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Pan, trabajo y libertad

 

En los últimos meses se ha incrementado el deterioro del nivel de vida de los trabajadores argentinos, que son quienes vienen pagando, desde marzo de 1976 los reajustes del plan económico.

Esto lo podemos ver en la relación existente hoy, entre la tabla de necesidades míni­mas y el salario. Esta tabla, al 15 de setiembre da un total de $ 11.100.000 para cubrir las necesidades mínimas de una familia tipo. Si consideramos que la gran mayoría de los trabajadores recibe el salario mínimo, que para este mes ha sido fijado en $ 2.800.000.— vemos que se necesita un aumento del 325 %.

La no vigencia de la soberanía popular, la presencia en el gobierno de los represen­tantes de la usura internacional, fueron cambiando la relación de la lonja, cortándola cada vez más ancha para ellos y cada vez más angosta para los trabajadores.

Los trabajadores no viven, subsisten. Veamos cómo:

kg. de carne  por día a $60.000.—; por mes    ...........................    $1.800.000 —

litros de leche por día a $7.500.—; por mes    ...........................    $450.000.—

1 kg. de pan  por día a $19.000.—; por mes        ...........................    $570.000.—

1 kg. de papas por día a $6.000.—; por mes        .............................. $180.000 —

1 kg. de fruta por día a $6.000.—; por mes          ...........................    $ 180.000.—

     ...........................                                                    Total        $3.180.000.—

Esto sólo para comer, sin tener en cuenta, SALUD, EDUCACION, VIVIENDA, VESTI­MENTA, TRANSPORTE Y ESPARCIMIENTO. Ni aun así alcanza!!!

Esta realidad es para los que tienen la suerte de trabajar.

La desocupación presiona para el mantenimiento de los bajos salarios, y empuja a casi dos millones de argentinos a situaciones límites. Suicidios, enfermedades sin posi­bilidad de atención, desintegración de la familia, hijos abandonados, robos, prostitución, etc. Todos víctimas que no se cuentan de esta guerra que se viene librando contra los trabaja­dores, la juventud y el pueblo argentino.

Para el Socialismo Popular, la vida no tiene precio. En esta realidad, la salud y la vida, se venden a cambio de un mísero salario. La insalubridad y la seguridad ya no existen, se puede trabajar sin tope de horas, en las cámaras frigoríficas. Los chicos pueden trabajar de noche, sin límite. El galpón del hambre, donde seis mil portuarios esperan por trabajo, es un claro ejemplo de ello, donde la necesidad mata a un trabajador aplas­tado por sus compañeros, en la desesperación de poder comer, de poder seguir viviendo. Compañeros de la construcción que caen de andamios, trabajadores de Luz y Fuerza que mueren electrocutados, choferes de colectivos con nervios destrozados y su columna desviada por la intensa y larga tarea, peones rurales que trabajan de sol a sol sin ninguna protección social. Todo es parte de la violación, del desconocimiento de las condiciones de trabajo que los trabajadores argentinos fueron logrando en sus convenios, fruto de muchos años de lucha.

En cuanto a la organización del movimiento obrero, dijimos en su oportunidad que la CGT, que fuera promovida en 1930, constituida en 1936 y afianzada, unificada y solidi­ficada en setiembre de 1945 y durante la primera etapa del gobierno del Presidente Perón, ha constituido indiscutiblemente, la organización argentina de los trabajadores argentinos.

Más de cuarenta años de funcionamiento tiene la organización nacional de los traba­jadores que se pretendió disolver. Ella no registra mayores errores que los demás sectores de la vida nacional, pero registra en su favor el estar integrada por la inmensa mayoría de los que trabajan, de los que han hecho y hacen la Nación. Quizás por ello es atacada por quienes consciente o inconscientemente representan a quienes no trabajan, a quienes han desintegrado y desintegran la Nación, a quienes han agravado y agravan la situación de los trabajadores y sus familias.

La existencia de dos CGT nos lleva a una situación anterior a setiembre de 1945.

La movilización y la participación activa de los trabajadores en la recuperación de los sindicatos y su normalización democrática, sellará el camino de la unidad y del fortale­cimiento de las organizaciones del movimiento obrero en una sola CGT.

El robo del salario, el empeoramiento de la calidad de vida del pueblo, la derogación de leyes laborales, la no vigencia de los convenios colectivos, la división, el impedimento de la participación de los trabajadores, responde a un modelo de país que está agotado y que ha sido estructurado por los monopolios extranjeros y sus sirvientes, los Martínez de Hoz y Alemann.

La construcción de una nueva Argentina requiere la existencia del Partido Socialista Popular.

Este partido, de los trabajadores y de la juventud, no promete regalar nada. Ofrece un lugar, un puesto de lucha, para que hombro a hombro, codo a codo, con cabeza argen­tina, construyamos juntos una nueva Nación, independiente, solidaria y humana.

Hoy más que nunca, la consigna para los trabajadores y la juventud argentina es: PAN, TRABAJO Y LIBERTAD.

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