los trabajadores y la juventud.

Esta realidad marca la posibilidad y la justeza del planteo de constituir un frente nacional para conseguir la independencia nacional, porque la mayor parte de los sectores sociales de un país dependiente no están vinculados directamente al negocio que arroja esa dependencia, pero el único sector que pue­de orientar este frente nacional, para nosotros los socialistas, son los trabajadores y la juventud por ser los únicos que garantizan la no negociación con la dependencia.

El tema de la identidad cultural y la cuestión nacional deben ser profundamente estudiados por ustedes como integrantes de nuestra juventud, porque el socialismo en todos los campos de actuación y también en el seno de la universidad debe ser el abanderado honesto de la idea de la independencia nacional.

Debemos proponer a los estudiantes y a las autori­dades que impulsen el estudio del pensamiento na­cional para poner también a la universidad al servicio de la idea y de la defensa de nuestra independencia nacional.

En las propias filas radicales hay hombres que han promocionado la idea de la Nación y de la tradición nacional, que son ejemplos que ellos hoy dejan de lado y que nosotros debemos rescatar. Nosotros debemos reeditar no solo las obras de los hombres de la Reforma Universitaria, las obras de los socia­listas sino también todas las obras nacionales, como por ejemplo, la de Ricardo Rojas.

Si lo pensamos detenidamente la misión de un consejero del Movimiento Nacional Reformista en la facultad y en la universidad es sumamente trascen­dente; ustedes tienen todo un caudal de experiencia y de conocimientos donde nutrirse para jugar un gran papel, no personal sino un gran papel que, una vez más, justifique históricamente la misión de los estudiantes en el gobierno de la universidad y demuestre, a través de nuestros consejeros, que los estudiantes constituyen la parte dinámica, viva, generosa, la parte trascendente de la universidad no comprometida en la pequeña cosa egoísta.

Hemos logrado la participación de los estudiantes en el gobierno de la Universidad y el ingreso irres­tricto. Ello nos enseña cómo la militancia correc­tamente enfocada puede modificar la realidad. Podemos decir que la militancia de generaciones y generaciones de argentinos del dieciocho hasta esta fecha, han logrado estas conquistas, pero si hoy no­sotros no le cambiamos el contenido y no las pone­mos al servicio de otro futuro, quedará como una conquista formal.

Nosotros debemos golpear no en la forma, sino en la fuerza del concepto, con el apoyo máximo de los estudiantes, tenemos que generalizar este debate, ampliarlo, llevarlo a los sectores populares, hacerlo trascender los límites de la Universidad.

Sabemos que la Universidad no es la que lleva el faro de la aurora; lo llevan los trabajadores y la juventud, pero pedimos que la Universidad esté lo más cerca posible del alumbramiento de los nuevos tiempos y que no sea una conservadora de los cadá­veres de los viejos tiempos.

Tenemos que partir de la realidad para el desa­rrollo de nuestro planteo de una nueva Universidad, y para ello tenemos que estudiarla.

Debemos estudiar lo que se ha escrito en nuestro país, después lo que se ha escrito en los países veci­nos, en América Latina. Por ejemplo, en Córdoba, cuna de la Reforma Universitaria, debemos profun­dizar el conocimiento de Saul Taborda, Gregorio Bermann, Jorge Orgaz, Enrique Barros, y Deodoro Roca, grandes reformistas, grandes militantes de la causa nacional.

En materia de la convención de ingeniería creo que es una gran posibilidad para poder avanzar en dos aspectos, primero la condena al absurdo divorcio entre la teoría y la práctica, y en segundo lugar abrir un gran debate para poner la tecnología al servicio del país, para no ser importadores de tec­nologías que no tienen ninguna relación con la solu­ción de nuestros problemas, un debate realmente trascendente para que la tecnología no sea un nuevo instrumento al servicio de la dependencia.

La tecnología —como lo dije antes— no es un elemento etéreo, sino que surge de una determinada realidad económica, entonces no es lo mismo la tec­nología que queremos nosotros para un país inde­pendiente que la tecnología que quiere, por ejemplo, el complejo industrial-militar de los EE.UU. Nosotros queremos una tecnología para garantizar la salud, la vivienda, la educación de nuestro pueblo; ellos quieren una tecnología que les permita, primero, ganar dinero y además mantener el dominio del mer­cado mundial para seguir ganando más.

Estos objetivos son totalmente disímiles y las tecnologías que produce están al servicio de objeti­vos también disímiles, nosotros no podemos aceptar la existencia de una tecnología pura que no tenga ninguna relación con los objetivos de quien la pro­mueve. Si nosotros queremos promover el modelo degradado de la sociedad consumista; para eso tene­mos que importar la tecnología que genera esa so­ciedad, pero si nosotros queremos un modelo de sociedad participativa y solidaria en el marco de una nación independiente, con una democracia de nuevas bases evidentemente tenemos que generar nuestra propia tecnología o intercambiar con los países del Tercer Mundo los avances tecnológicos que sir­van al cumplimiento de estos objetivos que son específicos, y se ajustan a una realidad muy concreta.

Estas dos grandes cuestiones —la vinculación de teoría y práctica y el problema de la tecnología- deberían lanzarse desde la convención de ingeniería, que por una serie de particularidades de concurrencia y de contenido, parece un lugar apropiado para dar en esta batalla un primer movimiento. Nada más compañeros.

 

DESPACHOS Comisión N°1

 

Situación Académica

Planes de estudio. Necesidad de un nuevo contenido y de una nueva metodología. Avances alcanzados

Cuatro años de vigencia de la democracia en el país permitieron en la Universidad materializar principios caros para los estu­diantes argentinos por los cuales se movi­lizaron para defenderlos: gratuidad de la enseñanza, ingresos masivos a través del in­greso directo, el gobierno y la autonomía universitaria, el reconocimiento a los Centros de Estudiantes, federaciones regionales y la propia FUA.

Los estudiantes participando en sus organis­mos gremiales, gobernando en los Consejos Directivos y Superiores lograron, en par­ticular, la eliminación de algunas trabas académicas que contribuye a la permanen­cia del estudiante en la Universidad. Tales los casos de eliminación de turnos castigo, y de sistemas de correlatividades restrictivos; se logra la duración ilimitada de regularidades, el aumento de los turnos de exámenes, del número de recuperatorios de parciales, la flexibilización en las exigencias para obtener regularidades, etc.

Estas reivindicaciones señaladas son nece­sarias extenderlas a donde aún no se han dado y defender su mantenimiento donde comienzan a ser cuestionadas.

Un turno castigo menos es la posibilidad de que un estudiante más no abandone la Universidad; una regularidad que dure más años o que no venza es la oportunidad para que más jóvenes sigan siendo estudiantes; un turno más de examen, una correlatividad irracional menos, un recuperatorio extraordi­nario más significa que menos compañeros sean inducidos a creer que el estudio no es pa­ra ellos y tomar el camino silencioso de la deserción.

A las conocidas calificaciones de facilismo debemos oponerle la presencia de cientos de estudiantes en los Consejos Directivos y Superiores, avalando las argumentaciones que reflejan una profunda concepción en la

Universidad de Mayoría. La inexistencia de trabas académicas permitirán que más estu­diantes permanezcan como tales, que más jóvenes que trabajan y estudian accedan y permanezcas en nuestras aulas.

A estas tareas permanentes de lucha contra el sistema para pocos, para una minoría, contra la maraña del limitacionismo luego del ingreso, debemos sumar y jerarquizar la tarea de elaborar nuevos contenidos y una nueva metodología de la enseñanza, una Nueva Universidad.

Pero ¿cómo concretamos el nuevo Plan de Estudios? No hay recetas, sí una metodolo­gía: Participación y Consenso, sumando a nuestro conocimiento de la realidad nuestra capacitación, según cada especialidad.

Hay que ir a las bibliotecas de cada facultad, dialogar con los egresados en los Colegios de Graduados. Encontraremos así el ejemplo adaptable a nuestra propuesta de formación integral, el significado en lo concreto de la en­señanza de la Historia, de la realidad nacional, del espacio y el tiempo, traducido de manera motivante para el estudiante.

