Fundación ESTEVEZ BOERO

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Socialistas y Socialismo en Santa Fe: La organización que venció al tiempo

Palábras pronunciadas por la Dip. Inés Bertero en la presentación del libro "Socialistas y Socialismo en Santa Fe. La organización que venció al tiempo"

 

Quiero  agradecer  a Marcela Prósperi, a Gabriela Dalla-Corte y a Gustavo Alvarez por invitarme a  compartir la presentación del libro junto a Hermes Binner.

La Fundación Estévez Boero ha colaborado  en su edición por considerarlo un aporte relevante para el estudio de una experiencia política que si bien tiene alcance nacional, su desarrollo tuvo como epicentro fundamental esta ciudad de Rosario.

Hace pocos días  recordábamos en la Sala Lavardén los 40 años de la fundación del PSP.Allí Darío Macor, hacia referencia a la ausencia de  documentos escritos, de análisis sobre la actuación protagónica que tuvo el Socialismo Popular en  nuestra historia local, provincial y nacional de los últimos años.

Este libro  viene a reparar esa ausencia a partir de una recopilación de entrevistas realizadas a un conjunto de compañeros, cuyos testimonios nos permiten enhebrar un relato, una historia de esta organización política que sus autores subtitulan como la organización que venció al tiempo

Lo primero que surge de la lectura de los relatos, es la posibilidad  de  reconocer  un hilo conductor que nos habla de una fuerte identidad colectiva partidaria en torno a dos cuestiones fundamentales:

  • la interpretación de la realidad política
  • y el método para abordar su transformación, lo que todos valoran sin duda como el legado más importante que nos dejara  Guillermo Estévez Boero

De hecho, para entender el nacimiento y posterior desarrollo de este partido resulta insoslayable hacer un recorrido por la vida de Guillermo quien abrazó primero los ideales de la Reforma como estudiante universitario y se abocó después a la tarea de convertir al movimiento universitario en una fuerza política que transformara la  realidad de nuestro país.

Su definición por el socialismo llegó de la mano de su maestro Don Luis Jiménez de Asúa, célebre jurista español que al desencadenarse la Guerra Civil en España, debió exiliarse en nuestro país donde ejerció la docencia en diversas universidades, entre ellas, la del Litoral. Allí Guillermo entabló una estrecha relación con Jiménez de Asúa a quien admiró por su amplia formación científica, cultural y por su visión de un Socialismo profundamente democrático.

En esos años en que el país se hallaba ferozmente dividido por el fenómeno del peronismo, el Socialismo no resultó ajeno a esta realidad y comenzó una etapa de divisiones internas que se profundizan con el golpe de estado de 1955.

Junto a la proscripción del peronismo y al  entusiasmo despertado por la Revolución Cubana y otros procesos de liberación nacional, se desarrolló una fuerte idea del compromiso de los intelectuales y de los jóvenes con la causa del pueblo, dando inicio en nuestro país a una etapa de gran movilización popular como fueron los años 60.

El nacimiento del MNR se dio en el marco de esta realidad. Guillermo quien nunca se habia afiliado al PS por no compartir su postura frente al peronismo, había participado en la década del 50 de algunos intentos por conformar una fuerza socialista que, sin negar los avances logrados, superara las limitaciones del peronismo. Estos intentos no tuvieron éxito, según lo manifestara Guillermo, por falta de un pensamiento aglutinador y de una organización idónea.

La mayoría de los entrevistados señaló que  su ingreso al socialismo se dio a partir del MNR Más allá de alguna discrepancia en el relato sobre su fundación,  podemos decir que este movimiento de jóvenes reformistas tuvo, desde su inicio, una clara definición sobre aspectos fundamentales de su teoría  y práctica política que se trasladarían luego al PSP. Me refiero a 4 aspectos fundamentales, en primer lugar

1)    El Rechazo  al seguimiento mecánico de modelos extranjeros Eran los años del socialismo real en la Unión Soviética, de Mao Tse Tung en la República Popular China, de la Revolución Cubana. Todos ellos procesos reñidos con las formas democráticas, que silenciaron a la oposición llegando a sesgar miles de vidas como ocurrió con los crímenes del stalinismo y que tuvieron sus seguidores en nuestras tierras, donde también sembraron el terror y la muerte.

2)    La defensa de los valores democráticos. En 1966 un nuevo golpe de estado había derrocado al presidente radical Arturo Illia, dando inicio a una etapa de grandes movilizaciones populares (Rosariazo, Cordobazo, etc.) Allí, los jóvenes del MNR sostuvieron un duro debate con diferentes sectores que participaban de la resistencia pero que no reconocían la salida democrática como una herramienta válida.  Idéntica visión sostuvimos en los años 70 con aquellos grupos que defendían la lucha armada como vía de llegada al socialismo. El PSP, a lo largo de estos 40 años dio permanentes muestras de su profunda vocación democrática al sostener militantemente a los gobiernos electos por la voluntad popular, aún en los momentos más críticos como fueron los que se vivieron tras la muerte del Gral Perón, hasta el golpe de estado del 76.

Planteamos al socialismo  como la profundización de la democracia a partir de la participación popular. Para poder avanzar hacia una nueva sociedad se debe construir el consenso en torno a un Programa.

3)    La unidad indestructible entre la juventud universitaria y las mayorías nacionales que en términos de los postulados reformistas se expresaba a través de la extensión universitaria y de la unidad obrero/estudiantil.