Así, consultando con graduados, con docentes, con los trabajadores, creando y elaborando nosotros mismos junto a los estudiantes, podremos llevar a cada Consejo, a cada Comisión Asesora de carrera, a cada Comisión del Centro de Estudiantes, una propuesta que partiendo de la realidad trate de plasmar lo nuevo.

Decimos que la teoría se alimenta de la práctica. Esto significa que un porcentaje de horas del Plan de Estudios debe orientar­se para que en cada materia se realice una práctica a través de convenios con Municipalidades, empresas, reparticiones, etc. De aquí el estudiante llevará a la cátedra, al profesor la pregunta oportuna que surgió de su vivencia práctica para ser elaborado teóricamente. Así la práctica orienta a la teoría.

Un Plan de Estudio en el que la práctica es vivencia real para el estudiante, permite un correcto método de aprendizaje a la vez de prestar un servicio a la comunidad y realizar una investigación que satisfaga las necesidades de la población.

Creemos indispensable, desde este punto de vista no limitacionista, prestar especial atención a la comprensión de quienes trabajan y estudian. Es necesario garantizar no sólo el ingreso para todos sino la permanencia, en particular de aquellos que diariamente compatibilizan el estudio con el trabajo, forjando con su esfuerzo el camino de una Universi­dad de Mayorías.

Para modificar la realidad hay que cono­cerla. Una manera de conocer la realidad académica, a manera de ejemplo, es realizar encuestas periódicas en cada cátedra donde el estudiante opine sobre el curso, los con­tenidos, la metodología de la enseñanza, el ni­vel promedio de conocimientos, etc. Partien­do de los datos de la realidad podemos avan­zar en forma correcta en los cambios necesa­rios.

La formación debe ser integral, permitien­do al estudiante una ubicación en el tiempo y en el espacio, dándole también una forma­ción física.

Es necesario lograr la especialización con el enriquecimiento del trabajo manual. Al ingeniero que sepa  manejar el torno, al arquitecto que sepa manejar la cuchara, al médico que lave un enfermo. Debemos ver el trabajo manual, aparecer en la elabora­ción de los contenidos concretos de cada materia.

Hay que estudiar y hacer los perfiles de cada profesión, calcular la longitud de cada carrera, la distribución de horas por materia, la ubicación de salidas laborales por títulos intermedios, la convivencia según cada reali­dad de despliegues anuales o cuatrimestra­les en el dictado de asignaturas, que posi­bilite al estudiante promedio desarrollar racionalmente su carrera. Cuando las estadís­ticas dan que en la mayoría de la Universi­dades más del 50% de los estudiantes trabajan por lo menos 4 horas diarias, no puede planificarse una carrera con una dedicación horaria diaria total.

Debemos elaborar las bases de los nuevos planes de estudio, pero tenemos que desarro­llar los cambios necesarios en cada materia, en cada aspecto de la vida universitaria para ir transformándola. Busquemos ex­perimentar lo nuevo, en las asignaturas introductorias, en las de formación general ya existentes introduciendo en sus progra­mas la enseñanza de la Reforma Universi­taria, de Historia Argentina, de historia de la carrera que se estudie, etc. Sólo así iremos encendiendo las pequeñas luces de una nueva universidad nacional y de mayoría.

 

Comisión N °2

Cogobierno y Presupuesto

  1. Gobierno Universitario: Actual Funcionamiento, Incorporación de los No—Docentes.

Propuestas para su mejoramiento.

  1. Presupuesto educativo y universitario: Situación actual. Incremento.

 

COGOBIERNO

Podemos decir que el aspecto en que la Reforma Universitaria más ha modificado e incidido en el cambio de las estructuras académicas lo constituye el gobierno univer­sitario.

Los estudiantes constituyen el elemento renovador y dinámico de la vida universitaria. Con su participación en los órganos de gobier­no de la Universidad los estudiantes también contribuyen a la inserción de la universidad en el medio social en la que está inmersa al traer a las aulas la realidad de la que provie­nen.

Entendemos que para una real democrati­zación de la enseñanza el gobierno universi­tario debe ser cuatripartido e igualitario integrado por docentes, estudiantes, no-docentes y graduados.

Es indispensable la sanción de una Ley Universitaria por el Congreso Nacional, que contemple aspectos básicos que hacen a nues­tra mejor tradición universitaria: ingreso irrestricto, gratuidad de la enseñanza, autono­mía universitaria en sentido académico, ad­ministrativo y financiero y el gobierno univer­sitario, cuatripartito e igualitario.

Fruto de la experiencia recogida de nuestra participación en el gobierno de la universi­dad realizamos las siguientes propuestas para su mejoramiento.

 

Propuestas:

1-      Implementación del cogobierno cuatri­partito e igualitario (incorporación de los No-docentes).

2-      Distribución proporcional de los cargos electivos.

3-      Comisiones de asesoramiento por Es­cuelas, Institutos o carreras.

4-      Participación a través de Comisiones estudiantiles en las secretarias Académicas, Es­tudiantiles, Financieras de las facultades y de la Universidad.

5-      Comisiones de trabajo que apoyen la labor de los consejeros estudiantiles.

6-      Masiva difusión y discusión en los cursos de los proyectos estudiantiles, movilizando a los compañeros a los Consejos Directivos y Superiores para garantizar la aprobación de los mismos.

7-      Refrendar los proyectos estudiantiles con la mayor cantidad de firmas de compa­ñeros estudiantes.

8-      Información de la estructura del gobier­no de la universidad, su funcionamiento y decisión a través de cursos, charlas, etc.

9-      Publicación de los actos de gobierno universitario.

10-   Jerarquización de la labor de los Consejos a través de una estructura adecuada
(actas, grabaciones, archivos de consultas, etc).

 

PRESUPUESTO UNIVERSITARIO

La actual política económica que pri­vilegia las imposiciones de FMI por sobre la satisfacción de los intereses del pueblo, imposibilita dar respuestas concretas a las acuciantes necesidades en salud, vivienda y educación.

Las magras asignaciones y en particular a la Universidad han llevado a profundizar los problemas de funcionamiento, colocando al borde de la parálisis total a toda la comuni­dad universitaria.

Por esto entendemos necesario que el movi­miento estudiantil peticione al Congreso Na­cional la asignación de un presupuesto que permita:

1-      Espacio físico adecuado para el desa­rrollo de las actividades universitarias.

2-      Otorgamiento de becas, apertura de co­medores universitarios, obra social y viviendas estudiantiles.

3-      Cantidad de docentes que garantice una correcta relación docente-alumno.

4-      Aprovisionamiento de material didáctico.

 

Propuestas

1-       Análisis concreto de las distintas partidas presupuestarias y seguimiento de las mismas.

2-      Activa participación en la elaboración del presupuesto de cada facultad y de cada Universidad, tendiendo a lograr la racionali­zación de los recursos presupuestarios en función de las jerarquías de la comunidad universitaria.

3-      Investigaciones del presupuesto en las Facultades y carreras afines, como una prác­tica concreta y como aporte al estudio de los problemas nacionales y de la universidad en particular.

4-      Control de la gestión presupuestaria.

5-      Generación de recursos propios, provenientes, por ej. , de presentación de servicios,
exceptos aquellos relacionados con la salud y la educación y con empresas u organismos
multinacionales que colisionen con los intereses nacionales.

 

Comisión N°3

Ingreso y Permanencia

1) INGRESO IRRESTRICTO: Situación actual. Defensa del derecho a estudiar. Propuestas. Deserción

2) BIENESTAR ESTUDIANTIL: Becas, Asistencias Médicas. Comedores. Obra Social. Propuestas.

 

INGRESO IRRESTRICTO

Concebimos a la educación como uno de los pilares fundamentales en los cuales se asienta el bienestar y el futuro de nuestro pueblo.

Si creemos en la posibilidad de un futuro independiente para nuestro país, es porque confiamos en la capacidad creadora y realizadora de nuestro pueblo y cuanto más argentinos accedan a los distintos niveles del proceso educativo, mayores serán las aptitudes de las mayoría para construir el nuevo país.

La universidad es un ciclo más dentro del proceso educativo, y a ella tiene derecho todo el pueblo. Todos los argumentos que se esgrimen en favor del limitacionismo, como la deficiente formación del ciclo medio o la falta de infraestructura, coinciden consciente o inconscientemente con quienes no creen en la posibilidad de un futuro independiente para nuestra patria; porque cuanto menos argentinos tengan la posibilidad de ascender a la universidad, menos será el nivel de capacitación general y menores las posibilidades de decidir el pueblo por sí mismo cuál será su futuro.

Hoy se han producido avances trascenden­tes en cuanto el número cada vez mayor de jóvenes a la universidad, vemos como en medio de la crisis por la que atraviesa la misma (presupuesto inadecuada, falta de infraestructura, de docentes, materiales didácticos, etc.) que no escapa a la crisis global de nuestro país, vuelven a cuestionarse el ingreso irrestricto, la gratuidad de la enseñanza y todo aquello que hace a una Universidad de Mayorías.

Esta situación conflictiva caracteriza por la existencia de una universidad que por un lado permite el ingreso masivo de jóvenes con sus puertas abiertas y por el otro mantiene en su metodología y contenido una concepción limitacionista, pone sobre la mesa nuevamente la discusión de una Universidad de mayorías o para unos pocos.

Es evidente, y hoy se sufre con mayor nitidez, que una universidad de mayorías es antagónica con los intereses de un modelo dependiente que se agota.

Ante esta situación existen dos planteos: están aquellos que plantean la vuelta a viejas concepciones elitistas para adecuar la univer­sidad a la crisis del sistema y están quienes, partiendo del avance concreto que signi­ficó abrir las puertas de la universidad, im­pulsamos desde adentro hacerla de mayo­rías apuntando hacia un país independien­te y solidario. En síntesis, propugnamos una universidad que aporte a superar la crisis y no que se adecúe a ella.

Frente a quienes plantean que como conse­cuencia del ingreso irrestricto disminuye el nivel de la Universidad, se desjerarquiza la labor docente y la calidad de la enseñanza, nosotros sostenemos que cuando mayor sea el número de jóvenes argentinos que se sumen al tercer ciclo de la enseñanza formal mayor serán los avances culturales, pedagógicos, de investigación, porque un mayor número de manos y cabezas puestas a trabajar deter­minarán mayores posibilidades de trans­formar la realidad.

Ante esta realidad nuestro compromiso es profundizar el debate con los estudiantes porque sólo a través de su participación se garantizará la defensa de las conquistas logradas.

Y son los Centros de Estudiantes, las federaciones regionales y la FUA quienes deben promover en forma orgánica esta participación.

Los delegados estudiantiles en los Consejos Directivos y Superiores deben ser quienes deben defender el ingreso irrestricto y la permanencia de los jóvenes en la Universi­dad en el marco de las instituciones que nos ofrece la democracia.

 

Deserción

La misma se produce, fundamentalmente y en términos generales, en el primer año de las carreras.

Ante esta realidad están las voces de quienes dicen: "Para que permitir que ingresen tantos si luego abandonan tan pronto" En este sentido se han propuesto y ensayado cursos de nivelación y por ej. el CBC como novedad en la UBA, que supuestamente tenía como objeto lograr una formación más integral, aspecto que rescatamos, pero debemos observar que desde que se puso en práctica fue aumentando notoriamente el porcentaje de deserción así como también de estudiantes que ingresaron pero que no lo cumplieron en tiempo adecuado, provo­cando un CBC que al ser cada vez más volu­minoso y sin medios necesarios se hace más restrictivo, redundando en más y constitu­yéndose este en un círculo vicioso cada vez más limitacionista.

 

PROPUESTAS:

Los Consejeros Directivos y Superiores deben realizar estudios de:

1-      Racionalización y planificación adecuada de la infraestructura edilicia para un máximo aprovechamiento. Organización adecuada de la planta docente y de los horarios de cur­sado. En este sentido, cabe mencionar los estudios realizados por compañeros de algu­nos consejos directivos tendientes a demos­trar que planificando adecuadamente la dis­tribución del espacio físico y las horas docen­tes se garantiza perfectamente el funciona­miento de la facultad.

2-      Es necesario conocer en profundidad la realidad presupuestaria para planificar adecuadamente su distribución según las jerarquías de avanzar hacia una Universidad de mayorías. En este punto cabe destacar lo realizado por los compañeros de algunos Consejos Directivos en cuanto a elaborar un plan de necesidades jerarquizas de las facultades para una correcta distribución del presupuesto.

3-      Apoyatura a los compañeros ingresantes por parte del Centro de Estudiantes y los Consejos Directivos en su ingreso a la Univer­sidad a través de charlas, recorridas de la Facultad, etc. como por ejemplo el "Proyec­to de Tutorías" (Ingeniería— San Juan); Creación de la Secretaría de Orientación a 1º Año (Humanidades— La Plata); Comisión de Seguimiento a 1º Año (Consejo Directivo — Bioquímica—Rosario).

4-      Revisión de las materias de 1º año en cuan­to a su contenido y a su metodología para eliminar las trabas posibles que conllevan a la deserción.

 

BIENESTAR ESTUDIANTIL

Es necesario el desarrollo del bienestar estudiantil como complemento indispensa­ble del ingreso irrestricto y la gratuidad de la enseñanza.

Actualmente, la posibilidad de seguir una carrera universitaria depende de la situ­ación económica del estudiante. Esta situa­ción pone en grave peligro la permanencia de amplios sectores de la sociedad en la universidad, especialmente aquellos de meno­res recursos, dado el elevado costo de los libros, la vivienda, la comida, el transporte, etc.

Hoy vemos que, pese a los avances que efectivamente se han logrado, estos problemas no han sido resueltos. Así por ejemplo vemos como son muy pocas las casas de estudio que cuentan con comedor estudiantil (en la gran mayoría solo existen bares privados contratados o por concesión, cuyos precios no se adecúan a las posibilidades estudian­tiles). También son escasas las viviendas estu­diantiles, problemas que agravan la situación de los estudiantes del interior de las pro­vincias.

La obra social es inexistente o deficitaria. Es insuficiente la atención médica brindada a los estudiantes y parcialmente en su co­bertura. Las becas escasas.

Creemos que para la existencia de una uni­versidad de mayorías no alcanza con la instrumentación del ingreso irrestricto, es necesario además adoptar medidas que garan­ticen la permanencia de los estudiante en la universidad.

En este sentido, creemos necesaria la crea­ción en cada Universidad Nacional del Depar­tamento de Obra Social y Bienestar Estudian­til. Este departamento dependiente del gobierno universitario deberá tender a:

 

Becas

Incremento del número de becas, actuali­zadas de acuerdo al costo de vida y jerar­quizando para su otorgamiento la situación económica del estudiante. Es necesario que las becas llamadas de servicio (que no están comprendidas dentro de las de ayuda económica), también se concursen sobre la base de priorizar la adjudicación a aquellos estudiantes de menores recursos.

En la actualidad el otorgamiento de becas, en general presentan serias deficiencias pro­ducto que todavía hoy no se ha incrementa­do el grado de participación de los estudian­tes en las formas en que ellas se otorgan. Ca­be destacar que en algunas Universidades (Centro y Nordeste) se ha logrado la parti­cipación de los estudiantes en el sistema de otorgamiento mejorando notoriamente la justicia de su adjudicación. No son pocas las Universidades que cumplen irregular­mente con las formas de pago, impidiendo en gran parte el objetivo de contribuir a la permanencia del estudiante en la Univer­sidad.

 

Asistencia Médica:

Es necesario impulsar que la Universidad brinde a los estudiantes un servicio médico integral y gratuito, sin necesidad de afilia­ción alguna como así también la instalación de una farmacia universitaria que permita al estudiante obtener en forma gratuita los medicamentos.

 

Comedores

Apertura de nuevos comedores universi­tarios manejados por los estudiantes y/o en forma conjunta con la Universidad, garan­tizando precios acordes a las necesidades de los estudiantes.

Comisión N°4

Extensión Universitaria e Investigación

1) EXTENSION UNIVERSITARIA: Vinculación de la universidad con el medio como práctica social del estudiante. Situación actual. Propuestas.

2) INVESTIGACION: Su papel en la universidad Argentina de hoy. Propuestas.