En el PSP este mensaje de unidad nacional lo simbolizábamos en el abrazo de los gauchitos con una frase del Martín Fierro, en los locros multitudinarios para celebrar las fiestas patrias, en la simbología partidaria, la bandera argentina comienza a aparecer junto al puño y la rosa, la marcha de la Internacional Socialista fue reemplazada por otra con una referencia más cercana.

Estos cambios tenían su sustento en un documento de lectura obligatoria la Realidad Política Argentina, donde se desarrollaban los fundamentos de nuestra línea política. El RPA como lo llamábamos era una conferencia dictada por Guillermo en el año 1971, donde hacía una interpretación totalmente novedosa sobre las causas de  nuestros golpes de estado y sobre la necesidad de trabajar por la organización de los sectores populares en un Frente del Pueblo: una alianza programática de los trabajadores y de los sectores medios para enfrentar a los intereses del privilegio de adentro y de afuera del país, responsables de los golpe de estado. Privilegiamos tender puentes en las bases de las expresiones populares sin hacer antiperonismo ni antiradicalismo.

El socialismo resuelve así el dilema que se le había presentado con el surgimiento del peronismo que asumió las banderas de la justicia social, en tanto otras fuerzas de izquierda hacían intentos de superarlo mediante la táctica del “entrismo”, lo que demostró ser un error.

Ante el agotamiento programático de las expresiones políticas mayoritarias nos propusimos desarrollar la alternativa Socialista para salir del bipartidismo, porque como lo expresaba en esta frase  Guillermo: “Lo que es bueno para la Nación, es bueno para el socialismo y la Nación no puede realizarse si no incorpora los valores del socialismo”.

Para concretar este mensaje los militantes debían estar insertos en la realidad social, debían ser “como el pez en el agua” según la frase que le escuchábamos a Guillermo y que venía de los chinos al igual que “se marcha, no se llega”. Para ello era necesario participar en la cooperativa,  la cooperadora, la vecinal, el club del barrio. Este mandato era tan fuerte que incluso se hicieron seminarios sobre la Rectificación de la práctica destinados a que los jóvenes realizaran algún tipo de trabajo social, de tarea solidaria en los barrios.

Creo que el mejor ejemplo de esta necesidad de sentirnos solidarios con el pueblo se dio al producirse la guerra de Malvinas, cuando todos nos anotamos para participar como voluntarios y que, como relata algún compañero, nos generó problemas con nuestras familias, que se oponían a tal decisión.  Los relatos de Hermes, de Antonio, de Blanca y de Oscar, son muy claros en cuanto a este compromiso en valores.

4)  Por último, la convicción en la necesidad de una organización adecuada para alcanzar los objetivos.

En 1966 producto de un seminario de militantes del MNR se elaboró un documento titulado Estudiar, Organizar y Difundir que sienta las bases organizativas del movimiento donde se dice que:

Los grupos de izquierda en Argentina fuera de sus errores denominados políticos, han tenido el defecto fundamental de la carencia de la elaboración colectiva y del trabajo colectivo en todos sus niveles. Si nosotros lográramos alcanzar este método colectivo de trabajo y de elaboración, no fácil por cierto de lograr y de realizar, habremos asegurado un desarrollo sumamente importante, en profundidad y en extensión de nuestro Movimiento.”

La adopción de la trilogía: Estudiar, Organizar y Difundir que fuera acuñada por Karl LIEBKNECHT fundador de una fracción radical del Partido Socialdemócrata alemán, el grupo Espartaco, resumía una idea que luego desarrolló Gramsci acerca del partido concebido como un “intelectual colectivo”. El partido para Gramsci debía ser un instrumento inteligente, o sea, un medio que cultiva el fin para el cual trabaja y lo reproduce en la misma medida en la que lo realiza eficientemente.

A diferencia del partido de cuadros como un grupo cerrado de iluminados, la jerarquización de la vida orgánica colectiva que tuvo desde sus inicios el MNR y luego el PSP impedían una separación entre dirigentes/dirigidos, desalentaba los personalismos y cohesionaba al partido. Más allá de alguna interpretación debo decir que este partido nunca fue verticalista, en los grupos orgánicos debatíamos, estudiábamos, planificábamos y verificábamos nuestra actividad política.

Teníamos claro como lo expresara nuestro siempre recordado Ernesto Jaimovich que “ la verdadera batalla del Socialismo es una batalla cultural, porque las transformaciones positivas a lo largo de la historia se dieron sólo cuando una mayoría de la población abrazó las ideas del progreso.”

No voy a referirme a los desafíos que significó para el socialismo el acceso al gobierno de la ciudad de Rosario y luego en la Provincia de Santa Fe, porque Hermes seguramente tendrá mucho más para decirnos.

Simplemente una reflexión para finalizar, en cuanto a los desafíos que se le presentan a un partido pequeño que ha demostrado poder ser una alternativa de gobierno distinta al bipartidismo, que ha despertado la mirada de muchos argentinos que buscan una respuesta, que debe atender a la necesidad de formación de los jóvenes, de los técnicos  y de los referentes que se van  sumando a nuestro partido con experiencia o sin experiencia política, todo ello junto a una enorme responsabilidad de gobierno.

Creo que quienes tuvimos la maravillosa oportunidad de sumarnos a este partido desde muy jóvenes, de formarnos en un proyecto colectivo que le dio sentido a nuestras vidas, tenemos la responsabilidad histórica de trasmitir con nuestro ejemplo,  la confianza que tuvieron aquellos jóvenes  del MNR en el trabajo y la elaboración colectiva como método de transformación de la realidad.

Esta es nuestra historia sin trampas, sin atajos, como está relatada en este libro.

 

 

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