 

EXTENSION UNIVERSITARIA

Entendemos a la extensión universita­ria como un medio para la fusión entre la universidad y el pueblo. Esta fusión co­mienza por garantizar el ingreso y la per­manencia de los sectores populares, funda­mentalmente los trabajadores a la universi­dad. Esta universidad inserta en un país donde la participación popular constituya la base de la democracia educará integral­mente a los jóvenes, combinando en su formación el estudio con el trabajo pro­ductivo.

Todas estas son las grandes metas de una nueva universidad, fundida con su pueblo y con su tierra. Para cumplir este objetivo la universidad debe insertarse en la realidad nacional, incorporando masivamente a los trabajadores a las aulas. Debemos acercar a la universidad a todos aquellos que tengan algo que enseñar y aprender.

La actual universidad no estudia la realidad, no estudia los problemas de la Nación. Esta universidad, por ejemplo, no plantea la in­compatibilidad entre la actual economía y las necesidades populares. No dice porque las enfermedades sociales avanzan, ni dice tampoco porque avanza el analfabetismo en nuestro país. Tampoco los planes de es­tudio hunden sus raíces en la realidad social, la práctica es abstracta, está divorciada de la realidad. Se trata de una universidad aislada que prepara profesionales para un país que ya no existe. En la actual univer­sidad la Extensión Universitaria no pasa de ser una enunciación formal, vacía e ineficaz.

Para avanzar en la comprensión y la puesta en práctica de una autentica extensión univer­sitaria planteamos la salida de las aulas para tomar contacto directo con la realidad y sus problemas, para encarar la solución de los más urgentes.

Debemos aportar soluciones concretas a problemas concretos. Con este objetivo proponemos algunas actividades para llevar a cabo teniendo en cuenta que las mismas deben dejar de ser patrimonio exclusivo de los estudiantes para comprometer a toda la comunidad universitaria.

 

Área salud:

Medicina preventiva: campañas de vacuna­ción precoz del cáncer, cursos sobre drogadicción y alcoholismo, salud mental, educación sexual en colegios secundarios, primarios y vecinales, campañas de prevención de caries e higiene bucal, cursos sobre resucitación cardiorrespiratorias en vecinales, cursos de primeros auxilios para los ciclos básicos de distintas carre­ras, charlas sobre educación sanitaria en vecinales y colegios secundarios.

Medicina laboral; cursos sobre enfermeda­des laborales y accidentes de trabajo, visitas a fábricas e industrias para conocer la realidad sanitaria de los trabajadores. Estas actividades se llevarán a cabo por estudiantes de medi­cina, bioquímica, farmacia, etc.

 

Áreas carreras técnicas:

Tendrán como objeto el intercambio entre estudiantes y trabajadores para enrique­cer los conocimientos y aportar a una mayor integración.

Convenios con organismos municipales, provinciales y nacionales que nos permitan desde la universidad, aportar a la solución de los problemas de inundaciones, constru­cciones, construcción de viviendas, ilumina­ción en los barrios, pavimentación y desagües. Implementación del proyecto final vinculado a la solución de problemas concretos de la comunidad. Convenios interdisciplinarios en­tre las facultades de arquitectura a efectos de realizar un relevamiento habitacional, acercando a las vecinales para explicar el problema. En las Ciencias agrarias trabajo en el campo coordinado con cooperativas, INTA, PYME, etc.

 

En las Artes:

Se implementarán clases de historia, actividades musicales y artísticas, visitas a museos, desarrollando su contenido sig­nificativo. Clases de actividades manuales para la tercera edad. Talleres de pintura y cerámica, etc. Exposición de cuadros de au­tores argentinos, entre otros, en el hall de las facultades.

 

En las Ciencias Sociales:

Consultorios jurídicos en los barrios, participación de los estudiantes de Derecho en asesoramiento laboral en los sindicatos, visitas a cárceles e institutos de minoridad, etc. Implementación de pasantías incorpora­das a la currícula. Promoción en los colegios secundarios de las posibilidades de estudiar en la Universidad. Impulsar la creación de medios de comunicación de masas por la Universidad.

 

En las Ciencias Económicas:

Estudio del costo del boleto de transporte y la canasta familiar, cursos en sindicatos y vecinales sobre la liquidación de sueldos y asesoramiento contable en general, orga­nización de charlas sobre la deuda externa, estudio del presupuesto municipal, conve­nios con empresas del Estado, etc.

 

INVESTIGACIÓN

La historia Argentina, de América Latina, del Tercer Mundo, es la historia de la depen­dencia. Esta dependencia se manifiesta en todos los órdenes de la vida argentina, y en particular en el campo de la investigación científica.

A través del manejo de los resortes de nuestra economía el imperialismo determina cual es la ciencia y la tecnología que nos ata aún más a sus intereses. En este sentido hacemos nuestra las palabras de Varsasky a las cien­cias naturales básicas, matemáticas, física, química, biológica, se las proclama desde los países centrales como ideológicamente neu­tras y se las propone como índice cultural de un país, además de fundamento de toda tecnología. Con estos argumentos nos venden la ciencia en bloque y como es imposible que la practiquemos toda, se encargan ellos de seleccionar lo que nos toca a través de subsidios, centros regionales y la influen­cia sobre los investigadores".

Terminada la Segunda Guerra Mundial, la investigación pasa a ser un tema de impor­tancia para todos los gobiernos. Es así que a mediados de la década del 50 se crean en nuestro país diversos institutos destinados a orientar y canalizar la investigación.

Desde aquellos días hasta hoy no ha habido una política científica coherente que se desarrolle en el sentido de una Argentina independiente. Los débiles intentos de los gobiernos populares han sido abortados por las dictaduras que los sucedieron. Es así que desde el 30 hasta la fecha nuestro país tiene una elaboración fragmentaria. Nos desenvolvemos en estratos culturales cortos y esto nos ha traído un profundo disloque con la cultura universal.

La dependencia no termina con que los la­boratorios adquieran capacidad y permiso pa­ra copiar y adaptar las tecnologías nuevas. La dependencia sólo termina cuando el país defi­na su propia tecnología en base a un proyecto nacional.

Orgaz decía: "La existencia de una política nacional y global y de un estado y gobierno definidos determina una política nacional, científica y técnica que es nacional porque sirve e integra una política global de nación para adentro y para afuera de sí. . . "

Urge a los jóvenes que trabajamos por la construcción de una nueva Argentina impulsar la concreción de un proyecto de nación, del cual surjan la ciencia y la tecnología necesaria para la satisfacción de nuestras ne­cesidades, con la participación de todos los sectores de nuestra patria.

La Universidad deberá aportar al desarrollo de la política científica y de una tecnolo­gía definida. Para ello se deberá:

1-      Implementar la carrera de investigador

2-      Revelar las necesidades nacionales y re­gionales.

3-      Definir en los Consejos Directivos y Superiores las   prioridades, jerarquizando la investigación en la enseñanza.

4-      Estudiar la distribución del presupuesto de cada facultad y universidad de manera que nos permitan definir los requerimientos básicos y necesarios para alcanzar los objetivos planteados, por sobre la adquisición de equipos sofisticados y, a veces, innecesarios.

Debe jerarquizarse el trabajo interdisciplinario en investigación y el contacto de la investigación con la extensión universitaria.

La utilización sistemática del recurso didáctico del aprendizaje a través de la expe­rimentación no es solo una forma de encarar la enseñanza, sino que entraña una concep­ción de lo que significa la formación de los jóvenes universitarios.

Sólo a través de esta metodología se logra evitar la acumulación innecesaria de datos e información y se arriba a una verdadera síntesis del conocimiento tanto en las ciencias naturales como en las sociales. Los estudian­tes deben realizar por medio de su actividad creadora los descubrimientos que ya se hayan llevado a cabo. . . "este redescubri­miento de cosas ya descubiertas llevará algún día a que los jóvenes descubran cosas totalmente nuevas".

Es por esto que es indispensable la incor­poración en los planes de estudio de temas y aún materias que inicien al estudiante en la aplicación sistemática del método científico, otorgando mayor importancia a su correc­ta aplicación más allá de los contenidos desarrollados.

Así mismo se debe dar impulso al otorga­miento de becas, regímenes de adscripciones, etc. para la inserción de los estudiantes en los proyectos que promuevan llevar la investigación al servicio de la satisfacción de las necesidades de nuestro pueblo.

Actualmente, sólo en algunas carreras y en forma aislada los estudiantes tienen la po­sibilidad de tomar contacto con los grupos de investigadores existentes.

La Universidad debe abocarse en forma inmediata a investigar los problemas reales de nuestro país y en particular de la región en que se halle, tales como el aprovechamien­to de las cuencas ante la falta de agua, relevamiento y solución de las enfermedades endémicas (Chagas, Fiebre Hemorrágica Argentina, etc.) nuevos métodos para resol­ver los problemas habitacionales, etc.

 

Comisión N°5

Agrupaciones Estudiantiles

1) Rol de las agrupaciones estudiantiles

 

La juventud de nuestro país sufre hoy una crisis de participación. Según algunas encuestas el 73% de ellas no participa en ningún tipo de organización. De esta crisis no están exentos los jóvenes estudiantes, tan sólo el 6% participa en sus organizaciones representativas.

Pero esta crisis de participación no se origina en la juventud sino que está en el sistema económico dependiente que avanza en su agonía y que no puede dar respuestas ni a los jóvenes ni a las mayorías nacionales.

Nuestro objetivo hoy es dilucidar de qué manera sumamos a la participación a todos los jóvenes que transitan las aulas universi­tarias, de qué manera llegamos a nuestros compañeros para que comprendan que es necesario discutir los problemas de su fa­cultad y de su universidad.

Hoy nuestras agrupaciones estudiantiles a través de la experiencia militante de muchos compañeros a lo largo y a lo ancho del país, aportan la posibilidad de interpretar el pen­samiento de los estudiantes, nuestras agru­paciones orientan su objetivo a ser las por­tadoras del pensamiento estudiantil.

En el seno de la Universidad es necesario incrementar la participación de muchos estudiantes. Los que deben nuclearse en torno a una nueva forma de participación que es la defensa a un programa, que debe ser desarrollado por la mayor cantidad de compañeros estudiantes en el marco de la Reforma Universitaria, por una Universidad Nacional y de Mayorías.

Nuestras agrupaciones estudiantiles hoy posibilitan que los problemas reales de la Uni­versidad sean abordados por los propios estudiantes y que sean estos estudiantes los defensores de los derechos estudiantiles.

El trabajo en el seno del movimiento estudiantil, es realizado nucleando coincidencias de trabajo donde las agrupaciones estudiantiles garantizan un trabajo inserto en la realidad estudiantil y permite una ma­yor movilización de las organizaciones es­tudiantiles.

Nosotros desde la Universidad debemos ge­nerar esa participación a través de activida­des que partan de la realidad del conjunto de los estudiantes de nuestras facultades y que interpreten sus inquietudes, convenci­dos que lo más trascendente es la participa­ción en si, como forma de modificarse y modificar la realidad.

Nuestras agrupaciones a la vez de trabajar para dar respuesta a los intereses estudiantiles en el apunte, el campeonato de fútbol, la reivindicación académica, etc. debe promo­ver permanentemente la masificación de los Centros Estudiantiles y la Federaciones Regionales. En el trabajo por pequeños problemas, encontraremos la significación por los grandes problemas nacionales. En la perspectiva de la realidad nacional, su presente y su futuro, encontraremos el sentido al trabajo por las pequeñas reivindi­caciones diarias.

Debemos profundizar la definición pro­gramática en las banderas históricas de la maravillosa gesta de la Reforma Universitaria de 1918: la autonomía universitaria, el cogobierno, la gratuidad de la enseñanza, enriquecidas por las generaciones posteriores que trataron de vincular indisolublemente a la Universidad con el pueblo, dándole así un contenido nacional.

En la Reforma Universitaria y en nuestra historia patria tenemos los basamentos sólidos donde asentar nuestras propuestas, nuestro contenido para el logro de una Universidad nacional o de mayorías que aporte a la construcción de una Nación independiente y solidaria.

 

ANEXOS

Proyecto de incorporación de los No Docentes al gobierno de las Universidades Nacionales

Fundamentación de la propuesta presentada por la delegación estudiantil en los Consejos Directivos.

 

Como ya lo expresamos en reiteradas oportu­nidades, entendemos que el gran objetivo de nuestra participación en este Consejo Directivo es el for­talecimiento de la democracia, construyendo una universidad que acompañe con su accionar la etapa que vive hoy nuestra nación, que deberá ser una universidad esencialmente democrática y de mayo­rías.

La participación democrática e igualitaria de todos los integrantes de la vida universitaria es la esencia del gobierno de una universidad de mayo­rías. En él deben sumar su aporte, como lo hacen actualmente, los docentes, los estudiantes, los gra­duados y también los no-docentes, que hoy no pueden hacerlo.

Fue a principios de este siglo, cuando los docen­tes comenzaron a formar parte del gobierno univer­sitario. La Reforma Universitaria en 1918 abre una nueva etapa para la universidad argentina, incorporando a los estudiantes, razón de ser de la universidad, a su gobierno. Casi a fines de la década del '50, comprendiéndose la indispensable comunión que debe existir entre la universidad y el medio, se suman los graduados.

Hoy en 1986 con el advenimiento de esta nueva etapa que vive nuestro país y con él nuestra univer­sidad, es nuestro deber como argentinos tomar conciencia de nuestro papel y tornar irreversible, con nuestro trabajo, con nuestro estudio este avan­ce, aumentando los niveles y formas de participa­ción. Creemos imprescindible abrir un debate pro­fundo en el seno de la comunidad universitaria para que a la brevedad posible tengamos un nuevo estatuto que contemple la participación de los no-do­centes en el gobierno universitario.

Este trabajador que pone en funcionamiento universidad, que sin- su tarea diaria sería imposi­ble el cumplimiento de los objetivos y los fines de nuestra universidad, es necesario que participe como parte activa en el gobierno de la misma.

Comprendiendo la irremplazable función que cum­plen los trabajadores de la universidad y conscientes que el concepto de democracia determina que en toda comunidad participen todos sus integrantes en la elaboración, ejecución y dirección de todas sus actividades, fundamentamos la necesidad ineludible de la inclusión de los no-docentes, hasta tanto se modifiquen los estatutos universitarios en el Consejo Directivo de nuestra facultad.

Proyecto de resolución de participación de la pre­sentación no-docentes en el Consejo Directivo de la Facultad.

VISTO: el Estatuto vigente que establece la integra­ción de los Consejos Directivos, y que no contempla la participación en ellos del estamento no-docente.

CONSIDERANDO: la trascendencia e irremplaza­ble función de los trabajadores de la universidad y que el concepto de democracia determina qué en una comunidad participen todas sus partes integran­tes en la elaboración, planificación y ejecución de todas sus actividades.

 

Por ello,

EL CONSEJO DIRECTIVO DE LA FACULTAD RESUELVE

Artículo 1: Integrar a este Consejo Directivo a representantes de los no-docentes de la facultad hasta tanto se modifiquen es Estatuto vigente.

Artículo 2: Establecer que la comisión de Inter­pretación y Reglamento de este Consejo Directivo, se avoque al estudio y elaboración de un proyecto que dictamine la forma y el mecanismo de la incor­poración de la representación no—docente.

 

Proyecto de Consejo Social Asesor de la Universidad Nacional

VISTO:

Que en esta nueva etapa de la Universidad Autó­noma, resulta imperioso que sus integrantes de­finan, dentro del marco de un proyecto nacional, las bases de una nueva Universidad.

Que la misión fundamental de la nueva Universi­dades es formar integralmente a todo joven que a ella llega e insertarse cada día más en la realidad, compenetrándose de las necesidades inmediatas de nuestro pueblo, de nuestras regiones y de nuestra Nación.

Que la Universidad debe empezar a jugar un rol activo, junto a todos los sectores representativos de la sociedad, en lo referente a la búsqueda de soluciones a los graves problemas, tanto sectoriales como generales, que afecten a su región y el país en su conjunto.

Que para el cumplimiento de los fines antes enunciados se hacen necesario la participación democrática y orgánica de los sectores integrantes de la sociedad a través de sus organizaciones repre­sentativas.

 

CONSIDERANDO:

Que la Universidad no debe vivir distante de las necesidades y de los anhelos de los hombres, ni al margen de sus dolores y de sus esperanzas, sino que debe insertarse en el medio, incorporando a la realidad social como objetivo y preocupación de su saber y de su hacer.

Que el medio social necesita de la Universidad y ésta se vigoriza en su esfuerzo por satisfacer los requerimientos de aquél adecuando sus contenidos y metodologías en sus planes de estudio, en sus investigaciones científicas y fundamentalmente en la formación de jóvenes integrales comprometidos con su espacio y su tiempo.

Que solamente así la Universidad podrá tener un profundo contenido nacional aportante a la sa­tisfacción de las necesidades de la mujer y del hom­bre argentino.

Que la realidad general de nuestro país nos demuestra día a día la necesidad de ir fortaleciendo la democracia representativa a través de nuevas formas de participación.

Que en la Universidad este concepto debe plas­marse en la integración de su gobierno, contemplan­do la participación de todos los claustros que la com­ponen, pero además avanzar en la integración de la Universidad con su medio, no sólo en los servicios que la misma puede y debe prestar a la comunidad sino que además deben darse los canales necesarios para que la comunidad tenga una incidencia en el contenido y orientación de su Universidad.

Que en el sentido de crear instancias organizati­vas que propendan al cumplimiento de los objetivos enunciados valoramos necesaria la creación de un Consejo Social Asesor de la Universidad Nacional.

 

POR LO ANTERIORMENTE EXPUESTO EL CONSEJO RESUELVE:

Art. 1: Créase en el ámbito de la U.N. el Consejo Social dependiente del Consejo Superior.

El Consejo Social es el órgano de participación de la sociedad en la Universidad y el canal de tras­misión de las aspiraciones y necesidades del medio a la misma.

Serán sus funciones:

a-      Tendrá el carácter de órgano asesor al Consejo Superior.

b-      Conocer los planes de estudio de las distintas carreras que dictan en esta casa de estudio, y hacer las propuestas de reforma en caso de ser necesario.

c-       Conocer y discutir los planes de investigación y sus resultados.

d-      Formular sugerencias en pro de las mejoras de las Facultades, institutos y dependencias de la U.N.

e-      Hacer propuestas y sugerencias a la U.N. de las políticas a seguir por la misma, que le permitan ponerse al servicio de las necesidades sociales, econó­micas, culturales, etc. de la región

f-       Formular propuestas al Consejo Superior para la creación de Facultades, Institutos, Escuelas Univer­sidades y Escuelas Técnicas de acuerdo con lo pre­visto en el Estatuto de la U.N.

g-      Recabar del Rectorado, a efecto de analizar las actividades de carácter económico la informa­ción que precise para la elaboración de las propues­tas de presupuesto y distribución del mismo.

Art. 3: El Presidente del Consejo Social será el Rector de la U.N.

Art. 4: El Consejo se reunirá por lo menos una vez al año y cada vez que sea convocado por el Consejo Superior.

Art. 5: Estará compuesto por representantes de la Universidad y de la comunidad a través de sus organizaciones representativas: gubernamentales, políticas e intermedias.

 

Proyecto de Ley para las Universidades Nacionales

INTRODUCCION

Con la rica experiencia acumulada a lo largo de un cuarto de siglo de existencia en la Universidad, aportando para que la misma esté al servicio de la Nación, los integrantes del MOVIMIENTO NACIO­NAL REFORMISTA recogen energía de la fuerza de sus planteos para asumir la responsabilidad de con­tribuir al afianzamiento de las instituciones democrá­ticas de nuestro país, y a la vez avanzar con las banderas que miles de anónimos universitarios han levantado durante todos estos años.

Con el compromiso de siempre, abordamos hoy la tarea de hacer un humilde aporte a la discusión de la Ley que ha de regir una de las instituciones de la Nación: la Universidad.

Nuestra educación es hoy el fruto de las marchas y contramarchas de nuestra historia, de los profundos retrocesos que determinaron las noches históricas de los golpes de estado.

En particular, el último proceso dictatorial ini­ciado en Marzo de 1976 determinó para nuestras Universidades su total destrucción y su total aleja­miento de la realidad de nuestro pueblo.

Hoy, nuevamente en democracia debemos saber valorar la rica y a la vez dolorosa experiencia del pue­blo argentino. Para ello es imprescindible comprender que la Argentina de hoy no es la misma que hace diez años, y que no es posible volver la historia hacia atrás. ¿Qué es la Universidad? ¿Es la abastecedora de mano de obra especializada para las multinacionales, o es uno de los niveles del sistema educativo formal que debe formar integralmente a los jóvenes que a ella llegan?

Los jóvenes del MOVIMIENTO NACIONAL REFORMISTA nos inclinamos resueltamente por la segunda opción y decidimos además que para delinear una nueva Universidad debemos partir de las nece­sidades del país. Pero estas necesidades y este país no son abstractos, están perfectamente determinadas por el tiempo y el espacio. La síntesis del tiempo es hoy y la concreción del espacio es aquí. La Univer­sidad que queremos construir debe dar respuestas a las necesidades de HOY, de los hombres de AQUI, de la Argentina actual.

Es importante el futuro, pero a él se llega sobrevi­viendo el presente. Podemos poner nuestra vista en la cultura, en la ciencia y en la tecnología del país económicamente más desarrollado o del país socialmente más avanzado, pero también debemos com­prender que si copiamos erramos, que no podemos trasplantar modelos de realidades diferentes.

Finalmente, el otro aspecto que diferencia a la vieja de la nueva Universidad es la participación. La realidad general de nuestro país nos demuestra día a día la necesidad de ir enriqueciendo la democracia representativa con una cuota cada vez mayor de de­mocracia participativa.

En la Universidad este concepto debe plasmarse en la integración de su gobierno, contemplando la participación igualitaria de todos los claustros que la componen. Pero, por otra parte, debemos avanzar resueltamente en la integración de la Universidad con su medio, no sólo en los servicios que la misma puede y debe presentar a la comunidad, sino que además deben darse los canales necesarios para que la comu­nidad tenga una incidencia definitiva en el conte­nido y en la orientación de su Universidad.

Estos son, para el MOVIMIENTO NACIONAL REFORMISTA los conceptos fundamentales que permitirán echar las bases de una Universidad cuyo objetivo sea satisfacer el derecho a una mejor forma­ción integral de todo joven argentino, y promo­viendo y preservando a la vez su salud física y mental. Una Universidad que no formará especialistas sino ciudadanos, que no capacitará "recursos humanos" sino pueblo. Una Universidad vinculada indisolu­blemente a la causa de la libertad y bienestar de los argentinos y de la independencia de la Patria.

Esta realidad nos pone ante la exigencia de reformar el país, de empezar hoy a sentar las bases de una nueva Argentina, de una Nación independiente cuyo supremo valor sea el hombre y no el lucro y que, en consecuencia, tenga como práctica cotidiana la justicia y la solidaridad.

Son estos los valores que pretendemos plasmar en las disposiciones del presente Proyecto de Ley, una nueva concepción de la Universidad que la ponga en condiciones de aportar a la satisfacción de las ne­cesidades de nuestra Nación y de su pueblo.

 

MOVIMIENTO NACIONAL REFORMISTA PARTIDO SOCIALISTA POPULAR

LEY UNIVERSITARIA

TITULO I

DE LOS FINES Y OBJETIVOS

Art. 1: La Universidad es el tercer ciclo de la enseñanza formal y su misión fundamental es la formación integral de la juventud argentina.

Art. 2: La Universidad tiene como objetivo, preservar y trasmitir la cultura, desarrollar la ense­ñanza y la investigación en el nivel superior.

La acción de la Universidad no se limita a sus miembros se extiende a toda la sociedad aportando al logro de la independencia nacional, al bienestar y a la felicidad de los argentinos.

 

TITULO II

DE LA ESTRUCTURA JURIDICO –

AD­MINISTRATIVA

Art. 3: Las Universidades Nacionales son personas de derecho público. Gozan de plena autonomía institucional y académica, y poseen autarquía. En consecuencia dictan sus Estatutos, eligen sus auto­ridades y disponen de sus bienes de conformidad con la presente Ley.

Art. 4: El Estado se reserva el derecho de ins­pección e intervención a los efectos de garantizar el cumplimiento de esta Ley y sus objetivos. El ejercicio de sus facultades estará a cargo: la primera del Poder Ejecutivo Nacional y la segunda del Poder Legis­lativo. En caso de intervención de una Universidad Nacional, cumplido el plazo de intervención, la Universidad debe elegir a sus autoridades de acuer­do a la presente Ley.

TITULO III

DEL PATRIMONIO Y RECURSOS

Art. 5: Forman el patrimonio de la Universidad los bienes de cualquier naturaleza que actualmente le pertenece o que en virtud de la Ley o por títu­los, gratuitos u onerosos, pasen a su dominio, así como las colecciones científicas, publicaciones y demás bienes que en la actualidad o en el futu­ro posean sus Facultades.

Art.6: El Estado Nacional asegurará con fondos provenientes del presupuesto nacional la financiación de las Universidades Nacionales de manera tal de garantizar el pleno cumplimiento de los objetivos señalados en la presente Ley.

Art. 7: El porcentaje del presupuesto nacional destinado a las Universidades Nacionales en ningún caso podrá ser inferior al establecido el año anterior.

Art. 8: Suplementariamente las Universidades Nacionales pueden acrecentar sus fondos con el obtenido en concepto de prestación de servicios que no podrán comprender servicios en materiales de salud pública y enseñanza, patentes de invención, salvo utilización por empresas estatales, donaciones u otras liberalidades de origen nacional previa aprobación por el Consejo Superior.

No podrá concurrir a financiar sus actividades ningún tipo de subsidios o préstamo de organismo o fundaciones extranjeras que colisionen con los intereses nacionales. Tampoco lo podrán hacer las empresas de carácter multinacional.

 

TITULO IV

DE LA ENSEÑANZA

Capítulo I

Gratuidad e ingreso irrestricto

Art. 9: La enseñanza en las universidades Nacio­nales es gratuita y el acceso a las mismas sin limi­taciones, con el único requisito del cumplimiento del ciclo secundario de la enseñanza.

Art. 10: Podrán ingresar además quienes obten­gan títulos equivalentes por participar en cursos de recuperación destinados a la población en ge­neral y a los trabajadores en particular. Dichos cursos podrán ser dictados por la misma Universi­dad.

Art. 11: Para posibilitar el Ingreso a las Univer­sidades Nacionales de trabajadores de la ciudad y del campo, que reúnan los requisitos planteados, el Estado Nacional, requerirá a los empleadores que como mínimo el 2% de su personal inicie estudios universitarios. Los empleadores asumirán a su cargo los gastos y obligaciones que esto implique.

Art. 12: La Universidad realizará los esfuerzos necesarios a fin de garantizar la incorporación pro­gresiva de toda la población adulta al ciclo superior de la enseñanza.

 

Capítulo II

Planes de Estudio

 

Art. 13: Los planes de estudio tendrán el objetivo de lograr hombres plenamente desarrollados a tra­vés de la combinación planificada del trabajo pro­ductivo la enseñanza y la gimnasia.

Art. 14: La participación el trabajo productivo apunta a la perspectiva de la superación de la dife­rencia existente entre el trabajo manual y el trabajo intelectual. Dicha participación se realizará coordinadamente con los Estados Nacionales, Provinciales y Municipales, con cooperativas, pequeñas y medianas empresas de la ciudad y el campo, de acuerdo a las jerarquías de cada lugar y de cada momento.

Art. 15: Se desarrollará la formación integral, que supere la unilateralidad profesional.

Se estimulará el conocimiento directo de la realidad por parte de los universitarios y su permanente integración a ella.

Se avanzará en la superación del abismo existen­te entre la enseñanza teórica y la enseñanza práctica, jerarquizándose esta última.

Art. 16: La educación física se realizará en forma planificada durante el transcurso de todo el año lectivo y en todos los años de la carrera universitaria. Se deben prever horarios adecuados para su correc­to desarrollo.

Art. 17: Los planes de estudio de cada carrera deben ser homologados por el Consejo Superior a propuesta del Consejo Directivo correspondiente.

 

TITULO V

DE LA ORGANIZACION ACADÉMICA

 

Art. 18: La estructura académica de las Univer­sidades se basará en las Facultades. En ellas las ca­rreras se organizarán por ciclos, en lo posible, otor­gándose al finalizar cada uno de ellos títulos inter­medios.

Art. 19: La Universidad garantizará el desarrollo de las actividades académicas, y el funcionamiento de bibliotecas, laboratorios y aulas en horarios adecuados para quienes trabajan.

Art. 20: La enseñanza será desarrollada en el ámbito de los locales universitarios, así como de todo tipo de instituciones que por sus características contribuyan al cumplimiento de los objetivos enun­ciados.

Art. 21: Se creará en cada Universidad Nacional el Departamento de Aptitudes Profesionales. El mis­mo, por una parte, contribuirá a determinar las ap­titudes frente a las diversas ramas de la ciencia y de las actividades profesionales y técnicas del futuro estudiante universitario, y promoverá la inscripción en las carreras de mayor interés para el desarrollo nacional. En razón de ello su acción fun­damental se desarrollará en estrecho contacto con los establecimientos de Enseñanza Media.

Por otra parte este Departamento investigará las causales de la deserción y asesorará a los estudian­tes con dificultades, con el objetivo de incrementar el porcentaje de graduados.

 

TITULO VI

DEL GOBIERNO

Art. 22: La comunidad universitaria está consti­tuida por: estudiantes, docentes de todas las cate­gorías, graduados y no docentes que integran igua­litariamente sus órganos colegiados de gobierno.

El gobierno de cada Universidad Nacional será ejercido por la Asamblea Universitaria, el Consejo Superior, el Rector o Presidente. El de las Faculta­des, por el Consejo Directivo y el Decano.

Art. 23: La Asamblea Universitaria es el má­ximo organismo representativo de la Universidad, dicta los Estatutos de la Universidad con arreglo a la presente Ley, interpreta sus disposiciones y por esta Ley elige por voto soberano de sus miembros al Rector.

Está formada por los miembros de los Consejos Directivos de cada Facultad, los miembros del Con­sejo Superior, se reúne por convocatoria de éste o a pedido de la mitad más uno de sus miembros.

Art. 24: El Consejo Superior ejerce el gobierno de la Universidad en todos sus aspectos y dicta las ordenanzas generales para cumplimentar la Ley y los Estatutos.

El Consejo Superior se compone del Rector que lo preside, de los Decanos y de los delegados que repre­sentan a los estudiantes, docentes de todas las catego­rías, graduados y no docentes en número igualita­rio para todos los claustros.

Art. 25: El Consejo Directivo ejerce el gobierno de la facultad. Se compone del Decano, que lo preside y ejecuta sus resoluciones y por número igualitario de representantes de estudiantes, docentes de todas las categorías, graduados, no docentes.

El Decano es designado por el Consejo Directivo de entre sus miembros por simple mayoría.

Art. 26: Todas las resoluciones de los órganos cole­giados de gobierno son adoptados por simple mayo­ría de votos en quorum. En caso de empate el Rector en el Consejo Superior y los Decanos en el Consejo Directivo tienen doble voto.

Art. 27: Todos los cargos en el gobierno de la Uni­versidad Nacional serán de carácter electivo y de mandato periódico a establecer en los respectivos Estatutos pero no podrán ser superior a los 2 años.

Art. 28: La representación de cada uno de los estamentos para el Consejo Directivo se elige por el voto universal, secreto y obligatorio de sus miem­bros, y para el Consejo Superior será elegida entre y por los representantes de cada estamento al Con­sejo Directivo.

Art. 29: Toda reunión de los cuerpos colegiados de gobierno será de carácter público, debiendo publicarse de inmediato sus resoluciones.

 

TITULO VII

DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA Capítulo I

Estudiantes

Art. 30: El carácter de estudiante comprende desde el ingreso a la Universidad hasta la graduación. La condición de alumno se obtiene con el único requisito de la inscripción al año lectivo.

Art. 31: La agremiación de los estudiantes es auto­mática desde el momento de su ingreso en una or­ganización única por Facultad. Las autoridades de la misma serán elegidas por el voto universal, secre­to y obligatorio de los estudiantes.

Art. 32: Reconócese como cuerpo legítimo de representación a dicha organización: El Centro de Estudiantes; a una única organización de segundo grado por Universidad y a la Federación Univer­sitaria Argentina.

 

Capítulo II

Docentes

Art. 33: Se entiende por docente Oficial, el docente de todas las categorías que ocupa cargo bajo el régimen de concurso estipulado por esta Ley. Las categorías de docentes son: Titular, adjunto, asociados, auxiliares, cuyas características y fun­ciones deben reglamentar los respectivos Estatutos. El régimen de dedicación incluye dedicación simple, semi-dedicación y dedicación exclusiva.

Art.34: La Universidad garantiza la plena libertad de cátedra y la libre expresión de ideas en la misma.

Art. 35: El acceso a la cátedra y a todo nivel de la docencia será por concurso. Los concursos serán de oposición y antecedente con preeminencia de lo primero sobre lo segundo y de la formación general sobre la especializada, frente a un Tribunal integrado con voz y voto por estudiantes, graduados y docentes. Los requerimientos para formar parte del mismo, serán reglamentados por los respectivos Estatutos.

Art. 36: La cátedra será periódica, debiendo convocarse a concurso en un lapso no mayor de 4 años.

Art. 37: Cada Facultad a través del Consejo Directivo podrá designar profesores interinos por un período no mayor de un año, lapso en el cual debe convocarse a concurso. El Consejo Directivo podrá organizar cátedras paralelas cuando lo considere necesario.

Art. 38: La Universidad incorporará alumnos para colaborar en el desarrollo de la docencia.

Art. 39: Cada Universidad instituirá la Carrera Docente, cuyo desarrollo deberá contemplar los objetivos planteados por la presente Ley apuntando a la formación integral del docente, a la vez que se profundice su formación específica. Al mismo tiempo se adquirirán conocimientos de pedago­gía a fin de mejorar la transmisión de conocimientos.

Art. 40: Paralelamente al desarrollo de la carrera docente, la Universidad organizará cursos de actuali­zación y perfeccionamiento para los docentes de todas las categorías.

Art. 41: Además de la Docencia Oficial, la Univer­sidad posibilitará y estimará la docencia libre. Los docentes libres pueden no ser graduados universi­tarios. La designación del docente libre estará a cargo del Consejo Directivo por simple mayoría.

Art. 42: El docente libre puede desarrollar el dictado de todas las materias o temas de algunas de ellas. Los cursos para el dictado tendrán similar validez para la regularización de materias que el dic­tado por el Docente Oficial. La cátedra deberá contar para su desempeño con similares elementos técnicos y de docencia que la oficial.

Art. 43: La vinculación con empresas de carácter multinacional es en todos los casos incompatible con el desarrollo de la docencia en la Universidad Nacional.

Art. 44: Los Estatutos de cada Universidad deberá reglamentar la realización de Juicio Académico.

 

Capítulo III

Graduados

Art. 45: Cada Universidad deberá contar con un Departamento de Graduados que tenderá a mante­ner una vinculación permanente de la Universidad con los graduados a través de publicaciones y de la orga­nización de cursos de especialización de mayor extensión.

La especialización de graduados en las disciplinas de mayor interés nacional se promoverá por medio de becas.

Art. 46: La elección de la representación de graduados en los órganos de la Universidad se dará a través de sus organismos representativos o pa­drón de graduados.

El graduado se incorporará al padrón de la Univer­sidad de la localidad donde fije su residencia.

 

Capítulo IV

No Docentes

Art. 47: El personal No Docente de la Universi­dad es miembro de su comunidad teniendo por lo tanto las obligaciones y derechos que como tal establece esta Ley.

Art. 48: Los cargos No Docentes deberán cu­brirse por concurso teniendo en cuenta las normas estipuladas en el correspondiente escalafón.

Art. 49: La Universidad posibilitará a los No Docentes que lo deseen completar su ciclo de ense­ñanza secundaria e ingresar al ciclo superior de la enseñanza, adaptando los horarios de trabajo con los estudios.

 

 

TITULO VIII

DE LA INVESTIGACIÓN

Art. 50: La Universidad Nacional coordinará el desarrollo científico y tecnológico nacional. Con este fin se vinculará con los organismos esta tales correspondientes y actuará dé acuerdo a la política científica del país.

Art. 51: Los fines y objetivos de la investigación están inscriptos dentro de los generales señalados para la Universidad atendiendo a las necesidades nacionales y regionales.

Art. 52: Se creará en cada Universidad la Carrera de investigador, cuyas normas y requisitos regla­mentará el respectivo Estatuto.

Art. 53: El desarrollo de la docencia paralelamente a la investigación no será de carácter obligatorio.

 

TITULO IX

DE LA EXTENSION UNIVERSITARIA

Art. 54: Cada Universidad Nacional contará con el Departamento Extensión Universitaria que tendrá como objetivo vincular activamente y en forma práctica la Universidad con el medio social en que está inmersa Tendrá a su cargo y planificadamente con los demás organismos especializados del Estado Nacional, y de los Estados Provincia­les y Municipales la promoción cultural del medio a través de actividades de capacitación, de perfec­cionamiento profesional y artístico.

Tendrá la obligación de realizar o de colaborar en la proyección de las diversas obras nacionales y regionales, en los planeamientos que realizan las instituciones públicas y en el estudio y en el apor­te a la solución que afectan a la población.

 

TITULO X

DE LA OBRA SOCIAL Y BIENESTAR UNIVER­SITARIO

Art. 55: Se creará en cada Universidad Nacional el Departamento de Obra Social y Bienestar Univer­sitarios.

El mismo vigilará el estado de salud de los univer­sitarios, implantará la Libreta Sanitaria y la revisión periódica, se encargará de la atención médica y odon­tológica, realización de exámenes y provisión de medicamentos en forma obligatoria y gratuita.

Proveerá becas para los estudiantes, preferente­mente para los provenientes de familias de trabaja­dores. Ampliará comedores existentes y construi­rá los necesarios para uso de los estudiantes, do­centes y no docentes.

Promoverá la creación de guarderías infantiles para hijos de estudiantes, docentes y no docentes.

Suministrará los medios necesarios para la prác­tica masiva de la educación física.

 

TITULO XI

DISPOSICIONES GENERALES

Art. 56: La Universidad Nacional confiere grados académicos y títulos habilitantes para el ejercicio profesional.

Art. 57: El Estado no subvencionará los institutos de Enseñanza Superior de carácter privado.

Art. 58: Se creará en cada Universidad el Consejo Social, como órgano de participación de la sociedad en la Universidad y el cauce de transmisión de las aspiraciones y necesidades de estas en los poderes públicos.

Tendrán como función el asesoramiento de cada Consejo Superior y su integración se realizará con representantes de toda la comunidad universitaria, el Rector y organizaciones sociales y políticas.

El Estatuto de cada Universidad de acuerdo a cada realidad regional reglamentará su composición y funcionamiento.

Art. 59: Se creará el Consejo Interuniversitario, que ejercerá la representación de las Universidades Nacionales, coordinará nacionalmente los objetivos de preservación y trasmisión de la cultura de ense­ñanzas, investigación y acción social de la Universi­dad; coordinará y unificará las medidas académicas y administrativas comunes a las Universidades Nacio­nales (títulos, escalafón docente y no docentes). Discutirá y elevará anualmente los requerimientos presupuestarios de las distintas Universidades Nacio­nales al Poder Ejecutivo de la Nación.

Por último considerará todo asunto que compe­ta globalmente a la Universidad Nacional.

El Consejo estará integrado por los Rectores o Presidentes, un delegado de cada uno de los estamen­tos entre los miembros de cada Consejo Superior.

Art. 60: Se reconocerá como Universidades Nacionales las existentes al momento de ser sancio­nada la presente Ley.

 

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